el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 25 de enero de 2014

25/ 01: ¡FLIPADOS!

Parece mentira, pero con casi 49 meses de blog a cuestas, nunca había reseñado un comic de Max, uno de los autores fundamentales de los últimos 35 años del comic español. Max nació en 1956, en Barcelona, con el nombre de Francesc Capdevilla. Y antes de cumplir 25 años ya era un referente indiscutido de la revolucionaria movida underground, que tuvo como nave insignia a la mítica revista El Víbora. Casi todo el material que integra este tomo recopilatorio se publicó originalmente en El Víbora entre 1980 y 1982, años tremendamente álgidos y fértiles para la historieta española y particularmente intensos para la revista que dirigía el maestro Josep María Berenguer.
¡Flipados! reúne 14 relatos breves de los inicios de Max, casi todos centrados en Gustavo (el primer personaje importante creado por el autor) o su amigovia Lilian. El dibujo de este Max incipiente está muy pegado a la línea chunga, a la estética propuesta principalmente por Miguel Gallardo y Juan Mediavilla, que le debía no poco a clásicos del comic norteamericano como Elzie Segar, Cliff Sterret o Billy DeBeck. Max además agrega el detalle de los ojos sin pupilas, clara herencia de Harold Gray. Rápidamente despunta en las historietas de Max su inapelable talento como dibujante y narrador gráfico, aunque acá hay pocas pistas del grado de elegancia y sofisticación que va a alcanzar su grafismo hacia finales de los ´80, y muchas menos del viraje hacia la síntesis y la abstracción que iniciará el autor en la segunda mitad de los ´90. En sus primeros trabajos, además de alguna ocasional pifia en el armado de las secuencias, Max ya mostraba un trazo sumamente expresivo, que le permitía contar con mucha onda estas historias donde nada es 100% en serio ni 100% en joda, con un gran manejo del claroscuro, de las tramas mecánicas y los cross-hatchings enfermizos. Si bien su estilo va a evolucionar muchísimo, estos primeros “palotes” son muy atractivos a nivel visual.
¿Y qué onda los guiones? La verdad es que el tomo arranca con tres historias muy divertidas: la desaforada El Cuarto Rey Mago, una fábula muy zarpada y sin textos llamada Mujer Violada, y La Secta Maligna un thriller bien de género, con persecuciones, tiros y garches, que termina con un maravilloso homenaje a Antoni Gaudí. Después viene El Golpe, un slice of life menor, con el atractivo de ver a Max bancarse una grilla de 16 viñetas por página y después tres historias sin textos, muy bien dibujadas pero con guiones intrascendentes.
Así llegamos a Las Aventuras del Dr.Zap, la única historieta de 1979 y la única que no salió en El Víbora (salió en una revista que la dejó inconclusa hasta 2006, cuando se editó este libro). Acá vemos a Max más cerca del estilo del Joost Swarte setentoso, y demasiado preocupado por meter toneladas de texto y decenas de viñetas microscópicas en cada página. El guión (un pastiche de género) pierde rápidamente el interés.
Cuando el protagonismo se desplaza hacia Lilian, los guiones mejoran. La Bella y la Bestia es un chiste largo, pero excelente. Carnaval en Montemago va para el lado del realismo mágico, pero con chistes y groserías. La historia más extensa, Las Amigas de Lilian, combina fantasía, terror, erotismo y slice of life con verdadera maestría.
Lilian y las chicas vuelven para protagonizar la breve (y también buenísima) El Concurso de Rock, gran comedia de enredos. Y cierra el libro una historia menor (esta vez con Pep como partenaire de Lilian), Botánica Oculta, otro chiste largo menos gracioso que el anterior y con un dibujo de la hiper-concha de Dios, en el que Max le pinta la cara a Bernie Wrightson jugando de visitante.
Si te gusta la historieta under española de los ´80, esa hipnótica salvajada pasada de sexo, droga y rockanrol, no te pierdas ¡Flipados!. Y si sos fan de Max y lo seguís a todas partes, un libro que te permite descubrir sus primeras historias cortas sin hacer arqueología en revistas de hace más de 30 años virtualmente inconseguibles, te va a resultar una tentación muy jodida de resistir.