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sábado, 16 de octubre de 2010

16/ 10: BILLY BATSON AND THE MAGIC OF SHAZAM!


Otra sorpresa: Cuando me enteré que salía esta serie (o miniserie, no sé) en el sub-sello DC Kids, dije “Uh, qué copado, una nueva versión del Capitán Marvel, obviamente fuera de continuidad”, y por supuesto derramé hectolitros de baba al ver a los personajes dibujados por Mike Kunkel, el injustamente no muy conocido autor de la indispensable Herobear & the Kid. Como corresponde, ni bien vi el TPB a un precio razonable me lo compré y fijate con qué me encuentro: El Capitán Marvel de esta serie es EL MISMO que el que ya vimos hace varios meses en la saga de Jeff Smith, contra la Monster Society! Kunkel se hace cargo de absolutamente TODO lo narrado por Smith en esa historia, o sea que esta se imbrica (con perdón de la palabra) en la misma continuidad que la versión del creador de Bone. Lo cual no hace más que sumar puntos, porque –como ya comentamos en su momento- es una versión fascinante y que garpa por todos lados.
No sé si Jeff Smith se guardaba a Black Adam para una secuela que pensaba escribir él o qué, pero dejarlo afuera del arco de presentación de este nuevo Capi fue un acierto. Y ahora Kunkel lo capitaliza, porque sin esforzarse demasiado, tiene un villano pulenta para su saguita. Que por suerte no se queda en la machaca de Billy y Mary contra su némesis. Kunkel aporta además lindos toques de caracterización, se mete más con el triple rol de Billy de chico que va a la escuela + periodista de la tele + superhéroe, y hasta el propio Capitán Marvel tiene que jugar un rol extra y hacerse pasar por padre de Billy y Mary frente a las autoridades del colegio y a la propietaria del departamento donde viven. Todo esto da jugo para que Kunkel reproduzca ese balance alucinante entre comedia, acción y travesura infantil que nos volara el bocho en su otra obra importante.
Con chistes, situaciones limadas, momentos electrizantes llenos de acción y menos secuencias tranquis e introspectivas que en la saga de Jeff Smith, las 92 páginas de Kunkel te hipnotizan de punta a punta y no podés largar el libro hasta que no llegás a la última. Kunkel viene de la animación y tiene una forma de narrar muy atípica para el comic yanki. Para empezar, porque le gustan las páginas con muchas viñetas y en algunas llega a dibujar hasta 16. Son un montón de viñetas chiquititas, pero no a la George Perez, sino más cerca del storyboard. Porque además sus dibujos, si bien están magníficamente terminados, tienen la frescura y el dinamismo del boceto, del dibujo suelto, ágil y hecho a los santos pedos que caracteriza a los animadores. Eso le da a la historieta un ritmo increíble, refuerza muchísimo la sensación de que los personajes se están moviendo y le suma plasticidad a un diseño de héroes y villanos que ya era muy atractivo antes de verlos “moverse”. El Shazam de Kunkel se parece a Panoramix, su Mary Marvel a Dee-Dee (la hermana de Dexter) y su Capitán Marvel recupera por momentos el leguaje corporal de Johnny Bravo. Y el color. No me puedo olvidar de la técnica originalísima que usa Kunkel para colorear la historia. No sé cómo hace, pero por momentos parece coloreada con fibras por un chico de la escuela primaria. Muy, muy notable.
Para cumplir con las páginas necesarias para que esto parezca un libro, se incluyen dos episodios más, ya sin Mike Kunkel al frente. Acá se suman nuevos villanos (Mr. Atom y King Kull) y se retoma el plot de Sivana (también heredado de la saga de Jeff Smith). Ninguno de los está mal, ni traiciona el espíritu de Smith, ni de Kunkel, pero falta la magia. El de King Kull, incluso, está dibujado por Stephen DeStefano, que es un tipo de un talento inconmensurable, pero que acá elige un estilo más cercano al de la Golden Age (una especie versión más grotesca y oscura de C.C.Beck) y desentona muchísimo con el resto del libro.
Pero hay que tenerlo igual, por lo de Kunkel que, repito, va mucho más allá del intento por colgarse de las tetas de Jeff Smith, y hace un aporte enorme para que esta versión de Shazam! termine por convertirse en la definitiva, por lo menos para los lectores que lo descubran en este siglo.