el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 6 de diciembre de 2012

06/ 12: ANIMAL MAN Vol.1

Mi segundo TPB de los New 52 y se repiten dos elementos respecto del anterior: 1) otra vez escribe Jeff Lemire y 2) otra vez la lectura me deja gusto a poco. A ver... Animal Man no es choto, ni mucho menos. Al lado de otros títulos de los New 52, esto es Watchmen. Y aún así, le encuentro varios problemas.
En primer lugar, la extensión. Casi 130 páginas para contarnos quién es Buddy Baker, cómo está compuesta su familia, algo de su historia, un poquito de indagación en sus motivaciones y sí, una aventura intensa, con bastante machaca, truculencia y escenas muy impactantes, que no son otra cosa más que un prólogo a una saga grossa que acá no está. Ni bien la aventura se encamina, ni bien los personajes empiezan a entender mínimamente a qué se tienen que enfrentar, Lemire nos aclara a) que Buddy no va a poder solo y b) que ese combate definitivo se va a dar más adelante. Con eso reduce toda la tensión dramática de este tomo a un mero foreplay, a un jugueteo previo, lo cual obviamente le resta trascendencia al peligro que viven Buddy y su familia.
En segundo lugar, ¿cuál era la necesidad de arrancar la primera saga planteando el crossover con Swamp Thing? ¿No era más piola dejar que Buddy desarrollara más chapa propia, conflictos propios, victorias propias? No. Para ganarle al Rot va a ser imprescindible el team-up con Swampy, que veremos (creo) en los Vol.2 de ambas series.
Tercero, okey, es un reboot. La historia vuelve a empezar de cero, todo tiene que ser accesible para los nuevos lectores y demás. ¿Y los que leímos lo anterior de Animal Man? A comerla. Nos tenemos que fumar DE NUEVO el plot de los poderes de Maxine (con cambios ínfimos, cuasi impercetibles) que ya había desarrollado Jamie Delano hace 20 años. Y hablando de ideas recicladas de la época en la que estos títulos tenían menos éxito que un Silver Solarium en Nigeria, la trama de “The Rot” se presenta idéntica a la de Matango y el Gris, un concepto que introdujo Stephen Bissette en un anual de Swamp Thing allá por 1988 y luego desarrolló a pleno Doug Wheeler en la revista del Elemental del Verde uno o dos años después. Y sin crossover con Animal Man.
Entre una cosa y otra, tenemos una historia que avanza muuuy lento y por carriles que –para los que leíamos estas series a principios de los ´90- son absolutamente predecibles. Por ahí a la hora de los bifes, Lemire (o Scott Snyder, el guionista de Swamp Thing) pega un volantazo y cambia todo. Hasta ahora, es un permamente déja vu, que se hace soportable sólo porque hay buenos diálogos, buena caracterización y bastante acción.
El dibujo de Travel Foreman es muy raro. Tiene secuencias enteras donde se notan a 15 cuadras las fotos mínimamente retocadas y momentos en los que explota con secuencias jugadísimas, muy originales, con un grado de imaginación increíble. Muchas de esas escenas están logradas con lápiz sin entintar, reventado en el photoshop y probablemente coincidan con las páginas en las que mete mano Steve Pugh, un grosso de aquellos, que dibujó a Animal Man en la época en que escribía Delano. El color no es gran cosa. De hecho, uno de los grandes hallazgos a nivel visual que ofrece este tomo es esa secuencia publicada en blanco, negro, grises y alguna mancha roja. La cosa oscila, entonces, entre las enésimas aventuras de Juan Carlos Flicker (con angulaciones muy piolas y demás, pero muy pendiente de la foto) y momentos zarpados, con monstruos grotescos, gore y elementos fantásticos que no se pueden chorear de ninguna foto. Ah, y el episodio en el que nos obsequian 17 páginas de John Paul Leon aporta poco a nivel argumental, pero es una golosina deliciosa para los ojos.
Veremos cómo evoluciona esta serie. Le doy un TPB más para resolver la saga de The Rot, a ver qué pela Lemire. Hasta ahora viene conservador, pecho frío, apostando siempre sobre seguro. Lo quiero ver poner toda la carne al asador (carne es lo que sobra en este comic) y agarrar para el lado que a mí más me interesa, que es el de un superhéroe que milita activamente por los derechos de los animales. Hasta Grant Morrison, al que obviamente le interesaba explorar otras cosas con Animal Man, logró grandes historias cuando enfiló para ese lado. A ver si Lemire se la banca. Espero que sí.