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lunes, 9 de octubre de 2023
SHOWCASE PRESENTS: THE UNKNOWN SOLDIER Vol.1
De a poquito y con paciencia, me bajé las casi 550 páginas de este masacote que republica las primeras 38 historietas del Unknown Soldier, todas aparecidas entre 1970 y 1975 en los nºs 151 a 188 de la revista Star-Spangled War Stories. Salvo alguna que otra excepción, son todas historias autoconclusivas y ninguna tiene más de 14 páginas.
Lo primero que hay que destacar es que las 10 primeras historietas las dibuja Joe Kubert a un nivel glorioso, en su estilo más moderno, más dinámico, pensado más para impactar que para agradar. Kubert era el editor de SSWS, es el creador del Unknown Soldier y en las primeras aventuras oficia de guionista y dibujante, con una libertad absoluta. Solo por estas páginas de Kubert (potenciadas por la posibilidad de apreciarlas en blanco y negro) se justifica tener el libro. Pero hay más.
A partir del quinto episodio, Kubert trae un guionista. Y no es Robert Kanigher (que aparece en el tomo, pero con un aporte muy menor), sino Bob Haney. Sí, el demente que escribía esas aventuras bizarras en Brave & the Bold, Teen Titans, Metamorpho y demás. Pero acá me saco el sombrero: los guiones de Haney tienen un nivel promedio más que decente, y un par ("Invasion Game" y "Totentanz") son brillantes. Haney se va a quedar al frente de la serie cuando Kubert deje de dibujarla, y aportará un episodio para que dibuje el maestro Doug Wildey (acá un poco más contenido que cuando le daban para dibujar historias del Far West) y dos para otra bestia como era Dan Spiegle. Acá me encontré a un Spiegle también muy ubicado, sin excesos, casi como si quisiera "ocultar" su estilo en favor de la claridad del relato. Hasta tiene secuencias que parecen dibujadas por Kubert o -para ser justos- por alguno de sus alumnos más aventajados, tipo Timothy Truman. Haney se queda incluso para escribir los dos primeros episodios de la larga etapa de Jack Sparling como guionista, y el primero de ellos ("Witness for a Coward") es excelente.
Yo suelo putear mucho cada vez que me aparecen historietas dibujadas por Sparling en los títulos setentosos de DC, y hoy no va a ser la excepción. El turro deja la vida en su primer episodio y para el segundo ya es cualquier cosa. Inexplicablemente, el tipo derrapa hacia un mamarracho que no le hace la menor justicia a los guiones y en total dibuja... ¡18 entregas! Casi medio libro te tenés que fumar a un dibujante que evidentemente no le ponía ni un gramo de amor al trabajo. Durante la "era Sparling" llega como editor y guionista el maestro Archie Goodwin y también escribe unas cuantas historias muy buenas (entre ellas clásicos como "Legends Don´t Die" o "Appointment in Prague"), pero el dibujo de Sparling desluce mucho el resultado final.
Cuando Goodwin deja los guiones entra en escena Frank Robbins, que va a intentar sin éxito armar arcos argumentales de más de un capítulo, y hasta nos va a presentar a una especie de contracara nazi del Unknown Soldier, también con resultados tirando a pobres. No es que todo lo que escribe Robbins sea choto, pero entre que tiene que suceder a un grosso como Goodwin y que para esa altura uno ya está hinchadísimo las bolas de padecer los dibujos de Sparling, es una etapa sumamente prescindible.
Finalmente, en el nº183 entra como editor el maestro Joe Orlando y cambia todo: las historias, si bien se mantienen en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, suman una arista más afín al género del terror y además llegan nuevos autores: un joven David Michelinie tomará los guiones y el filipino Gerry Talaoc tendrá a su cargo los dibujos. Michelinie no apesta ni la descose, y le va un poco mejor que a Robbins cuando intenta hilar varios relatos para armar una especie de arco argumental. Y Talaoc (extraña cruza entre Carlos Giménez, Alex Niño y los dibujantes españoles de línea clásica), sin ser genial, es claramente mejor que Sparling. El mejor episodio de esta dupla es, claramente, el que cierra este primer Essential. Tengo el segundo comprado, sin leer. El año que viene le voy a entrar, a ver con qué me encuentro.
En general, con el Vol.1 la pasé bien. Hay momentos en los que las misiones que le encomiendan al Unknown Soldier involucran peligros tan extremos, que decís "boludo, llamen a un superhéroe, no a un tipo común entrenado para ser re-poronga". No hace falta que sea el Spectre, o Green Lantern, con Hourman o Atom nos arreglamos. Pero claro, esto es de principios de los ´70, cuando las aventuras bélicas de DC estaban ambientadas en Tierra-1, la realidad en la que los superhéroes aparecieron unos 10-15 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Después, cuando se unifican las tierras y los héroes de los comics bélicos co-existen en tiempo y espacio con la Justice Society, la lógica de estos relatos se deshilacha hasta hacerse absurda. Por eso siempre está bueno leer los comics en su contexto.
Nada más, por hoy. Gracias por el aguante y nos reencontramos en unos días, acá en el blog.
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lunes, 4 de agosto de 2014
04/08: CAPTAIN AMERICA & BUCKY Vol.2
Segundo y último tomo de esta serie, que luego de este arco argumental se convertirá en una sucesión de miniseries en las que el Capi América compartirá protagonismo con distintos héroes y heroínas, guiado por distintos autores, ninguno demasiado relevante.
La saga central de este tomo se desprende de un What If…? escrito por Roy Thomas en 1977, que con buen criterio se reproduce en el libro. Es una aventura autoconclusiva que transcurre en una realidad alternativa, en la que los Invaders no se separan tras la Segunda Guerra Mundial. Por el contrario, suman a un nuevo Capitán América y un nuevo Bucky (los originales supuestamente estaban muertos), a algunos héroes más, y se enfrentan a varias amenazas de la posguerra. El villano es un poderoso androide llamado Adam II, diseñado por el Profesor Horton, y con la capacidad y los recursos para crear nuevos androides, con los que planea reemplazar a hombres clave de la política. Los Invaders impedirán que Adam II suplante con un androide a un joven John F. Kennedy, pero en la lucha morirá este Capi América sustituto, también conocido como Spirit of ´76. Fin.
Ahora a Ed Brubaker y James Asmus se les ocurre tomar esa historia, implantarla en la realidad posta, y darle una secuela ambientada en el presente. El pibe que reemplazó a Bucky en los ´40 ahora es un viejo choto, pero volverá a la acción junto a Steve Rogers y a Jim Harper (la Antorcha Humana original, otra creación del Profe Horton) para tratar de detener un nuevo plan maestro de Adam II, ahora más poderoso y más malo que en el What If…?. Esta vez, la historia no bordea la bizarreada, sino que está contada en un tono oscuro, dramático, con muchas más pretensiones de realismo. Y la verdad es que los méritos se quedan en el muy buen nivel de los diálogos. El resto es un aventura menor, sostenida en un villano fácil, obvio, al que casi no hay que laburar, porque está clarísimo que al final lo van a hacer boleta y va a volver a convertirse en un personaje oscuro, olvidado, al que sólo recordarán los fans más extremos, los verdaderos arqueólogos de back issues.
Pero bueno, Marvel tiene estas cosas… Te zambullís en un pilón de viejos números de What If…?, encontrás uno en el que aparecen personajes que hoy tienen revista propia, y con mínimos ajustes, de aquellas 32 paginitas setentosas sacás una saga nueva de 100 páginas. Lo que hicieron Asmus y Brubaker es tan fácil que casi da bronca, pero tampoco se puede decir que la historia esté mal. Se basa en consignas muy traídas de los pelos, es bastante predecible, hace un poco de trampa (porque el Bucky posta no aparece) y tiene mucho más impacto que sustancia. En síntesis, sólo se la recomiendo a los completistas que quieran tener TODO lo que escribió Ed Brubaker durante sus largos años en las series del Capi. O a los hardcore fans de los Invaders, que quizás haya alguno.
El dibujo del arco central está a cargo del enorme Francesco Francavilla, coloreado por sí mismo, como me gusta a mí. El tano se luce con su manejo del claroscuro, juega a full con la puesta en página, pone en práctica un montón de trucos de narrativa tomados del cine y le da un power bien crudo, bien jodido a las violentas escenas de acción. Quizás este no sea su mejor trabajo, pero igual es impecable.
Y hablando de power bien crudo, la historieta de los Invaders de 1977 está dibujada por el legendario maestro Frank Robbins, ya mayor, ya lejos de su mejor momento, pero al que todavía le sobraban ideas y fuerza para contar buenas secuencias de acción y machaca. Visto hoy, el Robbins de fines de los ´70 nos parece medio grotesco, medio granguiñolesco; y eso no habla mal de Robbins, sino de nosotros, que de alguna manera nos fuimos sofisticando y hoy ya no nos cierra mucho esa polenta, ese trazo vigoroso, ese pincel que se llevaba al mundo por delante y que caracterizaba a este narrador quintaesencial, al que mucho recomiendo, sobre todo en su tira para los diarios (Johnny Hazard) y en sus trabajos para DC de principios de los ´70.
Me faltan varios meses para volver a leer comics del Capi América, pero hay más. Siempre hay más.
La saga central de este tomo se desprende de un What If…? escrito por Roy Thomas en 1977, que con buen criterio se reproduce en el libro. Es una aventura autoconclusiva que transcurre en una realidad alternativa, en la que los Invaders no se separan tras la Segunda Guerra Mundial. Por el contrario, suman a un nuevo Capitán América y un nuevo Bucky (los originales supuestamente estaban muertos), a algunos héroes más, y se enfrentan a varias amenazas de la posguerra. El villano es un poderoso androide llamado Adam II, diseñado por el Profesor Horton, y con la capacidad y los recursos para crear nuevos androides, con los que planea reemplazar a hombres clave de la política. Los Invaders impedirán que Adam II suplante con un androide a un joven John F. Kennedy, pero en la lucha morirá este Capi América sustituto, también conocido como Spirit of ´76. Fin.
Ahora a Ed Brubaker y James Asmus se les ocurre tomar esa historia, implantarla en la realidad posta, y darle una secuela ambientada en el presente. El pibe que reemplazó a Bucky en los ´40 ahora es un viejo choto, pero volverá a la acción junto a Steve Rogers y a Jim Harper (la Antorcha Humana original, otra creación del Profe Horton) para tratar de detener un nuevo plan maestro de Adam II, ahora más poderoso y más malo que en el What If…?. Esta vez, la historia no bordea la bizarreada, sino que está contada en un tono oscuro, dramático, con muchas más pretensiones de realismo. Y la verdad es que los méritos se quedan en el muy buen nivel de los diálogos. El resto es un aventura menor, sostenida en un villano fácil, obvio, al que casi no hay que laburar, porque está clarísimo que al final lo van a hacer boleta y va a volver a convertirse en un personaje oscuro, olvidado, al que sólo recordarán los fans más extremos, los verdaderos arqueólogos de back issues.
Pero bueno, Marvel tiene estas cosas… Te zambullís en un pilón de viejos números de What If…?, encontrás uno en el que aparecen personajes que hoy tienen revista propia, y con mínimos ajustes, de aquellas 32 paginitas setentosas sacás una saga nueva de 100 páginas. Lo que hicieron Asmus y Brubaker es tan fácil que casi da bronca, pero tampoco se puede decir que la historia esté mal. Se basa en consignas muy traídas de los pelos, es bastante predecible, hace un poco de trampa (porque el Bucky posta no aparece) y tiene mucho más impacto que sustancia. En síntesis, sólo se la recomiendo a los completistas que quieran tener TODO lo que escribió Ed Brubaker durante sus largos años en las series del Capi. O a los hardcore fans de los Invaders, que quizás haya alguno.
El dibujo del arco central está a cargo del enorme Francesco Francavilla, coloreado por sí mismo, como me gusta a mí. El tano se luce con su manejo del claroscuro, juega a full con la puesta en página, pone en práctica un montón de trucos de narrativa tomados del cine y le da un power bien crudo, bien jodido a las violentas escenas de acción. Quizás este no sea su mejor trabajo, pero igual es impecable.
Y hablando de power bien crudo, la historieta de los Invaders de 1977 está dibujada por el legendario maestro Frank Robbins, ya mayor, ya lejos de su mejor momento, pero al que todavía le sobraban ideas y fuerza para contar buenas secuencias de acción y machaca. Visto hoy, el Robbins de fines de los ´70 nos parece medio grotesco, medio granguiñolesco; y eso no habla mal de Robbins, sino de nosotros, que de alguna manera nos fuimos sofisticando y hoy ya no nos cierra mucho esa polenta, ese trazo vigoroso, ese pincel que se llevaba al mundo por delante y que caracterizaba a este narrador quintaesencial, al que mucho recomiendo, sobre todo en su tira para los diarios (Johnny Hazard) y en sus trabajos para DC de principios de los ´70.
Me faltan varios meses para volver a leer comics del Capi América, pero hay más. Siempre hay más.
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