Hoy de nuevo muy cortito.
Esta es una tira que sale en ese horror de la gráfica, esa tragedia para el periodismo conocida como el diario MUY, obviamente parte del oligopolio que controla el prócer inmaculado de la patria, el Señor Héctor Magnetto. Por suerte, entre tanta mentira, tanto amarillismo y tanta mierda, este medio (medio choto) le da espacio a J.J. Rovella para que todos los días juegue en el espacio de una tira, muy bien reeditada en libro por Comiks Debris.
El protagonista de la tira es un chico, pero no estoy muy seguro de que se trate de una historieta infantil. Me parece que Rovella apunta a un público más amplio. Como siempre, sus recursos a la hora del humor son muy, muy amplios. Puede jugar con el lenguaje de la historieta, con el slapstick, con la clásica comedia costumbrista, con el absurdo, con una mirada más social, con juegos de palabras, con el siempre fértil recurso de meterse con la imaginación de los chicos (y contraponerla con la chatura de los grandes)... Rovella no deja timbre sin tocar ni veta sin explorar a la hora de crear los chistes, y casi siempre logra el efecto deseado.
Hasta pasada la mitad del tomo, Zebita es una family strip bastante convencional, con ese vuelo extra que le da la vasta gama de recursos humorísticos que enumeraba recién, pero no muy disinta de cientos de otras. Ahora, cuando faltan seis páginas para el final, Rovella le pega un sacudón heavy al status quo de la tira: los pades de Zebita deciden separarse! Y se separan! Y hay CHISTES basados en eso, que encima SON GRACIOSOS! Eso sí, nunca se lo había visto hacer a ningún humorista y la verdad que acá está muy, muy bien manejada la situación. El autor la viene cocinando a fuego lento desde el principio y cuando detona, lo hace de una manera muy inteligente, muy bien pensada, sin restarle dramatismo (a pesar de ser presentada en el contexto de una tira cómica) y sin convertirla en un hecho trágico, imposible de sobrellevar. Un volantazo muy, muy notable, que despega a esta tira del pelotón, rápido y bien.
El dibujo de Rovella es prolijo, correcto, pensado para gustarle a un público lo más amplio posible. Casi siempre logra una síntesis, un dibujo que funciona con pocas líneas y casi sin fondos, y ese es –para mí- el mejor Rovella. El que no sobrecarga las viñetas con información. Cuanto más despojado sea su dibujo (o sea, cuanto más se acerque a lo que hace en Dante Elefante), más me gusta. El color está muy bien, muy sobrio, aunque yo le sacaría las tonalidades y los sombreados para utilizar sólo colores planos, como en las historietas más antiguas.
Si te jugás a comprar y leer el libro de Zebita, te vas a encontrar algunas genialidades. No muchas. No estamos hablando de Mafalda, ni de Calvin & Hobbes. Pero sí de una tira más que competente, donde se nota la mano de un tipo que conoce perfectamente el oficio y que -si bien hizo su debut en el mundo de la publicación diaria con esta historieta- se mueve con muchísima solvencia en un terreno muy complicado, como es el del humor en los diarios. Habrá más J.J. Rovella en los próximos meses, acá en el blog.
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viernes, 26 de julio de 2013
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