el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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viernes, 11 de septiembre de 2026

ASTÉRIX ET SES AMIS (HOMMAGE A ALBERT UDERZO)

Este es un álbum francés de 2007, que si bien está publicado en nuestro idioma desde ese mismo año, yo jamás había visto y descubrí revolviendo bateas en una convención en el país de los galos. Astérix et ses Amis (Hommage a Albert Uderzo) es un álbum colectivo que produjo Les Editions Albert René para festejarle el cumpleaños nº 80 al mítico dibujante de Astérix, Oumpah-Pah, Tanguy et Laverdure y tantos otros hitos. A lo largo de 60 páginas, 34 autores de distintos países se dan cita para homenajear al maestro Uderzo y algunos realmente la rompen toda. Jacques de Loustal, Midam y Juanjo Guarnido aportan ilustraciones, no historietas, que están buenísimas. Y ahí empieza la fiesta. Arleston y Mourier, los autores de la exitosa serie Trolls de Troy, demuestran que tranquilamente podrían hacerse cargo de dibujar las aventuras de Astérix. El glorioso Zep trae a Titeuf a la aldea gala, a generar confusión con sus preguntas irreverentes en dos páginas fascinantes. William Vance y Jean Van Hamme (por entonces responsables de XIII) también traen a su personaje a la aldea, en una paginita muy simple pero linda. El insuperable François Boucq sorprende con tres páginas gloriosas en las que aparecen dos de sus personajes (Jerome Moucherot y Leonardo Da Vinci) en una especie de curso para dibujar a Astérix. Genial es poco. Baru imagina (también en tres páginas) a Astérix y Obélix en un barrio periférico de la Francia del Siglo XXI. Van Hamme forma equipo también con Rosinski (el dibujante de Thorgal) para el encuentro entre ese héroe y Obélix, que es apenas simpático. Y el primer tercio del álbum cierra con la colaboración de Milo Manara, dos páginas que son narrativa pura, más allá de la impactante calidad del dibujo y el color, y la gracia (no tanta, en este caso) del argumento. La primera historieta que me pareció floja fue la de Turf, dos paginitas centradas en una versión alternativa de Obélix. Por suerte al toque llega Walthéry, que trae a su popular Natacha a visitar a los galos en dos páginas muy atractivas. Laudec y Cauvin reimaginan a Uderzo como un germano que vive en Lutecia y dibuja historietas basadas en las andanzas de los galos. Muy divertido. El crossover que todo fan de René Goscinny quiso ver alguna vez, que es el de Astérix y Lucky Luke, llega en apenas dos páginas magníficas, escritas por Laurent Gerra y con dibujos del gran Achdé, que por entonces ya dibujaba igual que Morris, o sea, zarpadamente bien. En sus dos páginas, Beltran impacta con el dibujo pero no con el guion. Y al toque llega Serge Carrére, otro que cuando pinte, podría jugar de titular en los álbumes de Astérix. El alemán Brösel ocupa cuatro páginas con una historia poco interesante, en la que le da demasiado protagonismo a su propio personaje, que al lado de los galos y de Julio César, es menos que un cuatro de copas. Y para el tercio final, tenemos (entre otros) a los muchachos Franquinistas, los de la escuela de Bruselas. Jidéhem nos trae el encuentro de los galos con Gaston Lagaffe y es un cago de risa. Dany, más tranqui, mezcla el universo de Astérix con el de Réverose. El gran Batem narra el encuentro de los galos con el querido Marsupilami, y otro capo, Derib, se acuerda de varios personajes más que fueran dibujados por Uderzo en los años ´60. Además, Cuzor (a quien no conocía) me sorprendió con tres páginas preciosas que abordan la enorme influencia del maestro en otros historietistas. El canadiense Stuart Immonen (fuertemente asociado a los superhéroes) dibuja como los dioses un hermoso guion de su esposa Kathryn. El maestro Tibet hace la típica; el encuentro entre los galos y su personaje más famoso, Ric Hochet. Jean Graton hace exactamente lo mismo, pero con Michel Vaillant. El talentoso Henk Kuijpers, de los más grandes autores que dio Países Bajos, también nos muestra una versión de los galos que se cruza con su emblemática Franka. Y el prócer chileno Vicar, muy asociado a las historietas de Disney, hace que Astérix y Obélix interactúen con Donald, Uncle Scrooge, los sobrinos y Gyro Gearloose en tres páginas hermosas. Como para ir cerrando, el español Forges (capo del humor gráfico) se juega a hacer algo muy distinto a lo que proponían los otros invitados y no le sale del todo bien, pero está buena la intención. El prócer británico David Lloyd dice presente con dos páginas en las que queda claro que el dibujo semi-humorístico no es lo suyo, o que no se tomó muy en serio el tema del homenaje a Uderzo. Y para el final vuelve Arleston, esta vez junto a un dibujante magnífico llamado Tarquin, para un What If...? las aventuras de Astérix hubiesen sido imaginadas por Albert y René como una epopeya medieval. Un chiste largo, pero muy efectivo. En síntesis, tenemos un tremendo all-star squadron de autores, un Olimpo de la historieta, unidos para generar un gran homenaje al maestro Uderzo y una pieza rara y muy codiciable para los fanáticos de Astérix. Obvio que uno quisiera que varias de esas historietas tuvieran más páginas y más desarrollo, pero lo que hay está buenísimo y las ideas que pelan los distintos autores para que los héroes galos se crucen con sus personajes son un delirio entretenidísimo. También hubiera estado bueno que convocaran a algún autor argentino, no? No pudo ser. De todos modos, sobran los motivos para buscar y atesorar este álbum. Creo que garpa incluso por fuera del homenaje a Uderzo, aunque no te interesen las obras del maestro (cosa bastante improbable), por lo excepcional del elenco que se juntó para festejarle los 80 años al inolvidable dibujante que nos dejara allá por Marzo de 2020. Nada más, por hoy. Para hablar de 60 páginas me extendí tanto, que me quedé sin tiempo para reseñar otro libro (de más de 100) que tengo leído. No pasa nada, lo guardo para la próxima. Gracias, buen finde, y quienes quieran más lectura de calidad no tienen más que pasar por https://comiqueandoshop.blogspot.com y descargarse por chaucha y palitos la Comiqueando Digital.

martes, 4 de agosto de 2026

NOCHE DE HUMOR Y AVENTURAS

Otro martes, otra entrada en el viejo y querido blog. Arranco muy contento, porque Del Zorzal me confirmó lo que siempre sospeché: el formato de integral recontra-garpa a la hora de publicar el material franco-belga. Este tomo de 200 páginas trae TODO Oumpah-Pah y no pesa seis toneladas ni cuesta un millón de pesos. Sin dudas es el formato que yo utilizaría para publicar Astérix, Lucky Luke, Spirou, Los Pitufos, Blueberry... Cuatro álbumes de 44-46 páginas por tomo, más algún texto introductorio. Y listo, tenés 200 páginas de la San Puta a un precio menor que el que tenés que cobrar por cuatro álbumes individuales. Este tomo, además, tiene varias particularidades. Primero, que las cinco aventuras de Oumpah-Pah (creadas para el semanario belga Tintin en el lapso de apenas tres años por la insuperable dupla René Goscinny-Albert Uderzo) están totalmente conectadas entre sí. Cada una empieza exactamente donde terminó la otra, no tenemos (como en Astérix y Lucky Luke) un regreso al statu quo "oficial" de la serie al final de cada álbum para que el siguiente empiece prácticamente de cero y las aventuras se puedan leer en cualquier orden. Estos son cinco relatos de 30 páginas cada uno, que también se pueden leer como una novela gráfica de 150 páginas dividida en cinco capítulos. Entonces, la decisión de publicar todo junto en un mismo tomo es doble o triplemente acertada. Segundo, las 50 páginas que no ocupan estas cinco aventuras tienen unos textos espectaculares a cargo de César Da Col, que por momentos son más interesantes que las propias historietas. Y además entre los extras están las 24 tiras de la primera versión de Oumpah-Pah, la de 1951, pensada para colocarla en los diarios de EEUU. Si las aventuras del guerrero piel roja que aparecieron en la revista Tintin tienen mucho en común con las de Astérix, más la influencia bastante conspicua de Patoruzú, las tiras de prensa son un asalto a mano armada a Li´l Abner, el clásico de Al Capp. El dibujo de Uderzo se encolumna de manera imposible detrás del de Capp y los argumentos (por lo menos en lo poco que se llegó a producir) van claramente para el mismo lado. Pero la versión canónica de Oumpah-Pah es la otra, la de las cinco aventuras ambientadas en el Siglo XVIII, con Uderzo ya establecido en un estilo gráfico mucho más parecido a lo que vamos a ver en Astérix que al de Al Capp. La primera aventura está muy bien, se trata del choque de culturas entre el indio y su amigo europeo Hubert de la Pâte Feuilletée (traducido en la edición argentina como Huberto De la Pastafrola) y es muy entretenida. La segunda está mucho mejor dibujada, con una puesta en página más dinámica y atractiva, pero el guion es bastante intrascendente. Y las tres últimas son una fiesta, con prácticamente nada para envidiarle a los buenos álbumes de la etapa clásica de Astérix. La forma de combinar aventura y humor en esta serie es EXACTAMENTE la misma que en las historietas del héroe galo, el dibujo es igual de bueno, el color es mejor, están los juegos con los sucesos históricos, están los juegos de palabras, está el slapstick, están las batallas, están los viajes, está el contraste entre "los civilizados" y "los bárbaros". Posta, el tramo final de Oumpah-Pah es un perfecto Lado B de cualquier buen álbum de Astérix. Podría hablar mucho más de esta serie, pero me limito a recomendar la gran nota que escribió Jaume Vaquer para el nº11 de Comiqueando Digital. Si sos fan de Uderzo y Goscinny, este libro no puede faltar en tu biblioteca bajo ningún concepto.
Retomé después de una pausa de más de dos años la lectura de Sex Criminals, la gran serie de Matt Fraction y Chip Zdarsky. De nuevo, no recuerdo otro comic yanki con más y mejores chistes de pija, concha, guasca y garche. Acá el sexo es absolutamente explícito, y si resulta grosero, no importa. Se habla de coger, se coge, y se muestra todo lo que hay para mostrar. Y por si eso fuera poco, los garches son relevantes para la trama, no están ahí para escandalizar a las tías. La trama de Jon, Suzie y sus extraños poderes avanza a un ritmo tranqui, como para que haya mucho espacio dedicado al desarrollo de personajes. Los protagonistas, los antagonistas y un nutrido elenco de secundarios desfilan (muchas veces en bolas) por estas páginas sin esa presión de que "tienen que pasar cosas TODO el tiempo". Hay episodios muy hablados, episodios en los que los propios autores ironizan con que se fueron al carajo con los diálogos, y hasta momentos meta en los que Zdarksy y Fraction aparecen brevemente como protagonistas, para explicarnos a los lectores (por supuesto, MUY en joda) algunos puntos de la historieta y su realización. Como en Oumpah-Pah, acá tenemos un combo muy bien logrado entre aventura y humor, aunque el tono del humor sea absolutamente distinto. Me da la sensación de que, con el correr de los episodios, a Fraction le empieza a interesar menos el tema de los poderes bizarros de los personajes y más el vínculo entre ellos. De a poco, Sex Criminals se convierte en un estudio acerca de la relación entre Suzie y Jon, qué los atrae, qué los mantiene juntos, cómo funciona esa pareja que, cuando comparte un orgasmo, logra detener el tiempo. Y esto está muy bien logrado, tanto desde los diálogos (impecablemente zarpados) como desde las expresiones faciales, encima todo respaldado por un timing de comedia romántica yanki perfectamente reproducido, que se articula muy bien con las escenas de corte más policial, las de corte más fantástico, las de corte más erótico y las que introducen elementos que van para el lado del espionaje. Una lectura muy entretenida, con carcajadas, con secuencias más tensas, secuencias MUY hot y con varios misterios que Fraction y Zdarsky no tienen ningún apuro en resolver. No tengo el Vol.4, así que tal vez tarde dos años (o más) en retomar la serie, pero no pasa nada. Tengo otras obras de Fraction bastante arriba en el pilón de los pendientes. Ya las comentaremos por acá. Nada más, por hoy. No se pierdan el estreno de Opiniones Meméticas este miércoles en los canales de YouTube de Comiqueando y La Batea, y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas acá en el blog.

lunes, 20 de agosto de 2012

20/ 08: ASTERIX Y LO NUNCA VISTO

Este libro es raro. No es excelente, pero es fundamental. ¿Cómo es eso? Me parece fundamental por un motivo no menor: siempre quise ver cómo planteaban y cómo definían René Goscinny y Albert Uderzo una historieta de Astérix que no tuviera 46 páginas, sino muchas más, o muchas menos. Este libro reúne 14 historietas que tienen muchas menos. De hecho, la más larga tiene cinco páginas. O sea que parte de esa incógnita que siempre me desveló, finalmente fue resulta. Y no del mejor modo, claro, por eso digo que el libro no es excelente. Veamos en qué la descose y en qué falla.
Muchas de las historietas son chistes largos, chistes de dos, tres o cuatro páginas. El argumento no llega a ser tal cosa, se queda en el planteo de un chiste (“entra un gaucho a la farmacia”, diría el maestro Dolina). Ojo, un par de estos chistes son realmente efectivos y graciosos. El que abre el libro, Vuelta al Cole Gala, tiene un timing de comedia exquisito, al nivel de las grandes obras de Goscinny. Latinomanía tiene una sóla página y jamás pretende ser otra cosa más que un chiste, y es un GRAN chiste, con un remate impredecible y brillante. El Nacimiento de una Idea, la historieta que cierra el tomo, también tiene una sóla página y una única intención: arrancarnos una sonrisa. Y obviamente lo logra.
En cambio, cuando Goscinny o Uderzo (que escribe apenas tres de las historietas) buscan por el lado de la aventura, caen invariablemente en la pavada. La de Uderzo de Lutecia Olímpica es una gansada cósmica, en la que no cierran ni el planteo, ni el desarrollo ni la resolución. La Mascota, escrita por Goscinny, también peca de una excesiva sencillez, de reducir una aventura de Astérix y Obélix a su mínima expresión, tan mínima que apenas tiene sentido. Quizás el intento menos fallido sea Quiriquix el Gallo Galo, también escrita por Uderzo, que si bien en todo momento es predecible, se aleja de las convenciones de la serie lo suficiente como para hacernos creer que estamos leyendo algo distinto, no la versión para subnormales de lo que ya conocíamos.
La otra historia escrita por Uderzo es la que narra el nacimiento de Astérix y Obélix, realizada en 1994 en ocasión del 35° del debut de la serie en las páginas de Pilote. No es exactamente chota, pero la idea tenía muchísimo más potencial que el que se ve plasmado en estas cuatro páginas. Lo que más me interesó debe haber sido ese trailer de tres páginas que realizaron Goscinny y Uderzo para la revista National Geographic, cuando intentaron (sin éxito) lanzar a Astérix como una tira para los diarios yankis. Ahí está la esencia de la serie muy bien destilada, sin la necesidad de narrar una aventura (que en tres páginas habría sido una boludez tan simple como insulsa) y sin quedarse en el chiste que avanza hacia un remate.
Dicho todo esto, lo que hace que todo el libro pase de soportable a disfrutable es el dibujo de Uderzo. Como guionista, el ítalo-francés demostró ser un queso absoluto, pero a la hora de dibujar pela una genialidad atrás de otra. Estas historietas van de mediados de los ´60 a mediados de los ´90, un período en el que el dibujo de Uderzo muta bastante, no se queda siempre en el molde. A mí me gusta siempre, no me defrauda nunca. Por ahí en los últimos álbumes que dibujó (que no me animé a leer porque las críticas fueron lapidarias) se notaba demasiado la mano de los asistentes. En estas historias hay algunas joyitas en las que el dibujo llega a un nivel inmejorable (Año Nuevo, Beso Nuevo, de 1967) y otras en las que simplemente está muy bien. Por supuesto, si sos fan de Uderzo te vas a caer de culo al verlo experimentar con distintos estilos en las graciosísimas viñetas de 1969 tituladas “Astérix Como Jamás lo Habéis Visto”. Grosso es poco...
Y bueno, estoy seguro de que hay más historias cortas de Astérix. No sé cuántas, pero seguro hay más. En una de esas están en el libro llamado “El Aniversario de Astérix y Obélix”, que salió en esta misma colección (la que lanzó Salvat en los kioscos argentos en año pasado). Y por ahí no, realmente no tengo la más puta idea de qué trae ese libro. Si alguno lo tiene, please comente, a ver si vale la pena salirlo a buscar. Mientras tanto, sólo queda rezarle a Tutatis para que los nuevos autores que se hicieron cargo de Astérix (Jean-Yves Ferri y Thierry Mébarki) logren un relanzamiento de la serie que recupere aunque sea algo de la magia que se desvaneció en 1977 (35 años ya, qué lo parió) cuando falleció el irremplazable René Goscinny. Este clásico de clásicos se lo recontra-merece.