el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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miércoles, 20 de julio de 2016

HORA DE VOLVER

La verdad es que durante esa inolvidable semana en España no tuve tiempo para postear nada. Sí para leer, porque el viaje fue largo. Así que, ya en casa, es hora de reseñar algunos de los libritos que me bajé en aviones, trenes y micros.
Pedro and Me es una novela gráfica editada en 2000, en la que Judd Winick (que todavía no era guionista, sino autor integral) nos cuenta su experiencia en MTV: The Real World, uno de los primeros realities de la historia de la televisión. En esa convivencia filmada por no sé cuántas cámaras, este joven dibujante newyorkino se hizo amigo de Pedro Zamora, un chico nacido en Cuba y emigrado a EEUU, portador del virus del HIV. La historia de Pedro conmovió a todo el país, sobre todo porque unos pocos meses después de terminado el reality, este incansable vocero de los enfermos de SIDA falleció, con sólo 24 años. En 180 páginas, Winick nos cuenta su vida, la de Pedro y la increíble experiencia de haberse conocido en condiciones tan atípicas como un reality que vieron millones de personas, donde también participaba la que hoy es la esposa del autor. Por supuesto que el conflicto central es la enfermedad de Pedro, y desde el primer momento sabemos que va a terminar mal. Pero el tono no es excesivamente bajonero ni solemne. De hecho, creo que lo mejor que tiene la obra es el tono, la forma en la que Winick nos mete en la historia y logra que nos interesemos por lo que sucede sin apelar a golpes bajos y sin predicar. El dibujo no llega a ser precario, pero no brilla demasiado. Lo que más me gustó de la faz gráfica es el rotulado, que me hizo acordar mucho al de Scott McCloud. Si no te aburre la temática, Pedro and Me se puede abordar como una historieta autobiográfica muy lograda, o como un rastreo arqueológico de la época en que Judd Winick todavía dibujaba sus propios guiones, sin superhéroes, pero con luchadores de carne y hueso.
Finalmente, y después de muuuuchos años, conseguí el tomito que me faltaba de Los Reyes Elfos, casualmente el primero, el que dio origen a la extensa saga creada por Víctor Santos también en el 2000. Al haber leído todo lo posterior, ya sabía todo lo que iba a pasar en estas primeras 42 páginas: el príncipe Ehren Heldentodsson regresa a Alfheim tras un largo exilio en medio de un clima enrarecido y debe suceder en el trono a su padre, que muere en un combate. Lo que me llamó la atención es cómo suceden estas cosas, a qué ritmo, y con cuántas pistas acerca de lo que iba a pasar más adelante. Evidentemente acá había un plan, Santos sabía muy bien que esto era sólo el principio y abre un montón de puntas que más adelante se van a explorar a fondo. Las 42 páginas parecen 64, porque hay muchas páginas con más de 12 viñetas. Esto permite que el espacio alcance para explicar todo el entramado sociopolítico de Alfheim, presentar a los personajes y desembocar en una machaca no tan enfatizada, pero muy satisfactoria. El dibujo está muy verde comparado con lo que veremos hacer más adelante a Santos, y aún así se la re-banca.
Vamos con el primer tomo de Sex Criminals, la muy original, picante, transgresora y ganchera serie de Matt Fraction y Chip Zdarsky. Al dibujante no lo conocía y la verdad es que me gustó mucho, sobre todo por cómo trabaja la composición de las viñetas, por cómo encara esas páginas de muchos cuadros y por su manejo del color, que es impactante y elegante a la vez. Al guionista, en cambio, ya lo tengo bastante junado y –por más limada que sea la idea de esta serie- difícilmente me sorprenda como me sorprendió con Casanova, por citar su obra más personal. Lo que sí me resultó increíble es lo zarpado del contenido, la cantidad de menciones y apariciones explícitas de las pajas, los lechazos, los dildos, los petes, los garches, los orgasmos y todo el universo de los placeres carnales, que en la historieta aparecen con frecuencia sólo en el género porno, y están prácticamente suprimidos en todos los demás. Acá a Fraction se le ocurrió la forma de que una historia de amor y aventuras funcione en torno a un “superpoder” íntimamente ligado al sexo, y el resultado es gracioso y efectivo. Le falta un poquito más de fuerza a la aventura: por momentos parecieran sobrar los villanos, su aparición no resulta ni a palos tan natural ni tan interesante como la relación entre Suzie y Jon, que está muy, muy bien trabajada. Obviamente me cebó como para ir por un segundo tomo… y para desear que los autores no se jueguen a estirar la idea más de lo que esta puede resistir sin hacerse burda o reiterativa.
Tengo más material leído así que, si llego con el tiempo, clavo una reseña más antes del domingo. Será hasta pronto!

martes, 14 de julio de 2015

14/ 07: LOS REYES ELFOS: HISTORIAS DE FAERIE

Hacía más de dos años que no me topaba con un libro de esta maravillosa serie de Víctor Santos, esa que me tocó leer en perfecto desorden y de la que nunca conseguí el Vol.1. De hecho, Historias de Faerie es una segunda serie, de la cual existen dos tomos. El Vol.2 lo leí allá por el 01/02/10 y el Vol.1 es este, que conseguí recién ahora.
Al igual que el Vol.2, este tomo de Historias de Faerie ofrece una antología de historias cortas que se complementan con la saga central, la que protagoniza Ehren Heldentodsson. Algunas de las historias intersectan en momentos muy puntuales de la saga, otras nos muestran anécdotas menores, o revelan detalles del pasado de los personajes principales, o narran breves historias en las que algún personaje secundario asume un rol protagónico. Y también al igual que el Vol.2, abre con una historia en la que Santos dibuja el guión escrito por un invitado, para luego ser él quien escribe todas las historias restantes, todas con distintos dibujantes. Vamos a repasarlas.
La primera historia tiene sólo seis páginas y es una anécdota menor protagonizada por el villano de la saga, el Caballero Oscuro. El dibujo de Santos es magnífico y el guionista invitado no es otro que Michael Avon Oeming, quien propone una muy buena idea.
De las que escribe Santos, la primera también es muy breve y tiene como principal atractivo el dibujo de Víctor Rivas, un dibujante notable, emparentado con Joann Sfar, Blutch y Christophe Blain, al que me hubiese encantado ver dibujar un álbum de La Mazmorra.
La siguiente es otra anécdota menor (y muy linda), ambientada en la juventud de Ehren, dibujada por Fermín Solís, un autor con un típico estilo de indie yanki, una especie de James Kochalka más civilizado.
Ya con un par de páginas más, Santos nos cuenta una historia de cuando Ehren vivió en las tierras de Cipango, con los dibujos de Carla Berrocal, que no me terminaron de convencer.
Junto a Norberto Fernández (dibujante muy correcto, de estilo realista muy pulido), Santos narra el violento episodio por el cual Glirren se convierte en la Emperatriz de Hielo.
Otro dibujante realista de trazo muy potente, Sergio Córdoba (hoy consagrado en el mercado francés) tiene a su cargo el dibujo de una historia protagonizada por Jurgen Ulf que se queda un poquito en la machaca.
Otro dibujante hoy consagrado, David Lafuente, acompaña a Santos en otra historia de Ehren vagando por el mundo, esta vez en el Ulster, donde intersecta con la saga de Cuchulain. Otro relato violento, vibrante y muy bien dibujado.
Dreide y Jurgen Ulf son los protagonistas de la siguiente historia, también demasiado jugada a la machaca, más algún chiste ingenioso. El dibujo de Joan Fuster está muy bien, con un buen trabajo a la hora de resolver todo desde el claroscuro.
Anna (la hija de Ehren y Dreide) protagoniza una aventura narrada en dos tiempos distintos, en la que Santos logra indagar bastante a fondo en su personalidad. El dibujo es excelente y muestra por qué Kenny Ruiz triunfa en el mercado europeo.
Y me guardé para el final mi historieta favorita, protagonizada por Grimmerson y sus enanos. Acá Santos saca chapa de GRAN guionista y logra que esta breve narración de 8 páginas interesecte no con uno, sino con varios momentos clave de la saga principal, además de regalarnos los mejores diálogos del tomo. Para dibujarla convocó nada menos que a Quim Bou, un dibujante que a mí me encanta (desde mucho antes de que otro Bou fuera ídolo en Racing) y que acá deja la vida en unas páginas fastuosas, realzadas por una aplicación de grises sencillamente magistral.
Complementan varios pin-ups y textos en los que Santos cuenta el backstage de cada una de las historias. Si nunca leiste Los Reyes Elfos, me parece que este libro te deja bastante en bolas. Pero si ya venís siguiendo la saga, acá vas a encontrar muy buenas historias accesorias, algunas dibujadas a un nivel altísimo y todas con el sello inconfundible del inmenso Víctor Santos.

viernes, 25 de enero de 2013

25/ 01: LOS REYES ELFOS: LA ESPADA DE LOS INOCENTES

Sigo leyendo en perfecto desorden esta magnífica serie del valenciano Víctor Santos, y ahora me encuentro con el que vendría a ser el tercer tomo de los cuatro que componen el tronco principal de la saga. La Espada de los Inocentes encaja (creo) entre La Emperatriz del Hielo (reseñado el 22/07/10) y Hasta los Dioses Mueren (lo vimos el 23/04/10).
El guión es excelente. Se nota que Santos tiene un plan a largo plazo y hacia allá va, sin prisa, sin pausa, con mucho cuidado por dosificar bien la información acerca de este mundo y estos conflictos, y sobre todo por no quedarse en la machaca, sino potenciarla mediante un recurso infalible: los personajes que pueblan la saga de Ehren Heldentod no son meros reyes, guerreros o mercenarios. Son tipos y minas reales, creíbles a pesar de su origen fantástico, con personalidades complejas y sentimientos fuertes, con los que uno (que no es rey, ni elfo, ni blandió una espada en su puta vida) se puede identificar. La epopeya está y está buenísima: hay combates de todo tipo, gestas repletas de heroismo y sacrificio, tremendas batallas y hasta la intervención de los dioses nórdicos (en este tomo la rompe el mismísimo Thor!). Y además están estos personajes logradísimos, casi tridimensionales, que rosquean, se enamoran, sufren, traicionan, se cuestionan miles de cosas y hasta a veces se resignan a aceptar un rol en esta gigantesca trama que –se dan cuenta- les viene impuesto de más arriba, por enigmáticos demiurgos a los que no tienen el gusto de conocer.
En Los Reyes Elfos este tema del destino, de la profecía, tiene mucho peso. Y tiñe a la saga de un cierto fatalismo, de un clima por momentos opresivo, triste, porque los personajes entienden que –por más que se hagan los locos- casi siempre tienen un sólo curso de acción y no es precisamente el más fácil, ni el más cómodo, ni el que garantiza que su gente va a dejar de sufrir y morir en estas guerras tan atroces como evitables entre las distintas razas. Hasta los más poderosos son, en algún momento, títeres de alguien más, y Santos se esfuerza por mostrarnos cómo esta idea le pega de distinta manera a los distintos personajes, en secuencias introspectivas muy bien resueltas.
Esta es una obra de 2003, o sea que a nivel dibujo estamos lejos del Víctor Santos actual. Esto es de la época en la que Santos todavía parecía el primo desprolijo de Chris Sprouse, una especie de Sprouse entintado a los pedos, o por un fan de Paul Grist. También hay algunos elementos (generalmente los que tienen una impronta fantástica) definidos con una línea un poquito más temblorosa, como la que usaba Jeff Smith en Bone, cuando aparecía la hermana malvada de Rose. Eso en la superficie, claro. Si miramos la narrativa y la planificación de las páginas nos encontramos con muchos truquitos típicos de Mike Mignola y Matt Wagner, incluso los que Mignola tomó de autores europeos como Andreas, Hermann o Tardi. Es muy loco que Santos sea europeo y que los pocos recursos claramente europeos que se ven en su obra sean los que heredó de Mignola. En fin... También hay momentos, en especial algunas peleas, en las que la narrativa es más japonesa, aunque con más viñetas por página y menos estridencia que en los típicos shonen en los que la machaca le disputa el protagonismo al guión. La aplicación de las tramas mecánicas está perfecta y el equilibrio entre espacios blancos y masas negras es ejemplar, digno de ser estudiado en las escuelas de dibujo. Y aún así me imagino estas páginas dibujadas por el Santos actual y me derrito de la emoción...
Si seguís hace un tiempo este blog, ya te habrás dado cuenta de que con este autor ya no puedo ser objetivo. En algún punto se convirtió en un fetiche, en un totem al que sólo puedo rendirle pleitesía. Y está todo bien, banco a full mi decisión de bancar a full a Víctor Santos. Me fascina cómo narra, me fascina la forma en que encara los géneros y me fascina verlo mejorar como dibujante de obra a obra. Ojalá algún día seamos legiones los que tenemos al valenciano en nuestro Olimpo de los intocables.

jueves, 7 de junio de 2012

07/ 06: LOS REYES ELFOS: GLIRENN, REINA DE LOS ELFOS NEGROS


Sigo encontrando material relacionado con Los Reyes Elfos, del prócer valenciano Víctor Santos, y no puedo evitar comprarlo, ni mucho menos leerlo. Este es un arquito menor protagonizado por Glirenn, la reina de los elfos negros, que tuvo bastante protagonismo (y un escarceo romántico con Ehren, el personaje central de la saga) en el tomo conocido como La Emperatriz de Hielo (lo vimos por acá en Julio de 2010, página 28 del segundo libro del blog).
Ahora a Santos se le ocurre darle el spotlight a Glirenn y de paso contarnos cómo ascendió al trono y cómo surgió el linaje de los elfos negros. Es una historia lineal, sencilla, sin mayores vueltas de tuerca, hasta el final donde sí, se revela algo muy heavy, que no te ves venir. Básicamente, Santos nos cuenta que Glirenn asesina a su propia madre y, para afianzarse en el trono, debe eliminar también a sus tres hermanas, que se lo van a intentar disputar. Y el núcleo de la saga es ese: tres combates fraticidas entre Glirenn y cada una de sus hermanas, todos con victorias para la actual reina de los elfos negros. Como es una historia del pasado, vos ya sabés que Glirenn no va a morir, o sea que –por lógica- las que van a morir son las hermanas. Y así, con la escasa emoción de ya saber el resultado de cada pelea, transcurren las primeras 44 páginas del tomo.
Hay buenos diálogos, en los que Santos redondea la personalidad (atrevida, ambiciosa, intrépida) de la protagonista, y el resto son paginitas de relleno entre una escena de machaca y la siguiente. Las tres hermanas de Glirenn son muy distintas entre sí y hay que vencerlas de modos distintos, y eso es todo lo que impide que el trámite se haga predecible o aburrido. Encima estas primeras 44 páginas están dibujadas por Vicente Cifuentes, un dibujante correcto, pero con poca onda. Muy jugado al pin-up, a mostrar que dibuja bien los cuerpos esculturales de estas minas aguerridas y sexies. Los combates están buenos sólo cuando los enfoca de cerca. En los planos más alejados, las figuras se ven toscas, les falta trabajo, definición.
Este era un comic para que te lo colorearan en Top Cow, ponele, con todos los chiches, y que quedara una cosa bien estridente, un clásico comic noventoso del sub-género Tetas y Espadas, una onda Ascension/ Magdalena/ Lady Death y demás bostas que uno se esforzó muchos años para olvidar. Pero no. Es un comic realizado para una editorial chica de España y no hay coloristas de Top Cow. No hay color, tampoco. Cifuentes recurre entonces a meter grises mediante aguadas, con resultados generalmente buenos, aunque con algunas pifias, o momentos en los que el criterio para meter las aguadas resulta... dudoso. Por ahí porque uno, acostumbrado al claroscuro a todo o nada de Santos, ya viene medio mal predispuesto a ver grisados y aguadas en Los Reyes Elfos.
Lo cierto es que Cifuentes (hoy un entintador bastante requerido en EEUU) no es un dibujante que me parezca interesante o que me logre emocionar. Tampoco un verdulero excecrable, aclaro por las dudas. Y lo grosso es que la historia no se termina en la página 44. Hay más: un epílogo de 10 páginas en el que Nyerr, la confidente de Glirenn, tendrá que terminar el trabajo sucio de su patrona y eliminar a... alguien más (no te puedo cagar la sorpresa). En estas 10 páginas, llega la justicia. Santos se arremanga para dibujarlas él solito, en su estilo más moderno, y desata un vendaval de masas negras, tramas mecánicas, narrativa mignolesca, machaca y talento que levantan el puntaje de este libro más de lo que te podés imaginar. La última viñeta de la página 9 (esa que parece dibujada por Fernando Calvi en los ´90) alcanza por sí sola para levantarte cualquier cosa, y para provocarte pesadillas jodidas y duraderas como el gobierno de Carlos Menem.
En fin, esto es sólo para los muy enfermos de Víctor Santos, o para el que se cebó mal con la saga de Los Reyes Elfos y quiere todo, sea lo que sea. Si no entrás en esas categorías, limitate a babear con la majestuosa portada del valenciano y, si ves el libro en algún lado y te lo dejan hojear, no dejes de mirar con atención lo que hace el ídolo en las últimas 10 páginas del tomo, que es mortal. Si te gusta la historieta, este Santos le da baile al de Neymar y –donde te descuidás- al de Pelé.

jueves, 22 de julio de 2010

22/ 07: LOS REYES ELFOS: LA EMPERATRIZ DE HIELO


Bueno, conseguí otro tomo de los que componen la magna epopeya de fantasía creada por Víctor Santos. La última vez les contaba que la serie, además de los libros de historias cortas, tenía cuatro tomos canónicos (o posta) y este es el segundo. O sea que sigo condenado a leer la saga en perfecto desorden.
Y no importa. No importa saber hace meses cómo va a terminar, no importa haber visto la muerte de un montón de personajes que acá están en su plenitud, acumulando chapa como Macri acumula fallos en contra. Héroes y villanos, dioses y perejiles, tiran frases elípticas, profecías, cuasi-revelaciones enigmáticas… y yo ya sé a qué se refieren, porque todavía repiquetea por mi mente aquel tomo final de la saga, aquel que me dejó no sólo satisfecho, sino convencido de que el aporte de Santos a este género fue monumental, comparable al del Elfquest de Richard y Wendy Pini, El Gran Poder del Chninkel de Van Hamme y Rosinski y alguna genialidad de Alcatena y Mazzitelli. No mucho más. No hay muchas obras más de ese nivel en el género de la fantasía épica. Y falta mucho para que las haya, porque es un género que no está de moda y no se puso de moda ni siquiera cuando se estrenó en cines la trilogía de Lord of the Rings.
Lo cierto es que, tambien encarándola por el medio, la saga de Ehren Heldentodsson te ceba, te emociona y te impacta por su coherencia, su perfecta construcción y su cuidado en todos los detalles. El desarrollo de personajes, la explicación de los pormenores de cada raza, su idiosincracia y su rol en el conflicto grosso que se viene, la relación entre los distintos bandos y los dioses nórdicos… Víctor Santos pensó en todo y logró no dejar nada afuera. Salpimentó con toques de humor, con romance, con misticismo, con machaca de la buena, y le quedó una obra sencillamente devastadora. La Emperatriz de Hielo es un gran in crescendo hacia la batalla final entre los elfos de Ehren y los draugr (unos guerreros zombies) del Caballero Oscuro. Es un viaje cuesta abajo, cada vez más intenso y jodido, que termina en una batalla impresionante, y que en el medio tiene un momento clave, un dilema moral que Ehren tiene que resolver y que nos deja en claro que el joven elfo pone lo que hay que poner para ser un rey hecho y derecho.
No me quiero extender mucho más en el argumento. Sí ponderar un poco más el trabajo que hace Santos con sus personajes, incluso con los secundarios. Jurgen Ulf, el dios Vali, Dreide, la Reina Glirenn, los enanos de Grimmerson Doblefilo, el Maestro Skoll, el dios Tyr, todos son seres complejos, con múltiples aristas, creíbles y entendibles, aunque uno tenga pocas chances de interactuar con dioses y elfos en su vida real.
Por el lado del dibujo, nos encontramos con el Santos tempranero, el que todavía no descubrió a Darwyn Cooke. Acá lo vemos buscando su propia identidad gráfica, ya no tan pegado a Chris Sprouse y Mike Wieringo. En la búsqueda incorpora cosas raras: primeros planos de las mujeres que parecen de Gipi, enanos que parecen de Sanyú, tramas mecánicas tipo Javier Pulido, y por supuesto, un clásico de Santos que son los yeites narrativos heredados de Matt Wagner y Mike Mignola. El cóctel es bizarro pero explosivo y, si bien uno ya lo vio dibujar mucho mejor en obras posteriores, me imagino que cuando salió a la venta este tomo (2002) más de uno habrá dicho “Epa! ¿Lo tenías a este pibe? Mirá lo que peló en el Vol.2 de Los Reyes Elfos! Se está yendo a la mierda!”.
Este tomo no tiene algo que a mí me cebó mucho en los posteriores, que son los comentarios del autor, en los que revela las conexiones entre su saga y los mitos nórdicos, y explica otras referencias que va mechando, incluso a detalles de la propia saga de Los Reyes Elfos. Pero bueno, hay lindos pin-ups de dibujantes españoles que me gustan mucho, como Quim Bou y Oriol Roca, así que está todo bien. Reitero por enésima vez: Víctor Santos, un capo absoluto. Y esta saga, una obra maestra.

viernes, 23 de abril de 2010

23/ 04: LOS REYES ELFOS: HASTA LOS DIOSES MUEREN


Fuera de los tomos de historias cortas (que ya pasaron por acá dejando una estela de cebamiento infinito difícil de apaciguar) la epopeya de Víctor Santos se compone de cuatro libros “posta”, o en realidad, cuatro recopilatorios de lo que originalmente fueron sendas miniseries. Y yo, que como buen pelotudo los voy leyendo en el orden en que los consigo, acabo de llegar al final sin haber leído jamás el principio. Por suerte Santos es muy claro a la hora de explicar qué corno está sucediendo, y además las historias cortas (al interesectar en momentos muy distintos de la saga) me aportaron un background bastante razonable como para ubicar a los personajes, saber de qué juega cada uno y demás data básica como para disfrutar este tomo sin haber leído los anteriores.
Esta es la etapa crepuscular de la epopeya: los elfos llevan varios años en guerra contra los humanos y el Ragnarok devastó a Asgard, con lo cual los dioses nórdicos ya no pueden proteger a su raza favorita. Hace tiempo que el sol no se deja ver en la Tierra, azotada cruelmente por tormentas y nevadas y regada con la sangre de ejércitos enteros. Los humanos tienen un nuevo líder, Consejo de Lobo, un hábil estratega que moviliza a los cristianos en una cruzada religiosa contra los elfos. Ehren Heldentodsson, el rey elfo, el protagonista de toda la saga, lidera a los suyos en la improbable resistencia en la ciudadela fortificada de Nastrond mientras su poder mágico se desvanece y su amada Deidre agoniza. Anna (hija de Ehren) y Jurgen Ulf (viejo aliado y a veces rival de Ehren) son los testigos del ocaso final de los dioses asgardianos. El Caballero Oscuro, eterno enemigo del rey elfo, logra volver a manifestarse en esta dimensión. Todo va hacia un final, profetizado hace siglos, y cuando llega ese desenlace, no defrauda en lo más mínimo.
Hasta los Dioses Mueren es una auténtica cátedra de cómo se cierra una saga de fantasía épica. Están Odín y sus cuervos, Thor, Fenris, Yggdrassil, Vali, las Furias (o las Benévolas, o las Nornas, o las tres damas que se llevan al Rey Arturo a Avalon), aparece el propio Arturo (!), hay un ángel (o alguien que parece un ángel), espadas legendarias de inconmensurable poder, guerreros nobles dispuestos al sacrificio final, viejos amigos enfrentados (algo muy presente en la obra de Santos), eternos enemigos dispuestos a librar el combate final, y un legado de sangre que abrirá la historia hacia un futuro lejano (el Siglo XX), donde tiene lugar el epílogo (y una de las mejores historias cortas de las que ya leímos en otro tomo).
Los hallazgos de Santos son muchos, pero tal vez el más notable sea cómo se resiste a plantear la guerra como un conflicto entre buenos y malos. Ehren Heldentodsson es, sin dudas, el protagonista. Pero quienes lo enfrentan no están retratados como villanos, sino como guerreros a los que el destino o la fe llevaron a entrar en conflicto con el rey elfo. La revelación de la identidad del Caballero Oscuro es totalmente inesperada, al igual que el final de Ehren a manos de… no, no lo puedo spoilear.
En cuanto al dibujo, acá vemos al Víctor Santos más evolucionado, el que ya descubrió a Darwyn Cooke y lo supo combinar con Bruce Timm, Matt Wagner, Frank Miller y Mike Mignola; el Santos que sacó chapa de mago de los claroscuros, de las tramas mecánicas, de los climas sombríos, de la acción vertiginosa, del trazo potente, dinámico, desbordante de expresión; el Santos que se juega a experimentar con la cancha de los grossos. Visualmente, este tomo final es el mejor de la saga, lejos. Había que estar muy afilado para plasmar en el papel tanta emoción y tanto power y Santos, una vez más, superó ampliamente el desafío. Gloria eterna para Ehren Heldentodsson y Los Reyes Elfos.

lunes, 1 de febrero de 2010

01/ 02: LOS REYES ELFOS: HISTORIAS DE FAERIE Vol.2


Yo sigo cebadísimo con esta saga de Víctor Santos, pero –como buen pelotudo- sigo leyendo los tomos en cualquier orden… o en realidad en el orden en que logro conseguirlos.
La vez pasada comentaba un tomo de historias cortas realizadas por Santos a lo largo de varios años y que interesectan en distintos momentos de la saga central. Este libro es parecido. Son historias cortas que se relacionan con los hechos de la saga central, pero están escritas todas en 2008 y dibujadas especialmente para este tomo por distintos artistas invitados. Santos escribe todas las historias, menos la que dibuja él mismo, cuyo guión es obra del único guionista invitado de la antología: nada menos que el maestro Mike Carey. La contribución de Carey-Santos abre el libro y es realmente power. Santos pela una narrativa 100% mignolesca y un gran dibujo, mientras que Carey suma un par de personajes atractivos a este universo en constante expansión.
La primera historia escrita por Santos está dibujada por Enrique Vegas, un autor bastante de moda en España, pero que a mí me gusta poco y nada. Con su estilo aniñado y paródico (una especie de Cels Piñol pero que sabe dibujar), Vegas ilustra una especie de versión “cuento de hadas” de todo lo sucedido hasta 2008 en la saga de Los Reyes Elfos. Me enteré de cosas que no me quería enterar y de otras que me aclararon un par de dudas que me quedaban tras leer las historias cortas en desorden.
El siguiente dibujante invitado es el maravilloso Sergi Sanjulián, el que dibujaba los comics de Gorka (personajón del comic español de los ´90). El guión es simpático, con machaca y comedia, pero lo grosso es, sin duda, el dibujo de Sanjulián. Otro capo español de los ´90 (hoy a full en el mercado francés) es Sergio Bleda, que dibuja prendido fuego la siguiente historia del libro. El guión de Santos es excelente, digno de un gran unitario de Hellblazer, y la historia en su conjunto probablemente sea la mejor de la antología.
Para la siguiente aventura, Santos convoca a un dibujante a quien yo no conocía: Sagar Fornies. Un grosso, con un estilo sumamente personal y poderoso, realzado por un trabajo monumental de tramas mecánicas. El guión es muy gracioso, irónico y malalechístico, con gran protagonismo de los enanos liderados por Grimmerson Doblefilo, personajes secundarios recurrentes, mitad temibles guerreros, mitad losers entrañables. Seguramente el punto más alto en dibujo y narrativa llega cuando Santos une fuerzas con el autor más genial y más completo del comic español contemporáneo, el incomparable David Rubín. Acá el gallego (de Galicia) se manda una de machaca con acción y gore pasados de rosca, que te pone los pelos de punta, por lo intensa y por lo bien dibujada. Rubín no es artista, es mago. El tipo realmente hace lo que quiere y todo le sale obscenamente bien. Un fenómeno.
Panteón es otra de las historias que nos recuerdan que, además de un dibujante superdotado, Víctor Santos es un guionista de primer nivel. La dibuja un amalgam con poca onda entre Alfonso Font y Vittorio Giardino, con la frialdad del segundo. La Noche de la Nieve Roja también, impacta sobre todo por el gran guión de Santos. Una Carta Desde Avalon es la historia más floja, porque el guión no es gran cosa y la dibujante invitada, Emma Ríos, no es mala pero tiene serios problemas con la narrativa.
Y para el final, otra joya, digna de Neil Gaiman. Un guión a puro realismo mágico, lleno de sutiles referencias a otros momentos de la saga, y con dibujos de Vicente Cifuentes, un pibe muy joven con pasta de crack, que ya está laburando como entintador en DC. De postre, pin-ups y los infaltables textos de Santos que explican en qué lugar de la cronología encaja cada historia, en qué mitos se basa, cómo eligió al dibujante y mucha data más, para mantener el cebamiento arriba hasta la última página. Cuanto más leo, más me convenzo de que Los Reyes Elfos es una de las mejores sagas fantásticas de todos los tiempos. Ya volveremos a visitarla, porque sigo encontrando los libros que me faltan. Se aceptan donaciones, obviamente…

miércoles, 13 de enero de 2010

13/ 01: LOS REYES ELFOS: LA DONCELLA Y LOS LOBOS


Víctor Santos tiene nombre de marcador central de equipo de la B Nacional, esos aguerridos zagueros coleccionistas de amarillas, siempre más cerca de partir un fémur que de dar una vuelta olímpica. Pero no. Es uno de los autores más notables y más prolíficos que nos dio España en la década que acaba de terminar. Y lo de “prolífico” no es hipérbole: muchos lo habrán descubierto en 2009 por la novela gráfica con guión de Brian Azzarello que hizo para Vertigo (Filthy Rich), pero Santos trabaja duro y parejo hace ya muchos años en dos vetas paralelas. Una es la del policial negro, bastante en la línea de Sin City (aunque con mejores guiones), en relatos poblados de mujeres fatales, losers calibre 38 y algún ninja jodido como enema de chimichurri. Acá hay muchas obras de Santos para destacar, pero recomiendo empezar por Pulp Heroes.
Y la otra veta, que es la que hoy nos ocupa, es la de la fantasía épica. Santos es fan de Tolkien y de las mitologías escandinava y germana y explora con maestría todo ese folklore en la saga Los Reyes Elfos, de la que lleva ya varios libros. Este tomo en particular reúne nueve historias cortas, ambientadas en distintos momentos de la cronología de la saga, y fáciles de ubicar entre los tomos centrales, los de las historias largas. Yo cai acá de rebote, cebado por la labor de Santos en Pulp Heroes y demás comics hard boiled, sin haber leído las historias largas, y al toque entendí todo. No sólo eso: me dieron ganas de conseguir TODOS los libros de Los Reyes Elfos, incluso los tomos de historias cortas en los que Santos escribe para dibujantes invitados.
Hasta ahora, había visto a este autor descoserla en relatos de alrededor de 48 páginas, con una narrativa bien cargada, al estilo Matt Wagner. Acá me demostró que no falla tampoco en espacios chicos. A veces le alcanzan dos páginas para plantear una historia, rematar y agujerear la red. No es fácil. O sí, si uno se conoce MUY de memoria a sus personajes y su universo. Cuando es así, seguro tenés alguna secuencia de las sagas anteriores que te parece que quedó corta, o a la que le diste poca bola, y puesto a desarrollarla un poco más, te sale una muy buena historieta corta. La gran Hellboy, bah… Con La Doncella y los Lobos pasa algo parecido que con los tomos de historias cortas de Hellboy: todo cierra, todo desliza sutiles referencias a las sagas largas y todo hace que quieras salir corriendo a comprarte todo lo demás. Y encima La Estrategema Sigfrido, Mercancías, y Elfos sobre mi Tejado son EXCELENTES historias cortas, más allá de formar parte o no de un todo más grande y más ambicioso. Aunque tal vez el relato más notable sea el que cierra el libro, El Legado Sangriento, simplemente por las posibilidades que abre para pensar en futuros arcos de Los Reyes Elfos.
Para esta edición, las nueve historietas se ordenaron según la cronología de la saga, o sea, no aparecen en el orden en que las realizó Víctor Santos. Así es como vemos saltos bastante brutales en el dibujo, y por momentos hasta cuesta creer que TODO haya sido dibujado por una misma persona… En sus primeras historietas, Santos seguía muy de cerca a los dibujantes cool del mainstream yanki (Chris Sprouse, Mike Wieringo, Jason Pearson, esa onda) pero después empiezan a aparecer cositas de Mike Mignola, de Javier Pulido y –ya en las historias más recientes- un sano amor por Darwyn Cooke.
A esta amplia y atractiva variedad visual sumémosle un montón de búsquedas en materia de narrativa (acá no sólo hay “wagnerismos”, sino decenas de yeites distintos) y vamos a estar frente a un tomo realmente atrapante, una recorrida muy intensa y reconfortante por la obra dispersa de un autor imparable. Por si faltara algo, y fiel al espíritu Hellboy-esco, al final de las nueve historias Santos nos cuenta dónde se publicaron originalmente, que cambios o retoques les hizo para esta edición, en qué leyendas o mitos se basó para cada una y cómo se relacionan con la saga principal (que básicamente narra la vida y las aventuras del rey elfo Ehren Heldentodsson). Y de nuevo, fiel al espíritu Hellboy-esco, se las ingenia para meter… villanos nazis!
Si te gusta la fantasía épica, o simplemente querés descubrir a un nuevo y alucinante creador de grandes historias, rendile pleitesía a Los Reyes Elfos. Tal vez Víctor Santos lleve el 2 en la camiseta, pero juega todos los partidos para 9 ó 10 y el Olé lo pone como figura.