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jueves, 17 de noviembre de 2022
ESSENTIAL DEFENDERS Vol.6
Bueno, ahora sí, me leí completa la etapa de J.M. DeMatteis en Defenders y no, no me convenció. Los episodios de este sexto Essential (nºs 107 al 125) son un poquito mejores que los del quinto, pero no son gran cosa. Es historieta por kilo, hecha para llenar una revista más todos los meses, y en un contexto de nivel promedio alto (como fue el de Marvel entre 1980 y 1985) esto queda bastante atrás de los títulos realmente grossos. Lo mejor que tiene el libro es el nº119 de Marvel Team-Up, un unitario donde el rol de Spider-Man es mínimo y DeMatteis aprovecha para darle mucho protagonismo y alta onda a Gargoyle, un personaje que él mismo creó en el tomo anterior. Y encima está maravillosamente dibujado por Kerry Gammill, a años luz del castigo a nuestras retinas que nos impone el resto del Essential. Esta vez casi no aparecen las tintas del maestro Joe Sinott y no hay quien nos salve del dibujo tosco y sin alma del muerto de Don Perlin. Recién sobre el final llegará Kim DeMulder, quien a lo largo del Vol.7 logrará que esto se vea un poco mejor. Pero durante todo este tomo los entintadores cambian número por medio y nadie pone lo que hay que poner para compensar la escasísima calidad de los lápices de Perlin.
Otros momentos rescatables de este Essential: acá finalmente pasa lo que queríamos que pasara en el Vol.5: el querido Beast reformula a los Defenders para que sean un equipo al estilo X-Men y jubila a Dr. Strange, Hulk, Namor y el Silver Surfer. La nueva formación estable se arma recién al final, pero la idea de Beast se desarrolla a lo largo de muchos episodios. También está bastante buena la saga con el Squadron Supreme, y los episodios centrados en un único personaje. Sobre todo ese en el que DeMatteis se saca de encima al goma de Devil Slayer. El de Son of Satan también está muy bien, el de Hellcat zafa y el de Gargoyle (como ya vimos) apareció en Marvel Team-Up. Pero LA escena más grossa, que jamás me vi venir y sin embargo es totalmente lógica, está en el nº116 y es esa en la que Valkyrie le tira los galgos a Namor y el príncipe atlante se va al mazo. Después, el resto, bastante intrascendente: peleas con demonios, duendes y criaturas místicas del Ascenso, excusas chotas para que cada tanto reaparezcan Hulk, el Surfer y el resto, mucha lágrima derramada al pedo por personajes que parecen morir pero no mueren (el único que sigue bajo tierra es Nighthawk, pero aparece un Nighthawk de otra realidad) y boludeces así.
Esto no solo aporta poco, sino que obstaculiza lo que a DeMatteis más le interesa hacer, que es desarrollar a los personajes, convertir a este rejunte de segundones y tercerones en un grupo de personajes con los que el lector se sienta cercano, empatice, la pase bien. En ese sentido, los mejores resultados los obtiene con Beast y Gargoyle, los personajes que resultan más queribles, más entrañables. Sobre el final, DeMatteis se canta "quiero retruco" a sí mismo, cuando se pone la meta de hacer querible (o al menos fumable) a Moondragon, la irascible sacerdotisa que alguna vez fue heroína, alguna vez fue villana y siempre fue más altiva que Namor, más distante que Dr. Strange y más temible que Hulk enojado. Pero para ver cómo le fue hay que leer el Vol.7, cosa que yo ya hice el 24/12/17. Ahí también vamos a ver crecer y cobrar sentido a Cloud, que acá tiene una muy olvidable primera aparición.
Repito: nada de esto está a la altura de los buenos títulos que tenía Marvel en esta época, ni de lo que hacía el propio DeMatteis en Captain America. Por supuesto, con dibujantes dignos incluso las aventuras más adocenadas resultarían más pasables, pero lamentablemente Jim Shooter había decretado que Don Perlin tenía que tener trabajo todos los meses y fue en Defenders donde lo tuvimos que sufrir. Esto se puede leer solo si sos muy fan de DeMatteis, o de los Defenders, o si (como yo) le tenés un gran cariño a Hank McCoy y a sus ex-compañeros de los X-Men, que se van a sumar al elenco en los episodios finales del tomo. Si no, te va a resultar casi imposible digerir estas 528 páginas. Menos mal que lo encontré en un estado medio baqueta y lo pagué chauchas...
Nada más, por hoy. Ni bien pueda, vuelvo a postear. Gracias y hasta pronto.
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lunes, 31 de octubre de 2022
ESSENTIAL DEFENDERS Vol.5
Allá por el 24/12/17 me clavé el Essential Defenders Vol.7 y me encontré con unos guiones de J.M. DeMatteis, o en realidad con una forma de encarar la serie por parte del guionista, que me justifica ir un par de tomos para atrás a rastrear la transformación de aquel grupo integrado básicamente por Dr. Strange, Hulk, Namor y el Silver Surfer en otra cosa totalmente distinta. Así caí en el Vol.5, que arranca justo cuando DeMatteis asume como guionista titular de la serie, en el nº92 (1981) y llega hasta el nº106, que marca un quiebre porque ahí muere Nighthawk, otro de los personajes emblemáticos de la primera década de los Defenders. El Essential también incluye varias historias de Marvel Team-Up escritas por DeMatteis, en las que Spider-Man forma equipo con personajes que por este entonces eran miembros del "equipo". De hecho, buena parte de los plots que veremos desarrollarse en este tomo se desprenden del nº101 de MTU, donde Nighthawk es co-protagonista.
¿Cuál es el plan de DeMatteis para esta serie? Sacarse de encima lo más prolijamente posible a Hulk, Namor y el Surfer y convertirla en una segunda revista del Dr. Strange, con amenazas que tienen que ver sobre todo con el palo místico, y con héroes y heroínas que apuntalen un poco esa onda. Así, en estos números de Defenders tenemos como protagonistas al Tordo y a Nighthawk, que son los personajes a los que más cosas les pasan. Y en segunda línea a Hellcat, a Son of Satan y a Valkyrie. Todos personajes a los que DeMatteis logra incorporar a esta temática vinculada a demonios, magia y demás. Por si faltara algo, Clea también tiene un rol bastante importante, tenemos la incorporación de un nuevo personaje también de origen místico (el copadísimo Gargoyle) y el rescate de otro personaje de ese mismo palo, Devil-Slayer, que tenía muy poquitas apariciones. En realidad era una creación de Rich Buckler para la editorial Atlas, que cuando ese efímero proyecto naufragó, cambió su nombre de Demon Hunter a Devil-Slayer y se incorporó al rincón más dark del Universo Marvel. O sea que en la mayoría de los arcos argumentales Dr. Strange está rodeado de personajes a los que el mundo del misticismo no les resulta del todo ajeno. Recién sobre el final empieza a aparecer un personaje que viene claramente de otro palo y que eventualmente va a tener un rol importantísimo en esta serie: el ídolo, el más grande, el querido Hank McCoy. Un especialista en dinámica de equipos que le va a traer una impronta más de cooperación entre pares que de "rejunte de tercerones que hacen lo que les ordena el Dr. Strange". Y en el Vol.6 nos vamos a enterar cómo DeMatteis lleva más allá su plan de renovación y se saca de encima también al Capo de las Artes Místicas.
Dicho todo esto, aclaremos lo más importante: las aventuras en sí no están muy buenas. Son bastante del montón y están muy lejos de lo que se veía en las series realmente grossas que publicaba Marvel en 1981-82. Más allá de sus buenas intenciones, en esta época J.M. DeMatteis no era un guionista infalible ni mucho menos, y todavía falta un poco para que alcance el nivel que lo consagraría. O sea que mucho de lo que ofrece este Essential en materia de guiones pasa sin pena ni gloria y dista de ser memorable. Y en materia de dibujo, no estamos mejor, para nada. El dibujante titular de Defenders en toda esta etapa es Don Perlin, acerca de cuyas limitaciones y torpezas ya hablé bastante en la reseña del Vol.7. Acá en la mayoría de las páginas lo vemos entintado por el siempre elegante Joe Sinnott, ante cuya mención cualquier fan de Marvel debe ponerse de pie. La magia de Sinnott no alcanza para que el dibujo de Perlin se vea bien, porque los cuerpos son estáticos, la planificación de las secuencias es aburrida y la falta de imaginación para dibujar casi todo es más que evidente. Pero por lo menos Sinnott le da un pulido a la superficie, a los primeros planos de los personajes, que en los números donde no entinta él, o en las páginas que les habilita a sus asistentes, se extraña muchísimo, porque deja muy al descubierto lo choto que era Perlin. Por suerte hay un numerito dibujado por Jerry Bingham y un numerazo (de Captain America) dibujado por Mike Zeck. Ahí el Essential nos permite sacar la cabeza del pantano, respirar un toque y deleitarnos con historietas mucho mejor dibujadas y narradas.
Y bueno, me comí un tomo duro de digerir. Hay que ser fan de Defenders para bancarse estos números (yo nunca lo fui), o muy talibán de J.M. DeMatteis. Me lo quedo porque la etapa del ídolo empieza acá y sospecho que mucho de lo que pasa en el Vol.6 va a hacer referencia (o incluso va a sumarle relevancia) a las historias de este tomo. Pero la verdad que ni los guiones ni los dibujos están como para que se lo recomiende a nadie. Ah, antes que me olvide: en 1998 alguien nos va a revelar que Nighthawk en realidad no murió un carajo en el nº106 de Defenders. O sea que -una vez más- vamos a ver a los héroes llorar al pedo por un compañero caído al que algún guionista falto de ideas eventualmente va a hacer volver.
Nada más, por hoy. Prometo entrarle pronto al Vol.6, así ya completo el repaso por la Era DeMatteis en Defenders. Gracias y hasta el mes que viene.
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