el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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lunes, 20 de agosto de 2012

20/ 08: ASTERIX Y LO NUNCA VISTO

Este libro es raro. No es excelente, pero es fundamental. ¿Cómo es eso? Me parece fundamental por un motivo no menor: siempre quise ver cómo planteaban y cómo definían René Goscinny y Albert Uderzo una historieta de Astérix que no tuviera 46 páginas, sino muchas más, o muchas menos. Este libro reúne 14 historietas que tienen muchas menos. De hecho, la más larga tiene cinco páginas. O sea que parte de esa incógnita que siempre me desveló, finalmente fue resulta. Y no del mejor modo, claro, por eso digo que el libro no es excelente. Veamos en qué la descose y en qué falla.
Muchas de las historietas son chistes largos, chistes de dos, tres o cuatro páginas. El argumento no llega a ser tal cosa, se queda en el planteo de un chiste (“entra un gaucho a la farmacia”, diría el maestro Dolina). Ojo, un par de estos chistes son realmente efectivos y graciosos. El que abre el libro, Vuelta al Cole Gala, tiene un timing de comedia exquisito, al nivel de las grandes obras de Goscinny. Latinomanía tiene una sóla página y jamás pretende ser otra cosa más que un chiste, y es un GRAN chiste, con un remate impredecible y brillante. El Nacimiento de una Idea, la historieta que cierra el tomo, también tiene una sóla página y una única intención: arrancarnos una sonrisa. Y obviamente lo logra.
En cambio, cuando Goscinny o Uderzo (que escribe apenas tres de las historietas) buscan por el lado de la aventura, caen invariablemente en la pavada. La de Uderzo de Lutecia Olímpica es una gansada cósmica, en la que no cierran ni el planteo, ni el desarrollo ni la resolución. La Mascota, escrita por Goscinny, también peca de una excesiva sencillez, de reducir una aventura de Astérix y Obélix a su mínima expresión, tan mínima que apenas tiene sentido. Quizás el intento menos fallido sea Quiriquix el Gallo Galo, también escrita por Uderzo, que si bien en todo momento es predecible, se aleja de las convenciones de la serie lo suficiente como para hacernos creer que estamos leyendo algo distinto, no la versión para subnormales de lo que ya conocíamos.
La otra historia escrita por Uderzo es la que narra el nacimiento de Astérix y Obélix, realizada en 1994 en ocasión del 35° del debut de la serie en las páginas de Pilote. No es exactamente chota, pero la idea tenía muchísimo más potencial que el que se ve plasmado en estas cuatro páginas. Lo que más me interesó debe haber sido ese trailer de tres páginas que realizaron Goscinny y Uderzo para la revista National Geographic, cuando intentaron (sin éxito) lanzar a Astérix como una tira para los diarios yankis. Ahí está la esencia de la serie muy bien destilada, sin la necesidad de narrar una aventura (que en tres páginas habría sido una boludez tan simple como insulsa) y sin quedarse en el chiste que avanza hacia un remate.
Dicho todo esto, lo que hace que todo el libro pase de soportable a disfrutable es el dibujo de Uderzo. Como guionista, el ítalo-francés demostró ser un queso absoluto, pero a la hora de dibujar pela una genialidad atrás de otra. Estas historietas van de mediados de los ´60 a mediados de los ´90, un período en el que el dibujo de Uderzo muta bastante, no se queda siempre en el molde. A mí me gusta siempre, no me defrauda nunca. Por ahí en los últimos álbumes que dibujó (que no me animé a leer porque las críticas fueron lapidarias) se notaba demasiado la mano de los asistentes. En estas historias hay algunas joyitas en las que el dibujo llega a un nivel inmejorable (Año Nuevo, Beso Nuevo, de 1967) y otras en las que simplemente está muy bien. Por supuesto, si sos fan de Uderzo te vas a caer de culo al verlo experimentar con distintos estilos en las graciosísimas viñetas de 1969 tituladas “Astérix Como Jamás lo Habéis Visto”. Grosso es poco...
Y bueno, estoy seguro de que hay más historias cortas de Astérix. No sé cuántas, pero seguro hay más. En una de esas están en el libro llamado “El Aniversario de Astérix y Obélix”, que salió en esta misma colección (la que lanzó Salvat en los kioscos argentos en año pasado). Y por ahí no, realmente no tengo la más puta idea de qué trae ese libro. Si alguno lo tiene, please comente, a ver si vale la pena salirlo a buscar. Mientras tanto, sólo queda rezarle a Tutatis para que los nuevos autores que se hicieron cargo de Astérix (Jean-Yves Ferri y Thierry Mébarki) logren un relanzamiento de la serie que recupere aunque sea algo de la magia que se desvaneció en 1977 (35 años ya, qué lo parió) cuando falleció el irremplazable René Goscinny. Este clásico de clásicos se lo recontra-merece.