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martes, 26 de abril de 2022
LA VUELTA OLÍMPICA
Ahora sí, terminé el quinto y último tomo de los que recopilan todo el paso de Walt Simonson por la revista de Thor. Un quinto tomo un poquito ladri, porque incluye solo ocho episodios, uno de los cuales es doble, y una extensa sección de bocetos y pin-ups... que están geniales. Yo suelo putear cuando en los libros me meten 20 ó 30 páginas que no son historieta, pero acá el material extra es realmente hermoso, sobre todo porque (a diferencia de las historietas) está todo dibujado por el propio Simonson.
El ídolo acá aporta el plantado a lápiz de la historieta visualmente más impactante del tomo (la de Thor contra la serpiente Jormungand), casualmente la más floja a nivel argumental. Esto hay que leerlo como un experimento: un comic de 26 viñetas extra-large, en las que Simonson deja la vida y Sal Buscema trata de no estropearlo todo con su entintado. Por suerte lo logra. En el resto de los episodios, Buscema se hace cargo también de los lápices con resultados que no me convencen demasiado. Y hay un episodio en el que el hermano de John solo aporta los lápices y le deja las tintas a otro veterano de enorme producción, muy identificado con Marvel: el maestro Joe Sinnott, quien mejora muchísimo los lápices de Buscema. Nada se ve tan alucinante como las viñetas-página (y las portadas) que dibuja Simonson, pero el combo Buscema-Sinnott levanta un poco el promedio en materia gráfica.
Por suerte los guiones mejoran mucho respecto del tomo anterior. Simonson escribe mejor, sus soliloquios se lucen mucho más y casi tiene sentido que Thor hable solo, como si le relatara las peleas al lector mientras las protagoniza, y sobre todo que hable MUCHÍSIMO. Estos son comics MUY hablados, con una cantidad de diálogos que a los lectores de hoy les parecería un disparate. Por todos lados hay globos de diálogo, y no, no todos ayudan a que las tramas avancen, ni a profundizar en la caracterización de los personajes. Unos cuantos son redundantes con la acción que nos muestran los dibujos.
Pero aún así, las tramas avanzan de manera lógica, armónica, y todo el tiempo se nota que Simonson sabe lo que quiere hacer con cada uno de los personajes. Thor atraviesa momentos dificilísimos en estas páginas, y sale airoso de maneras que sorprenden al lector, por lo originales y por lo bien escritas. Finalmente, Simonson se despide con un número doble, el 382, que conmemora 300 apariciones del Dios del Trueno al frente de esta revista, que originalmente era Journey into Mystery y más tarde adoptó el nombre del héroe. Y la verdad que todas esas páginas extra vienen bárbaro, porque Simonson se propone dejar todo cerradito y prolijo para quienes continúen la serie, y había 8000 puntas argumentales para cerrar. Lo único que no llega a resolver acá (el plot de Iceman) lo va a resolver junto a su esposa Louise en las páginas de X-Factor. Pero la saga de Thor cierra perfectamente, te da la opción de nunca en tu vida volver a leer un comic ambientado en Asgard posterior al nº382 de Thor, sin sentir que te quedó nada pendiente. Por suerte esta serie tendrá nuevas épocas de gloria, pero para eso faltan más de diez años.
Me voy a Francia, al año 1998, cuando el país del champagne y la bande dessinée no solo organiza un Mundial, sino que además se queda con la Copa (Brasil, decime qué se siente). Para coincidir con semejante hito, la revista L´Echo des Savanes publica un especial de 96 páginas, todo con historietas de temática futbolera. La lista de autores es un verdadero seleccionado: Philippe Vuillemin, François Boucq, Frank Margerin, Philippe Druillet, Baru, Georges Wolinski, Edika, Jean-Claude Denis, Tramber, Jean-Marc Rochette, Tronchet, Jacques Ferrandez, la dupla Stan & Vince, Philippe Bercovici... un escándalo. Y las historias, si bien en su mayoría padecen el hecho de ser muy breves, y de no contar con los personajes más conocidos de estos monstruos del Noveno Arte, en general zafan.
La mejor es la de Boucq, porque aparece Jerome Moucherot, y porque es un delirio brillante. La de Baru también es muy buena. La de Vuillemin es un chiste gracioso, que podría contarse con futbolistas, con bomberos, con soldados, o con repositores de supermercado. Fiel a su estilo, Wolinski se va al carajo metiendo sexo en cualquier parte (esta vez aparecen pelotas de futbol a las que les crecen porongas). La de Rochette me gustó bastante, la de Ferrandez y Tronchet también, la de Stan & Vince también, pero todas se apoyan en ideas que daban para varias páginas más. La de Druillet es una fumanchereada sin pies ni cabeza, por supuesto dibujada como la hiper-concha de Dios. Las de Denis y Bercovici están muy bien porque no parecen comprimidas para entrar en cuatro páginas. Son buenas ideas, desarrolladas en el espacio que necesitaban para contar algo piola sin apretar ni estirar.
Y de los autores que no conocía, hubo dos que me gustaron mucho. Uno es Luz, bien del palo del humor gráfico mudo, con un trazo muy atractivo y un gran timing para la comedia. Y el otro es Arnon, una especie de hijo de Jean-Claude Mézieres y Jack Kirby, con un dibujo muy expresivo, muy dinámico, ideal para comics de acción y machaca.
Nada, esto es una rareza, con el atractivo de que es poco probable que estas historietas se hayan republicado en tomos de historias cortas de Boucq, Margerin, Tronchet, Vuillemin, Baru y demás ídolos. Si sos muy fan de estos autores y querés tener todas sus historias cortas, o si so muy fan del futbol y te copa la idea de juntar a los historietistas más grossos de Francia para dejarlos jugar libremente con este tema, el Special Foot de L´Echo des Savanes tiene que estar en tu vitrina, al lado de la Libertadores y la Sudamericana. No hay ninguna historia que te cambie la vida ni que te detone la capocha, pero la vas a pasar mejor que viendo esos Super-Clásicos inflados que terminan 0-0.
Nada más, por hoy. Nos vamos al vestuario a putear al arquero que se comió 18 de los 19 goles que nos hicieron, y nos reencontramos pronto, con nuevas reseñas, acá en el blog.
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lunes, 18 de abril de 2022
AVANZAN LAS LECTURAS
De a poquito me voy encontrando con espacios y momentos para leer comics y el humilde resultado son las reseñas que posteo a continuación.
Le entré al Vol.4 de la colección de TPBs que recopilan toda la etapa de Walt Simonson en Thor. Acá ya se empieza a imponer la sensación de que esto se estiró más de la cuenta. Primero y principal porque de los 10 episodios que ofrece el libro, Simonson solo dibuja cuatro, y el resto se los deja a Sal Buscema, que es un dibujante para mi gusto MUY inferior a Simonson. Ni el nuevo coloreado de Steve Oliff ni los entintadores que le ponía Marvel le sientan bien al dibujo de Buscema, y si bien se nota que se esfuerza por darnos las que hasta ese momento (1986) eran las mejores páginas de su carrera, la diferencia con los números que dibuja Simonson son muy, muy pronunciadas. De jugar la Champions contra el Real Madrid, la faz gráfica de Thor pasó a pelear el descenso a la B Nacional con San Lorenzo y Huracán. Y sin salir de este mismo tomo, lo cual es más doloroso.
La calidad de los guiones también decae bastante. El tomo arranca con la saga en la que Thor se convierte en sapo, muy divertida, donde se nota que Simonson la estaba pasando bomba. El último episodio que dibuja el ídolo es una especie de venta de humo, un amague de que van a pasar cosas que finalmente no pasan, y de ahí en adelante la venta de humo se va a hacer cada vez más frecuente. Los cuatro primeros episodios que dibuja Buscema son, sin duda, los guiones más flojos que escribió Simonson para esta serie. Estirados, predecibles, muy sobrecargados de personajes que no aportan nada... Sin ser desastrosos, bajan bastante el listón respecto de lo que veníamos viendo.
Y los dos últimos episodios del libro son los que empalman con la Mutant Massacre, que yo tenía bastante fresca por haber leído el sexto Essential X-Men allá por el 10 de Agosto de 2020. Esto también es medio delictivo: son 45 páginas en las que tenemos UNA sola secuencia importante, de alto impacto, que es cuando Thor impide que los Marauders maten a Angel, a quien tienen cautivo en las cloacas de New York y están torturando sin compasión. Este momento puntual está narrado de manera magistral, pero decorado con páginas y páginas de subplots poco atractivos o escenas de pelea que no aportan nada. Me falta un último tomo, donde Sal Buscema dibuja todas las historias, y donde creo que lo único realmente potente debe ser el momento en que Thor deja su clásica malla negra con los botones plateados para empezar a lucir una armadura majestuosa que, lamentablemente, va a durar muy poco. Ya veremos con qué me encuentro cuando lo lea, pero por ahora mi fe va en caída libre.
Por el contrario, cada día banco más a Roque & Gervasio, pioneros del espacio, la serie de comedia ci-fi creada por Federico Reggiani y Ángel Mosquito. El segundo librito de la colección, "El lado de afuera del cosmos", es una joya del humor, con momentos de una aventura bastante intensa, con peligros, traiciones y peripecias espesas. Hay un trabajo exquisito en la construcción del universo, y sobre todo brillan los diálogos, en los que Reggiani está afiladísimo. Pocas veces vi historietas escritas "en argentino" donde las voces de los personajes suenen tan creíbles al oído vernáculo, y a la vez tan graciosas.
La aventura tiene ritmo, sorpresas, un final notable (con una aparición de Dios, caracterizado por los autores por afuera de cualquier predicción que uno pudiera hacer), los flashbacks están bien insertados y duran lo que tiene que durar, los personajes secundarios entran y salen de escena de modo armónico... Reggiani y Mosquito integran una dupla autoral muy afianzada que acá demuestra que, a pesar de los muchos años de trabajo conjunto, se estaban guardando bajo la manga algunas de sus mejores ideas.
El dibujo es excelente, con el grado exacto de síntesis en los personajes, un gran laburo de aplicación de grises y esa capacidad que tiene Mosquito para "acomodar" en la viñeta algunos globos de diálogo bastante superpoblados de palabras. Incluso algo que habitualmente juega en contra, como es la reiteración de planos, Mosquito sabe cómo hacer para que le juegue a favor, al convertir la reiteración en un efecto cómico que se potencia con la gracia que tiene lo que sucede y lo que dicen los personajes. Obviamente estas mismas páginas se verían mejor si las viñetas estuvieran separadas por zanjas blancas y no por líneas negras, pero así están muy, muy bien.
Recomiendo a full las aventuras de Roque & Gervasio, creo que es la mejor serie "ongoing" que tiene hoy la historieta argentina. Ya salió el tercer librito (prometo reseñarlo antes de fin de año) y los autores están trabajando en un cuarto. Recorrer los confines del cosmos y cagarse de risa al mismo tiempo no es tarea fácil, pero Reggiani y Mosquito encontraron la fórmula y, por ahora, funciona 10 puntos.
Gracias por el aguante y nos reencontramos pronto, con nuevas reseñas acá en el blog.
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martes, 22 de marzo de 2022
DOS MAS Y A LA PAUSA
Bueno, como ya comenté por acá, a partir del jueves voy a estar lejos de Buenos Aires durante unos 15 o 16 días. Hay alguna chance de que postee en el blog, ya sea desde Santiago de Chile o desde Los Angeles, pero no quiero prometer y después no cumplir. Así que, en principio, las reseñas volverán el 10 o el 11 de Abril. Por ahí hay sorpresas antes de esa fecha, por ahí no. Ya veremos.
Sigo adelante con la relectura (ahora en libro y con el color moderno) del Thor de Walt Simonson, y en el Vol.3 me encuentro con que, además de varios números de la serie central, acá se recopilan los cuatro episodios de la miniserie de Balder the Brave, con guion de Simonson y dibujos de Sal Buscema. Es un agregado piola, porque la mini engancha bastante con lo que estaba narrando Simonson en la revista de Thor. Eso sí: está estiradísima. Son cuatro episodios de 22 páginas para contar DOS hechos importantes. Todo el resto es relleno, hecho a base de peleas intrascendentes contra villanos a los que uno sabe que Balder va a derrotar sin dificultad. El dibujo de Buscema está bastante mejor que en el fill-in que aportó al Vol.2, pero igual no hay forma de justificar todas esas páginas para tan poco desarrollo argumental. A menos que seas MUY fan de Balder o de Karnilla, en cuyo caso esto te puede llegar a conmover.
En los números de Thor (todos dibujados a un nivel devastador por Simonson) pasan unas cuantas cosas interesantes. La bandera de "epopeya a todo o nada" flamea de principio a fin, hay buenas ideas para desarrollar a personajes como Loki, Enchantress, Frigga, Lorelei, Heimdall, Lady Sif y sobre todo al Executioner, y -por primera vez- Thor sale realmente malherido de un choque con Hela. Lo único medio flojito es esa aventura de Beta Ray Bill contra ese equipo de super-soldados rusos, que realmente no suma más que excusas para que Simonson dibuje acción al recontra-palo en su estilo explosivo y repleto de dinamismo. Otra vez, las onomatopeyas de John Workman hacen un notable aporte a que todo esto se vea definitivamente poderoso y majestuoso.
El último episodio del tomo es un crossover con la infausta Secret Wars II, y ni siquiera Simonson está exento de las complicaciones que traen los cruces entre tramas que vienen y van de una revista a otra sin mayor explicación. Dentro de todo, el bolonki es comprensible, sobre todo porque lo que no se resuelve en Thor se resuelve en Power Pack, una revista que en ese momento escribía Louise Simonson, la esposa de Walter, y se nota que todo está bien conversado y planificado para no confundir a los lectores que no seguían las dos colecciones. Eventualmente le entraré al Vol.4, ya cerca del final de la serie. Paciencia.
Leí también el Vol.2 de La Guerre des Magiciens, esa serie creada por Carlos Trillo, Roberto Dal Prá y Cacho Mandrafina, que lamentablemente quedó inconclusa. Al final de este álbum nos informan que el tercero es el último, pero jamás se publicó. La trama queda ahí, a mitad de camino, con la inmensa mayoría de las puntas argumentales sin resolver.
El segundo tomo apareció en 2013, bastante después de la muerte de Trillo, y está ambientado en Londres. Pasan menos cosas que en el Vol.1, porque los autores le dedican muchas páginas a flashbacks a cuando los protagonistas eran jóvenes, pero no está mal. Prefiero eso a que me rellenen el álbum con peripecias imposibles que no aportan nada al argumento global de la saga. Acá hay mucho desarrollo para los personajes, y hasta tenemos un par de escenas en las que la magia parece tener alguna relevancia en la trama. ¿Es magia, son ilusiones, qué onda? No está muy claro.
Lo que seguro es magia es lo que pela Mandrafina en la faz gráfica. A pesar de que dibujar a Londres de fines de los años ´30 es un embole, a pesar de que prácticamente no hay páginas de menos de ocho viñetas, a pesar de que algunas páginas tienen una cantidad de texto grotesca, que conspira contra el disfrute del dibujo... a pesar de todo, Cacho deja el alma en cada cuadrito y nos regala una página perfecta atrás de otra. El tratamiento del color, la forma de planificar las escenas de acción, las expresiones faciales, el cuidado por la exactitud de peinados, trajes y vehículos de la época... todo es fascinante. Sobre todo ver a un referente absoluto del claroscuro convertido en un maestro del color. Un trabajo realmente brillante del co-creador de Savarese, El Condenado y Cosecha Verde.
Pero no hay más guerra de los magos. La editorial Delcourt discontinuó la serie tras el Vol.2, y nunca le pregunté a Cacho si llegó a dibujar (o a leer) el guion del tercer y último álbum. No es la primera vez que un editor francés deja trunca una obra de autores argentinos (le pasó a Trillo y Horacio Domingues con La Marque du Pechée y a Gustavo Schimpp y Horacio Lalia con Belzarek), y aparentemente la chapa de Dal Prá y Mandrafina no alcanzó para sacar la serie a flote, ni siquiera como para terminarla y vendérsela a algún editor italiano, español o latinoamericano. Un bajón.
Bueno, nada más. Mañana miércoles hacemos un vivo en el Instagram de Comiqueando que va a estar muy bueno, el viernes estoy presentando ¿Quién quiere ser superhéroe? en el Espacio Shazam! de Santiago de Chile, y el sábado voy a participar de la presentación del tomo integral de El Brujo, también en Shazam!. Después tengo unos días de vacaciones y el 1, 2 y 3 de Abril voy a estar cubriendo la WonderCon en Anaheim, cerquita de Los Angeles y enfrente de Disneyland. Y seguro voy a recorrer comiquerías (y librerías y disquerías y antros nocturnos) en toda esa zona de California. A la vuelta les cuento qué onda. Gracias y hasta entonces.
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