Como su nombre permite intuirlo, esta fue una serie pensada al estilo de Legends of the Dark Knight: arcos argumentales autoconclusivos, no vinculados entre sí, a cargo de distintos autores. Le faltó un detalle: las historias no están ambientadas en el pasado, en los inicios de Daredevil, sino en el presente, de modo que se podría decir que transcurren en paralelo con las aventuras que narraba Mark Waid en la serie regular del Cuernitos. Descartado ese elemento, pasan a ser más importantes los otros dos: las historias y los autores. Y ahí es donde Dark Nights no junta los puntos necesarios para pasar a la historia, para sumarse a los grandes hitos que acumula Daredevil en sus 51 años de trayectoria en el Noveno Arte. Veamos, dijo el ciego…
La primera aventura se extiende a lo largo de tres episodios y es claramente la mejor. ¿Lo tenías a Lee Weeks como guionista? Yo no. Y la verdad es que el eximio dibujante asume ambos roles con gran aplomo, como si siempre hubiese escrito sus propios guiones. La historia está apenas estirada: narrada en 60 páginas, es de esas que en los ´80 se publicaban en un Annual de 40 ó 42, y en los ´90 en un prestige de 48. Pero te conquista por su humanidad, su urgencia, el ritmo implacable y sobre todo por lo que le vemos hacer a Daredevil. Los textos son elaborados, de alto vuelo poético, y el dibujo combina dinamismo con elegancia. Casi un clásico inmediato.
La segunda aventura es más breve, sólo dos episodios a cargo del maestro David Lapham. Esta también tiene mucho ritmo, excelentes dibujos, unos diálogos afiladísimos y elementos muy originales, sobre todo en la resolución. El problema es que el verosímil se rompe cuando la trama empieza a girar cada vez más en torno a un personaje inexplicable, una mini-persona de 45-50 centímetros de altura, como un muñeco viviente, que parece un capricho bizarro de Lapham y que hace demasiado ruido. Reemplazalo por un enano, o por un mutante que se achica… no sé, así explicado, el personaje de Buggit no me cerró para nada.
Y cierra un arco de tres episodios donde lo que menos importa es el verosímil. Es un vale todo pochoclero, de acción, persecuciones, explosiones, tiros, piñas y patadas al palo, en el que Jimmy Palmiotti propone locaciones y climas que no tienen mucho que ver con lo que normalmente vemos en los comics de Daredevil. Acá hay sol, caribe, chicas con poca ropa, chistes con doble sentido… y lógicamente el Cuernitos juega bastante de visitante. Lo más interesante es cómo Palmiotti trata al personaje de Misty Knight. Y bastante digno lo del dibujante, Thony Silas, a quien no conocía. Es una mezcla entre Mike Wieringo y Chris Sprouse, no muy original, pero muy suelto, muy plástico, con muchas ideas y muchas variantes para llevar al papel el vértigo y la acción desenfrenada que propone el guión.
Básicamente, entonces, tenemos una historia que si se editaba por sí sola (como graphic novel, ponele) seguro ganaba premios o al menos un lugarcito en el corazón de los fans de DD, seguida por otras dos que no son desastrosas, pero que claramente no están a la altura. Si sos incondicional de Daredevil, o de Lee Weeks, que no se te escape. Si no, la verdad que no hace falta.
No puedo cerrar la reseña sin abrazar desde acá a los familiares y amigos del querido Diego Cortés, guionista, poeta, editor de muchos libros de los que vimos en este espacio e incluso de los libros que recopilaron las primeras 365 reseñas del blog. Con apenas 39 años, se fue un verdadero paladín de la historieta argentina, un gran talento y un gran amigo al que vamos a extrañar muchísimo.
Mostrando entradas con la etiqueta Lee Weeks. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lee Weeks. Mostrar todas las entradas
martes, 4 de agosto de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
06/ 04: CAPTAIN AMERICA Vol.4
Esta es una saguita totalmente autoconclusiva que se publicó en la época en la que la revista del Captain America formó parte de la línea Marvel Knights. En poco más de 90 páginas, Dave Gibbons y Lee Weeks nos invitan a visitar una realidad paralela (un Elseworlds, si estuviéramos en DC) en la que el Capi despierta de su letargo en los años ´60 para encontrarse con que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial y llevan casi 20 años de supremacía indiscutida en el mundo entero. La acción se sitúa en Nueva Berlin (ex-Nueva York), donde el Red Skull montó la capital de este Tercer Reich y donde hace años se cocina a fuego lento una resistencia sostenida por hombres y mujeres comunes, sin superpoderes ni tecnología como para hacerle el aguante al poderío nazi.
Obviamente el Capi va a inclinar la balanza en favor de los rebeldes y de eso se trata la historia: de cómo el héroe se convierte en la inspiración para que la resistencia triunfe. El principal hallazgo de Gibbons es el equilibrio que encuentra en estas páginas. Hay mucho de descripción, de exploración de este nuevo y extraño status quo socio-político, muchos personajes que presentar y, por ende, bastantes secuencias muy habladas. Y al mismo tiempo, no escasea para nada la acción: hay persecuciones, explosiones, tiros, kilombo y peleas para todos los gustos. El plan de los malos es interesante y ambicioso, y reserva roles destacados para el Barón Von Strucker y el Victor Von Doom de este universo alternativo.
¿Y los buenos? Obviamente los capos de la resistencia son todos muchachos que nos suenan de algún lado, aunque acá no tengan poderes: Reed Richards, Hank Pym, Sue Storm, Luke Cage, Ben Grimm y un largo etcétera. Los giros más interesantes dentro de este elenco tienen que ver con Tony Stark (que hasta último momento parece estar colaborando con los opresores) y Bucky, que no sólo no murió sobre el final de la Segunda Guerra, sino que ahora es el líder de la resistencia, respetado por todos principalmente por haber combatido tantas veces al lado del Capitán.
El hueco grosso del argumento está al principio. Los que encuentran a Steve Rogers congelado, flotando por ahí en suspensión animada, son los nazis. ¿Por qué carajo no lo matan en el acto, cuando todavía está dormido, o cuando recién se despierta y todavía “no hace pie” en esta realidad que lo shockea? No hay una explicación lógica. El Red Skull intenta primero co-optarlo para su bando, con promesas de poder, riquezas y placeres… al Capitán América, justamente. Una idiotez mayúscula, que por supuesto el villano pagará carísimo. Y los impactos más fuertes están, lógicamente, al final, porque al ser un Elseworlds, Gibbons no tiene la obligación de llevar la historia a un final feliz, ni de dejar vivos a todos los buenos. No quiero contar nada del desenlace, pero no es para nada el esperado, ni el obvio, y aún así está muy bien.
Al frente del dibujo lo tenemos al siempre eficiente Lee Weeks, muy bien complementado con las tintas del maestro Tom Palmer. El estilo de Weeks es ideal para el comic de superhéroes actual, porque mezcla rasgos bien brutales, de dibujantes bien “raw power” tipo Jack Kirby o John Romita Jr., con rasgos más elegantes, de dibujantes más climáticos, más realistas, tipo Steve Epting o Paul Gulacy. No te digo que el combo funcione siempre, porque hay veces que o Weeks o Palmer la pifian en alguna expresión facial. Pero está esa narrativa intensa, que te involucra a full en la historia y que realza la violencia de las peleas y las explosiones, y también está lo otro: los recursos más finos para darle ritmo a las escenas de cabecitas que hablan. Lo más logrado, me parece, es lo que pela Weeks cuando juega a imaginarse a Nueva York convertida en capital del régimen nazi. Ahí realmente deja la vida (y saca a relucir un increíble manejo de la arquitectura) en unas tomas memorables.
La verdad que esta no es una historia de esas que te cambian la vida ni mucho menos, y encima viene justo después de una seguidilla de tres TPBs del Capi que conviene olvidar rápido. Aún así, si sos fan de los Elseworlds (o los What If…?) seguro te va a atrapar. Se lee rápido, tiene buenos momentos y el TPB trae como complemento el capítulo de los ´60 en el que Stan y Jack contaban por primera vez el origen del Red Skull (recoloreado para el ojete, pero bue…). Hace bastante tiempo que no lo veo a Gibbons escribiendo guiones para otros dibujantes, pero acá el dibujante de Watchmen lo hizo realmente bien. No te digo como en World´s Finest, pero bien. Y si te gusta Lee Weeks (del que tengo otro TPB para leer en unos meses), acá lo vas a ver muy afilado. Ahora que la serie actual del Capi no me atrae en lo más mínimo, re-da para completar sagas viejas, de épocas a las que en su momento no les di bola pero pueden tener alguna gema semi-oculta.
Obviamente el Capi va a inclinar la balanza en favor de los rebeldes y de eso se trata la historia: de cómo el héroe se convierte en la inspiración para que la resistencia triunfe. El principal hallazgo de Gibbons es el equilibrio que encuentra en estas páginas. Hay mucho de descripción, de exploración de este nuevo y extraño status quo socio-político, muchos personajes que presentar y, por ende, bastantes secuencias muy habladas. Y al mismo tiempo, no escasea para nada la acción: hay persecuciones, explosiones, tiros, kilombo y peleas para todos los gustos. El plan de los malos es interesante y ambicioso, y reserva roles destacados para el Barón Von Strucker y el Victor Von Doom de este universo alternativo.
¿Y los buenos? Obviamente los capos de la resistencia son todos muchachos que nos suenan de algún lado, aunque acá no tengan poderes: Reed Richards, Hank Pym, Sue Storm, Luke Cage, Ben Grimm y un largo etcétera. Los giros más interesantes dentro de este elenco tienen que ver con Tony Stark (que hasta último momento parece estar colaborando con los opresores) y Bucky, que no sólo no murió sobre el final de la Segunda Guerra, sino que ahora es el líder de la resistencia, respetado por todos principalmente por haber combatido tantas veces al lado del Capitán.
El hueco grosso del argumento está al principio. Los que encuentran a Steve Rogers congelado, flotando por ahí en suspensión animada, son los nazis. ¿Por qué carajo no lo matan en el acto, cuando todavía está dormido, o cuando recién se despierta y todavía “no hace pie” en esta realidad que lo shockea? No hay una explicación lógica. El Red Skull intenta primero co-optarlo para su bando, con promesas de poder, riquezas y placeres… al Capitán América, justamente. Una idiotez mayúscula, que por supuesto el villano pagará carísimo. Y los impactos más fuertes están, lógicamente, al final, porque al ser un Elseworlds, Gibbons no tiene la obligación de llevar la historia a un final feliz, ni de dejar vivos a todos los buenos. No quiero contar nada del desenlace, pero no es para nada el esperado, ni el obvio, y aún así está muy bien.
Al frente del dibujo lo tenemos al siempre eficiente Lee Weeks, muy bien complementado con las tintas del maestro Tom Palmer. El estilo de Weeks es ideal para el comic de superhéroes actual, porque mezcla rasgos bien brutales, de dibujantes bien “raw power” tipo Jack Kirby o John Romita Jr., con rasgos más elegantes, de dibujantes más climáticos, más realistas, tipo Steve Epting o Paul Gulacy. No te digo que el combo funcione siempre, porque hay veces que o Weeks o Palmer la pifian en alguna expresión facial. Pero está esa narrativa intensa, que te involucra a full en la historia y que realza la violencia de las peleas y las explosiones, y también está lo otro: los recursos más finos para darle ritmo a las escenas de cabecitas que hablan. Lo más logrado, me parece, es lo que pela Weeks cuando juega a imaginarse a Nueva York convertida en capital del régimen nazi. Ahí realmente deja la vida (y saca a relucir un increíble manejo de la arquitectura) en unas tomas memorables.
La verdad que esta no es una historia de esas que te cambian la vida ni mucho menos, y encima viene justo después de una seguidilla de tres TPBs del Capi que conviene olvidar rápido. Aún así, si sos fan de los Elseworlds (o los What If…?) seguro te va a atrapar. Se lee rápido, tiene buenos momentos y el TPB trae como complemento el capítulo de los ´60 en el que Stan y Jack contaban por primera vez el origen del Red Skull (recoloreado para el ojete, pero bue…). Hace bastante tiempo que no lo veo a Gibbons escribiendo guiones para otros dibujantes, pero acá el dibujante de Watchmen lo hizo realmente bien. No te digo como en World´s Finest, pero bien. Y si te gusta Lee Weeks (del que tengo otro TPB para leer en unos meses), acá lo vas a ver muy afilado. Ahora que la serie actual del Capi no me atrae en lo más mínimo, re-da para completar sagas viejas, de épocas a las que en su momento no les di bola pero pueden tener alguna gema semi-oculta.
Etiquetas:
Captain America,
Dave Gibbons,
Lee Weeks,
Marvel
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

