el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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lunes, 17 de octubre de 2011

17/ 10: DUERMETE, NIÑA


Yo insisto. Sé muy bien que me voy a morfar otro “0 Comentarios”, pero voy igual con Sergio Bleda, un autor español que me gusta mucho, bastante desconocido y –creo- con poquísimos fans de este lado del Atlántico. Bleda surgió en el fértil under español de los ´90, fue parte de esa generación que adquirió nivel profesional cuando ya no existían las grandes antologías y antes que se pusieran de moda las “novelas gráficas”. O sea que pasó de laburar por el pancho y la coca en editoriales kiosquito, a laburar por dos panchos y la coca en la línea Laberinto de Planeta-DeAgostini, y cuando eso se terminó, se quedó en bolas. En España. Por suerte, se adaptó rápido a las exigencias del mercado francés y ahí está, hace ya varios años, publicando con bastante regularidad, tanto material con guiones propios como en colaboración con otros guionistas.
Duérmete, Niña es un thriller de misterio sobrenatural (en sintonía con varias de las lecturas de estos últimos días) que logró ponerme bastante nervioso. Esto es bastante típico de las obras de Bleda (me acuerdo ahora de El Hijo de Kim y El Baile del Vampiro, pero seguro leí alguna otra): en todas el autor prioriza el suspenso, los trucos tanto de guión como de dibujo para perturbar al lector, para tenerlo al filo de la silla, expectante, totalmente compenetrado con la historia. El protagonista es Juan, un periodista bastante loser que escribe para un periódico de la B Metropolitana, de esos que cubren avistajes de OVNIs, Elvis y votantes de Carrió. Con su buzarda a cuestas, Juan va a cruzar varios límites heavies para resolver el enigma de Christine Gould, una chica huérfana con transtornos de crecimiento, cuyos padres biológicos fueron asesinados y cuyos padres adoptivos murieron en circunstancias muy extrañas.
Es un caso más para John Constantine que para un periodista, pero con mucho huevo y el aguante que le hacen su novia y su mejor amigo, Juan va a llegar a la verdad, en una situación extrema, de vida o muerte. El argumento está ajustadísimo a las 46 páginas del álbum, pero estirándolo un toque, esto podría ser un dignísimo largometraje de Hollywood. Redondito, intenso, con personajes interesantes, con acción, misterio, buenos diálogos… Supongo que ni siquiera hará falta censurar la escena del ritual satánico. La verdad, hace tanto que no miro pelis de terror que no sé si hoy vale mostrar esas cosas en las pelis mainstream o pochocleras…
Esa es la escena (brevísima, por cierto) que más me pegó, porque es la mejor dibujada. Ahí Bleda parece… Richard Corben. El resto de la novela tiene un planteo gráfico muy basado en el color, en una onda Juan Giménez, con la iluminación muy trabajada, con preponderancia de los colores fríos, con engamados omnipresentes, casi siempre para el lado de los celestes, los ocres y los grises. Por abajo del color está el dibujo de Bleda, dinámico, vibrante, muy personal, con bastante filo under pese a los años de laburar para Francia, con una estética rara, mezcla entre Hermann y un dibujante de El Víbora. Y por abajo de eso, la narrativa, que es sumamente efectiva, con muchos recursos para hacer entretenidas las páginas de cabecitas que hablan, los flashbacks y los sueños metidos en los momentos justos, con una cantidad razonable de viñetas por página (nunca 10, ni 11, ni 2, ni 3), con riesgos bien tomados a la hora de elegir planos y ángulos. Un trabajo de gran solidez por parte de Bleda.
Y no, Duérmete, Niña no te cambia la vida. Menos si venís leyendo mucho Hellblazer o mucho Kazuo Umezu, Junji Ito o Kanako Inuki. Pero es una historia atrapante, bien narrada y bien dibujada, sin mayores pretensiones que las de tenerte un rato agarrado de las bolas, esperando que se acabe el álbum para respirar aliviado. No está nada mal.