el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 12 de junio de 2014

12/ 06: DEMON KNIGHTS Vol.2

Antes de leer esta reseña, me parece justo recomendarte que leas la del Vol.1, publicada el 21/01/13. ¿Ya está? Bueno, ahí vamos.
En este tomo se vuelven a ver, y hacen más ruido, los mismos problemas que vimos en el tomo anterior: Paul Cornell se pasa de rosca con la machaca grandilocuente, con las mega-peleas a todo o nada entre los protagonistas y bichos monstruosos recontra-poderosos y desaprovecha muchísimo todo lo demás. Por un lado, las posibilidades que brinda la época elegida (la del medioevo): acá no hay énfasis en nada que no sea combate (físico y místico) contra criaturas y amenazas zarpadas. ¿Eso era el medioevo? Lo dudo mucho. En el Vol.1 hay un amague de un subplot que involucra a Shining Knight con la búsqueda del Santo Grial. Andá a saber dónde se lo olvidó Cornell, que en este tomo ni lo menciona. También desaprovecha a los personajes: de a poco, todo se centra cada vez más en Demon y Madame Xanadu y el resto del elenco se fusiona con el decorado hasta desaparecer.
Ojo, no seamos injustos: Cornell dedica muchas páginas a indagar a fondo en la relación entre Demon, Nimue (que así se llama Madame Xanadu) y Jason de Norwich, apodado “Jason of the Blood”. Ahí arma un combo sustancioso, en el que mete también a Merlin y al Rey Arturo, aunque –de nuevo- desaprovecha y muestra con excesiva liviandad algo tan dramático y espectacular como la caída de Camelot. Para la segunda mitad del tomo pasa lo que yo no quería que pasara: Demon se morfa el protagonismo y todo gira en torno a él: su rosca en el Infierno con Lucifer, su relación con Merlin y sobre todo su origen, que acapara todo el número 0, con el que cierra el tomo.
Para peor, la historia del “presente” (o en realidad, el tramo que no es flashback) termina con un cliffhanger jodido como enema de chimichurri, con todos (menos Demon) al borde del abismo. Ese es el final del n°12, y Cornell deja la serie tras el n°15. ¿Llega a cerrar en tres episodios todo lo que abrió en este Vol.2? Lo dudo muchísimo. Luego vendrá otro guionista a cubrirlo y la serie se cancelará en el n°23, justo cuando se resuelve lo del Santo Grial. Me faltaría leer 11 episodios, recopilados en un sólo tomo. Pero la verdad, no le voy a dar una tercera oportunidad. Estos primeros 13 episodios me resultaron no malos, sino blanditos, mediocres. Faltó riesgo, faltó onda, faltó profundidad y sobre todo faltó sutileza. Un poco de “palo y palo” está bien, pero 13 episodios de machaca (necesaria e innecesaria) es mucho. Encima, TODAS las secuencias más tranqui o más introspectivas se las llevan los mismos dos personajes y recién sobre el final del Vol.2 hay villanos atractivos (Lucifer y Morgaine Le Fey). O sea que hasta acá llegamos. Seguro habrá mejores comics que Demon Knights para ocupar ese cachito de mi biblioteca.
El dibujo de Diógenes Neves es, de nuevo, bastante aceptable. No excelente, pero muy digno, dentro de la línea de estridencia pochoclera con reminiscencias noventosas del mainstream de DC. Neves no se mete en bretes narrativos y logra algunos momentos bastante dinámicos, lindos. Por supuesto, no le creo que labure solo: ahí intuyo la mano de por lo menos un asistente. Lo mejor es (como en el Vol.1) el trabajo del colorista, Marcelo Maiolo, que levanta muchísimo el dibujo de Neves y mete un montón de efectos con los que compensa ampliamente el poco espesor de los climas que crea el dibujante. El dibujo de Neves en blanco y negro, me parece que se cae a pedazos. Lo que no dibuja Diógenes pasa a manos de Bernard Chang, un dibujante más sólido, más clásico, una especie de Steve Dillon más afín a la narrativa y la anatomía de los superhéroes. Chang labura más y miente menos con los fondos y en general sus páginas son menos estridentes que las de Neves. Ahí también Maiolo deja la vida, pero uno sospecha que, sin el color, lo de Chang de todos modos sería más que aceptable.
En fin, otra serie de los New 52 a la que le puse fichas y no me convenció. Creo que para Septiembre (cuando haya terminado All-Star Western y Azzarello se haya ido de Wonder Woman), la única serie de DC que voy a seguir leyendo es Swamp Thing, a menos que el primer TPB de Charles Soule me la baje demasiado. Es una lucha...

lunes, 21 de enero de 2013

21/ 01: DEMON KNIGHTS Vol.1

Es extraño lo que me pasó con este libro. Todavía no sé si me gustó o no. Me gusta que sea raro, que Paul Cornell haya buscado una ambientación tan atípica para un comic de superhéroes... Pará: ¿Es de superhéroes? ¿O es una especie de Lord of the Rings en esteroides? Es el medioevo y los héroes son guerreros, hechiceros, caballeros... Todo parece salido de un juego de rol onda Dungeons & Dragons bastante pasado de rosca, empezando por el hecho de que los protagonistas se conocen en una taberna. Por ahí lo que menos me gustó es que es un comic con cero sutileza. Desde la primera página se impone el palo y palo y no para nunca. Lo único que hace es crecer en grandilocuencia. Y me da la sensación de que los personajes que juntó Cornell en Demon Knights daban para plantear la epopeya de un modo un cachito más sutil, menos frontal, menos “in your face” y por supuesto menos obvio.
Lo que más me gustó es cómo Cornell reparte el protagonismo entre todos los miembros de este improvisado equipo. No son Demon y sus sidekicks. Todos tienen algo grosso para aportar y la trama se enriquece de esta multiplicidad de aportes. Me gustó también que recuperara a Sir Ystin, la Shining Knight creada por Grant Morrison para Seven Soldiers of Victory. Por supuesto desconfío de que Vandal Savage pueda funcionar como personaje recurrente en este rol de “juego para los buenos, pero no tengo drama en ensuciarme y hacer trampa como los malos”. Y los personajes nuevos me gustaron, les veo bastante potencial. Es obvio que, el día que haya que boletear a alguno de los buenos, tienen todos los números los personajes creados por Cornell. Pero hasta que eso suceda, sospecho que el guionista les va a sacar un rico jugo a Exoristos, Al Jabr y Horsewoman.
La trama en sí se zarpa un poco en lo extremo de la amenaza a la que deben enfrentar los Knights y en el protagonismo que tiene la machaca. El medioevo ofrece también jugar por el lado del género bélico, de la intriga palaciega, del romance... Acá todo se limita a lanzar conjuros y repartir espadazos y hachazos. Por suerte Cornell encuentra un huequito donde meter (casi a presión) un subplot que tiene que ver con la búsqueda del Santo Grial, al que le pongo una ficha, porque es un tema que me ceba desde siempre.
Toda esta orgía de violencia, destrucción y sangre está plasmada en imágenes por Diógenes Neves, un dibujante brazuca correcto, por ahí un poquito estridente, al que se le nota el esfuerzo de salir de la sombra del estilo pochoclero noventoso (Jim Lee, Marc Silvestri, Jeff Campbell, esa onda) y darle a su estilo más expresividad, más riesgo. Neves es una especie de Tom Derenick con línea más finita y más atención por los detalles. Y más allá de algunas pifias menores, el brazuca pone huevo. No dibuja todos los fondos que a uno le gustaría ver, pero los que dibuja están espectaculares. Se esmera para darle rasgos y gestos propios a cada uno de los protagonistas y cuando arriesga en la narrativa, sale bien parado. Hojaldre: me imagino esto en blanco y negro y me parece que se cae a pedazos, que se convierte en el festival pedorro de las líneas, las rayitas y los detallitos innecesarios. Por suerte mete mucha mano Marcelo Maiolo, un colorista al que no conocía y que hace muchísimo por sumarle onda, fuerza y hasta vuelo al dibujo de Neves. El combo entre dibujante y colorista funciona muy bien y también suman muchísimo esas secuencias de Sir Ystin que no sé si son de Michael Choi o de Robson Rocha, pero de todos modos están bárbaras, en un estilo mucho más clásico, más para el lado del maestro John Bolton.
Bueno, al final el balance da bastante decente. No te dejes engañar por esa horrenda portada de Tony Daniel: esto no es sólo Demon y no está ni remotamente tan mal dibujado como esa tapa. Es un comic raro, que por ahora abusa un poco de la grandilocuencia y mucho de la violencia, pero que tiene un guionista muy ingenioso, del que siempre se pueden esperar giros impredecibles y copados, y un elenco que seguramente con más desarrollo y más aventuras a sus espaldas puede dar buenos frutos. Por la chapa de Cornell (que ya se fue de DC, como tanto otros) y por ser fan de Demon, Madame Xanadu y Shining Knight, me juego a comprar un Vol.2 antes de dar un veredicto más categórico.