el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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viernes, 6 de junio de 2014

06/ 06: NOTES FROM A DEFEATIST

Hace no mucho, el 19/02/14, reseñé un libro de historias cortas del maestro Joe Sacco y me morfé un contundente “Cero Comments”. Hoy vuelvo a la carga con otro libro pensado para recopilar la obra dispersa de este referente absoluto de los últimos 25 años de historieta, que justamente arranca un toque antes, a mediados de los ´80, para mostrarnos historias breves del período anterior a que Sacco se consagrara en el género del comic periodístico.
Si las obras fundamentales en la carrera de Sacco (Palestine, Safe Area Gorazde) te ahuyentan por su extensión o te bajonean por su crudeza, este es el libro por el que tenés que entrar al universo del autor. No te voy a mentir: no son todas historias livianitas, en joda, de sexo, droga y rockanroll al estilo Peter Bagge. También hay historias jodidas, basadas en testimonios desgarradores o en los propios noticieros, que tienen que ver con guerras, bombardeos y crímenes de lesa humanidad. Pero la gran mayoría de estas 200 páginas de historieta (imposibles de liquidar en un sólo día) van para otro lado. Tenemos bizarreadas como un homenaje de Sacco a Rodolphe Töpffer (quizás el primer historietista de la historia), con rimas al pie y todo. Tenemos unas cuantas historias autobiográficas, de cuando el autor era joven y se dedicaba a la historieta en los ratos libres, mientras laburaba de otra cosa (la mejor, lejos, Voyage to the End of the Library); una extensa crónica de una gira por Europa que Sacco emprende junto a una banda de rock bastante kilombera; y otros relatos breves, no necesariamente basados en hechos reales, en los que el autor satiriza sin piedad a distintos ejemplares de la fauna social. Sus víctimas favoritas son los psico-bolches que hablan mucho y hacen poco, y los abanderados de la “cultura corporativa”, engranajes de mecanismos inmensos y perversos motorizados por la codicia de los que ya tienen demasiado y aún así quieren más.
A diferencia de los otros libros de Sacco, este tiene MUCHAS historias con intenciones 100% humorísticas, donde todo está puesto ahí para que te mees de risa. Y esa es la Gran Revelación de esta antología: el Sacco humorístico, que te arranca carcajadas con recursos recontra-básicos, como el humor sexual y escatológico que uno no asocia ni en pedo con sus obras más conocidas. Y cuando habla de la Guerra del Golfo y demás tropelías imperiales del gobierno de George Bush (padre), Sacco se anima a mostrar todo de un modo mucho menos objetivo, a distorsionar todo según su propia óptica, a través de lo que estaba viviendo a nivel personal en ese momento, y eso le da a las crónicas un filo muy ácido, muy visceral y muy atractivo.
Lo único que me resultó ilegible son esas dos historias en las que Sacco agrupa todo el texto (manuscrito, claro) en una columna que va de punta a punta de la página, y ocupa los tres cuartos restantes de la misma con una única ilustración. Narrativamente, eso me resulta chocante y me la baja en el acto, aunque me interese el tema. Pero claro, me puedo colgar media hora mirando cada una de las ilustraciones. A nivel gráfico, este libro tiene las muestras más contundentes de la genialidad de esta bestia desaforada del plumín. Todo lo que vimos hasta ahora, es poco. Acá Sacco explota. Su agorafobia, su compulsión por llenar cada rincón de cada viñeta con esas tramas y esas texturas hechas a mano (con infinita paciencia y andá a saber en cuántas horas), brillan como nunca antes. Hay páginas realmente inverosímiles, imposibles, que nadie en su sano juicio podría intentar reproducir. Encima cada textura y cada trama responde a un acertadísimo estudio de la iluminación para cada una de las escenas, no están ahí para joder. O quizás sí, no sé...
En las historias más cómicas, Sacco estiliza más el dibujo, le suma expresión, plasticidad, gracia. Y enfatiza esto desde los ángulos que elige y sobre todo desde la puesta en página, otro rubro en el que acá pela genialidades y acierta con experimentos que yo nunca antes había visto en ningún otro trabajo de ningún otro autor. ¿Se puede desplegar un virtuosismo apabullante sin transitar los caminos del dibujo académico? Obvio. Lo hace Roger Langridge todo el tiempo y lo hace también Sacco, por supuesto en otro estilo. Realmente, esto es sublime. Hay que verlo para creerlo.
Si ya estás adicto a las historietas de Joe Sacco y no podés esperar a que salga su próxima novela gráfica, entrale con toda a este libro. Y si no lo conocés, o tenés miedo de que las obras más “documentales” te resulten un embole, con este libro vas a descubrir a un verdadero genio, a un historietista que ya desde sus primeros laburos sacaba chapa de quintaesencial.

miércoles, 19 de febrero de 2014

19/ 02: JOURNALISM

Al igual que ayer, me toca reseñar un tomo de historias cortas de un autor habitualmente asociado con historietas largas o –como se dice ahora- con “la novela gráfica”.
El maestro Joe Sacco, que compite con Guy Delisle a ver quién visita los lugares más chotos del planeta, tiene en su ilustre trayectoria una buena cantidad de historias cortas (mucho menos promocionadas que sus trabajos más extensos) y esto libro reúne 11 de ellas, precisamente las que (como nos sugiere el título) tienen que ver con la especialidad de Sacco, que es el comic documental, con un marcado perfil periodístico. Entre fines de los ´90 y 2010, Sacco estuvo en Palestina, en Chechenia, en Irak, en India, en el Tribunal de Justicia de La Haya y hasta en Malta, la islita donde nació en 1960, pocos meses antes de afincarse en Melbourne, Australia, donde vivió hasta los 12 años.
Las historietas periodísticas o documentales de Sacco tienen un sólo problema, por así decirlo: los finales. Uno está acostumbrado a que las historietas se terminen cuando los conflictos que impulsan las tramas se resuelven. Por lo menos en un porcentaje importante, si no en un 100%. Acá las reglas son otras. Para empezar, no hay tramas. Hay hechos y testimonios, presentados de modo bastante objetivo. A veces Sacco intenta plantear una especie de curva dramática, y a veces hasta lo logra. Pero eso no es lo importante. Lo importante es meterse en lugares donde está todo para el orto y mostrárselos al lector. Y lo más heavy: el autor no inventa los conflictos. Se enfrenta con conflictos que ya existen y que lo más probable es que no se resuelvan jamás.
Así es como, antes de que empiece a rodar la pelota, ya está totalmente desactivado el clásico esquema de introducción-nudo-desenlace. Se podría conjeturar que esto es todo introducción, que todo lo que hace Sacco es plantear una situación límite, que puede derivar en un conflicto de la San Puta, como puede estirarse hasta el infinito sin que nadie salte ni haga nada. Lo cierto es que el maltés quiere, antes que entretenernos, informarnos. Darnos la data necesaria para que tomemos conciencia y si da, para que sacudamos la modorra y hagamos algo al respecto de las inequidades y los desastres que nos muestra. O aunque más no sea que nos indignemos, que digamos “hijos de puta, ¿cómo puede ser que nadie haga nada por esta pobre gente?”. Las historietas de Sacco no tienen héroes ni villanos, pero el autor se las ingenia para señalar con bastante precisión quiénes juegan el rol de víctimas y quiénes son (por obra u omisión) los victimarios.
La lectura de todo este material (denso en el sentido de que tiene muchísimo texto y unos dibujos laburadísimos) nos deja con un sabor invariablemente amargo. No por la calidad del trabajo de Sacco, que es sublime, sino porque el autor nos sumerge en un océano de penurias, miserias, hambre, enfermedades, exilios, odio racial y religioso, crímenes de lesa humanidad totalmente impunes... Son historias dolorosamente reales de gente que, si todavía no perdió todo, tiene muchas chances de perderlo a menos que pase algo muy loco y –de pronto- la solidaridad y la fraternidad le ganen al “me chupa todo un huevo”.
Algunas historietas tienen más texto, otras menos. Algunas tienen más cuadros por página, otras menos. En todas, lo primero que llama la atención, el dato excluyente, es la pasmosa habilidad de Sacco para el dibujo. Por el tipo de historias que cuenta, casi no necesita romperse el orto en la planificación de las secuencias. Y sin embargo, lo hace y sorprende. Pero lo que realmente te deja estupefacto es el rigor documental de su dibujo, cómo te hace creer TODO, no dudar de NADA, cómo te convence con un pase mágico de que lo que te está mostrando no es un dibujo sino LA REALIDAD. Para eso, Sacco juega en todas las viñetas su ancho de espadas, que es su capacidad para dibujar texturitas, rayitas, puntitos y crosshatchings a niveles inhumanos, como si fuera asquerosamente fácil. Por suerte, en la única historia del libro publicada a todo color, se controla un cachito más y deja que los colores (no las texturitas logradas con plumín o rotring) rellenen los contornos de las figuras y sugieran la iluminación de los escenarios.
No descubro nada nuevo si digo que Joe Sacco es un genio, un referente fundamental del comic de los últimos 20 ó 25 años a nivel mundial. Si no te da el estómago, o si las temáticas no te interesan tanto como para meterte a fondo con sus historietas más largas, acá lo vas a ver al nivel de sus mejores trabajos, pero en historias cortas. Habrá más Sacco en el blog, dentro de unos meses.