el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 4 de septiembre de 2021

30 de AGOSTO al 5 de SEPTIEMBRE

Si leés esto el sábado 4 de Septiembre, Feliz Día de la Historieta. Si no, no calienta. Vamos con las reseñas del escaso material que pude leer esta semana. Empiezo con una historieta hecha por autores argentinos para Italia, e inédita en nuestro país: el Vol.31 de la colección de novelas gráficas de Cybersix, publicado en 1996. Esta vez el guion aparece firmado por Carlos Trillo “con la collaborazione” de Fernando Calvi, mientras que Alejandro Santana aparece acreditado como colaborador de Carlos Meglia en el dibujo. Me atrevo a asegurar que, salvo algún otro fondo, todo en esta historieta está dibujado por Santana, que para 1996 era un clon impecable de Meglia, sin la magia, sin el desparpajo del que hacía gala el maestro, pero de gran solidez gráfica y narrativa. O sea que en el apartado visual tenemos un producto más que digno. El guion tiene un solo problema, y es que está muy estirado. Una historia que podría contarse en 40 páginas, se cuenta en 96. El resto está muy bien. Habitualmente, en los episodios en los que se presentan nuevos personajes, Trillo y su equipo desarrollan mucho a estos, y poco a Cybersix. Esta vez se nota que Trillo y Calvi quieren darle mucho relieve a Hard Boiled, pero también trabajan a fondo al villano y hay espacio para que Cybersix tenga un rol interesante en la trama, y hasta se mecionan un par de los subplots de largo aliento que para este momento estaban sin resolver. Hay muchos homenajes a los clásicos de la novela negra norteamericana, a Titanes en el Ring (de hecho aparece Martín Karadagián) y a Hulk. No me lo imagino a Trillo fan de Hulk o de los Titanes, con lo cual sospecho que eso vino de la mano de Calvi. En general, la trama fluye de manera lógica y si bien está un poquito forzado el tema de que Adrián Seidelman quede al frente de una agencia de detectives, el relato está bien llevado, te logra atrapar. Además, el buen nivel de los textos y la forma en que se dosfican las revelaciones acerca de Hard Boiled y los villanos hacen que el interés no decaiga pese a lo extenso de la narración. Así que el balance general es bastante positivo. Sin ser la gloria ni mucho menos, “Un vendicatore per amico” es una historieta correcta, sin fisuras y entretenida, lo cual no es poco.
Me voy a EEUU, año 2017, cuando se publica el primer recopilatorio de Snotgirl, una creación del consagrado Bryan Lee O´Malley junto a la notable Leslie Hung. Snotgirl es un comic de doble filo: utiliza una estética que puede parecer cool o frivola, precisamente para satirizar el mundo cool y frívolo que habitan las protagonistas. Redes sociales, moda, maquillaje, reuniones top, cafés con condimentos raros, noches de música y tragos… El mundo de la gente joven y hermosa de Los Angeles se parece bastante al del resto de las grandes ciudades, y O´Malley nos los muestra sin filtros de Instagram. Por debajo de todo eso, incluso por debajo de la comedia (que tiene momentos muy eficaces), hay una historia de vínculos, o de cómo el cálculo y la especulación pueden deteriorar los vínculos. Y también una subtrama de misterio, como para manchar con un poco de sangre tanto glamour. Es un combo extraño, pero funciona bien a varios niveles. No te digo que es lo más genial que leí en años, ni que mi vida carece de sentido hasta que consiga y lea los tomos posteriores, pero me encontré con un comic que atrapa por motivos distintos a la mayoría, con los cheap thrills pensados y mostrados de un modo muy original. El dibujo no es hiper-original pero sí muy bueno, el color es maravilloso, y lo único que tengo para criticarle es que Leslie Hung parece confiar poco en su capacidad para “narrar de lejos” y abusa de los planos cerrados, donde se ven las cabezas de los personajes y muy poco más. Esto le permite dibujar muy pocos fondos, pero la verdad que este comic quedaría mucho mejor con más fondos, con más atención a paisajes y decorados. Dudo mucho que O´Malley pueda estirar esta historia más allá de las 250-300 páginas sin que esta pierda atractivo, pero por ahora Snotgirl me resulta un título fresco, inteligente y bastante recomendable. Nos reencontramos por acá el finde que viene, pero este lunes no dejen de pasar por https://comiqueandoshop.blogspot.com/ a descargar el monumental nº3 de Comiqueando Digital. Y si quieren conocer en persona a los más grandes autores de la historieta argentina, se pueden acercar el viernes 10 a las 16:30 a la explanada de la Biblioteca Nacional, donde vamos a estar realizando la ceremonia de entrega de los Premios Cinder. Nada más. Gracias y hasta pronto.

viernes, 5 de octubre de 2018

TRIPLETE DE VIERNES

Tengo sueño y debería estar durmiendo para aguantar hasta las 6 o 7 de la matina en el boliche, pero bueno… acá estamos con nuevas reseñas.
Arranco con una breve glosa de Aragonías: Reencuentro con el país de las hipótesis, un libro de 1981 que es importante porque es una de las poquísimas veces que se publicaron chistes de Sergio Aragonés en el país donde vivió hasta 1962. Son todos chistes mudos y en blanco y negro, realizados por Sergio para la revista MAD en los ´60 y ´70, y muchos de ellos ya los conocía. Pero bueno, la militancia es así. Me ponés adelante un libro de Aragonés que no tengo y si el precio no es más demencial que las tarifas del gas en Argentina, sabés que me lo voy a llevar.
De lo geniales que son los chistes de Aragonés, prefiero hacerle honor al maestro y no decir una sola palabra. Y el dibujo es un poquito desparejo, porque en los ´60 el ídolo todavía no tenía el estilo tan depurado como en los años posteriores. La edición es rara, está agotada hace siglos y no se volvió a editar jamás, así que además es una pieza buscada por los coleccionistas. Por ahí más adelante le dedico una columna de Santo Grial en el sitio web de Comiqueando.
Salto a EEUU, a 2002, para leer la primera novela gráfica del hoy encumbrado Bryan Lee O´Malley, el autor canadiense que rompió todo con Scott Pilgrim. Lost at Sea me sorprendió con su perfecta combinación entre un dibujo super-sencillo, casi minimalista, y una gran complejidad en el tratamiento de Raleigh, el personaje central. La trama en sí es medio la nada misma, pero le sirve a O´Malley para llevarnos por un viaje en el que esta chica de 18 años se descubre a sí misma, se pelea y se reconcilia con su pasado y madura en una semana lo que una chica normal madura en cinco años.
Es una historia muy basada en los diálogos y en los bloques de texto narrados en primera persona por la propia Raleigh, y acá hay tantos hallazgos que es casi impensable que esto no lo haya escrito una chica de 18 años, sino un varón que cuando Lost at Sea salió a la calle tenía 23. Por supuesto, también hay varias secuencias en las que O´Malley “se calla la boca” y deja que los dibujos nos cuenten lo que pasa, y también están perfectas. Estamos ante un verdadero hito dentro del subgénero que yo denomino “jóvenes a la deriva”, o de lo que el narratólogo David William Foster llama “novela gráfica existencialista”, y la verdad es que -si no te ahuyenta una trama en la que todo pasa por los diálogos entre cuatro adolescentes medio nabos- te vas a encontrar con una obrita maestra, redonda y satisfactoria de punta a punta. Y encima está dibujada como los dioses por un chico hasta ese entonces totalmente desconocido, hoy convertido en uno de los faros insoslayables del comic alternativo norteamericano. Una belleza chiquita pero brillante.
Y cierro con Puntapié, una antología de historietas futboleras apuntadas al público infantil, producida por el sello Comiks Debris, en la que participan muchos (o todos) los autores que habitualmente publican en esa editorial. La idea es buenísima, y el resultado… no tanto. Al incluir 14 historietas en un libro de solo 48 páginas, casi todas son tan breves que no llegan a desplegar un argumento atractivo, o sí, pero lo resuelven de modo medio abrupto. Esto con… ocho historietas de seis páginas, sería un golazo de media cancha.
Aún así, con la limitación de tener que rematar en una baldosa porque no hay espacio para más, algunos autores la clavan en el ángulo. El inolvidable Eduardo Maicas y el grossísimo Pipi Spósito te muestran que en dos páginas también se pueden tirar caños y sombreritos. Las cuatro páginas de Tiburcio (a cargo de Alejo Valdearena y Diego Greco) también se ganaron la ovación de esta hinchada. Chanti tiene tres intervenciones, pero la que da la vuelta olímpica es claramente la tercera, las dos páginas de La Historietería, repletas de buenas ideas y chistes sumamente eficaces. Greco hace doblete, porque en su segunda historieta (la de Fuerza Mosca, con guión de Alberto Moreno) también tira magia y talento en cuatro páginas. Y el cupo extranjero lo cubre Marko Torres, con cuatro páginas del genial Super Ninja Kururo, que brilla un poquitín menos que las otras historietas resaltadas en este párrafo pero pone garra y huevo como para llevarse los tres puntos de visitante.
Después hay historietas muy bien dibujadas o con alguna idea muy copada, pero que –como ya señalé- no llegan a aprovechar del todo su potencial. De todos modos está bueno ver transpirar la camiseta a troncos absolutos que en su vida tocaron una pelota como Gustavo Sala y Fer Calvi y a jugadores de toda la cancha como J.J. Rovella. Pero repito: con menos historietas un poquito más largas, este libro peleaba la Superliga, la Copa Argentina, la Sudamericana y la Libertadores.
Grazie per tutti y la seguimos pronto!