Segundo tomo de esta serie que me sorprendió muy favorablemente allá por el 01/12/13. Recomiendo releer esa reseña, así me ahorro de repetir unas cuantas cosas.
En el dibujo, por ejemplo, hay poco para agregar a lo ya dicho. Quizás la feliz novedad de que la hegemonía de las viñetas widescreen se siente un poquito menos. No mucho más.
En el guión hay un cambio importante y es que esta vez Robert Kirkman le pasa la responsabilidad de desarrollar la historia, armar las escenas puntuales y escribir los diálogos a James Asmus, un guionista que pasó por varios comics de Marvel sin cosechar ningún suceso. Básicamente, la llegada de Asmus cambia poco a Thief of Thieves. El tono es el mismo, la forma en que la historia se va tensando es la misma, una vez más están muy bien dosificadas las revelaciones impactantes, bien mechados los flashbacks y bien explorado el potencial de estos personajes.
En ese sentido, Kirkman y Asmus se esfuerzan por dejarnos en claro que acá no hay buenos. Los protagonistas, que son Conrad Paulson y su hijo Augustus, son definitivamente jodidos. Con más códigos, con menos códigos, más cancheros, más inexpertos, más fríos, más desesperados, pero nunca catalogables como “buenos tipos” ni mucho menos como “héroes”. Si Conrad arriesga más de la cuenta es porque, en el fondo, no puede ir contra el amor por su hijo y siente la obligación de ayudarlo. Y a la vez la compulsión de demostrarle a Augustus quién es el que la tiene más clara y quién el boludo que se manda una cagada atrás de otra. Como suele suceder en el comic yanki, para que el lector digiera más fácil el hecho de que los protagonistas no son buenos, el guión los enfrenta a unos hijos de puta infinitamente malos, de modo que –hagan lo que hagan Conrad y Augustus- uno no duda nunca por quién tiene que hinchar.
De nuevo con poca acción, con mucha atención por los climas y un gran oído para los diálogos, este tomo de Thief of Thieves mantiene el muy buen nivel del Vol.1. La intriga está intacta, la runfla está espesa y por ahí lo único que se resiente un poquito es el desarrollo de las dos minitas con mucho peso en el primer tomo, Celia y la agente Cohen, obviamente en detrimento del rol muy protagónico que asume Augustus, que en el Vol.1 aparecía recién sobre el final. En el último tramo de este tomo se da una casualidad medio imposible (perdón por no explicarla, pero no la quiero spoilear), pero la verdad es que está bien justificada y además es exactamente lo que uno quería que sucediera. Así que la banco.
Vuelvo a recomendar Thief of Thieves, a los fans de la historieta distinta, realista y/o urbana, a los fans de Shawn Martinbrough (que se dibuja la vida, en ese estilo un toque más “careta” que el que tenía hace 10 años), y por supuesto a la gran masa del pueblo que se supo conquistar el gordo Kirkman con sus trabajos más pochocleros, como Invincible y The Walking Dead. Yo sigo sin leer ninguno de los dos, pero –aún desde la ignorancia- sospecho que Thief of Thieves les gana por choreo.
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sábado, 21 de junio de 2014
domingo, 1 de diciembre de 2013
01/ 12: THIEF OF THIEVES Vol.1
Hasta ayer, yo era virgen de Robert Kirkman. Como ya conté varias veces, nunca leí The Walking Dead, ni vi un sólo capítulo de la serie de TV. Tampoco leí lo que hizo para Marvel, ni Invincible, ni la del hombre lobo, ni esa bizarreada del dinosaurio cuyo nombre no recuerdo. Como mucho, me habré cruzado con Kirkman en alguna antología de Image, con una historia cortita. Y ni siquiera estoy muy seguro de eso.
Pero claro, la obra de este gordo con cara de copado (que está viendo si se compra Suiza o Fort Knox) es muy amplia y bastante diversa, con lo cual es muy probable que uno muerda alguno de los muchos anzuelos que tira. Yo mordí con Thief of Thieves, porque me interesó la temática (un comic de base 100% realista protagonizado por el mejor ladrón de todos los tiempos) y porque el dibujante es Shawn Martinbrough, del que soy fan desde que dibujó esa serie rarísima de The Creeper, hace como 15 años.
Una vez que tuve el TPB en la mano, descubrí que en Thief of Thieves el gordo Kirkman tira los argumentos y otro guionista (en este caso, Nick Spencer, del que también había leído poco y nada) se encarga de darle forma a los guiones. Felizmente, ambos salen muy bien parados. Este primer arco me atrapó desde la primera página y me tuvo hipnotizado hasta la última. Las claves son dos, me parece. Primero, la excelente construcción de los personajes, basada sobre todo en unos diálogos afiladísimos, que los pintan a la perfección. Y después, la forma en la que Kirkman y Spencer van complicando GRADULAMENTE la trama. Cada X páginas, cuando vos creés que ya tenés armado “el mapa” de la serie, aparece un personaje nuevo y eso reordena todo el tablero, suma conflictos, resignifica los que ya están en marcha, le agrega espesor a los dilemas morales que atormentan desde el inicio a Conrad Paulson (alias Redmond), nuestro duro protagonista.
Thief of Thieves es un comic con poquísima acción, que le juega todas las fichas a la investigación, la planificación y la runfla. De ahí salen unos robos brillantes, con giros totalmente impredecibles, dignos de los mejores episodios de Los Simuladores, más un montón de traiciones (algunas reales, otras orquestadas para engañar giles) y un montón de aprietes jodidos como enema de chimichurri. Y todo cierra, nada parece traído de los pelos, nada rompe un verosímil construído en base a la vida y el entorno de este personaje acostumbrado a vivir al límite, pero al que le llega la hora de replantearse muchísimas cosas.
Lo único cuestionable es que se nota demasiado que el comic está pensado como el storyboard de una serie de TV. Posta, sólo falta que el TPB incluya las tandas publicitarias entre bloque y bloque. Thief of Thieves es un comic y a la vez es un pitch, una propuesta para dejarle en el escritorio a los productores que deciden en qué proyecto de serie de TV poner la tarasca. Y es probable que la serie se haga, lo cual a) me importa un carajo, porque igual no la voy a ver y b) no creo que afecte en nada a la calidad de la historieta, porque si la hacen como The Walking Dead, es probable que en un punto agarre para otro lado.
La única consecuencia negativa de que esto sea un pitch es que Martinbrough está muy “domesticado”, a años luz de sus laburos más zarpados. Este es el Martinbrough de los últimos años (el que vimos el 05/01/13 en un tomo de DMZ), prolijo, realista, muy volcado al laburo con fotos, una especie de Michael Lark o Sean Phillips pero más “careta”, con el estilo menos marcado. Acá Martinbrough refuerza el guiño al storyboard a través de la brutal hegemonía de las viñetas “widescreen”, un truco cuyas posibilidades narrativas entiende y maneja a la perfeccion, aunque a uno le gusta más cuando la puesta en página es más variada, menos predecible. Aún “domesticado”, Martinbrough es un buen dibujante, sólido, consistente, y el trabajo de Félix Serrano en el color lo apuntala muchísimo. O sea que esto –careta y todo- se ve muy bien.
Si nunca leiste nada de Robert Kirkman y te preguntás cómo encarar este verdadero fenómeno sin hacerte adicto a TWD (que vendría a ser el equivalente comiquero del paco), entrale con confianza a Thief of Thieves. Es una historieta adulta, intensa, muy bien pensada, muy bien ejecutada, sin el más mínimo elemento fantástico, y repleta de momentos muy tensos, muy dramáticos, de esos que rara vez aparecen en los comics más pochocleros. Y si está muy cara, choreátela ;)
Pero claro, la obra de este gordo con cara de copado (que está viendo si se compra Suiza o Fort Knox) es muy amplia y bastante diversa, con lo cual es muy probable que uno muerda alguno de los muchos anzuelos que tira. Yo mordí con Thief of Thieves, porque me interesó la temática (un comic de base 100% realista protagonizado por el mejor ladrón de todos los tiempos) y porque el dibujante es Shawn Martinbrough, del que soy fan desde que dibujó esa serie rarísima de The Creeper, hace como 15 años.
Una vez que tuve el TPB en la mano, descubrí que en Thief of Thieves el gordo Kirkman tira los argumentos y otro guionista (en este caso, Nick Spencer, del que también había leído poco y nada) se encarga de darle forma a los guiones. Felizmente, ambos salen muy bien parados. Este primer arco me atrapó desde la primera página y me tuvo hipnotizado hasta la última. Las claves son dos, me parece. Primero, la excelente construcción de los personajes, basada sobre todo en unos diálogos afiladísimos, que los pintan a la perfección. Y después, la forma en la que Kirkman y Spencer van complicando GRADULAMENTE la trama. Cada X páginas, cuando vos creés que ya tenés armado “el mapa” de la serie, aparece un personaje nuevo y eso reordena todo el tablero, suma conflictos, resignifica los que ya están en marcha, le agrega espesor a los dilemas morales que atormentan desde el inicio a Conrad Paulson (alias Redmond), nuestro duro protagonista.
Thief of Thieves es un comic con poquísima acción, que le juega todas las fichas a la investigación, la planificación y la runfla. De ahí salen unos robos brillantes, con giros totalmente impredecibles, dignos de los mejores episodios de Los Simuladores, más un montón de traiciones (algunas reales, otras orquestadas para engañar giles) y un montón de aprietes jodidos como enema de chimichurri. Y todo cierra, nada parece traído de los pelos, nada rompe un verosímil construído en base a la vida y el entorno de este personaje acostumbrado a vivir al límite, pero al que le llega la hora de replantearse muchísimas cosas.
Lo único cuestionable es que se nota demasiado que el comic está pensado como el storyboard de una serie de TV. Posta, sólo falta que el TPB incluya las tandas publicitarias entre bloque y bloque. Thief of Thieves es un comic y a la vez es un pitch, una propuesta para dejarle en el escritorio a los productores que deciden en qué proyecto de serie de TV poner la tarasca. Y es probable que la serie se haga, lo cual a) me importa un carajo, porque igual no la voy a ver y b) no creo que afecte en nada a la calidad de la historieta, porque si la hacen como The Walking Dead, es probable que en un punto agarre para otro lado.
La única consecuencia negativa de que esto sea un pitch es que Martinbrough está muy “domesticado”, a años luz de sus laburos más zarpados. Este es el Martinbrough de los últimos años (el que vimos el 05/01/13 en un tomo de DMZ), prolijo, realista, muy volcado al laburo con fotos, una especie de Michael Lark o Sean Phillips pero más “careta”, con el estilo menos marcado. Acá Martinbrough refuerza el guiño al storyboard a través de la brutal hegemonía de las viñetas “widescreen”, un truco cuyas posibilidades narrativas entiende y maneja a la perfeccion, aunque a uno le gusta más cuando la puesta en página es más variada, menos predecible. Aún “domesticado”, Martinbrough es un buen dibujante, sólido, consistente, y el trabajo de Félix Serrano en el color lo apuntala muchísimo. O sea que esto –careta y todo- se ve muy bien.
Si nunca leiste nada de Robert Kirkman y te preguntás cómo encarar este verdadero fenómeno sin hacerte adicto a TWD (que vendría a ser el equivalente comiquero del paco), entrale con confianza a Thief of Thieves. Es una historieta adulta, intensa, muy bien pensada, muy bien ejecutada, sin el más mínimo elemento fantástico, y repleta de momentos muy tensos, muy dramáticos, de esos que rara vez aparecen en los comics más pochocleros. Y si está muy cara, choreátela ;)
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