el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 12 de marzo de 2015

12/ 03: CRONONAUTAS

Sigo leyendo material que sólo a mí me interesa y generando reseñas que no motivan la más mínima respuesta de nadie, pero bueno… es un blog, no un programa de tele del prime-time.
Esta vez cruzo el charquito para leer una historieta de autores uruguayos, movida por una idea muy atractiva: una aventura de palo y palo, con peripecias, peleas y chistes, que tiene que ver con los viajes en el tiempo y que le sirve al guionista Magnus (a quien ya vimos en alguna antología) para tirar data acerca de las distintas épocas históricas que visitan los protagonistas. Crononautas está apuntada a un lector joven, menor de 13 años, y logra bajar esta info de modo para nada acartonado, muy bien integrado al concepto de la aventura.
La aventura en sí es ingeniosa, tiene algunos elementos muy trillados y otros muy originales, y está muy bien condimentada con chistes que me causaron bastante gracia. Por ahí lo único criticable es que en 48 páginas pasan demasiadas cosas, y no le queda margen a Magnus para profundizar en las personalidades de los protagonistas ni en las motivaciones de los villanos. En la tercera viñeta en la que aparece Walter, ya se está cagando a trompadas con los villanos. Y eso ilustra claramente el hecho de que el guión no nos da tiempo para familiarizarnos con los héroes de Crononautas, para identificarnos con ellos, o coparnos con su forma de ser. Con el correr de la aventura, aparecerán algunas pinceladas más para dotarlos de más carnadura, pero sin dudas es el rubro más débil de un guión muy ganchero, con un ritmo que –no tengo dudas- debe ser hipnótico para un borrego de 10 años.
Por supuesto, mucho más que los guiones a los chicos los ceban los dibujos y ahí es donde Crononautas acumula más problemas que logros. La faz gráfica está repartida entre Carlos Lemos (que comparte nombre pero no identidad con el guionista brazuca al que vimos hace no mucho en Ronda Noturna) y Taibox, pero no tengo muy claro qué hizo cada uno. Lo cierto es que, de punta a punta, el dibujo me resultó flojísimo, muy derivativo, con errores de principiante en la anatomía, en la narrativa, en la composición, criterios muy endebles para determinar cuando dibujar y cuándo omitir los fondos, muchos problemas en las caras (sobre todo en los tramos de los mayas y los egipcios)… en fin. Se nota mucho (como diría Chiche Niembro) la diferencia de jerarquía entre la portada de un profesional con todas las letras como Diego Jourdan y 48 páginas de historieta dibujadas y coloreadas medio a los tumbos por artistas que claramente no están a la altura. Por suerte no son tantos los momentos en los que las pifias de Taibox y Lemos te desenganchan del ritmo del relato y no hay que hacer esfuerzos sobrehumanos para llegar hasta el final.
Más allá de estos problemas, que se podrían corregir tranquilamente en un segundo libro si Magnus se rodea de dibujantes más capacitados, lo que mejor hace Crononautas es ocultar su faceta didáctica, enseñar sin que se note. Eso es muy difícil y muy meritorio. Por eso y porque la aventura es muy dinámica, y porque los toques de humor funcionan muy bien, banco a los Crononautas y espero que eventualmente salga a la luz una segunda entrega de esta serie made-in-Uruguay.

domingo, 25 de enero de 2015

25/ 01: RONDA NOTURNA

Hacía bastante que no comentábamos historieta brazuca, no? Bueno, vamos con esta especie de novela gráfica, a cargo de autores jóvenes a los que no conocía, pero que me gustó como para comprarla.
La estructura está buena: un pibito y un veterano curtido, que tiene mucha calle y mucha parla, recorren el barrio más oscuro, más denso de la ciudad. Y el veterano le cuenta al nene tres historias de terror que todas tienen que ver con una casa antigua y medio venida a menos y con una anciana, que en realidad es una bruja re-heavy y re-jodida.
Las secuencias del pibe y el viejo tienen un equipo creativo y cada una de las tres historias le abre en el juego a otros dibujantes. Pero lo más interesante es que las tres historias están vinculadas entre sí al estilo Sin City, es decir que los personajes se cruzan, el que es protagonista de una es secundario en la siguiente, y todo da la sensación de estar sucediendo al mismo tiempo. Lo cual le suma tensión y extrañeza a tres relatos en los que el principal atractivo es el clima, sombrío, opresivo, ominoso al borde de la asfixia.
Las secuencias de enlace están co-escritas por Carlos Lemos y Pedro Felicio, y dibujadas por Olavio Costa, un muy buen dibujante con un gran manejo de las expresiones faciales y un laburo increíble con las tramas mecánicas, que parecen estar vivas. Sus fondos son fotos mínimamente retocadas, pero en estas historias es importante que el barrio se vea muy real, por eso es válido el recurso. La primera historia combina una onda extraña, de suspenso, de misterio a desentrañar, con un final tremendamente violento, a todo gore. La escribe Carlos Lemos y la dibuja Alcinar Frazao, otro autor de estilo muy realista, muy pendiente de la foto, que levanta el puntaje con un muy buen manejo del claroscuro. No es nada que no hayamos visto 1000 veces en cualquier historieta de estilo realista, pero está bien.
La segunda historia es un thriller psicológico, menos violento que la anterior, pero también muy inquietante. El guión y el dibujo corren por cuenta de Dalts, un dibujante quizás menos correcto que Frazao, también muy realista y con una técnica muy atractiva para sombrear, basada en puntitos muy chiquitos, algo que los maestros Howard Chaykin y Eduardo Risso intentaron allá por los ´80 y después lo dejaron porque era mucho kilombo. Para mi gusto, Dalts está demasiado apegado a la referencia fotográfica, y si no es un Juan Carlos Flicker del montón es por esto que señalaba recién de los puntitos. Como él mismo se escribe el guión, se exige pocos cuadros por página para que se luzca a pleno el dibujo, y lo logra sin que se resienta la narrativa, lo cual está muy bien.
La tercera historia es la que tiene el guión más predecible y la única que está estirada para que dure 32 páginas. Está co-escrita por Dalts y Pedro Felicio y dibujada por F3D, otro autor de línea muy realista, muy pegadito a la foto, pero con mucha más elegancia que sus colegas. F3D es casi un Takehiko Inoue occidental, una bestia que no se guarda nada. Y como además maneja un montón de recursos narrativos, logra que la historia resulte atrapante e intensa aunque resulte obvio que daba para muchas menos páginas.
En fin, un lindo producto, una historieta bien de género sin más ambiciones que hacerte pasar un buen rato a fuerza de sustos, pesadillas y mitos urbanos que –para desgracia de los personajes- resultan demasiado reales y demasiado sangrientos. Si querés leer historias de terror bastante originales, con giros impredecibles, ambientación urbana bien dark y color latinoamericano, fijate si alguien que viaja al Coloso de Sudamérica (por vacaciones o negocios) se copa y te trae este libro.