el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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lunes, 30 de junio de 2025

ESSENTIAL AVENGERS Vol.8

Cerramos un mes en el que estuve menos presente que el Estado en un gobierno de derecha, con una reseña que continúa directamente de aquella del 12/03/19. Estamos en la etapa de Jim Shooter y nos toca repasar Avengers desde el nº164, publicado en 1977, es decir, antes de que el Gigante de Pittsburgh ascendiera a capo máximo del área editorial de Marvel. Arrancamos con una trilogía contra Count Nefaria que viene muy digna hasta el final, donde pierde impulso y termina de manera rara, anticlimática. Pero zafa por los diálogos y la interacción entre los personajes (que es algo que Shooter pilotea con decoro) y sobre todo por los dibujos del glorioso John Byrne, que acá está de invitado, pero sobre el final del tomo va a volver en calidad de titular. Después tenemos la saga contra Thanos, esos dos anuales que ya vimos hace no mucho, el 05/02/24, cuando reseñamos el Essential de Warlock. No hace falta reiterar los elogios para el maestro Jim Starlin, que escribe y dibuja todas esas páginas en un gran nivel. Pero volvemos a la serie mensual, con Shooter, George Perez (que era el dibujante titular) y el enigmático arranque de la saga de Korvac, que se va a extender a lo largo de unos cuantos números. El conflicto grosso va a avanzar despacio, y se va a ver interrumpido no solo por fill-ins intrascendentes (una epidemia en esta época de Marvel) sino también por la irrupción de otros plots, principalmente el que involucra a Ultron y Jocasta. De nuevo, tenemos muy buenos diálogos, bastante desarrollo para los personajes que no tenían revista propia (Beast, Scarlet Witch, Yellow Jacket, Hawkeye, Wasp, en menor medida Wonder Man) y bastante énfasis en la pica creciente entre Iron Man y Captain America, una grieta que -con idas y vueltas- se va a ensanchar con los años hasta estallar en la célebre Civil War. Otros plots que irrumpen en medio del arco de Korvac involucran a Tyrak y al Collector, mientras los Avengers y los Guardians of the Galaxy corren de un lado al otro, como bola sin manija, y Perez deja la serie para concentrarse en el próximo annual. Shooter, mientras tanto, logra que lo reemplacen Bill Mantlo y Marv Wolfman en un par de números, y ya a partir del 175 (que coincide con su ascenso a Editor in Chief) lo suma a David Michelinie como guionista encargado de darle forma a sus argumentos. La saga de Korvac termina, entonces, con Shooter como argumentista Michelinie como guionista y el correcto David Wenzel a cargo de los dibujos. Es un final raro, agridulce, donde los Avengers no solo la ligan como en bolsa, sino que además no saben si ganaron o perdieron contra esta amenaza tan compleja, tan ambigua. Y ya está, no más Shooter por un largo tiempo en esta colección. Es el turno del Annual 8, a cargo de Roger Stern y el maestro Perez, que también se despide por un largo tiempo. Una historia clásica, para nada descollante, en la que los entintadores lamentablemente masacran los lápices del dibujante. A partir del nº178 tenemos nada menos que tres fill-ins seguidos. El primero es divertido: una historia muy centrada en Beast, escrita por Steve Gerber en un tono medio jodón, con dibujos de Carmine Infantino, muy mejorados por las tintas del magistral Rudy Nebres. Y después, una pesadilla sententosa: dos numeritos malísimos, escritos por Tom DeFalco y dibujados sin onda por Jim Mooney. Una bazofia, así, de una. Pero llega el nº181, y David Michelinie forma equipo con John Byrne para una etapa que a mí particularmente me copa. Byrne está en un momento extraordinario, y le ponen entintadores de lujo como Gene Day y Klaus Janson. El resultado es un deleite, que -para mi gusto- supera ampliamente lo mejor de Perez en Avengers, obviamente hablando de los años ´70. Los guiones están buenos, son originales, entretenidos. Obviamente la famosa secuencia en la que Henry Peter Gyrich "interviene" a los Avengers y les arma una formación de prepo, es puro humo. Nunca se forma realmente el equipo que elige a dedo este garca, porque los personajes se empiezan a ir, a resolver otros temas, y la urgencia de los villanos y las amenazas obligan a entrar en acción y ponerse la camiseta de Avengers a héroes y heroínas que habían quedado afuera, como Hawkeye y Miss Marvel. Los dos últimos números del Essential (183 y 184, Mayo y Junio de 1979), la saguita contra Crusher Creel con la incorporación oficial de Falcon al grupo, son una promesa muy atractiva de que esta serie no se va a ir al descenso, por lo menos en el futuro inmediato. Por suerte para los lectores, Michelinie va a bancar un equipo de pocos integrantes, pero va a contar en paralelo varias historias centradas en los que quedaron afuera, lo que en cierto modo empezaba a evidenciar la necesidad de dividir a los Avengers en más de un grupo (y más de un título mensual), que es algo que se va a concretar ya entrada la década del ´80. Hay un Essential más de Avengers, con otra tanda de numeritos que tengo en revistas, y que no me jodería para nada largar, para disfrutar de esas historias en blanco y negro. Así que estoy atento. Y tengo otro Essential en la pila de pendientes para entrarle pronto. Por último (pero no menos importante)... ¡salió el nº11 de Comiqueando Digital! Una bruta bestia de 372 páginas a la que -una vez más- le pusimos todo para brindar un contenido realmente premium, como no ofrece nadie en toda el habla hispana. 15 notas, un podcast, un video... todo por míseros $ 6.600, que (quiero creer) están al alcance de todos. Así que si se copan y se descargan la revista en https://comiqueandoshop.blogspot.com/, seguro la van a disfrutar y a nosotros nos ayudan un montón. Gracias por el aguante y ahora a tratar de retomar el ritmo de lectura normal, para postear más seguido acá en el blog.

martes, 12 de marzo de 2019

ESSENTIAL AVENGERS VOL.7

Hacía mucho que no le entraba a un comic de los Avengers y justo se me ocurrió clavarme un Essential con unos cuantos números bien de mediados de los ´70, esa época caótica en la que en cualquier serie podía pasar cualquier cosa.
Esto arranca en 1975 a un nivel sumamente decoroso, con una especie de dream team integrado por Steve Englehart en los guiones y George Pérez en los dibujos. Pero después de cuatro numeritos a todo ritmo con Kang, el Squadron Supreme, los héroes del los westerns y el debut de Hellcat, viene una puñalada artera: la historia de Englehart y Perez se interrumpe durante dos números en los que Tony Isabella y Don Heck nos infligen una historia menos que olvidable, de esas que justifican el apodo de “Verdul Age” para el mainstream de los ´70. Por suerte en el nº147 vuelven Englehart y Perez a terminar con su extensa (y en un punto intrincada) epopeya. Englehart se despide en el nº150, un choreo a mano armada en el que Perez dibuja un puñadito de páginas y casi todo es un reprint de un episodio de los ´60, escrito por Stan Lee y dibujado por Jack Kirby.
Finalmente en el nº151 se define la nueva formación de los Avengers (bah, de nueva tiene poquísimo) y salen a la cancha los dos guionistas que se alternarán en la serie hasta el nº163, que es el último de este tomo: Gerry Conway y Jim Shooter. Cabe destacar que tanto Englehart como Conway, ni bien dejan los Avengers se hacen cargo de la Justice League of America. Por si faltara algo en esta bizarra sincronicidad, el pase de Englehart a Conway en Justice League también se da en el nº150. Por supuesto a Conway se le ocurren menos ideas que a Englehart y la serie de los Avengers empieza a volar bastante más bajo que hasta ahora. El as de espadas de Conway es el regreso de Wonder Man, al que le da mucha chapa, y el resto es todo bastante intrascendente. La saguita con el Dr. Doom, Attuma y el Whizzer es probablemente el punto más bajo de esta colección en muchos años.
Para el nº158, el siempre eficaz Jim Shooter es el nuevo guionista de Avengers y ahí el nivel de los guiones empieza a repuntar muy de a poco. Enseguida se nota que el personaje que más le interesa desarrollar al nuevo guionista es Hank Pym y los desplazados un poco hacia las márgenes son Captain America y Beast. Pero tanto en esta etapa como la segunda vez que Shooter tome las riendas de esta serie, tendremos un Pym muy atractivo, con muchos conflictos interesantes, rodeado de personajes que tampoco se quedan atrás, como Wasp, Vision, Scarlet Witch, Wonder Man y en menor medida Black Panther, Iron Man y Thor.
El nº154 va en el medio de la saga más floja de Gerry Conway, pero es relevante porque acá por primera vez le ponen a Perez un entintador como la gente, que en vez de sepultarlo lo potencia y mejora ostensiblemente el trabajo del dibujante. Me refiero al gran Pablo Marcos, un prócer peruano que acá le aplica su pincel mágico  a varios dibujantes y hace que se luzcan (además de Perez) Sal Buscema y George Tuska, dos típicos dibujantes del montón, de esos que sacaban con fritas decenas de páginas todos los meses con escasa onda e ínfima imaginación. El combo Perez-Marcos es devastador y sin duda firma las mejores páginas (a nivel visual) de este Essential. Medalla de plata para John Buscema y Joe Sinnott, una dupla hiper-clásica, a cargo de los nºs 152 y 153, los del regreso de Wonder Man.
En general, salvando esas abominaciones de Don Heck y el numerito de Super-Villain Team-Up dibujado por el propio Jim Shooter, tenemos un tomo dibujado en un nivel más que aceptable, porque Perez se la banca hasta cuando lo entinta Vince Colletta, John Buscema re-garpa y a los otros suplentes (Sal Buscema y Tuska) los levanta muchísimo Pablo Marcos. Incluso el último episodio que le dan a Don Heck (el 157, donde Conway ensaya un regreso del Black Knight) también es casi presentable gracias a la titánica tarea del entintador peruano.
Y no tengo más Essentials de Avengers, pero si algún día veo a buen precio los Vol.8 y 9, me los compro y hago guita las revistas, para tener en glorioso blanco y negro la saga de Korvac, la etapa de John Byrne y un montón de historias más que leí hace mil años, cuando me fui armando la serie numerito a numerito.

Nada más por hoy. Volvemos a encontrarnos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

viernes, 22 de julio de 2016

22/07: SHOWCASE PRESENTS LEGION OF SUPERHEROES Vol.5

Hoy, otra reseña “de las de antes” para comentar este mega-masacote de 520 páginas que me bajé de a puchitos durante esa semana que pasé en España.
Allá por un lejano 26 de Enero de 2011, con el tomo anterior enfrente, yo decía que había que “bancar mínimo un tomo más para que las historias y los dibujos dejen de oler a naftalina”. Ahora lo confirmo, con más convicción. Esta es la etapa de clara transición entre un Vol.4 anticuado y bastante pavote y un Vol.6 que, el día que salga, le va a dejar claro a más de uno por qué la Legion of Super-Heroes de los ´70 era un título más que interesante. Este tomo arranca con las últimas historias en las que la Legion ocupa los back-ups de la revista de Superboy, que a partir de su n°197 pasa a llamarse Superboy and the Legion of Super-Heroes. Y ya está, se acaban (por unos cuantos años) las aventuras solistas del único personaje realmente detestable que tiene esta serie, que es esa absurda versión juvenil del Hombre de Acero, seguramente la peor idea en las extensas carreras de Jerry Siegel y Joe Shuster.
El guionista principal de esta etapa es Cary Bates, quien muy de a poquito empieza a plantear historias más intrincadas, con giros menos predecibles. Para el n°209, Bates comenzará a alternarse con Jim Shooter, que regresa más maduro, con ganas de contar historias distintas a las que vimos en el Vol.4. El gigante de Pittsburgh será quien aporte las mejores historias del tomo al introducir dilemas éticos más jodidos, temas vinculados a la realidad de los lectores (la discriminación racial, por ejemplo) y toques de personalidad un poquito más marcados en algunos legionarios. No te digo que todo sea genial, ni siquiera que todo sea legible, pero se notan las intenciones tanto de Bates como de Shooter de ir llevando de a poco a esta serie hacia algo que pudiera emocionar ya no a los pibes de 10 años de 1968, sino a los adolescentes de 1976.
Un gran impulsor de esta transición es el maestro Dave Cockrum, quien aportó a la serie un dibujo más moderno, sin la estridencia de un Jack Kirby o un John Buscema, pero con una cierta sensibilidad marveliana que ayudó muchísimo a sacudirle la herrumbe a la Legion. Después de rediseñar el cuartel, las naves, los trajes de casi todos los miembros y participar en la creación de uno de los más grossos (Wildfire), Cockrum dejó la serie tras el n°203. Era el momento de un dibujante todavía más radical, más extremo, el primero en dejar de dibujar a los legionarios con caras de nene y meterles patillas o pelo largo a los varones y trajes todavía más escuetos a las chicas: Mike Grell venía a romperla y se quedará en el Siglo XXX muchos números, para beneplácito de los fans de la acción más extrema, los ceños fruncidos y los dientes apretados. Por momentos, esta impronta más violenta y más oscura de Grell va a contrastar con el tinte más ingenuo de los guiones, pero en general el aporte de “Iron Mike” será fundamental para terminar de lavarle la cara a la Legion y salir a conquistar nuevos fans.
Este Showcase llega hasta el n°220 de SATLOSH y si sos fan de la serie es importantísimo, porque acá vas a ver hitos como la boda de Bouncing Boy y Duo Damsel, la muerte de Invisible Kid, la aparición de Wildfire, la renuncia de Matter Eater Lad y el viaje de Karate Kid al Siglo XX, donde protagonizaría una serie “solista” pensada para colgarse de las tetas del boom de las artes marciales que sacudió a EEUU a mediados de los ´70. Obviamente falta mucho en materia de desarrollo de personajes y hay muchos argumentos que se tiran literalmente a la marchanta para cumplir la imposición de que cada número ofrezca una o dos historias completas. Pero comparado con el material de los ´60, esto es jugadísimo. Long Live the Legion!

miércoles, 26 de enero de 2011

26/ 01: SHOWCASE PRESENTS LEGION OF SUPER-HEROES Vol.4


Hoy me comí un viaje en bondi tan largo, que me dejó con jet lag. Por suerte aproveché que había asientos vacíos, y entre la ida y la vuelta me fagocité un maravilloso masacote de más de 520 páginas. “Maravilloso”, obviamente es un decir. Estas son historietas pensadas para chicos que en 1968 tenían 10 años, y funcionan sólo en ese contexto. Leídas hoy, son una sarta de pelotudeces sin ton ni son, que no zafan ni por el valor nostálgico de decir “uh, esta yo la tuve en la edición mexicana”.
Pero bueno, los enfermos consumimos también esto. De hecho, los números de Adventure Comics que vienen en este libro, yo los tenía en edición original (y ya los hice guita). Esas historias más o menos me las acordaba: era Jim Shooter pasándose de listo. En todas las aventuras veías a los Legionarios hacer cosas imposibles: chorear, renunciar a la Legión para irse con los villanos, cobrar por sus servicios, renunciar a sus poderes y borrarse la memoria, irse a las manos con los amigos… cualquier atrocidad era posible con tal de impactar al joven y crédulo lector. Y al final, todo era un engaña-pichanga para cagar al villano de turno. Siempre pintaba, en los últimos tres o cuatro cuadritos, la explicación de por qué vimos a los héroes hacer las guanacadas que hicieron.
Por supuesto, tanto héroes como villanos eran absolutamente chatos, unidimensionales, y perfectamente intercambiables. Agarrás cualquier aventura con Sun Boy, lo reemplazás por Lighting Lad, y todo sigue su cauce normal. El único que satura de tanto que aparece y de lo grosso que es, es Superboy, el más detestable de todos los Legionarios. El resto aparece de vez en cuando, sin aportar nunca demasiado. Recién en sus útimas historias, Shooter juega a la caracterización: Bouncing Boy toma conciencia de que su poder es pedorrísimo (igual yo lo banco), Chameleon Boy se acompleja por su apariencia medio freak, Matter Eater Lad blanquea que es pobre y que su familia vive en crisis porque su viejo es burrero y se timbea hasta lo que no tiene en las patas de los matungos, y algún otro toquecito así. Pero mínimo. El resto, minitas y chonguitos para el poster.
Las últimas 225 páginas recopilan un montón de historias cortas de la Legión que yo jamás había leído, de cuando dejan de ser protagonistas de Adventure y se convierten en back-up de Action, o de Superboy. Ahí las tramas se concentran en menos personajes, o sea que hay un poquito más de desarrollo para cada uno, y menos diálogos donde cada uno explica qué poder tiene y cómo lo usa. También tienen más peso las parejitas: de a poco se hace cada vez más inevitable que a estos borregos además de los poderes se les despierten las hormonas y quieran un poco de acción, pero de la otra. Lo bueno es que los distintos guionistas presentan esto con naturalidad. No es “mirá qué zarpado Ultra Boy, como chapa con Phantom Girl”, o “qué trola Shrinking Violet, que está de novia con un chabón pero igual le da murra a Matter Eater Lad”.
Y en las escenas más románticas es donde el dibujante de casi todo el tomo, Winslow Mortimer, da menos lástima. Claramente, era un tipo para dibujar comic romántico, no superhéroes. El tipo tiene un catálogo completo de pifias y de tiradas a chanta. Te das cuenta en los episodios donde en vez de entintarse él mismo, le ponen entintadores como la gente. Ya pasada la barrera de 1970, DC busca de algún modo sacudirse el herrumbe acumulado, y Mortimer deja su lugar a dibujantes un poquito más moderno: primero George Tuska (rara pero efectiva mezcla entre Jack Kirby y Frank Robbins, que sin ser un grosso, levanta la puntería) y después el nunca bien ponderado Dave Cockrum, todavía muy tapado por las tintas del veterano Murphy Anderson (de quien Cockrum era asistente). Pero se ven las ganas de aggiornarse, de dejar de afanar a Wayne Boring y empezar a afanar a Neal Adams o a John Buscema, y eso se nota en cosas como la sana renovación de trajes y de cuartel general. Los mejores resultados llegarán en el próximo Showcase, pero en este hay que agradecer la intención.
Esto todavía está muuuuuy lejos de los standards del comic de superhéroes actual. Hay que bancar mínimo un tomo más para que las historias y los dibujos dejen de oler a naftalina.