el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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miércoles, 12 de noviembre de 2014

12/11: LUCIFER Vol.2 (AHORA SI)

Segundo mega-TPB para recopilar 15 episodios y un one-shot de esta extraña serie de Vertigo, a la que en su momento no le di bola, pero ahora entré cebadísimo gracias al soberbio laburo que hizo Mike Carey en Hellblazer y en The Unwrtitten, que lo puso en la lista de autores de los que quiero leer lo más posible.
Este tomo arranca con un arquito de tres episodios muy notable, que funciona un poco como epílogo a todo lo que pasó en el primer tomo, que terminó con Lucifer como demiurgo de una nueva creación, paralela a la que firmó Dios, en la que las reglas son distintas. A partir de acá, Carey buscará una vuelta muy interesante para las historias, que es tratar de desarrollarlas sin que Lucifer esté todo el tiempo en el centro de la escena. Muchas veces a lo largo de estos muchos episodios vamos a ver cómo los personajes que movilizan la trama son los secundarios o incluso los villanos, mientras Carey nos “escamotea” al otrora capo del Infierno. Lucifer termina por aparecer cuando no queda otra, cuando la pelota pica en el área rival y sólo falta ese 9 goleador que la empuje hacia la red.
Para que esto funcione, hay que trabajar muy bien a los personajes secundarios y en ese rubro Carey se destaca ampliamente. Entre los que ya presentó en el Vol.1 y los que se suman en este tomo, la serie logra sostenerse en un elenco tan complejo y atractivo que si el goleador no la toca, también saca un buen resultado. Gaudium, Lady Lys, Christopher Rudd, Lord Arux, todos suman un montón y hacen que cuando Carey echa mano a los personajes “heredados” de Sandman (Brute y Glob, los mismísimos Death o Dream) se perciba como un detalle de exquisitez y no como un manotazo de ahogado.
Lo más flojo del tomo son dos unitarios: uno largo, que apareció por afuera de la serie regular, titulado Nirvana. Acá hay un laburo magnífico de construcción de un personaje (Cai, la joven viuda de Beijing) pero el conflicto en sí se ve tenue, inverosímil, no logró nunca juntar la intensidad suficiente para atraparme. Y el otro unitario que no me convenció fue el de la chica centauro, con buenas ideas, pero que también sufre la falta de un conflicto más fuerte.
Con o sin Lucifer como protagonista, está claro que lo más difícil en una serie como esta es imaginar contra qué puede luchar un personaje tan omnipotente, tan heavy como él. Por supuesto que cuando todo pasa por las roscas entre ángeles, demonios, dioses y criaturas ancestrales, el nivel de poder es generalmente MUY alto, pero precisamente por eso, no tiene sentido convertir a este en un comic “de peleas”. Sin embargo, a Carey se le ocurren varias amenazas realmente complicadas que debe afrontar Lucifer y la verdad es que en el arco titulado Purgatorio la pasa realmente mal. Obviamente, si sos Lucifer, hijo de Dios y creador de tu propio universo, alguna letra chiquita tendrá el contrato como para que zafes. Eso es perfectamente entendible. Lo divertido es ver cómo y quién deja a este Martín Palermo del Mal al borde del retiro y cómo este titán vuelve de una muerte casi segura a seguir agujereando redes.
Lucifer es un comic muy hablado, con excelentes diálogos, pero Carey no come vidrio y sabe habilitar juego a sus dibujantes. Como en The Unwritten, el titular es Peter Gross (nunca entre mis favoritos), que es quien se hace cargo de los arcos de tres episodios, bien complementado por las tintas de Ryan Kelly. En casi todos los unitarios que van entre saga y saga lo tenemos al glorioso Dean Ormston, capo del claroscuro, especialista en criaturas abisales y climas crepusculares. Y en Nirvana, el one-shot ambientado en China que a mí no me cerró demasiado, tenemos (para compensar sobradamente la escasa polenta del guión) un trabajo monumental del gran John J. Muth, cabecilla de la corriente pictórica tan en boga a fines de los ´80, que acá volvía a demostrar por qué fue un referente grosso en aquella época. Muth tiene tanto vuelo, tanta sutileza, tanta magia, que al lado suyo Alex Ross resulta más prosaico que un pagaré.
Con su elenco siempre en expansión y ese atractivo péndulo entre conflictos chiquititos y mega-conflictos a todo o nada, Lucifer me sigue tentando. Ya me animo a calificarla como la legítima y genuina heredera de Sandman, así que si entraste a Vertigo por el lado del Señor de los Sueños y no sabés por dónde seguir una vez que te liquides los 10 u 11 brolis que recopilan el clásico de Neil Gaiman, acá está la respuesta.