el blog de reseñas de Andrés Accorsi
Mostrando entradas con la etiqueta Etnica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Etnica. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de marzo de 2013

16/ 03: ETNICA Vol.3

Sigo con mi recorrida por la historieta latinoamericana reciente y llego a un referente fundamental, la antología venezolana Etnica, que le da cabida a autores de toda la región. Me dio la sensación, sin cotejarlo con los números anteriores, que este número tiene un poco más de texto y un poco menos de historieta. Lo cual no está mal, porque (salvo el mío, que es la clásica berretada para zafar) el nivel de los textos está muy bien. Veamos con qué nos encontramos en materia de historietas.
Hay mucho material argentino. Está la ya clásica El Mago Fulano (de Trillo, Maicas y Lucas Varela), hay dos aventuritas muy cortas de Cazador que hicieran Lucas y Ramírez para sendos comic-books editados por Deux hace unos años, una breve historieta de Alejandro Aguado que bien podría haber formado parte de sus Episodios Patagónicos, tres páginas de El Toto (otro frecuente colaborador de La Duendes) que levantan muchísimo gracias a la posibilidad de trabajar a color, y cuatro páginas de Orquídeo Maidana, de José Massaroli, también con el atractivo extra del color, aunque se nota bastante que la historieta es apenas un fragmento de una serie más larga, realizada por el autor en 1996. Y para mi sorpresa, apareció un autor argentino al que yo desconocía. Se llama Guillermo Fabián, viene del colectivo tucumano Dibutopía (capitaneado por el maestro César Carrizo) y su historieta, centrada en el mítico Ekeko, fue una muy grata sorpresa.
Hay un argentino más, el guionista Pablo Barbieri (a quien ya vimos en alguna antología de La Duendes), esta vez en equipo con Diego Rondón Almuelle, un dibujante peruano con talento para el color digital, al que todavía le falta un poquito de anatomía y sobre todo de narrativa.
Esta entrega de Etnica tiene una importante presencia de autores mexicanos. Ya desde la portada, tenemos una hermosa ilustración de Francisco Herrera y Leonardo Olea. Adentro, hay una historieta muy cortita pero muy buena de Egdar Clement (gran artista e íntimo amigo de Humberto Ramos), una bastante atractiva de Hugo Arámburo (a quien vimos la vez pasada en Comikaze) y una con guión de Bernardo Fernández (ese cuyo aporte a Comikaze me había encantado), pero que no la dibuja él mismo, sino Ricardo “Micro” García. Es una historieta más de bajada de línea que otra cosa (habla sobre discriminación y violencia en el ámbito universitario, o en el CBC, no se entiende mucho si uno no es mexicano), con un dibujo limpito, muy lindo, super profesional.
Como en los números anteriores, Paraguay está representado por el maestro Roberto Goiriz (que acá aporta una breve historieta que ya vimos en su libro de la colección Grandes Humoristas Paraguayos) y Venezuela, al jugar de local, cuenta con dos colaboraciones de Edixon Rodríguez, fundador de Etnica, y una de Yilly Arana, un autor que dibuja bien, narra mejor y al que le falta por un lado un guionista y por el otro zarparse un poquito más en la búsqueda de un grafismo más personal. También participa el venezolano Ramón Siverio, con una historieta que intenta transmitir un mensaje fuerte, de mucho compromiso, pero se tropieza con varios problemas en la narrativa y un traspaso de color a blanco, negro y grises que le resta lucimiento a un dibujo que ya de por sí era bastante limitado.
No sé si este número me gustó más que el anterior. Capaz que no. Pero se nota que de a poco Etnica se va afianzando, ya no hay material desastroso de ese que te hace decir “¿Cómo pueden publicar esto al lado de trabajos de maestros como Trillo, Goiriz o Massaroli?”. Me gustaría que en todos los números hubiesen colaboraciones de autores uruguayos, colombianos, chilenos, brazucas, bolivianos... para que se repitan un poquito menos los países, y para leer más material que no conozco, porque en general, los autores argentinos aportan trabajos que uno ya leyó. Aún así, me imagino el kilombo que debe ser coordinar un proyecto de esta envergadura y digo “Nah, no jodamos. Así está muy bien. Ya habrá más variedad en la próxima entrega”. Etnica todavía tiene margen para mejorar, aunque está clarísimo que hoy no hay ningún proyecto que se le acerque ni que le haga la más mínima sombra en materia de difusión de la historieta latinoamericana. Si te interesa el tema, sabés que acá hay una publicación que lo toma, lo trabaja y lo muestra con una dedicación y un esfuerzo enormes. Aguante.

domingo, 4 de diciembre de 2011

04/ 12: ETNICA Vol.2


Como saben todos los que leyeron este blog el 28 de Mayo de este año, Etnica es una revista/ libro dedicada a nuclear a los autores de toda Latinoamérica en una publicación gestada en Venezuela pero con alcance continental. La propuesta combina historieta con algo de ilustración y con artículos, entrevistas y noticias, siempre centradas en la producción de los autores latinoamericanos.
Lo más notable de esta segunda entrega es lo holgadamente que superó a la primera, por lo menos en el rubro más sensible, que era la calidad de los dibujantes. En aquel primer número había un puñado de dibujantes realmente precarios, sin nivel para compartir las páginas de una antología con autores de primer nivel, que también los había. Este número, en cambio, es sumamente placentero para la vista, excepto por las páginas de texto, en las que se insiste con un diseño gráfico chato, anticuado, que no refeleja el interés que revisten los artículos.
Pero lo importante, que son las historietas, están mucho mejor. México aporta dos de las historias mejor dibujadas: El Devorador de Almas y Xantico, una a cargo de Andrés Esparza Ramírez y la otra a cargo de José Luis Pescador, dos dibujantes realmente excelentes. Pescador podría ajustar un toquecito más la narrativa, pero los dos son verdaderos virtuosos y Esparza Ramírez está, además, apoyado por muy buenos coloristas.
Este número tiene autores de menos países (no hay material de Colombia, Chile y Uruguay) pero... hay un ecuatoriano! No me pregunten cómo, pero Etnica hizo aparecer a un historietista del país de Sudamérica con menos tradición historietística, y encima es MUY bueno! De nuevo, tiene que ajustar cositas de la narrativa, pero Paco Pincay se perfila como un referente ineludible en su propio país, siempre ausente cuando se habla del Noveno Arte. Perú, por su parte, encontró en Javier Quijano a un representante mucho más competente que los que vimos en el primer número. Paraguay vuelve a jugar su as de espadas, el maestro Roberto Goiriz, y lo mismo hace Bolivia, desde donde llega la mejor historieta del tomo, una auténtica joya de Joaquín Cuevas (a quien vimos hace poquito protagonizar su propia antología).
Venezuela, el local, ofrecía muchos dibujantes realmente pobres en el primer número. Esta vez, con Francisco Villoria y Sammy Rodríguez levanta bastante la puntería, mientras Iván Santiago sigue en busca de una identidad gráfica más personal, menos derivativa. Por lo menos narra bien, que no es poco. Argentina desembarcó fuerte en el Vol.2 con una tropa integrada por Alejandro Aguado (Episodios Patagónicos), Taro (Alter Ego) y la dupla Ricardo Ferrari-Diego Aballay (Los Hermanos), todos autores vinculados al grupo La Duendes y todos con un nivel más que competente.
Entre las ilustraciones hay trabajos realmente magníficos de César Carpio Guerra (de Perú) y Jorge Lucas (uruguayo/ argentino), más la gloriosa portada del brasileño Rafael Albuquerque y varios artículos bien escritos. Como siempre, el rubro artístico más endeble es el de los guiones, un poco porque es difícil narrar buenas historias en pocas páginas y otro poco porque en la mayoría de los países de Latinoamérica no hay una tradición fuerte de guionistas. Nunca hubo fuera de Argentina un Oesterheld, un Trillo, un Robin Wood, un tipo que brillara por encima de los dibujantes y definiera (o redefiniera) la forma en la que las dsitintas generaciones leyeron historietas. Aún así, hay pocos guiones malos y varios muy buenos, obviamente con el de Joaquín Cuevas a la cabeza, sin texto pero con un mensaje, un clima y una estructura brillantes.
O sea que el Vol.2 de Etnica marca una evolución tan importante respecto del Vol.1 que hasta se le puede recomendar al que leyó aquel primer tomo y no quedó satisfecho. Por supuesto, se la recomiendo también a todos los interesados en la historieta latinoamericana contemporánea, ese fenómeno en constante crecimiento del cual este blog se hizo muchísimo cargo a lo largo de estos dos años, pero que todavía está básicamente inexplorado por los viñetófilos argentinos.

sábado, 28 de mayo de 2011

28/ 05: ETNICA Vol.1


A veces los sueños se hacen realidad. Desde aquel inolvidable Noviembre de 2006, cuando se realizó en Amadora (Portugal) el primer Congreso de Historieta Latinoamericana en el que tuve el honor de participar, todos los que estuvimos ahí, los delegados de los nueve países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela) y los de los dos que estaban invitados y no pudieron llegar (Cuba y Paraguay) soñamos con una publicación que hermanara a los autores de historieta de todo el continente. Hablamos mucho, intercambiamos gigas enteros de e-mails, pero no le encontramos la vuelta. Siempre faltaba algo. En 2010, sin embargo, apareció un tipo que cambió la historia. Desde Venezuela (un país sin una tradición demasiado rica en materia de comics), un tal Edixon Rodríguez le dio forma al sueño de todos. Y salió Etnica, la antología de historietas latinoamericanas, que en su primer volúmen reunió trabajos de autores de 11 países de nuestra región, más un invitado de España, nada menos que Cels Piñol.
Como en toda antología, el nivel del material no es parejo a lo largo de las 88 páginas. Y como en todo primer intento, siempre hay un montón de cosas para mejorar. Aún así, el primer tomo de Etnica tiene algunas papongas sumamente atractivas. Por supuesto la portada de Humberto Ramos, que no puede ser más linda y ganchera. La historieta del mexicano Sebastián “Bachan” Carrillo está muy, pero muy bien dibujada. También la de los colombianos del Clan Nahualli, y la de Jorge Lucas (que nació en Uruguay, pero ya se considera argentino), en un estilo bien kirbyano, con un gran manejo de la narrativa.
También están el siempre solvente maestro paraguayo Roberto Goiriz, y el máximo exponente del buen comic boliviano, Joaquín Cuevas. Diego Tapié, de Cisplatino, le pone garra charrúa a un dibujo que combina estridencia y expresionismo. El brasileño Sandro Zamboni aporta un breve pero copada historieta cómica y el mexicano Edgar Clement también se zarpa con los dibujos. Para matizar, hay una selección de artículos sobre historieta latinoamericana, de los cuales uno no se puede evaluar (porque lo escribí yo) y otro no se puede leer, porque está demasiado mal escrito. Pero hay buenos trabajos de nuestro compatriota Fernando Ariel García, de la venezolana Carolina Rodríguez y el mexicano Luis Gantus. Muy buena la idea de integrar estos textos a las historietas, para que el panorama vaya más allá de lo superficial.
Y dentro de lo ambicioso del proyecto (y de lo grosso que es verlo concretado), hay algunos puntos que es necesario ajustar en las próximas ediciones. Empiezo con el menor: el diseño gráfico de la editorial, el índice y los artículos es muy chato, casi triste. Urgente un par de ideas nuevas y atrevidas para reforzar desde lo visual lo interesante de lo que dicen los textos. El segundo ya es un problema más complejo, aunque no exclusivo de Etnica: Faltan guionistas! ¿Dónde están los guionistas? ¿Por qué casi todas las historietas están escritas por los dibujantes, que casi nunca saben escribir? Incluso en las historietas muy bien dibujadas, encontramos fallas en los guiones, que van desde el abuso de jergas locales (los colombianos, por ejemplo, escriben en un dialecto indescifrable para los lectores de otros países) hasta los huecos lógicos o los finales anticlimáticos, apresurados o incomprensibles.
Y el tercer problema es el que más fácil se resuelve: reemplazar a algunos dibujantes mediocres o malos por otros mejores es un proceso normal, natural, una tarea que le va a resultar sencilla a Edixon Rodríguez en la medida en que Etnica salió, se dio a conocer y rápidamente se ganó el apoyo ya no de los incondicionales, sino de los mejores, de los más capacitados. Para las próximas ediciones, el pool de talentos de donde elegir es sin dudas mucho más vasto y más rico.
Con sus limitaciones y todo, con sus problemas más financieros que creativos, con países de enorme tradición y países de incipiente aparición, la historieta latinoamericana atraviesa hoy un momento muy interesante, con mucho y muy bueno para descubrir. Etnica se propone ayudarnos a conocer y disfrutar lo más destacado de nuestro continente, a todos, porque de a poco se va distribuyendo en todos los países. Con algunos ajustes y con el apoyo que sin duda va a obtener en toda la región, este sueño hecho realidad va a lograr su cometido. El camino hacia la cima empezó a transitarse. No es fácil, pero Etnica tiene todo para llegar.