el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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domingo, 14 de diciembre de 2025

RESEÑAS DE DOMINGO

Obviamente todavía me duran la bronca y la tristeza por la final que perdió Racing anoche, pero bueno, tengo un par de libritos para reseñar antes de internarme de nuevo en la Comiqueando Digital. Empezamos en 2021, con el especial de 100 páginas que publicó DC Comics para festejar los 80 años de Green Arrow. Ya vimos varias de estas antologías (me falta reseñar solo la de Robin), pero esta es particularmente atractiva. Mariko Tamaki y Javier Rodríguez (lujoso equipo) nos cuentan una amena historia del Green Arrow y el Speedy de la Golden Age, muy linda. Tom Taylor y Nicola Scott arman un injerto de continuidad que nos lleva a la época en la que Oliver estaba cortejando a Dinah Lance, mientras entrenaba con Ted "Wildcat" Grant. También, muy divertida, con buenos diálogos y hermosos dibujos. Después tenemos al Ollie contestatario y rebelde, en conflicto con sus compañeros de la Justice League, en una historia con onda "principios de los ´80", a cargo de Stephanie Phillips y Chris Mooneyham. El dibujo está bastante bien, el guion es olvidable. El maestro Mike Grell, responsable en buena medida de que el personaje haya durado 80 años, escribe y dibuja una breve pero atractiva historia ambientada en la época de Seattle, con un rol importante para Shado (algún día, algún guionista se va a ocupar de "poner en valor" a Shado). La de Ram V y Christopher Mitten es muy menor, y gira en torno a la relación entre Ollie y Dinah, ya más consolidada y menos volátil. Medio un embole. Connor Hawke también tiene oportunidad de lucirse, gracias a los magníficos dibujos de Jorge Corona. Lástima el guion de Brandon Thomas, que no le hace justicia. Roy Harper tiene su aventura solista, en la que Devin Grayson indaga en su relación con su hijita Lian. Esto está muy bien escrito, realmente se nota el compromiso y la onda de la guionista. No podía faltar el talento argento en la antología, así que estas páginas están dibujadas en un gran nivel por Max Fiumara. El maestro Phil Hester trata de recuperar en ocho paginitas la magia de las etapas de Kevin Smith y Judd Winick al frente de la serie, pero -si bien el dibujo tiene un encanto absoluto- el guion requería muchas más páginas para ser algo más que un chiste largo. Vita Ayala y Laura Braga también centran su historia en el vínculo entre Ollie y Dinah, y sobre todo en la chapa de esta última en su rol como Black Canary. No está mal, sobre todo el dibujo. Ya casi sobre el final, tenemos a la dupla de Benjamin Percy y Otto Schmidt (dibujantazo del hiper-carajo), con una historia linda, cumplidora, a la que le sobra la pelea con el villano. Otra dupla de recordado paso por la serie, Jeff Lemire y Andrea Sorrentino, cuentan una historia crepuscular, aburrida y confusa, con un dibujo demasiado basado en la referencia fotográfica. Y para cerrar, una gema: Larry O´Neil, hijo del mítico Denny O´Neil, escribe seis páginas de una historieta muda (muy bien dibujada por Jorge Fornés) que resume la increíble carrera de su padre, a la vez que le rinde un homenaje tan bello como conmovedor. Sin dudas, una antología para conseguir y conservar (más allá de la mucha o poca chapa de Green Arrow) simplemente por el gran desempeño de una lista larga de autores talentosos.
Me vengo a Argentina, año 2025, para leer La culpa la tuvo Charly García, ópera prima del músico Martín Ameconi, quien ahora decidió incursionar también en la novela gráfica. La verdad que al principio el libro me generó poco entusiasmo: autor desconocido, dibujo poco llamativo, historieta autobiográfica... parecía todo bastante intrascendente. Pero la historia está tan bien contada que te atrapa, te identificás al toque con el personaje de Salva, y de pronto esas anécdotas se vuelven realmente importantes, vitales, hipnóticas para el lector. Te tiene que gustar la música, y obviamente suma muchos puntos que alguna vez te hayas emocionado escuchando un disco de Charly, o presenciando alguno de sus shows en vivo. Hay muchas referencias al rock, tanto nacional como extranjero, y si no está empapado de ese tema, por ahí te las perdés. Pero eso no te deja afuera, ni te impide engancharte con el relato, que se sostiene sobre todo en los diálogos (verosímiles, picantes, dinámicos) y en ese viaje interno de Salva, de pendejo medio sin rumbo a joven decidido a perseguir un sueño le guste o no a quien corresponda. Como ya dije, el dibujo de Ameconi está a años luz del virtuosismo, y parece -con buena voluntad- un dibujo animado de Mike Judge, sin el color, el movimiento y el sonido. Hay un manejo correcto de las técnicas de entintado, y sobre todo un gran trabajo en la narrativa, en el armado de las secuencias, en la elección de los planos y de los momentos en los que Ameconi corta una escena para pasar a la siguiente, o para calzarte una secuencia onírica. No te digo que estamos frente a la nueva obra maestra de la historieta argentina, ni ante el reverdecer de la autobiografía, pero para tratarse del debut de un autor sin trayectoria previa, La culpa la tuvo Charly García me resulta un trabajo consistente, que entretiene, conmueve y te hace unos mimos en el alma. La clave está en cómo Ameconi pone el foco en el arte y en cómo la irrupción de un gran artista en nuestras vidas puede cambiarlas por completo. Si eso no te llega, replanteate muchas cosas. Say no more. Nada más, por hoy. Gracias y hasta pronto!

miércoles, 5 de enero de 2011

05/ 01: GREEN ARROW Vol.4


No tengo la menor idea de por qué The Archer´s Quest se reeditó como Vol.4 de esta serie, si arranca justo un número después de la saga que se recopiló en el Vol.2, pero bueno, por ahí la gente de DC no sabe contar y cree que después del 2 viene el 4. Sigue siendo un error menos grosero que poner a Bob Harras de Jefe de Coordinadores…
Pero vamos a la historia, que está buena sobre todo porque parte de una premisa muy original. Los héroes toman conciencia de que se van a morir y entonces cada uno le encomienda a un amigo que, tras su muerte, haga desaparecer pistas que podrían sacar a la luz la identidad secreta del occiso y poner en riesgo a sus seres queridos. Hal Jordan se hizo cargo de las pertenencias de Barry Allen y a Oliver Queen le tocó hacer desaparecer las pertenencias de Jordan. Ahora Ollie volvió de la muerte (un tiempito antes que los otros dos, que también están vivos de nuevo) y nos revela que puso a cargo de la tarea de ocultar sus huellas nada menos que a The Shade, un inmortal que coquetea tanto con héroes como con villanos. A Shade se le escaparon un par de cositas, y Ollie se va a dedicar a rescatarlas junto a su compañero de siempre, Roy “Arsenal” Harper.
Con esta consigna, el guionista Brad Meltzer (el de la polémica Identity Crisis) nos va a llevar en un viaje por la historia de Ollie en el que lo más importante no es la aventura, ni las peleas (de hecho hay una sóla en 130 páginas), sino reflexionar acerca de los afectos y las lealtades en la vida del arquero esmeralda. Lo central acá son las relaciones: con Roy, con Black Canary, con Hal, con el resto de la JLA, con el propio Shade y con Connor, el hijo de Ollie que tomó la identidad de Green Arrow cuando su padre murió. Lógicamente, al prescindir prácticamente de la machaca, la saga cobra otro ritmo, más pausado, más reflexivo. No está esa sensación de peligro constante, esa adrenalina vertiginosa del típico relato superheroico. Por el contrario, hay diálogos muy bien escritos y muy reveladores. El mejor de todos es un soliloquio de Ollie que “oimos” gracias a un bloque de texto: “Hal me gastaba porque nunca tuve una buena galería de villanos. Pero eso es porque mi mejor enemigo siempre fui yo mismo”. Y esto cae justo cuando Ollie se quiebra y (nos) revela un secreto muy jodido y muy impactante, que obviamente no te puedo spoilear.
Eso es lo bueno. Lo malo es que esto le da a Meltzer la excusa perfecta para escribir una oda al geek, una cátedra de Universo DC que deja afuera al que no se sabe de memoria toda la historia de la JLA, sus enemigos, sus sidekicks, etc. Todos los héroes se llaman por sus nombres de pila (Hal, Barry, Ray, Clark, Dinah, etc.) y mencionan al pasar hechos del pasado que no se explican como para que los entienda el que no sabe de qué están hablando. También aparecen en roles menores un par de villanos a los que ni se los nombra (Ace y Warp) y con un poquito más de protagonismo, Cat-Man (Thomas Blake) en su última aparición como villano tercerón y patético, un par de años antes de ser reformulado (y cobrar mucha chapa) en Villains United. El final que le da Meltzer a Cat-Man está tan bueno que me hubiese gustado que quedara así, y que el rol de Blake en Villains United y Secret Six lo ocupara otro personaje.
Pero no puedo cerrar la reseña sin hablar bien del maestro Phil Hester, gran dibujante y mejor narrador, acá un poco constreñido por la gran proliferación de diálogos y escenas tranqui, pero siempre recontra-solvente para dibujar bien lo que le pidan. Un capo.
Y ahora sí, llegamos hasta acá. The Archer´s Quest se parece poco al típico comic de superhéroes, porque se toma todo el tiempo del mundo para que los personajes reflexionen, piensen y repiensen lo que hicieron y lo que dejaron de hacer, y cómo eso afecta las vidas de sus amigos y sus seres queridos. He visto partidas de dominó entre septuagenarios más épicas que esta saga, pero como rareza, como enfoque novedoso sobre un tema muy gastado (la muerte y resurrección de los superhéroes), la recomiendo a full.