el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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martes, 9 de junio de 2015

09/ 06: TOM STRONG´S TERRIFIC TALES Vol.1

Este TPB recopila los seis primeros números de esta antología que salió como spin-off de Tom Strong, creo que justo para el momento en el que Alan Moore dejó de ser el guionista titular de esa serie para dejarla en manos de guionistas invitados rotativos.
El primer número es el único que tiene cuatro historias: un unitario de Tom Strong, uno de Jonni Future, uno de Young Tom Strong y uno de Tesla Strong. Y a partir del segundo número, habrá sólo tres historias por entrega, sin Tesla en la ecuación.
Moore escribe las seis historias cortas de Tom Strong, de las cuales hay dos muy buenas (la primera y la cuarta), una digna (la segunda) y tres que orillan la falta de respeto. Para compensar, escribe también la historia que más me gustó de todo el tomo: ese unitario brevísimo, de apenas cuatro páginas sin diálogos ni textos que protagoniza Tesla en el primer número. Que además corre con el caballo del comisario, porque está dibujado por el insuperable Jaime Hernandez.
Otra “hija de” que aparece en una sóla historia es Leah Moore, la hija del Mago de Northampton, que escribe el unitario protagonizado por King Solomon en el quinto número. Son ocho páginas casi sin textos, dibujadas con mano maestra por el inagotable Sergio Aragonés, y también quedó en el podio de mis historias favoritas del tomo.
Todo el resto lo escribe Steve Moore, que no es pariente de Alan y Leah, y que falleciera allá por Marzo del año pasado. Las historias de Tom Strong cuando era chico van de sus 9 a sus 14 años y la verdad es que no son gran cosa. Hay un par bastante bien pensadas (la cuarta y la quinta), pero se quedan en la idea. El personaje en sí es bastante chato, bastante predecible, la posibilidad de explorar a fondo la cultura de Attabar Teru no está del todo aprovechada y a veces Moore se zarpa con la cantidad de texto. De alguna manera, son historias que dan la sensación de ser innecesarias. El dibujante de Young Tom Strong es Alan Weiss, dueño de un trazo muy clásico, que va para el lado de Neal Adams y José Luis García López, sin lograr ni el impacto de uno ni la elegancia del otro. Pero en general está bien, y lo que más ruido hace (ver a Tom con 9 años y cuerpo de chaboncito de 16) está relativamente justificado desde el guión.
Steve Moore escribe también las cinco historias cortas de Jonni Future, la serie totalmente desenganchada del “universo Strong”. Con este personaje, el guionista tiene la oportunidad de proponer ciencia-ficción y fantasía de alto vuelo, pero se queda en la fácil, que son los pretextos chotos para explotar el detalle de que Jonni es una chica que está más buena que comerse una suprema a la suiza con Levité de pomelo y música de InXS. Es una pena porque los argumentos más irredimibles acompañan a unas páginas dibujadas como los dioses por un Arthur Adams que deja la vida en cada viñeta. Obviamente derrapa bastante para el lado del fan service (porque en eso consiste Jonni Future), pero lo que dibuja el pelirrojo, los mundos que diseña, las naves, los trajes, las criaturas, están más allá del bien y del crack.
Y me falta señalar que las dos historias pulenta de Tom Strong que escribe el Mago están dibujadas por Paul Rivoche, con un claroscuro zarpado, influencias mezcladas de Bruce Timm, Jack Kirby y un poquito de Chris Sprouse para darle una cierta homogeneidad con las historias que se publicaban en la otra revista del héroe de Millennium City. Rivoche dibuja tres de los seis unitarios, dos caen en manos de un Jerry Ordway que no se calentó demasiado por lucirse (nada que ver con lo que vimos en el libro reseñado el 28/12/12) y la restante en manos de Jason Pearson, que se lo toma tan en joda como Moore se tomó el guión, pero impacta un poquito más que lo de Ordway.
La verdad que hay que ser muy fanático de la línea ABC para tirarse de cabeza sobre esta antología… o militar grosso en el culto a dibujantes como Arthur Adams, Paul Rivoche, Jaime Hernandez y Sergio Aragonés, que acá realmente dejaron todo para jerarquizar con su arte unos guiones en los que se ve un nivel bastante desparejo. Tengo el tenue recuerdo de haber pagado muy poca guita por este tomo, y el segundo me lo compraré sólo si alguna vez lo veo a un precio cuasi-irrisorio.

viernes, 28 de diciembre de 2012

28/ 12: TOM STRONG Vol.4

Me reencuentro con Tom Strong (una serie de la que nunca llegué a hacerme hardcore fan) porque encontré muy barato este TPB con los números 20 al 25 de la serie creada por Alan Moore y Chris Sprouse.
Vamos de atrás para adelante, y así es como arrancamos con un numerito muy menor, apenas una anécdota graciosa, escrita por Geoff Johns y muy bien dibujada por el gran John Paul Leon. Después aparecen dos unitarios más, ambos escritos por Peter Hogan y dibujados por Sprouse, aunque no con todas las pilas. Uno de los guiones de Hogan, el de las mujeres murciélago de la Luna, es bastante flojo y sólo se redime porque le da a Sprouse la oportunidad de homenajear a Hergé con una ilustración que recrea la genial portada de Aterrizaje en la Luna. El resto, es sin dudas prescindible. El otro unitario, el de Greta Gabriel y el Dr. Permafrost, es realmente grosso, con una trama fuerte, redondísima, con grandes escenas y grandes diálogos y un final totalmente impredecible. Está tan bueno que se podría cambiar a Permafrost por Mr. Freeze y meterlo entre los comics basados en la serie animada de Batman, esos que escribía Kelley Puckett en los ´90, en los que cada vez que aparecía Mr. Freeze se prendían fuego las páginas (valga la paradoja).
Y claro, la papa más fina está en la trilogía con la que abre el tomo, escrita por el mismísimo Mago de Northampton, quien luego de esta saguita abandonaría la serie para regresar sólo en el capítulo final (el 36). Entre tanto Elseworlds y What If...? medio pelo, acá Moore se embarca en una historia alternativa de ese estilo, pero con un nivel impresionante. Una mínima variante en una secuencia del origen de Tom Strong da pie a una nueva línea temporal en la que el héroe nunca nace, y su lugar lo ocupa Tom Stone, hijo de la mamá de Tom Strong y un marinero negro. La vida de Tom Stone tendrá puntos de contacto y puntos de absoluto disenso con la del Tom Strong que todos conocemos y de ahí Moore sacará un jugo virtualmente inagotable para mostrar nuevas e impredecibles aristas de los personajes y el mundo que los lectores ya teníamos asimilados.
Además, fiel a su estilo, el Mago explorará esta bizarra vuelta de tuerca hasta sus últimas consecuencias: ¿quién causó esta variación en el pasado de los personajes? ¿Por qué? ¿Quién sabe que esa realidad no es la “verdadera realidad”, sino que es una versión alterada de otra realidad “oficial”? ¿Qué se hace para anular una línea temporal alternativa cuando uno sabe que sólo puede conducir a la catástrofe? Todos esos elementos tan gancheros y adictivos que vimos mil veces en sagas como Back to the Future o la Legion de Keith Giffen, en manos de Alan Moore cobran un vuelo realmente impactante, electrizante. Y no puede faltar la secuencia en la que el Mago hace jueguito para la tribuna y pela algún truco narrativo de esos que te quitan el aliento: en este caso, las dos páginas previas a la última, en la que nos narra en paralelo dos secuencias que transcurren en distinto lugar y en distinto tiempo, alternándolas de a una viñeta cada una, todas widescreen y todas importantísimas para la definición de una saga brillante.
Como todo truquito de narrativa, para que salga bien hace falta la complicidad de un dibujante de bueno para arriba, y acá el Mago contó nada menos que con Jerry Ordway, quien se puso al hombro toda la trilogía de Tom Stone con la solvencia y la elegancia que lo caracterizan. Algún día alguien me explicará por qué un dibujante con la calidad de Ordway no tiene muchísimos más fans, ni una legión de editores a sus pies, suplicándole que trabaje para ellos. Lo cierto es que acá el ídolo no sólo recrea con mínimas modificaciones las escenas del origen de Tom Strong que ya nos habia contado Sprouse en los primeros episodios, sino que además reversiona a decenas de héroes y villanos (en la saga interviene prácticamente todo el universo ABC) y crea a otros tantos, para luego entrelazarlos en secuencias sumamente ambiciosas y jodidas de dibujar. Y bueno, maestro, vos sabés que cuando agarrás un guión de Moore, te vas a tener que esforzar el doble. Felizmente, tanto Ordway como Sprouse y Leon están apuntalados por el trabajo siempre magistral de Dave Stewart, as indiscutido del color digital. Lo de Stewart es muy importante, sobre todo para realzar la labor de Sprouse, cuyos unitarios están dibujados muy con lo justo, bastante por debajo del nivel habitual de este animalito.
Y bueno, de acá en más queda un sólo episodio de Tom Strong escrito por el Mago, así que me bajo en esta, nomás. Tendremos más Alan Moore acá en el blog durante 2013. Prometido.

sábado, 23 de enero de 2010

23/ 01: TOM STRONG: THE DELUXE EDITION Vol.1


Después de muchos años, me reencontré con Tom Strong, para festejar que sus primeros 12 números se reeditaron en un lujoso hardcover. En su momento había dejado de comprar la revista en el n°13, cuando me comí ese garrón del conejo con superpoderes y el brujo que era un clon berreta de Shazam. La serie siguió hasta el n°36, pero ya la escribía el Moore Sin Chapa, que no es ni Alan, ni Roger, ni Michael… creo que es Steve Moore, pero no estoy muy seguro.
Dentro de la insuperable línea ABC, Tom Strong era el título segundón. Sin ser choto, pero sin hacerle ni remotamente el aguante a los otros cuatro (Top Ten,Tomorrow Stories, Promethea y The League…), donde Alan Moofa daba cátedra como pocas veces un guionista dio cátedra. En Tom Strong, el Mago de Northampton mostraba que, incluso de taquito y sin calentarse demasiado, pelaba historias muy superiores al comic promedio de los ´90. Pero sin arremangarse ni arriesgar. El origen de Tom Strong se parece al del Phantom. El científico super-inteligente que además se caga a trompadas con los malos nos recuerda a Batman. La dinámica familiar entre los protagonistas es casi idéntica a la de los Fantastic Four. Las amenazas grandilocuentes a las que combaten parecen sacadas de la JLA de Morrison. Lo del personaje que nació con el Siglo (XX) pero no envejece ya lo había hecho Warren Ellis en StormWatch. Y el principal villano es un clon obvio de Lex Luthor. O sea, la novedad está en cómo el Mago combina los elementos, no en los elementos en sí. Ni siquiera arriesga al elegir dibujante, ya que convoca a Chris Sprouse, con quien se conocía de memoria de la época en la que trabajaban juntos en Supreme.
Y aún así, la serie tiene grandes momentos. Los n°s 2 y 3 son brillantes. El 7, donde termina la saga que arranca en el 4, es otra joya, potente y emotiva. Y el arco de Terra Obscura (n°s 11 y 12) es un magnífico homenaje a la Silver Age de DC, pero también se entiende si uno jamás leyó una Justice League coordinada por Julius Schwartz. Acá Sprouse dibuja mejor que en Supreme, pero no logra deshacerse de esa especie de frialdad que es casi su marca de estilo. Los personajes de Sprouse son pechofrío y les cuesta un perú expresar y transmitir emociones. Pero está todo tan bien dibujado que no importa.
Tom Strong casi se va a la B con los n°s 8 al 10. Cada uno trae tres historias cortas, dos dibujadas por Sprouse y una por un dibujante invitado, algunas protagonizadas por Tom y otras por su esposa o su hija. Ninguna es una falta de respeto (por ahí la de Gary Gianni, que no la leí porque el dibujo de Gianni me resulta insoportable) pero ninguna zafa del piloto automático. En Tomorrow Stories, el Mago hacía gala de su infinito talento para las historias de ocho páginas con dibujantes rotativos y en todos los números pelaba por lo menos un unitario que te dejaba con el culo mirando al sudeste, la garganta exhausta de gritar “Qué grosso este hijo de puta!”, o la revista empapada en lágrimas de la emoción. Acá no, ni por casualidad. Hay alguna boludez ingeniosa, pero no pasa de ahí, de la boludez ingeniosa.
Para resumir, Tom Strong es un concepto interesante y bien construído, que da pie a una serie con buenos momentos, con un dibujante que deja la vida en cada página, varios dibujantes invitados de buen desempeño (Arthur Adams, Jerry Ordway, Gary Frank) y un guionista tan por encima de la media, que sin despeinarse un pelo de la barba (dentro de la cual a esta altura ya debe vivir gente) cumple sobradamente con los requisitos del buen comic de entretenimiento. Aventuras, ciencia-ficción, superhéroes y hasta algo de humor. Moore y Sprouse aprobaron todas las materias, pero sin arrimar al 10 que tantas veces adornara el boletín del Más Grande.