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miércoles, 21 de abril de 2010

21/ 04: SHOWCASE PRESENTS: BAT LASH


A fines de los ´60, cuando todavía no se habían inventado las miniseries, DC lanzaba sus conceptos novedosos en la revista Showcase. Un numerito en Showcase y de ahí te ibas a una serie regular, bimestral y con historias autoconclusivas (porque, a pesar de que los editores argentinos no se hayan enterado, pretender que el lector espere dos meses para saber cómo carajo continúa una historia es un disparate). Si los primeros números vendían bien, la serie seguía y pasaba a mensual. Si no, duraba siete, u ocho números a lo sumo y desaparecía para no volver.
Bat Lash es uno de los tantos conceptos fracasados de esa etapa experimental de DC. La idea era hacer un western distinto, con lugar para la comedia y el romance. Lo impulsaban los maestros Sergio Aragonés y Nick Cardy, a los que pronto se sumó Denny O´Neil, para dar una mano con los diálogos, que a Sergio le costaban un huevo porque el inglés aún hoy no es su fuerte. Y terminó por ser una especie de Pepe Sánchez del Oeste. Bat Lash es un pícaro, con enorme poder de seducción, un ojete cósmico y enemigos con pésima puntería. Es más culto y menos torpe que Pepe, pero va para el mismo lado. Tanto se esforzaron por vender esta serie como algo distinto, que hasta Cardy cambió su estilo. A partir del segundo episodio se vuelca a un trazo más grueso, a personajes con rasgos más grotescos y caricaturescos, algo que nos recuerda –más que al Cardy finoli de Teen Titans y Aquaman- a lo que hacía John Severin en las parodias que dibujaba en la MAD de los ´50. En las caras de las chicas (hermosas y con mucho protagonismo) y en los primeros planos de Bat Lash vemos al Cardy de siempre, pero en el resto del comic, el trazo es totalmente distinto y hasta te puede llegar a incomodar si estás muy acostumbrado a lo otro.
Claramente la fórmula no funcionó, y para los dos últimos números de la serie regular ya tenemos historias mucho menos jocosas, con muertes jodidas y un clima más dark, tanto en los guiones de Aragonés y O´Neil como en los dibujos de Cardy. Lo cual tampoco impidió que ese séptimo número fuera el último y que Bat Lash se fuera al descenso, para reaparecer recién en un especial de 1978, escrito por O´Neil y muy bien dibujado por el argentino Jorge Moliterni (uno que en el western la manyaba lunga). Otro paréntesis, y en 1981 el langa del Oeste vive una aventura más, a lo largo de tres back-ups de la revista de Jonah Hex, escrita por Len Wein y dibujada por Dan Spiegle. Estas últimas dos historias son excelentes, sobre todo la de Wein. No sólo rescatan el espíritu de los episodios iniciales, sino que lo potencian y te dejan con ganas de leer muchas aventuras más de Bat Lash. Cosa que DC publicaría recién a fines de 2007, pero bue…
La verdad es que este es un mini-clásico cuasi-oculto al que vale la pena redescubrir. Nick Cardy siempre es grosso, pero acá, entre su extraña mutación estilística y la posibilidad de desarrollar extensas secuencias casi sin diálogos (no nos olvidemos de que Aragonés es mimo, y experto en narrar sin palabras) lo vemos mucho más interesante que de costumbre. La personalidad ventajera, chamuyera y picaresca del héroe también es una bocanada de aire fresco (el tipo se caga a trompadas o a tiros cada cuatro páginas, pero siempre aclarando que detesta la violencia), y varios de los guiones son realmente sólidos y atrapantes, con dosis exactas de acción y comedia. Y bueno, en aquel entonces no prendió la idea de un western distinto, pero por lo menos fue un intento copado (capitaneado por el legendario coordinador Joe Orlando) en el que tres grandes autores pusieron pasión, talento y pólvora. No es poco.