el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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domingo, 2 de septiembre de 2012

02/ 09: LA VERDADERA LEYENDA DE BILLY THE KID

Arrancamos el mes en el que la historieta argentina se va a afanar groseramente el protagonismo, con no menos de 15 o 20 reseñas. Y empiezo con este libro con el que una editorial española se propuso reunir varias historias cortas de El Marinero Turco, originalmente publicadas en Fierro, El Tajo y Oxido.
Esta edición nos obliga a preguntarnos: ¿Se puede hacer un libro de 52 páginas con 32 páginas de historieta? La respuesta es “Sí, pero se nota mucho el choreo”. Acá, además de un muy buen prólogo de Francisco Naranjo, los editores se lanzaron a llenar páginas con cualquier cosa: carátulas, viñetas ampliadas, una mini-biografía del autor, el listado de otros títulos del mismo sello, páginas en blanco... ¿No había por lo menos UNA historieta más del Marinero, de cinco o seis páginas, para que esto fuera menos grosero? 20 páginas de relleno realmente es un abuso.
Si las buscás entre el relleno, vas a encontrar siete historias cortas (la más larga tiene 13 páginas) en las que el autor rosarino recorre diversos géneros clásicos, revisitados en su peculiar estilo gráfico. A nivel guiones, el Marinero no salta al vacío. Se maneja –con distinta suerte- dentro de un registro convencional, respetuoso de las estructuras narrativas clásicas. Las historietas que más me gustaron fueron la del boxeador (Dinamita en los Puños) y la de Smith, el héroe de la jungla. Las dos juegan a seguir de cerca las convenciones de sus respectivos géneros, sin calentarse siquiera por esquivar los lugares comunes, y ambas se guardan para el final un giro inesperado, que levanta muchísimo la puntería y las eleva a algo más que un pastiche, un homenaje o una sutil parodia a los géneros clásicos.
La Verdadera Leyenda de Billy the Kid, la historieta más extensa, funciona como las de los Big Books, aunque con más viñetas por página. Hay mucho texto y es el texto el que se carga al hombro la labor de llevar adelante el relato casi todo el tiempo. En las escenas en las que el dibujo recobra el protagonismo y el Marinero se apoya en sus imágenes para contar la historia, esta mejora muchísimo, aunque se luciría aún más con menos cuadros por página y diálogos más sintéticos.
El dibujo del Marinero se apoya en un claroscuro fuerte, al que algunos (a mi juicio, erróneamente) emparentaron con el de José Muñoz. Nada que ver. Parte de la gracia del dibujo del Marinero es que mete una cantidad pasmosa de texturas microscópicas, de intrincados cross-hatchings que a Muñoz ni se le pasan por la cabeza. Creo que el principal hallazgo gráfico del Marinero es lograr que sus personajes transmitan expresividad, a pesar de que los dibuja prácticamente sin rasgos faciales. Lo más flojo es cuando tiene que dibujar la figura humana en movimiento, ya que muchas veces esas viñetas se ven estáticas, artificiales y hasta un poco toscas. Seguramente la mejor dibujada, donde más se disfrutan las virtudes y menos se notan los defectos del Marinero, es Dinamita en los Puños, la historieta que cierra el tomo. Es más, tal vez sean las mejores cuatro páginas de la carrera de este artista.
El libro, entonces, deja gusto a poco pero no porque no haya buen material. Incluso la historieta más floja (la bélica La Mano en la Masa) tiene cosas sumamente rescatables. El tema es que falta material. Mínimo, una historieta más. La idea de reunir en un libro las historias cortas del Marinero Turco era muy buena. La ejecución, sin embargo, no estuvo a la altura. Una pena, porque De Ponent suele ser una editorial que labura muy bien cada uno de sus libros. Justo esta vez, se tiraron a chantas y nos armaron un libro de 52 páginas de las cuales 20 podrían no estar. Es lo que hay.