el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 8 de mayo de 2014

08/ 05: LA FRANÇAISE Vol.2

Esta es una especie de “reseña express”. ¿Qué hace acá un libro que salió en Francia el 23 de Abril, cuando tengo sin leer toneladas de libros que conseguí en 2013? Y bueno, esperé demasiado para leer la segunda parte de La Française, había visto muchos fragmentos en el estudio de Pablo Túnica y además en estos días se están cumpliendo tres años del fallecimiento de Carlos Trillo, así que daba para homenajearlo de alguna manera.
Por supuesto, la reseña empieza con la recomendación de leer (o releer) el texto publicado acá el 04/10/11. Y ahora sí, nos metemos con el Vol.2, del que Trillo llegó a esbozar el argumento y a escribir el guión de las primeras 8 ó 9 páginas. De ahí en adelante, Túnica tomó las riendas y se convirtió en el guionista encargado de llevar a buen puerto esta historia repleta de pasiones descontroladas, denuncia social, misterios bastante sórdidos y muertes escabrosas. Sin olvidarse nunca de que está contando un policial (un “polar”, dirían los franceses), Túnica le da bastante bola a la trama romántica (el triángulo entre Berta, Enrico y Dolores) y no descuida tampoco el aspecto socio-político, ese que nos muestra las profundas desigualdades de aquella próspera Buenos Aires de 1926 y nos cuenta de qué jugaban los anarquistas, cómo conservaban sus prebendas los “chicos bien” de la Sociedad Rural, cómo vivían (y sufrían) las prostitutas “importadas” de Francia y Polonia y un largo etcétera. La reconstrucción social de la época es, sin dudas, uno de los puntos decididamente fuertes de La Française.
Al igual que el Vol.1, esta segunda parte se despega un poco de las otras obras de Trillo por no tener mujeres en los roles protagónicos. Los “buenos” son claramente Albert Londres y Pablo Madero, y ahora que queda claro quiénes son los “malos”, se termina de definir un elenco en el que tenemos muy buenos personajes femeninos, pero todos en roles secundarios. En ese rubro (el de los secundarios) hay varios hallazgos muy notables por parte de Túnica, entre los que subrayo a Enrico, Lian y Beltramini, cada uno protagonista de por lo menos una secuencia realmente memorable.
Túnica se anima a alejar a esta obra de otros trabajos de la última etapa de Trillo al escribir un Vol.2 en el que se habla un poco menos que en el Vol.1, que me sorprendió con ingentes cantidades de texto. Túnica se habilita a sí mismo más escenas mudas (que resuelve con la jerarquía de los grandes narradores gráficos) y sí, tiene páginas muy dialogadas, casi siempre planteadas en 8 ó 9 viñetas, pero son menos que en la primera parte. Y no hay páginas de 10 u 11 viñetas, que también abundaban en el Vol.1.
Con menos texto y menos cuadros por página, lógicamente se luce un poco más el dibujo y el creador de Paraná se pone a la altura de las circunstancias a lo largo de 54 páginas exquisitas, que lo sitúan holgadamente entre los mejores dibujantes que tiene hoy nuestro país. Túnica vuelve a sorprender con su manejo de la documentación histórica, su particular forma de recrear calles, edificios, tranvías y barcos que seguramente encontró en fotos, pero a los que reinterpreta de cero en su estilo. Cuando las emociones le ganan a la racionalidad, los cuerpos y rostros de Túnica se vuelven recontra-expresivos y estallan en la página con una fuerza increíble. Y además juega con los bordes de las viñetas, sabe perfectamente cuándo deshacerse de los fondos, y arriesga con composiciones como la de la página 30 (la que muestra cómo se armaba la primera plana del diario Crítica) que le cambian el ritmo al relato y nos ofrecen una infinita variedad de detalles para observar. Una vez más, la paleta de Túnica complementa y potencia enormemente a sus dibujos, acentuando las distintas locaciones, los distintos climas por los que transita el guión y los distintos estados de ánimo que experimentan los personajes. Acá también, los logros son demasiados como para enumerarlos.
Y ahora sí, no queda nada escrito por Trillo que no se haya publicado. Por lo menos en materia de proyectos que se llevaron a cabo, porque también tuvo muchos que quedaron truncos, o que mutaron radicalmente hasta convertirse en otra cosa. En el caso de La Française, el bajón que significa estar ante la última obra de Trillo se compensa ampliamente con una inmensa alegría: la de ver a Pablo Túnica (con apenas 31 años) alcanzar un nivel tan alto y redondear con tanta solvencia (gráfica y argumental) un proyecto tan ambicioso, donde además pesaba tanto el fantasma de quien fuera su mentor. Ojalá La Française se publique pronto en nuestro idioma, en lo posible como “Alondra Gris”, que era el título que le quería poner el inolvidable Carlos Trillo.

martes, 4 de octubre de 2011

04/ 10: LA FRANÇAISE Vol.1


Esto salió hace poquitos días en Francia y, por lógica, yo lo tendría que leer en Enero o Febrero. Pero no me aguanté. Este es un libro demasiado especial. Es la única obra de Carlos Trillo que el ídolo no llegó a ver terminada antes de morir. La Guerra de los Magos estaba en imprenta, Sasha Despierta y Bolita estaban dibujadas hasta el final, pero este libro, al que Carlos quería llamar “Alondra Gris”, estaba en el tablero de Pablo Túnica, que terminó las últimas páginas después de la noticia que nos amargó la vida a todos aquel domingo de Mayo. Por supuesto, para Túnica es un libro mucho más especial que para mí, y como él me pidió que lo leyera cuanto antes, acá estoy, cumpliendo con un amigo que está siempre y con la memoria del que ya no está.
La Française gira en torno a las prostitutas extranjeras que trabajaban en la próspera (aunque desigual) Buenos Aires de 1926. Un periodista francés, Albert Londres, se metió a fondo en ese submundo, lo investigó, publicó un libro al respecto y de paso fisgoneó en un crimen, el del Juez Ibargarain, que tenía a una puta francesa como principal sospechosa. Seis años más tarde, Londres va a narrar toda esta investigación a un porteño de clase alta, Angelito Polimeni, a bordo de un crucero que atraviesa el Océano Indico, y Trillo va a utilizar estas secuencias en el barco para interrumpir, matizar y deshilachar las otras secuencias, las que suceden años antes en la Reina del Plata.
A la clásica trama policial (que nos enteraremos cómo se resuelve en el segundo tomo), Trillo le suma dos elementos muy bien incorporados a la estructura del relato: uno es la denuncia social, la descripción, por momentos muy sórdida, de cómo vivían en aquella época las prostitutas, sometidas, ultrajadas y sumidas en un ambiente muy, muy heavy. El tour por los tugurios de la Boca es donde más claro (y fuerte) aparece este elemento. Pero por ahora el tema socio-político no es central. Mi apuesta es que sí va a serlo en la segunda mitad. El otro elemento importante es el romántico, que cobra protagonismo en la trama central (cuando pinta la onda entre Mireille y el periodista Madero) y en dos sub-tramas: la del viejo Curutchet y la del triángulo entre Berta, Enrico y Dolores. Como en casi todos los comics de Trillo, acá las pasiones están a flor de piel y son el disparador de casi todos los volantazos que pega el guión.
También como las últimas obras del ídolo, La Française es un comic MUY hablado. Hay alguna que otra secuencia muda, pero casi todas las páginas (muchas con 10 u 11 viñetas) tienen una cantidad de diálogo bastante abundante. Lo que no es tan típico de Trillo es que acá, y a pesar de lo que sugiere el título, la puta francesa no es el personaje más importante, ni el mejor desarrollado. Después de… cientos de obras en las que los roles principales iban para las mujeres, en La Française el protagonista claro, excluyente, es Albert Londres. Y la intriga, claro, que te carcome a full, porque todavía no tenemos ninguna pista clara de por qué Londres y Madero están tan seguros de que Mireille no fue quien asesinó al juez.
El segundo tomo nos revelará eso y nos mostrará cómo se desenvuelve como guionista Pablo Túnica, que ya tiene algunos guiones publicados, pero que es conocido sobre todo como dibujante. Túnica charló la historia con Trillo desde el primer día, y es el único que sabe cómo se resuelve el misterio. En este tomo, se conforma con dibujar, y lo hace a un nivel altísimo. Túnica se luce, como siempre, en la expresión de los cuerpos y las caras, ese lenguaje no verbal que maneja como pocos. También sorprende con su reconstrucción de la Buenos Aires de 1926, sus bares, sus conventillos, sus tranvías, sus palacetes, su gente. Todo se ve creíble y maravilloso, y si hay referencias fotográficas, no se notan en lo más mínimo. El dibujo explota cuando Pablo tiene la posibilidad de dibujar pocos cuadros por página, pero igual se la recontra-banca en esas páginas casi claustrofóbicas, en las que el dibujo aparece apretadito, hecho un bollo, apenas visible por la gran cantidad de viñetas y de globos de diálogo. Por suerte (y como en Jusepe en Amerique, su otra novela junto a Trillo, inédita fuera de Francia), Túnica tuvo la posibilidad de colorear él mismo sus dibujos y la aprovechó plenamente, para realzar los climas del guión. La paleta digital de Túnica agrega belleza, sensualidad, misterio y elegancia a una historia en la que esas cuatro cosas tienen un peso enorme.
Más allá del lógico atractivo que le da ser la única obra realmente póstuma de Trillo, La Française es una novela gráfica absolutamente recomendable, con un guión complejo y cautivante, un tema y una ambientación muy atractivos y un trabajo gráfico de Pablo Túnica sólido, inspirado y sumamente personal. Una inmejorable despedida para Carlos, que vivirá por siempre en sus historias.