el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 1 de mayo de 2021

26 de ABRIL al 2 de MAYO

Hoy suenan trompetas de gloria, porque tengo TRES libros para reseñar. En realidad es una fanfarria medio falopa, porque son tres libros con muy poco texto, que se leen muy rápido. Empiezo por Spy vs. Spy: Fight to the Finish, una recopilación de 2013 con un montón de historietas de los famosos espías de la revista MAD, todo escrito y dibujado por el glorioso Peter Kuper. Recomiendo repasar la reseña del 24/04/13, porque lo que tengo para decir acerca de este libro se parece mucho a lo que ya escribí en aquella oportunidad. Este tomito se parece mucho al anterior, y sólo tiene sentido leerlo si no tenés para nada presentes las historietas anteriores de Spy vs. Spy. Si te las sabés de memoria, o las tenés más o menos frescas, otra dosis con esta cantidad de páginas, puede parecerte un exceso y hasta terminar con cara de orto, convencido de que estás ante la repetición infinita e innecesaria de una fórmula. Y sí, Peter Kuper encontró una fórmula que le permitió despegarse de la versión clasica de Sy vs. Spy (la del maestro Antonio Phroias) y a la vez conservar el interés por la serie, como para bancarla varias décadas sin aburrirse. Y esto es en parte porque (fiel a su estilo), Kuper busca todo el tiempo cosas nuevas, no tanto en la estructura de los gags, sino más bien en la narrativa, en la forma de organizar en las páginas estas violentas pantomimas de modo que (incluso apegadas a una fórmula inmutable) resulten atractivas al lector. Con eso, más la alucinante calidad de los dibujos, alcanza y sobra para que uno quiera clavarse 100 ó 120 páginas de Spy vs. Spy cada ocho años.
También me inyecté una nueva dosis del Súper Ninja Kururo, la gran creación del maestro chileno Marko Torres, cuyo tercer librito salió en nuestro país en 2020. Esta tercer aventura me pareció muy superior a las primeras. Torres se sube la apuesta a sí mismo en el dibujo, que llega a un grado de perfección indescriptible, organiza bien la dinámica del relato para que en 44 páginas pasen más cosas que en las entregas anteriores y sobre todo se suelta mucho más a la hora de los chistes. Acá hay un filo, un picor, una mala leche que quizás no estaba tan presente en las aventuras anteriores de Kururo, como si Torres se propusiera hacer reir a un público un poco más adulto que el que supuestamente compra estas historietas. Y lo logra, ampliamente. Esta es una aventura realmente desopilante, impulsada por personajes abyectos, violentos, codiciosos, inescrupulosos, egoístas y garcas hasta la médula, sin ningún reparo a la hora de mentir, traicionar o eliminar a sus adversarios de modos crueles y violentos. ¿Y se supone que es para chicos? Sí, porque es una historia guiada por la lógica del capricho, con un grado de fantasía y delirio totalmente hipnótico para los chicos, y porque la violencia y la maldad de estos criminales está presentada en un tono festivo, jodón y muy, muy divertido. Esto que empezó como una sátira a los videojuegos de peleas, hoy es algo más grande, más profundo incluso. Torres empezó a jugar cartas más bravas y a reirse del absurdo del mercantilismo extremo, de la ineptitud de las fuerzas represivas, del miedo que imponen los más pesados del hampa y hasta del imperio de Walt Disney. Realmente muy recomendable, no sólo como regalo para hijos, sobrinos, ahijados o mascotas bípedas de entre 7 y 12 años.
Y cierro con otro librito de humor, en este caso un recopilatorio de chistes de una única viñeta, que me hizo reir fuerte: el Vol.2 de La Caja, de Esteban Podetti. De nuevo, no es tanto lo que puedo agregar a lo expresado en la reseña del Vol.1 (publicada el 21/06/19), así que sugiero que la repasen. No todos los chistes me parecieron geniales, pero el porcentaje de material increíble es muy alto. Desde el juego de palabras fácil hasta chistes mucho más complejos, que se resuelven con detalles 100% visuales, Podetti despliega un abanico de recursos muy amplio y muy efectivo, sin miedo a jugar al límite de lo ofensivo, ni al límite de la pavada lisa y llana. Humor negro, humor absurdo, humor geek, humor con cierto filo sociopolítico… Podetti no le hace asco a nada a la hora de buscar la risa del lector. Lo bueno es que la encuentra muchas veces, sobre todo cuando exacerba las boludeces cotidianas de la gente de hoy, de su entorno, de su generación. A esta altura, cualquier fan del humor gráfico sabe que tener los libritos de Podetti en su biblioteca es absolutamente imprescindible, con lo cual ni hace falta la recomendación. Simplemente quiero dejar constancia por escrito de lo mucho que me reí con esta selección de chistes (incluso cuando muchos ya los conocía por seguir al autor en redes sociales) y abrirle los ojos a quienes todavía no le dieron una posibilidad. Acá, muchachos, hay un capo que está en un momento tremendo de su carrera, y su ingenio y su talento están ahí, disponibles para quien los quiera descubrir y disfrutar. Imperdible es poco. Ahora sí, nada más. Gracias y hasta la semana que viene.

miércoles, 24 de abril de 2013

24/ 04: SPY VS SPY: THE TOP SECRET FILES!

Cuando el cubano Antonio Phroias se retiró de las páginas de la mítica revista MAD, ya enfermo y bastante veterano, su inmortal creación, Spy vs Spy, pasó a manos de otros autores, todos segundones y tercerones, a años luz del nivel del maestro. Hasta que en 1997, con la revista MAD ya bajo el control de DC Comics, se vino una renovación en la que llegaron, entre otras cosas, el color para todas las páginas interiores y más tarde los avisos publicitarios, dos rupturas importantes con la tradición de la revista fundada en 1952 por Bill Gaines. Dentro de esta ola renovadora, el inmenso Peter Kuper recibió el ofrecimiento para hacerse cargo de Spy vs Spy y aceptó, con la idea de quedarse un año o dos. Finalmente, se quedaría para siempre.
Este librito recopila 65 aventuras de los espías Blanco y Negro: unas poquitas de tres páginas, algunas de una página y la mayoría de dos. Con el diario de lunes es fácil opinar, lo tengo clarísimo. Pero posta, al que se le ocurrió poner a Kuper a continuar Spy vs Spy hay que levantarle un monumento. Claro, el ídolo ya había dado muestras contundentes de su talento para narrar sin palabras, en los cartoons de Eye of the Beholder y en la novela gráfica The System (la vimos acá el 25/11/10), y eso lo convertía en candidato lógico a tomar la posta de una serie que desde su debut en 1961 jamás permitió que sus protagonistas emitieran un sólo globo de diálogo. Aún así, con toda la chapa como dibujante y todos los recursos para crear historietas sin textos, lo que hizo Kuper en Spy vs Spy superó por completo todas las expectativas.
Lo más notable es cómo, sin tratar de parecerse a Phroias, Kuper logró mantenerse fiel a la esencia de la serie. Kuper hace millones de cosas que Phroias no haría. Sus pantomimas terminan con gags mucho más truculentos, en enchastres de gore y tripas, con órganos que vuelan por los aires y manchones de sangre. Sus espías se trasladan como si nada a la era de las cavernas, al imperio romano, al medioevo o al far west; a veces son meros espías y otras veces asumen profesiones diversas, como dentistas, tenistas o dibujantes de historietas (!). Como vimos en El Infante Dante Elefante (de J.J. Rovella), acá también vale todo, hasta jugar con las convenciones del lenguaje del comic, con tal de hacer reir sin palabras. Por supuesto la risa llega, y llega muy a menudo. Uno cree que a la altura de la página 50 ya presenció todas las resoluciones posibles a estas pequeñas y sangrientas batallas entre Blanco y Negro. Sin embargo, cuando ya los vio morir de todos los modos imaginables y ya cree poder adivinar cuál será el próximo objeto que le explotará en la cara a cada uno de ellos, Kuper vuelve a sorprender, a irse un cachito más al carajo, para garantizar una nueva carcajada.
De los prodigios gráficos de Kuper, sus técnicas y sus hallazgos en materia de dibujo y color, hemos hablado en otras reseñas que se pueden consultar haciendo click en la etiqueta del autor. No me quiero reiterar en ese sentido. Lo que sí me impactó como si fuera la primera vez que leía una historieta de este genio es la puesta en página, el despliegue de las viñetas en el espacio, el uso preciso y eficiente de las viñetas redondas, los juegos con las letras del título... un montón de maravillas que podrían no estar sin restarle gracia a los chistes, y sin embargo están y se disfrutan a full. Y algo más que está en estas páginas y llama la atención son... chistes de Sergio Aragonés! Pequeñísimos cartoons (también mudos, claro) que aparecen en las márgenes de las páginas, impresos en un tamaño microscópico. Entiendo que en la MAD los chistecitos de Aragonés acompañen a todos los trabajos de la revista, pero ¿en un recopilatorio de Spy vs Spy? ¿Te parece? ¿No daba para sacarlos?
Esto es una joyita del humor. Bestial, frontal, casi con menos sutileza que textos. Empezó hace más de 50 años como una sátira a la Guerra Fría y hoy es cualquiera: un canto desenfrenado y virtuoso a la violencia, la crueldad y el ansia destructiva que impulsa a estos dos personajes a la confrontación permanente, hasta cuando están descansando. Una salvajada visceral y maravillosa, repleta de risas, tiros, torturas y mutilaciones, dibujadas como los dioses por un Peter Kuper que no para de superarse a sí mismo. Acá no hay buenos ni malos. Pierda quien pierda en la última viñeta, gana el comic.

jueves, 25 de noviembre de 2010

25/ 11: THE SYSTEM


Esta vez no me toca una antología, pero sí una historieta experimental, que se propone innovar no sólo en lo formal, sino también en el contenido. Releer The System más de 10 años después de la primera lectura (en comic-books, allá por el ´97, creo) tiene una ventaja alucinante: leerla de un tirón, sin esperar un mes entre un episodio y otro. Esto es TAN novela, que haberla partido en tres capítulos es prácticamente un crimen. No tengo dudas de que Peter Kuper (autor de esta maravilla) la pensó para se leída de un tirón y el TPB nos brinda esa inigualable oportunidad. Pero también hay una desventaja: desde que me topé por primera vez con The System hasta hoy, leí muchísimos textos sobre esta obra; tantos que no se me ocurre cómo hablar de ella sin repetir ideas, conceptos y elogios que las decenas de exégetas que me preceden ya le dedicaron a esta gloria del Noveno Arte. Como siempre, trataremos de pilotearla…
De la experimentación formal de Kuper ya se habló mucho: el uso de stencils para crear las imágenes, el salto mortal de llevar adelante una narración de 84 páginas (!) sin recurrir a los textos, los apabullantes logros a la hora de crear perfectas transiciones entre secuencia y secuencia, las habituales proezas del prócer a la hora de planificar cada página, su personalísimo y fascinante manejo del color (no lo intenten en sus casas, chicos; a lo sumo van a parecer clones chotos de Peter Kuper)… De todo eso ya se escribió un montón, y está bien, porque eso es parte importante de lo que hace que The System sea una obra maestra.
Otro punto importante es el ritmo, ese vértigo que Kuper controla de forma molecular y que nos lleva sin pausa, sin un segundo para respirar, de una historia a la otra. Porque esa es la innovación más zarpada de The System: no cuenta una historia, sino varias. La gran ciudad es el tapiz en el que Kuper teje varias historias paralelas, que se entrecruzan permanentemente. Si es difícil contar una historia sin palabras, imaginate contar muchas! Pero acá se entiende todo, los personajes, las distintas tramas, las conexiones entre unas otras. Veamos:
Tenemos por un lado al Detective McGuffin, que investiga las truculentas muertes de las strippers de un cabarulo, obra de un misterioso asesino serial. Por otro lado a Merkel, el yuppie cheto de corbata y celular, que se entera que la mega-corporación donde trabaja se está por fusionar con otra mega-corporación y le vende la data a un magnate de las finanzas. Sin saber que un terrorista jodido llegó a la ciudad contratado para poner una bomba y hacer que vuele a la mierda al edificio de una de las dos mega-corporaciones! En el medio está la historia de un proceso electoral bastante turbio, con candidatos dispuestos a todo para ganar la presidencia de la nación. Y la historia de Yusuf Stewart, joven de raza negra, de novio con una chica blanca, que muere cuando una pandilla lo enfrenta y termina por degollarlo a plena luz del día. Y la del homosexual que visita a diario a su pareja, que convalece en el hospital. Y la de la red de narcotráfico, controlada por un policía corrupto. Y un montón de historias más de gente común, de testigos, de sobrevivientes (una stripper, por ejemplo, a la que McGuffin salva de morir a manos del asesino serial), de idiotas comunes y corrientes (el conductor del subte que lo maneja en pedo!), de delincuentes menores (el skater rubio que le hackea la cuenta a Merkel), de ejemplares variopintos de esa fauna urbana, compleja y desaforada. Kuper se las ingenia para que incluso la vida cotidiana, la rutina gris y sin sobresaltos de esa gente que viaja en subte y patea el asfalto, nos resulte cautivante.
The System se tiene que usar para dar clase en las escuelas, no tengo dudas. Kuper demostró acá que es uno de los genios indiscutidos de la narrativa en imágenes. Sus historias atrapan y cierran donde tienen que cerrar. Su New York late, suena, vibra, tira onda. Y su despligue visual te deja babeando, te abre la cabeza hacia nuevas formas de pensar este medio. Gro-ssí-si-mo.

domingo, 6 de junio de 2010

06/ 06: THE JUNGLE


Otro de los títulos imprescindibles que nos dejó la editorial First cuando co-produjo esta colección de Classics Illustrated a principios de los ´90, fue esta maravilla del increíble Peter Kuper, luego reeditada por NBM en varios formatos.
The Jungle (1906) fue una novela revolucionaria en varios aspectos. Su autor fue Upton Sinclair, férreo militante socialista que una vez estuvo muy cerca de convertirse en gobernador de California. Con The Jungle, Sinclair se proponía denunciar la injusticia social y las atrocidades que padecían los trabajadores (especialmente los inmigrantes europeos) en los mataderos y demás fábricas relacionadas con la industria de la carne en la Chicago de principios del siglo pasado. El revuelo que causó el libro no sólo permitió el despegue de la carrera política del escritor (que falleció en 1968 con más de 100 obras publicadas), sino que forzó al gobierno de los EEUU a impulsar leyes estrictas acerca de la salubridad y el trato a los obreros de ambos sexos en toda la industria de la alimentación.
La novela tiene pasajes realmente crueles y hasta tétricos (nos cuenta, entre otras cosas, cómo un chico de 12 años se emborracha, se queda dormido en la calle y es comido vivo por las ratas), momentos terriblemente dramáticos y momentos en los que estalla la violencia más brava que es la del conflicto obrero vs. patrón. El protagonista es Jurgis Rudkus, un inmigrante lituano que llega a Chicago con su familia en busca de prosperidad, pero sólo encuentra injusticia, explotación, vejaciones y desgracias. El pobre tipo no pega una, todo está perfectamente alineado en su contra. Cada vez que parece que va a zafar, lo vuelven a cagar y de nuevo termina en cana, en la calle o en otro empleo denigrante y –a la larga- letal.
A la hora de convertir la novela en historieta, Peter Kuper tuvo que luchar contra el principal obstáculo, que es condensar todo ese texto en apenas 44 páginas que sean atractivas de leer. Y lo logró en buena medida. Hay un cierto exceso de escenas que no se terminan de conectar entre sí, algunas resueltas en muy pocas viñetas y con poco espacio para explorar sus consecuencias. Pero por lo menos no hay esa terrible avalancha de bloques de texto que padecimos en The Secret Agent. El texto está mucho más equilibrado y hay escenas excelentes en la que el dibujo se carga con todo el peso de la narración. La doble página en la que la cana se enfrenta a los huelguistas es memorable, una obra maestra al nivel de los mejores trabajos de Kuper, ya sea en historieta o en ilustración.
La verdad es que, hasta este entonces, Peter Kuper era más promesa que ídolo. Pero en The Jungle puso todo lo que hay que poner para pasar a la historia. En parte por el hecho de que Kuper también milita activamente en política y profesa una ideología muy a la izquierda de la media de los EEUU. Su vasta experiencia en el comic y la caricatura políticos le dio una gran base para romperla en The Jungle. Los climas depresivos, la soledad, la opresión, la bronca del pobre tipo humillado y cagado a palos por la sociedad, la opulencia de los ricos, la abnegación de los pobres, la desesperación de las mujeres obligadas a prostituirse para no pasar hambre, la truculencia de los mataderos, todo está perfectamente plasmado en el dibujo vigoroso, anguloso, hiper-expresivo, y en el color lleno de matices y esfumados, pero de altísimo impacto visual. Todo lo grosso que le vamos a ver a Kuper en los ´90 y en este siglo, está (y estalla) en este trabajo de 1991.
The Jungle es, por un lado, un trago amargo, sobre todo leído en países a los que el capitalismo salvaje le hizo serios daños en algún momento de su historia. Pero además de las intenciones de Sinclair por concientizar a la sociedad acerca de los pesares de la clase obrera (cosa que sigue resultando relevante hoy, más de 100 años después de publicada la novela), está la intención y la dedicación (casi diría la obsesión) de Peter Kuper por convertir a esta obra en una historieta importante, que trascienda las coyunturas y los discursos políticos para emocionarnos y sacudirnos en toda época y todo lugar. Con las limitaciones de espacio ya señaladas, Kuper logró hacer suya la desoladora historia de Jurgis Rudkus. No es fácil, pero los genios son así.