el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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miércoles, 15 de noviembre de 2017

JUSTICE LEAGUE

Bueno, ya puedo hacer pública mi opinión acerca de Justice League, el largometraje dirigido por Zack Snyder, al que algún día sabremos qué tanta mano le metió Joss Whedon. Hay quien dice que rodó un 15%, otros le asignan un 20%... no importa. En los papeles, es un film de Zack Snyder y así lo vamos a considerar.
Lo más destacable de Justice League es que Snyder supo escuchar. No fuimos pocos los fans que salimos conmovidos del cine luego de esos 35 minutos finales de Batman vs. Superman, donde realmente cobra vuelo (y sentido) una película que hasta ese momento era una montaña rusa del horror. Acá se nota la clara intención de que TODA la película, los 120 minutos enteros, transmitan más o menos lo mismo que transmitió ese tramo final de BvsS. Ese acierto de Snyder y sus guionistas (el propio Whedon y Chris Terrio) no sólo sirve para que Justice League resulte una experiencia más que disfrutable, sino además para terminar de refrendar lo que muchos (en el furor de las puteadas) no registraron: BvsS era una película “de transición”, “del medio”, el puente entre Man of Steel y Justice League.
Sin contar mucho del argumento, me llamó la atención su simplicidad, su falta de complejidad y de pretensiones. Son dos horas, macho. Hay tiempo para contar UNA historia y a eso se dedica Snyder. No esperes un desarrollo de subplots (BvsS tenía varios y así le fue), no esperes un gran sembradío de puntas para explorar en futuras películas… Acá lo que hay es la presentación de tres personajes nuevos, la exploración bastante superficial de algunas de las consecuencias de BvsS y la misión principal, que es impedir que el villano de turno haga mierda todo. ¿Está bueno el villano? Sí, no está muy trabajado, no tiene mucho espesor dramático, pero es imponente, tiene un plan zarpado y un nivel de poder como para que le hagan el aguante entre cinco superhéroes. ¿Es aceptable la forma en que vuelve Superman? La verdad que sí, mejor de lo que yo esperaba.
¿Hay chistes, o de nuevo estamos ante una peli sombría, solemne y depresiva? Hay chistes, no muchos, pero los justos. La dinámica del grupo está bien trabajada, todos tienen sus diálogos ingeniosos y en el reparto de rasgos de personalidad, a los tres nuevos les fue bastante bien. A Flash le tocó ser el nerd que se emociona al conocer a los otros héroes y mete los mejores chistes (nada que ver con el Barry Allen que conocemos de los comics, pero ese Barry jamás tuvo ni la menor onda). Aquaman es el bardero al que le gusta la machaca, no se copa mucho obedeciendo órdenes y no tiene reparos en cortarse solo, una especie de Wolverine de Chris Claremont pero más jovial. Y a Cyborg le toca (fiel a la tradición de Marv Wolfman y George Pérez) ser el amargo, el héroe trágico, el que sufre por su condición de post-humano y que de a poco va a entender que ser un freak no está tan mal.
Los actores están muy bien, los personajes secundarios (Alfred, Mera, Gordon, Hippolyta, Ma Kent) hacen buenos aportes y sí, lamentablemente hay que volver a padecer varias escenas protagonizadas por la infumable Lois Lane. Por suerte están ampliamente compensadas por un montón de momentos épicos, de machaca a todo o nada, a un nivel muy, muy impactante. La música no tiene hitazos del rock & pop como los que meten en las pelis de Marvel, pero está muy bien. Y los efectos especiales, trajes, armas y decorados, una maravilla.
Repito: no le pidas mucho más que una aventura repleta de acción y combates a puro power. Ahora, si eso es lo que te emociona de una peli de superhéroes, preparate para gozar a lo pavote. ¿Hay easter eggs, sutiles referencias a otros personajes del DCU que hay que descubrir prestando mucha atención? Creo que no, pero cuando se pudre todo, tenemos cielos rojos (¡como en Crisis!), en las secuencias post-créditos se suma un villano al que hasta ahora no habíamos visto y en el mejor flashback de la peli aparece un… nah, no te lo puedo contar. La aparición de Darkseid, te la debo. Evidentemente lo van a guardar para muuuucho más adelante y si se siente su presencia, se sentirá como la famosa “mano negra” detrás de los villanos que sí aparecen y ponen la cara.
En síntesis, gran película de machaca y emociones fuertes. Sencilla, casi obvia, pero sin esos “momentos Martha” en los que querés tirar una bomba atómica en Hollywood para garantizar el exterminio definitivo de los guionistas responsables de ese tipo de atrocidades argumentales. Podemos afirmar que, con Wonder Woman y Justice League, finalmente las pelis de DC encontraron en 2017 un camino que se aleja de la senda del Batman jodido de Christopher Nolan y parecen dirigirse hacia la consolidación de una fórmula nueva y atractiva. Y ahora que uno ya no va a ver pelis de DC esperando las peores abominaciones del universo, la expectativa subió y si las próximas son chotas, las críticas volverán a ser lapidarias. Es la hora de bancar trapos importantes.

viernes, 24 de septiembre de 2010

24/ 09: JUSTICE LEAGUE: CRY FOR JUSTICE


Uh, esto es muy fuerte! Un relanzamiento de la Liga de la Justicia a cargo de James Robinson, el inglés que diera cátedra con su fundamental Starman, responsable además del excelente relanzamiento de la JSA de 1999. Encima con un grupo liderado por Hal Jordan, el personaje más taquillero que tiene DC en este momento (bueno, atrás de Batman, se entiende…). Por si faltara atractivo, el dibujo (en realidad, el arte) corre por cuenta de Mauro Cascioli, aquel pibe que a los 16 años dibujaba Cazador y hacía delirar tanto a fans como a profesionales. Y que, si bien se bajó de la vidriera, nunca dejó de dibujar y llegó a los 32 años con un nivel absolutamente demoledor, un estilo propio y una habilidad como narrador que en sus años mozos ni siquiera se intuía. Agreguemos un par de personajes bizarros pero con onda (Congorilla y el Starman alienígena, Mikaal) y se arma un combo prácticamente irresistible.
Hasta que le entrás al libro en sí. Ahí empiezan los problemas. El primero, y más obvio, es que la historia tarda cuatro números en empezar. Lo que pasa en el quinto episodio tendría que pasar en el primero, todo lo anterior es prólogo, es chamuyo. Los personajes se van juntando de a poco, hablan sin parar, y además hablan para los geeks, para los fans que se saben de memoria 50 o más años de continuidad de DC. Se llaman todo el tiempo por los nombres de pila, tipo -Che, Ray, ¿te contaron lo que le pasó a Jay?, -Sí, me comentó algo Ollie… -Bueno, a mí Donna me batió la posta: resulta que Dick y Wally, bla, bla, bla. Y nombran a villanos y héroes ignotos, y mencionan hechos semi-oscuros de la historia del DCU. O sea que si no tenés un promedio de 8 ó más en la materia Universo DC, esto es más inentendible que el éxito de Brightest Day.
El siguiente problema es la onda excesivamente dark. Okey, Robinson encontró la forma de rehabilitar a Prometheus, un villano de la era Morrison, y upgreadearlo para que sea una amenaza pulenta. Pero para que nos quede claro que es malo, hace la clásica boludez de cancherear y exhibir como trofeos los cadáveres de héroes pedorrísimos a los que nadie en su sano juicio recuerda o extraña, y a los que –no jodamos- el día que hagan faltan, los van a hacer volver. Esta vez el plan del villano está bueno y aunque los héroes se van a esforzar, el muy guacho les va a clavar una puñalada dura y jodida, que les va a doler principalmente a Green Arrow y su ex-sidekick, Red Arrow. Y será el veterano arquero (no, el Loco Gatti no, Ollie Queen), quien cambie justicia por venganza en un final impredecible, bastante traído de los pelos.
Otro detalle menor pero notorio es cómo Robinson tiene que pegar varios volantazos forzados. Se nota claramente que cuando meloneó esta orgía de sangre y destrucción, los protagonistas iban a ser otros, y a último momento se los hicieron cambiar. Mon El y Batwoman son los casos más evidentes, pero probablemente haya habido otros personajes con los que Robinson pensaba contar y en un punto le dijeron “No, flaco, los necesitamos para otra cosa”. Lo cierto es que el guión de Cry for Justice deja gusto a poco, a demasiada grandilocuencia, demasiada planificación, demasiado jugueteo previo para algo que cuando despega, vuela bajo.
Por suerte el dibujo de Mauro garantiza las emociones. Mauro le da a la historia un look fabuloso, pero a la vez muy real. Ves a los héroes y te los creés, no son dibujos ni fotos, son gente! Y el gorila es un gorila, no un chabón disfrazado de gorila! La paleta de colores, las pinceladas, todo se conjuga para crear climas potentes, memorables. La historia fluye con naturalidad a través de viñetas de los más distintos tamaños y formatos, sin dejarte nunca de garpe. Realmente, un trabajo absolutamente consagratorio para Cascioli, y una pena enorme que no haya dibujado la saga hasta el final. En los últimos episodios meten mano unos tercerones que tratan sin el menor éxito de capturar algo de la magia del crack argentino y deslucen mucho el resultado final. Como complemento, hay un unitario (lleno de sangre y tripas) que explica el regreso de Prometheus, muy bien dibujado por otro talento argento, Federico D´Allocchio.
En síntesis, si sos fan de la Liga, lo tenés que tener. Y si te gusta el dibujo realista, acá te espera uno de sus máximos exponentes a nivel mundial, o sea que tampoco lo dudes. En cuanto al guión, y bueno, no descubrimos nada nuevo si decimos que el Robinson de hoy conserva poca de la infinita chapa que cosechó en los ´90…