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sábado, 4 de noviembre de 2017
HOY, DOS CORTITAS
Para hoy tengo leídos dos libritos, pero las reseñas van a ser más cortas de lo habitual.
El primer libro es el Vol.2 de Los Frustrados, de Claire Bretécher, editado en España por Grijalbo. Allá por el 15/04/13, cuando reseñé una edición yanki de esta obra, yo creía boludamente que no había edición española, pero sí hay. De hecho acá la tengo.
Rectificada esa burrada, no tengo mucho para agregar respecto de este material por encima de lo ya comentado en esa reseña del 2013. Este álbum también arranca con una historia “extensa” (siete páginas) para después centrarse en historietas de una o dos páginas. En la segunda mitad del álbum aparecerá otra historia “larga” (12 páginas), con menos viñetas por página y menos texto que las otras, donde el dibujo de Bretécher se luce mucho más. Las temáticas de las historias son las mismas que ya vimos, la forma de abordarlas también, la calidad del dibujo no varía en absoluto (o sea, es sublime)… y la única diferencia pasa por la traducción, en este caso a cargo del maestro Víctor Mora (quien también traducía Astérix y Lucky Luke para el sello Grijalbo). Y por supuesto está muy bien, poblada de los localismos y modismos que usaba la clase media urbana española a principios de los ´80 y que seguro que Bretécher había empleado en los diálogos de la versión original.
Conseguí este tomito medio de pedo en España, pero un amigo me pasa el dato de que los vio en librerías de saldos de la calle Corrientes, acá en Buenos Aires. Gran oportunidad para capturar los tomos que aún me faltan de este inmenso clásico de la historieta satírico-costumbrista mundial.
Y de un comic francés publicado en España, salto a un comic español publicado en Argentina. Daily Life of Séfora es obra del catalán A.C. Puig, y apareció este año en nuestro país, de la mano del sello Módena. Como es normal en las publicaciones de este sello, la estética de Séfora se asemeja bastante a la de un manga y los diálogos están repletos de localismos e informalismos porteños. En este caso, me imagino que estarán ahí en reemplazo de localismos e informalismos españoles.
El dibujo de Puig transita por los ya gastadísimos caminos de los “hijos estilísticos” (por no decir “clones malformados”) de Akira Toriyama. Sin la frescura del maestro, pero con esa onda, esa dinámica y muchos de sus yeites a la hora de plasmar líneas cinéticas, expresiones faciales y escenas de acción. No está mal, pero por un lado es una pena la falta de originalidad y por el otro hay mucha diferencia de calidad, de esmero en el trabajo, entre las carátulas que abren los episodios y las páginas de cada uno de estos.
Los argumentos… en fin… digamos que Séfora es una chica aparentemente nacida en el infierno, con inmensos poderes demoníacos, pero que perdió la memoria en un accidente (narrado en una historieta que no aparece en este librito) y desde entonces vive como una adolescente normal… o casi. Las historias que propone Puig arrancan en típicas situaciones cotidianas y en algún momento, algo (generalmente relacionado con el origen infernal de la protagonista o con la aparición de algún villano bizarro) detona el bolonki fuera de control y la machaca, presentados en forma bastante humorística. Me imagino que si sos una chica de 13-14 años, esto te debe parecer muy cool y muy gracioso. A mí, la verdad que (fuera de algún diálogo ingenioso) mucha gracia no me causó.
Sigo leyendo, a ver con qué volvemos en la próxima tandita de reseñas. Hoy sábado estoy de 13 a 3 de la matina del domingo en Viñetas Sueltas y mañana domingo, de 17 al cierre (ponele) en Dibujados. ¡Nos vemos por ahí!
Etiquetas:
A.C. Puig,
Claire Bretécher,
Les Frustrés
lunes, 15 de abril de 2013
15/ 04: FRUSTRATION
Frustration es una recopilación que se publicó en EEUU de Les Frustrés (Los Frustrados), la serie de Claire Bretécher que debutó en 1973 y que acá se publicaba en la revista Hum® (¿recopilatorios, en Argentina? No, ni en pedo). Al Imperio del Norte este material llegó tardísimo, en 1988, cuando ya no era taaaan zarpado tocar los temas que toca Bretecher en estas planchas. Bueno... en EEUU (que estuvo gobernada por los conservadores más rancios durante toda la década del ´80) por ahí sí, por ahí seguía resultando heavy un humor que ironizara sobre las miserias sociales y sexuales de la clase media.
En esta serie, Bretécher abandona la estructura más “aventurera” que habíamos visto (allá por 2010) en Las Angustias de Celulitis, para volcarse a las historietas de una sóla página, con no menos de 8 viñetas y con remate cómico al final. Hay una historieta más extensa, Suicide, con ocho páginas memorables de principio a fin. Pero la inmensa mayoría del libro está compuesta por estas planchas autoconclusivas, a veces mudas y a veces con textos brillantes, en los que la autora arremete contra las costumbres de sus propios lectores, de una clase media con acceso a la cultura y a un cierto bienestar. Y no se queda en la fácil, en la de pegarle a la mina que dejó su carrera o sus estudios para criar hijos y se convirtió en un ama de casa mediocre, insulsa, con menos glamour que el Tolo Gallego. No. También hay palos para las minas que se las dan de liberadas, de artistas, de intelectuales. Para los tipos que quieren ser metrosexuales (cosa que acá no existía a fines de los ´70, pero parece que en Francia sí), para los cuarentones que persiguen a pendejas de 24 (conozco un par), para los padres permisivos, para los padres autoritarios... Muchísimas situaciones que se viven todos los días en la pareja, en el trabajo y en la vida social son puestas bajo la impiadosa lupa de Bretécher, observadas de modo agudo, filoso, y satirizadas con notable mala leche por esta bestia que llevó a la historieta humorística al límite del tratado de filosofía o sociología.
No me quiero poner a contar los chistes. Simplemente señalar que, tal como sucedía en la traducción argentina que leíamos en la Hum®, esta versión en inglés conserva intacta la gracia que tenían las historietas en su idioma original. Acabo de cotejar un recopilatorio mexicano, editado en 1981 por Nueva Imagen, y me encuentro con que apenas 5 ó 6 planchas se repiten en ambos libros y que no, los textos mexicanos no son ni la mitad de graciosos que los de la edición yanki.
En cuanto al dibujo, este es el estilo definitivo de Claire Bretécher, ya alejada de Johnny Hart y ahora a medio camino entre Jules Feiffer y Charles Schulz, con la expresividad y la salvajada del primero y la atención por los detalles y el timing increíble del segundo. Por supuesto en el timing de Bretecher también asoma la influencia de Copi, pero la francesa va mucho más allá porque se banca con éxito algo que Copi ni siquiera intentaba, que es contar escenas de enorme comicidad sin palabras ni textos. El dibujo de Bretécher está repleto de hallazgos y genialidades que más tarde veremos en otros dibujantes grossos como el egipcio Edika, el alemán Ralph Köenig, el brazuca Adao Iturrusgarai o nuestro Sergio Langer. Realmente glorioso.
Si no tenés a mano los números viejos de la revista Hum®, o esa recopilación mexicana de hace más de 30 años, lo más probable es que te quedes con la leche de leer Les Frustrés en castellano, porque creo que en España no se editó. Ojalá me equivoque, seguramente algún lector la tiene más clara que yo. Y ojalá también haya (en una de esas hay) algún limado que tradujo y subió a la web los cinco tomos de esta serie que se editaron en Francia. La otra sería buscar esta edición yanki (figurita difícil, descatalogada hace añares), o leerla en francés, que sería lo ideal. Lo importante es que sepas que existe esta joya, que hay una historieta que durante los ´70 y principios de los ´80 se mofó de la clase media urbana con talento, inteligencia, mala leche y unos dibujos capaces de cebarte incluso en el improbable caso de que no te causen gracia los chistes.
En esta serie, Bretécher abandona la estructura más “aventurera” que habíamos visto (allá por 2010) en Las Angustias de Celulitis, para volcarse a las historietas de una sóla página, con no menos de 8 viñetas y con remate cómico al final. Hay una historieta más extensa, Suicide, con ocho páginas memorables de principio a fin. Pero la inmensa mayoría del libro está compuesta por estas planchas autoconclusivas, a veces mudas y a veces con textos brillantes, en los que la autora arremete contra las costumbres de sus propios lectores, de una clase media con acceso a la cultura y a un cierto bienestar. Y no se queda en la fácil, en la de pegarle a la mina que dejó su carrera o sus estudios para criar hijos y se convirtió en un ama de casa mediocre, insulsa, con menos glamour que el Tolo Gallego. No. También hay palos para las minas que se las dan de liberadas, de artistas, de intelectuales. Para los tipos que quieren ser metrosexuales (cosa que acá no existía a fines de los ´70, pero parece que en Francia sí), para los cuarentones que persiguen a pendejas de 24 (conozco un par), para los padres permisivos, para los padres autoritarios... Muchísimas situaciones que se viven todos los días en la pareja, en el trabajo y en la vida social son puestas bajo la impiadosa lupa de Bretécher, observadas de modo agudo, filoso, y satirizadas con notable mala leche por esta bestia que llevó a la historieta humorística al límite del tratado de filosofía o sociología.
No me quiero poner a contar los chistes. Simplemente señalar que, tal como sucedía en la traducción argentina que leíamos en la Hum®, esta versión en inglés conserva intacta la gracia que tenían las historietas en su idioma original. Acabo de cotejar un recopilatorio mexicano, editado en 1981 por Nueva Imagen, y me encuentro con que apenas 5 ó 6 planchas se repiten en ambos libros y que no, los textos mexicanos no son ni la mitad de graciosos que los de la edición yanki.
En cuanto al dibujo, este es el estilo definitivo de Claire Bretécher, ya alejada de Johnny Hart y ahora a medio camino entre Jules Feiffer y Charles Schulz, con la expresividad y la salvajada del primero y la atención por los detalles y el timing increíble del segundo. Por supuesto en el timing de Bretecher también asoma la influencia de Copi, pero la francesa va mucho más allá porque se banca con éxito algo que Copi ni siquiera intentaba, que es contar escenas de enorme comicidad sin palabras ni textos. El dibujo de Bretécher está repleto de hallazgos y genialidades que más tarde veremos en otros dibujantes grossos como el egipcio Edika, el alemán Ralph Köenig, el brazuca Adao Iturrusgarai o nuestro Sergio Langer. Realmente glorioso.
Si no tenés a mano los números viejos de la revista Hum®, o esa recopilación mexicana de hace más de 30 años, lo más probable es que te quedes con la leche de leer Les Frustrés en castellano, porque creo que en España no se editó. Ojalá me equivoque, seguramente algún lector la tiene más clara que yo. Y ojalá también haya (en una de esas hay) algún limado que tradujo y subió a la web los cinco tomos de esta serie que se editaron en Francia. La otra sería buscar esta edición yanki (figurita difícil, descatalogada hace añares), o leerla en francés, que sería lo ideal. Lo importante es que sepas que existe esta joya, que hay una historieta que durante los ´70 y principios de los ´80 se mofó de la clase media urbana con talento, inteligencia, mala leche y unos dibujos capaces de cebarte incluso en el improbable caso de que no te causen gracia los chistes.
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