el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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miércoles, 7 de agosto de 2013

07/ 08: THOR: GODS & MEN

Y se terminó el glorioso Thor de Dan Jurgens. Queda un tomo más, cortito, casi un epílogo, escrito por otro autor y prometo leerlo pronto. Pero la saga grossa, la epopeya definitiva de Thor que se animó a llevar al rubio a donde nunca nadie lo había llevado, llega a su fin en este voluminoso tomo que abarca nada menos que 12 episodios.
El dibujante es del montón, es cierto. Pero de los 12 episodios dibuja 11! Después de tanta rotación entre tanto pecho frío incapaz de comprometerse a mediano plazo con la propuesta de Jurgens, la verdad es que uno ovaciona a Scott Eaton como si fuera... Alan Davis. Y sí, Eaton se esfuerza MUCHO por parecerse a Alan Davis. Tiene viñetas en las que trata de ser Neal Adams y en la inmensa mayoría, chorea a mano armada a Davis. Claro que Eaton no llega ni cerca de la magia del británico. Sin ser desastroso ni mucho menos, el dibujo se ve adocenado, falto de imaginación, cumplidor –es cierto- pero para nada descollante. Y el capítulo que no dibuja Eaton se lo dan a Roger Robinson, aquel que dibujara muchos años la serie de Azrael, mejor que en aquella etapa, pero también lejos de lo que se veía en esta serie cuando la dibujaban John Romita Jr., Andy Kubert o Stuart Immonen.
El guión pega otro salto mortal. Olvidate de los míseros mortales y sus problemitas de entrecasa. Ahora es la hora de los dioses y Jurgens se concentra en la familia real asgardiana, su séquito, y ya sobre el final, en dos personajes a los que él mismo creó: Desak y Tharene, que tendrán roles muy destacados en los últimos episodios. De nuevo, hasta que nos acercamos mucho al final, escasea la machaca y gobiernan la intriga palaciega y los dilemas morales, la eterna discusión acerca de si Thor acierta o se equivoca al imponer su poder por sobre la rastrera y descarriada humanidad.
Para que todo esto sea más heavy y más dramático, Jurgens nos lleva al año 2170, cuando ya hace casi 170 años que Thor gobierna a nuestro mundo con mano de hierro. Pero no es el Thor copado, sino un tipo curtido, duro, implacable. Muchos de sus amigos murieron, o fueron exiliados, o desaparecieron. Tuvo un hijo con Amora, la Encantadora. Y perdió un ojo, un brazo y a Mjolnir. O sea... está todo tan mal, tan podrido, tan irreconocible, que vos sabés que –tarde o temprano- va a volver todo para atrás. Y efectivamente, esta línea temporal será desactivada sobre el final del tomo de modo bastante coherente (no nos olvidemos que el poder Thor acá ya es infinito) para que todo vuelva a un punto más “negociable”, en el que las manos de Thor no necesiten enchastrarse con la sangre de un genocidio.
Esto significa que al final, cuando no tiene más remedio, Jurgens juzga las acciones de Thor y decide que el héroe, el dios, el poderoso paladín, estaba meando afuera del tarro, mal. No le cobra muy caro, porque la nobleza de Thor hace que, aún en el error, el hijo de Odín mantenga altísimo su ideal de una vida mejor para todos. Pero lo obliga a recapacitar y, finalmente, a dar marcha atrás. Y nos deja para la posteridad una saga impresionante (en la que pasan miles de cosas que uno creía que sólo podrían pasar en un comic tipo Miracleman), y un futuro alternativo, de esos que los guionistas de Marvel no pueden dejar descansar ni aunque lo intenten, en el que Thor terminó por ser un déspota pasado de rosca, sólo por querer ayudar a unos humanos de mierda que nunca se lo supieron agradecer. Grossitud eterna.
Si amás al Dios del Trueno, a Loki, Sif, Balder, Amora y demás próceres asgardianos, tirate de cabeza al Thor de Dan Jurgens. Son 10 libros (más el epílogo, 11), es una guita importante. Pero posta, se justifica a full. Y además falta muchísimo para que salga una nueva saga de Thor que le haga el aguante a esta...