el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 14 de octubre de 2017

TARDE DE SABADO

Por primera vez desde aquel mítico 2010, este año no pude asistir a Crack Bang Boom, así que estoy acá en Buenos Aires, atravesando uno de los findes más tranquis del año. Y bueno, aprovecho para leer y para postear reseñas de algunas cositas que leí en la semana…
Me clavé el Vol.2 de ¡García!, el díptico cuya primera mitad comentamos el 30 de Abril de este año. La verdad que mientras leía el Vol.1, se me despertó la sospecha de que Santiago García y Luis Bustos, en su afán de crear una obra extensa, enorme en cantidad de páginas, se estaban arriesgando a complejizar la trama al pedo, a meter personajes que después no iban a poder desarrollar, o que en el global de la historia no iban a tener un peso real. Bueno, nada que ver. Este segundo tomo juega mucho menos al metacomic, hace mucho menos hincapié en que García y Jaimito tienen esa extraña dualidad de haber sido considerados meros personajes de historieta cuando en realidad eran humanos de carne y hueso, y profundiza mucho más en la intriga política que pone en jaque a España y fuerza el regreso de este “super-cana” ideológicamente alineado con la dictadura de Francisco Franco.
Además de muchísima acción, ¡García! nos ofrece pequeños pero potentes instantes de reflexión, acerca de cómo cambió España en los últimos 60 años, de aquel país facho y cuasi-oscurantista a un país moderno y pujante… en el que también hay varios obstáculos a la hora de que la prosperidad se reparta pareja entre todos, principalmente la corrupción y la venalidad atroz de los gobiernos supuestamente democráticos. En el contrapunto entre la España antigua y la España actual, García acierta al no idealizar a ninguna de las dos.
Ya hablamos bastante en la reseña del Vol.1 del dibujo de Luis Bustos, así que alcanza con decir que en ningún momento baja el impresionante nivel que vimos en aquella primera mitad. Una bestialidad, una cátedra comiquera quintaescencial realmente difícil de describir con palabras. Recomiendo muchísimo la lectura de ¡García!, una obra maestra en muchos sentidos, y ya tengo esperando turno otra novela gráfica de Luis Bustos para seguir bancando a este alucinante autor español.
Ahora sí, llegué al último libro de los publicados en Argentina en 2016 que me faltaba leer (seguro dejé alguno afuera, pero bueno, ya vendrá, o no me interesó como para leerlo). Y es nada menos que Yanayag, un voluminoso tomo con una saga completa y cuatro historias autoconclusivas, todo escrito por Eduardo Mazzitelli y dibujado por Quique Alcatena. Entre las cuatro hsitorias cortas, se destaca claramente Horizonte Final, y el resto también está muy bien.
Pero vamos a la saga de Yanayag, una historia de hechicería, conjuros, maldiciones y duelos entre brujos… que en realidad están ahí para maquillar de aventura fantástica una trama signada por la ambición, el poder, el orgullo y los amores no correspondidos. A lo largo de toda la obra, el interés crece cuando Mazzitelli pone el foco en la intriga palaciega y decrece en ese tramo del medio, cuando Yanayag ya adolescente sale a vivir breves aventuras cuasi-autoconclusivas, rodeado de personajes secundarios pensados para durar un sólo episodio. Por suerte, en el tramo final el personaje vuelve al reino donde Mazzitelli venía cocinando a fuego lento el núcleo dramático de la obra, y desarrollando a personajes realmente complejos y atractivos (la reina Nustifari quizás sea el personaje femenino más logrado en la extensa carrera del guionista). El final es inapelable, redondísimo, justo y despiadado en partes iguales. Como suele suceder en la obra de Mazzitelli, el único déficit es que, al desenfatizarse tanto la machaca, vemos al héroe sufrir poco, transiprar poco la camiseta para vencer los retos y los obstáculos que le plantea el guión.
Por el lado del dibujo, una vez más tenemos a Alcatena en su salsa, dispuesto a imaginar y regalarnos infinitos reinos fantásticos, con sus palacios, fortalezas, criaturas, armas y vestimentas, siempre originales, siempre conmovedores por el volumen de trabajo y por la destreza técnica con la que nos los presenta el artista. Como cada vez que tiene la posibilidad de trabajar en historias ambientadas en mundos fantásticos, la inagotable imaginación de este orfebre del plumín se pone la historieta al hombro y nos deslumbra como sólo él sabe hacerlo. Sumésmosle los hallazgos en materia de puesta en página y armado de las secuencias, y estaremos hablando de páginas que superan muy ampliamente la media de lo que suele verse en los “contenittore” italianos, que son las publicaciones donde se dan a conocer originalmente las obras de Alcatena y Mazzitelli. Una vez más, gracias por la magia.
Y tengo un par de libritos más listos para reseñar, así que en una de esas mañana o el lunes feriado clavo otro post. Hasta entonces.

miércoles, 12 de julio de 2017

OTRA NOCHE DE MIERCOLES

Pasan los días, la vida sigue y ya tengo un par de libritos más listos para ser reseñados en este espacio.
Arranco con una obra maestra, una de esas historietas que tiene que leer todo el mundo, incluso los que jamás se interesaron por el Noveno Arte. Las Meninas, escrita por Santiago García y dibujada por Javier Olivares, es una joya, un hito, un pico. Sin dudas, marca un antes y un después en la historia del comic español y merece trascender ampiamente las fronteras de ese país.
Santiago García despliega un arsenal de recursos vastísimo, repleto de sorpresas y de riesgos bien asumidos, para que nos adentremos en la vida, la obra y la época de Diego de Velázquez, el más renombrado pintor de la esplendorosa España del Siglo XVII. Pero va mucho más allá de eso, del mero backstage de Las Meninas, el cuadro más famoso de Velázquez. La obra de García y Olivares atraviesa como una flecha incendiaria toda la historia de las artes plásticas, de la antigua Grecia hasta la actualidad. El núcleo de la trama pasa por la vida de Velázquez, pero también están Picasso, Rubens, el Españoleto, Goya, Tiziano, Apeles, Dalí… La novela encuentra argumentos más que convincentes para vincular en torno a Las Meninas a decenas de pintores, y también a figuras históricas, en un relato que traspasa fronteras y épocas a fuerza de ingenio narrativo en estado puro.
El dibujo de Olivares es poderosísimo, su dominio del claroscuro es apabullante y cuando le pone fichas al color estalla con una fuerza realmente inverosímil. Los distintos climas, las distintas épocas, los trazos de los distintos pintores… Olivares le pone su sello personal a todo, y todo se ve magnífico. La verdad que no alcanzan las palabras para recomendar esta historieta. ¿Está un poquito estirada? Sí. Hay imágenes que podrían ocupar una viñeta en una página y sin embargo ocupan una página entera. Pero son unas imágenes bellísimas, con una potencia expresiva fuera de esta realidad.
Y me vengo, como ya es costumbre, a Argentina, de la mano de la enésima publicación aparecida en el segundo semestre de 2016. Hostil y Abyecto es el único trabajo extenso que le conozco a Fernando Baldó en el rol de autor integral, y la verdad que es una gratísima sorpresa. Además del dibujo prolijo, elegante, muy realista y a la vez muy expresivo que uno espera normalmente en una historieta de Baldó, acá tenemos a un autor en estado de ebullición, dispuesto a volcar en la página lo más oscuro, lo más jodido, lo más urgente de su mundo interior.
No quiero contar nada del argumento, pero sí advertir que Hostil y Abyecto cruza un montón de límites. Es un comic transgresor y provocativo en un montón de aspectos, revulsivo en otros y hasta revolucionario, si se quiere. Tiene ese final perfecto, que le canta "quiero retruco" al final de la etapa de Grant Morrison en Animal Man, pero hasta que llegás ahí te pega tantos sopapos y tantas patadas en la entrepierna, que ya creés que estás preparado para cualquier cosa. Hay que estar muy jugado para animarse a escribir una historia como esta.
Como detalle anecdótico, Baldó usa las caras de un montón de gente del medio de la historieta argentina para los personajes secundarios e incidentales. Podríamos estar tres párrafos enumerando a dibujantes, guionistas y periodistas especializados cuyos rasgos se pueden detectar entre el elenco de Hostil y Abyecto. A mí me toca aparecer en esa secuencia del fulbito (páginas 55 a 57), incluso con diálogos en los que Baldó me hace decir varias boludeces de las que digo habitualmente en la vida real. Supongo que este, y un montón de otros “chistes internos”, no le suman absolutamente nada al lector “de a pie” que no conoce a los “referentes” del ámbito de la historieta, pero a mí me causó mucha gracia, sobre todo la aparición de Javi Hildebrandt como modelo de ropa interior.
Si creés que ya leíste todo y que ya nada te puede sorprender, probá con Hostil y Abyecto. Te vas a encontrar con una historieta de altísimo impacto, profunda, perturbadora y con grandes chances de generar adicción, y un deseo irrefrenable de volverla a leer varias veces.
Gracias por estar ahí y nos reencontramos pronto.

domingo, 30 de abril de 2017

DOMINGO A LA NOCHE

Como lo prometido es deuda, me tomé un ratito en medio del finde largo para clavar un posteo en el blog, con las reseñas de un par de libros que tengo leídos.
Arranco en 2015, en España, con el Vol.1 de ¡García!, una obra en dos tomos (gorditos, de casi 190 páginas) escrita por el imparable Santiago García y dibujada por el inmenso (y nunca valorado en toda su dimensión) Luis Bustos.
¡García! es un thriller intenso, político y metacomiquero. El guión nos plantea la posibilidad de que un emblemático personaje de la pos-guerra civil, el clásico agente del orden que combatía a los comunistas y bajaba línea a favor de la dictadura franquista, reaparezca en la actualidad. García y Jaimito son una versión apenas velada de Roberto Alcázar y Pedrín, célebres creaciones de Juan Bautista Puerto y Eduardo Vañó Pastor, que repartieron trompadas a los rojos entre 1940 y 1976, para luego desaparecer, como tantos otros fachos a los que la muerte de Francisco Franco los obligó a replantear su curso de acción.
Lo loco es que ¡García! está ambientada en un mundo en el que García y Jaimito no son personajes de ficción, sino hombres de carne y hueso, que crecieron (e incluso envejecieron) a lo largo de los 50 años en los que dejaron de vivir sus impactantes aventuras al servicio del régimen. Ahora, en esta España alternativa atrapada en una crisis política terminal, con candidatos secuestrados y grupos de extrema derecha y extrema izquierda dispuestos a todo por el poder, García reaparece intacto, igual que en los años ´50, mientras que Jaimito ahora es un señor grande… y muy jodido.
Esta primera parte consiste en presentarnos a los personajes, describirnos la situación política, explicar por qué García no envejeció y Jaimito sí, y urdir una runfla atrapante por la cual el implacable agente García, recién despertado en pleno siglo XXI, deberá involucrarse con la crisis política, mientras se amolda a una realidad muy distinta a la que recordaba. En el medio aparece Antonia, joven periodista e hija de Jaimito (Don Jaime, ahora que es grande), obviamente enroscada también en la trama de intriga política y en el estridente regreso de García a la ciudad de Madrid. Con estos elementos, Santiago García (el guionista) nos mantiene al filo del asiento, juega con un montón de tópicos que seguramente te resultarán familiares si leíste mucho comic de aventura clásica y logra generar la tensión suficiente para que sintamos la obligación de correr a leer el Vol.2 (lo tengo ahí pidiendo pista).
El dibujo de Luis Bustos es magnífico. Sobrio en el trazo, muy jugado en la narrativa, sin límites a la hora de tirar bombas en las escenas de acción… Imaginate un autor español a mitad de camino entre la prolijidad de un Paco Roca y el descontrol de un David Rubín, con yeites narrativos tomados del buen comic yanki y de Takao Saito. Una bola de demolición. Y si no te alcanza con la cátedra de blanco y negro de Bustos, la novela intercala algunas páginas dibujadas por el glorioso Manel Fontdevilla, que incorporan el sepia de las viejas revistas de los ´40 y ´50, y en las que el catalán imita la estética de las historietas de Roberto Alcázar y Pedrín, por si alguno no entendió a qué personajes hace constante referencia el guión de Santiago García. Hiper-recomendable.
Y me vengo a Argentina, 2016, cuando Rubén Gauna autoedita Horror Total, el recopilatorio de todo el material de su tira ¡Horror, Desperté con un Cazador!. En su primera etapa, Horror… es una tira costumbrista, una comedia romántica protagonizada sólo por varones, que refleja de modo irónico pero cariñoso el mundo de los osos y los cazadores, dos sub-categorías dentro del universo gay. Todo gira en torno a encuentros y desencuentros, enredos, celos y peleas pelotudas, que terminan con el Gordo y el Pelado (Gauna no le pone nombres a sus personajes) decididos a casarse.
Para las últimas 50 páginas, sin embargo, Gauna cambia de registro y conjura una saga aventurera, con elementos típicos de la space opera y de los comics de superhéroes, con personajes de otras tierras, realidades alternativas, viajes en el tiempo, batallas épicas, persecuciones, abducciones y un final un toque abrupto.
Me divertí más con la primera parte (las tiras de 2010 y 2011), aunque las de 2012 están notoriamente mejor dibujadas. El trazo de Gauna se presta naturalmente para el humor, para exagerar el lenguaje gestual y corporal de los personajes, y el autor no desaprovecha para nada ese “carisma natural” que ostenta su grafismo. A veces se nota que trata de meter demasiada información en cada tira y las viñetas se ven saturadas de texto, de dibujo o de ambas cosas. Pero en general, la narrativa fluye de modo ágil. Me imagino esto mismo contado en páginas verticales, con cinco o seis viñetas por página, y debe ser realmente espectacular.
Espero ver pronto en libro los trabajos más recientes de Gauna, a ver si sigue explorando el mundo gay de los varones (como lo hizo mil años Alison Bechdel con el de las mujeres) o si se abre a nuevas temáticas y otras formas de contar, sin las restricciones de la tira de tres o cuatro viñetas.
Sigo leyendo, y como siempre, prometo volver a postear ni bien junte varios libros leídos. ¡Nos vemos el sábado 6 y el domingo 7 en Dibujados!

lunes, 27 de julio de 2015

27/ 07: BEOWULF

No, no tuve suficiente con una adaptación al comic de Beowulf. Ya vimos la de Jerry Bingham allá por el 14/06/13 y ahora me cruzo el Atlántico para descubrir una nueva versión, a cargo de Santiago García y David Rubín, dos destacadísimos autores españoles. Como ya comentamos alguna vez, el proyecto original tenía como dibujante a Javier Olivares, quien un día se bajó. Cuando parecía que todo se prendía fuego, apareció Rubín con la manguera, se cargó a Beowulf al hombro y rescató del freezer al guión de García. Pero claro, semejante nivel de bombero no sale gratis. Rubín convirtió a esta versión del legendario poema sajón en un comic 100% suyo. No importa el origen ancestral del relato, no tiene mayor peso la pluma de García… este es el Beowulf de Rubín, una obra mucho más emparentada con cualquiera de los dos tomos de El Héroe que con cualquier otra referencia que podamos tomar.
Y claro, sin desmerecer al anónimo autor de Beowulf ni a Santiago García, lo mejor que nos podía suceder a los lectores de historietas era eso: que Rubín, el rápido y furioso, el prolífico y virtuoso, le pasara por encima a todos y a todos con sus potentes rasgos de identidad gráfica y narrativa. El gran atractivo de este tremendo álbum (en extensión y en tamaño) es -para qué disimularlo- el dibujo de Rubín, la forma en que el gallego de Galicia hizo suya la historia y la incorporó sin ninguna dificultad aparente a su propio universo estético y temático.
Una sola cosa para criticar: el exceso de escenas mudas. Entiendo que hoy en día ya no resultan normales ni verosímiles esas escenas de pelea de los comics de los ´80, en las que los personajes se despachaban extensos soliloquios mientras luchaban. Pero en un comic tan centrado en la machaca como este, hacer que los personajes peleen en absoluto silencio significa lograr que estas 196 páginas se lean demasiado rápido. Falta texto y no es algo terriblemente grave: obviamente sería peor si faltara sustancia, o si faltara calidad gráfica o literaria. Pero la carencia está, se siente.
El resto es todo ganancia. La epopeya tiene un ritmo increíble, una dimensión humana lograda desde lo gestual a la que el nivel de los conflictos no logra eclipsar. Las escenas de acción son alucinantes, las planificaciones de página (y doble página) que nos obsequia Rubín son joyas de la arquitectura viñetil, los recursos a los que echa mano el dibujante para omitir toneladas de fondos son más que válidos, el tratamiento del color es vibrante y original… La verdad que es increíble cómo un relato tan antiguo puede verse tan moderno, tan actual, imbuído de un espíritu tan pujante, tan fresco, por momentos tan experimental.
No tengo mucho más para decir, porque el argumento es el mismo de siempre…. Los monstruos, el héroe, los combates… Si te interesa la fantasía épica, o el género de espada y brujería, o si alguna vez indagaste en los orígenes de la literatura sajona, seguro sabés de memoria la historia de Beowulf. Esto es simplemente una nueva versión de eso mismo, una forma nueva de contarte (y mostrarte) lo que ya conocés. Obviamente, si te gustan esas cosas y nunca leíste Beowulf, este comic es una puerta de entrada devastadora, que te va a fulminar el bocho y calcinar las retinas. Y si ya conocés la historia de Beowulf, te recomiendo entrarle a esta versión por el lado de “una nueva novela gráfica de David Rubín”, en la que vas a ver al ídolo brillar con ese fulgor incandescente que ya vimos en El Héroe. Acá vas a ver y a disfrutar todo lo que convierte a Rubín en un historietista único, irrepetible, en un autor con todas las letras, incluso cuando participa en un proyecto que él no generó, que no escribió y que se centra en personajes y situaciones que no imaginó. Era obvio que Beowulf, especialista en derrotar a monstruos mitológicos, contra David no iba a poder.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

25/ 12: EL VECINO Vol.3

Final para esta ambiciosa obra de Santiago García y Pepo Pérez. O casi, porque sobre el final de este tomo me entero de que en la revista El Manglar salieron varias historias cortas de El Vecino, que van entre el Vol.2 y este, y que no están recopiladas en libro.
Lo importante es que el final me gustó bastante. Por lo menos el guión. Si el Vol.1 se jugaba bastante a la comedia y el Vol.2 se volcaba fuertemente hacia el drama, para este tomo final Santiago García opta por un camino intermedio y convierte a El Vecino en un slice of life, con cuatro protagonistas (Javier, José Ramón, Lola y Rosa) a los que vemos preocuparse básicamente de lo mismo que nosotros: laburar, llegar a fin de mes, encontrar un rumbo copado para sus vidas, pasarla bien, ponerla de vez en cuando... El hecho de que Javier sea además un famoso superhéroe (dato que manejan los cuatro protagonistas) pasa a ser sumamente menor.
Cuando García empieza a explorar la veta de la explotación comercial de Titán y entra en escena el fabricante de merchandising del superhéroe, la trama levanta muchísimo. Cuando se centra en las escenas más intimistas y habla de inseguridades, celos, histeriqueos y cuernos, tampoco está mal. Ojo, no cobra barato: hay que fumarse MUCHAS páginas de gente hablando para llegar a las escenas más fuertes. Pero por suerte los diálogos están muy bien y el guionista los usa para darle más tridimensionalidad a los personajes, tanto a los cuatro protagonistas como a los secundarios, entre los que se destacan Fermín y Daniela. En general, si te olvidás de que Javier es Titán y te dejás llevar, te vas a sentir cómodo, como si fueras un amigo más de este grupito, y vas a compartir las alegrías y las angustias de estos pibes y minas muy reales (en parte por sus defectos), con los que es muy fácil identificarse.
Lo que más tira para atrás no es el hecho de que en casi 130 páginas la gran mayoría sean diálogos. El tema es que a Pepo Pérez se le ocurrió cambiar bastante su estilo gráfico y el que eligió... me gusta bastante menos que el de los tomos anteriores. Para empezar, todo el tomo está en blanco y negro, excepto algunas secuencias en las que aparece Titán y ahí sí, le pintan el traje de rojo. Un bajón, porque el color de los dos primeros tomos estaba muy bien y se complementaba perfecto con esa onda Dupuy-Berberian-Peeters que tenía el dibujo de Pérez. Por otro lado, esa estética no está más! Pérez la abandona en favor de un estilo más sucio, más suelto, que le permite liquidar mucho más rápido cada página. Pérez entra en la onda de dibujar poquísimos fondos y de plantear el entintado como si no hubiera lápiz previo, eso que le queda tan bien a Joann Sfar y tan mal a tantos otros. Los personajes no pierden expresividad, pero ahora son menos lindos, menos redonditos y más crudos. La faz gráfica de este tomo no es precisamente bajonera ni chota, pero me queda claro que es un salto que Pérez se anima a dar porque le fue bien con los tomos anteriores y especula con que el lector va a querer comprar el final de la historia, aunque el dibujo no tenga el mismo cuidado (inmenso) que veníamos disfrutando hasta ahora.
Como conjunto, como balance de los tres tomos, El Vecino terminó por resultarme más raro que bueno. No está nada mal y por momentos es realmente excelente. El tema es que tanto Santiago García en el guión como Pepo Pérez en el dibujo saltan sin red más de una vez y pegan volantazos que no sé si eran necesarios, con los que me cuesta estar de acuerdo. El viraje al drama urbano en el Vol.2, el pase a blanco y negro en el Vol.3... entiendo que son riesgos que los autores eligen asumir convencidos de que eso les va a aumentar el potencial expresivo de la obra. Sin embargo, me parece que lo que mejor funcionaba era el planteo (gráfico y temático) del principio y que no hacía falta ni pegarle esos sacudones ni estirarlo más de 250 páginas. “Son decisiones”, diría Miguel Angel Russo.

jueves, 19 de diciembre de 2013

19/ 12: EL VECINO Vol.1+2

Este hermoso libro editado por Astiberri reúne los dos primeros tramos de esta trilogía escrita por Santiago García y dibujada por Pepo Pérez. El Vol.3, al ser más extenso, está editado en un libro aparte.
El primer tramo de El Vecino se podría definir como “el Astro City español”. Se trata de una muy buena historia, con personajes muy reales, muy queribles, y con el detalle de que uno de ellos además es superhéroe. A García no le interesa contarnos las peleas entre Titán y el Dr. Tentáculos, sino indagar en cómo estas alteran la rutina y le complican la vida cotidiana a Javier López (el periodista del diario Cosmos que se transforma en Titán) y a su vecino y amigo José Ramón, a menudo encargado de encubrir al enmascarado para proteger el secreto de su doble identidad. Estas primeras 50 ó 52 páginas, en las que se forma el vínculo entre los vecinos y nos metemos a fondo en sus vidas, es lo que más me gustó del libro. Ver cómo Javier gana como Titán y pierde en su identidad civil porque Lola, la minita que le gusta, desconfía todo el tiempo de él, cómo el retraído José Ramón logra levantarse a Rosa, la vecina copada del edificio, cómo los amigos se complican y se enredan a medida que se acumulan las mentiras para tapar el tema de que Javier es Titán... todo eso me pareció muy divertido, y a la vez bien planteado, creíble (a pesar de los superpoderes), profundo, original, muy satisfactorio.
El segundo tramo pega un giro bastante arriesgado, y ahora García nos invita a seguir a Javier en su descenso hacia el ostracismo y la marginalidad. De a poco, el superhéroe abandona su trabajo, su departamento, a sus amigos, sus combates con los villanos, y sobre el final hasta abandona a las píldoras que le dan sus superpoderes. Para cuando toca fondo, Javier vive en la calle, entre los indigentes, come de los tachos de basura y garcha de vez en cuando con una prostituta heroinómana. Uno de los crotos, el veterano y astuto Martín (otro personaje MUY bien trabajado por García) deducirá el enigma de Javier, mientras que José Ramón, Lola y Juan (su actual novio) buscan la forma de ayudar al superhéroe caído en desgracia. El drama desplaza a la comedia, las peleas ya no aparecen ni de fondo y la historia cobra un cierto cariz de denuncia, busca shockearnos con un testimonio (también muy realista) de lo mal que viven los expulsados de la sociedad. Si en el primer tramo García borroneaba con criterio las fronteras entre buenos y malos, acá directamente las hace desaparecer.
Pepo Pérez se luce en un estilo sumamente francés. En cada página y en cada viñeta se sienten las influencias de Dupuy y Berberian, Gregory Mardon, Christophe Blain... Por supuesto en la pelea grossa entre Titán y el bicho alienígena que mata a su antecesor, la estética le rinde homenaje a la de Jack Kirby. Pero todo el resto de la novela está impregnada de los trazos de estos maestros franceses. Como el típico álbum francés, El Vecino está repleto de páginas con 10 viñetas, y a veces más, muy chiquitas, con poco espacio para el lucimiento de Pérez, y –esto sí es novedoso- con muchos primeros planos y planos medios, y muchas páginas de nueve cuadros con la clásica grilla de Watchmen. Pérez se banca con categoría las páginas de 8.000 cuadritos diminutos, le pone todo a las expresiones faciales y levanta muchísimo toda la faz gráfica de El Vecino cuando incorpora el color, que también nos remite a Dupuy y Berberian, y además está perfecto en todos los tramos del libro, los más luminosos y los más sombríos.
Me falta un dato interesante y es que tanto García (a quien ya nos cruzamos el 09/11 de este año) como Pérez son especialistas en historieta, con muchísimos textos publicados en varias de las revistas “teóricas” más importantes de España. Esto refuerza la sensación que transmite El Vecino de ser una obra en la que todo está pensado de punta a punta y nada está librado al azar. Se trata de dos eruditos, dos tipos que han leído y reflexionado a fondo sobre los géneros con los que decidieron jugar. El resultado es un comic muy intenso, que por cantidad de viñetas y cantidad de texto requiere de más esfuerzo por parte del lector que el típico álbum de 130 páginas, y que me dejó con muchas ganas de entrarle al Vol.3, porque hasta acá los autores mostraron mucha solidez, varias ideas inquietantes y ganas de escaparle al “más de lo mismo”, incluso cuando parten de una premisa tan... básica como “¿qué harías si descubrieras que tu vecino de al lado es un superhéroe?”. Prometo leer pronto el tomo final de la saga.

sábado, 9 de noviembre de 2013

09/ 11: EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JECKYLL Y MISTER HYDE

Hoy se viene otra reseña breve, porque me tocó leer una historieta muy corta. Editada lujosamente en un hermoso libro de tapas duras, esta adaptación del clásico de Robert Louis Stevenson tiene sólo 28 páginas de historieta, algo así como un asalto a mano armada.
Por si faltara algo, excepto la página 1 y la 28, las otras están armadas en combos de a dos, para formar páginas dobles. La 2 y la 3, la 4 y la 5, y así, presentan secuencias y dibujos ubicados espacialmente de tal modo que ambas páginas se leen ensambladas, como si fueran una sola. Esto se podría republicar tranquilamente como una historieta de 15 páginas, 13 de las cuales deberían leerse en el sentido apaisado.
Hecha esa salvedad, estamos frente a una excelente adaptación, pensada por Santiago García, un notable especialista en historieta, con muchísima producción teórica (con su nombre y bajo distintos pseudónimos), al que eventualmente le picó el bichito de escribir sus propias obras. Este era un desafío bravo, porque el realto de Jeckyll y Hyde fue adaptado a la historieta innumerables veces, tanto por autores grossos como por verduleros irredimibles. García logra una adaptación equilibrada, muy dinámica, por supuesto muy sintética, porque tiene pocas páginas, pero básicamente muy efectiva. Me encantó sobre todo el epílogo, en el que García cuenta cosas que nunca antes nos habían contado en las adaptaciones de este clásico de la literatura fantástica.
El ancho de espadas de este libro es, sin dudas, el trabajo del dibujante, el increíble Javier Olivares. Surgido en el fértil under de los ´90, Olivares es un dibujante demasiado europeo para el público argentino, y acá casi no tiene fans. Pero estamos ante una BESTIA, un tipo en cuyo estilo conviven David B. y Pablo Picasso. Esta obra muestra esa impronta casi cubista en el dibujo, con un manejo de la anatomía, la profundidad y el volumen que mucho nos recuerdan al genial pintor español. Fiel a la atmósfera oscura del relato, Olivares se prodiga en trazos fuertes y amplias masas negras, luego complementadas con un trabajo insuperable en el color, donde –ahí sí- no tiene nada que ver con Picasso. Las páginas dobles le dan al autor la posibilidad de plantear secuencias de alto impacto, con dibujos grandes y con una disposición de las viñetas más arriesgada y menos convencional, y por supuesto Olivares responde con unas imágenes de enorme fuerza expresiva y de alto vuelo plástico. Una verdadera belleza.
Poco después de terminada esta obra, García y Olivares se embarcaron en una ambiciosa adaptación de Beowulf, el clásico relato de la tradición oral sajona, pero el dibujante se bajó del proyecto y este se desactivó, hasta que apareció otro genio, David Rubín, y se lo puso al hombro.
No recomiendo este libro, sólo por su excesiva brevedad. Pero a nivel calidad, es glorioso. Habrá más Santiago García antes de fin de año.