Mostrando entradas con la etiqueta antología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antología. Mostrar todas las entradas
sábado, 14 de febrero de 2026
NOCHE DE SÁBADO
Hoy es el Día de los Enamorados, y acá estamos los enamorados de las viñetas, de un lado y del otro de la pantalla, todos juntos para comentar los últimos comics que me tocó leer.
Hacía bastante que no leía mangas del sensei Jiro Taniguchi (¡cómo se lo extraña, la puta que lo parió!) y ahora le entré a Cielos Radiantes, una obra publicada en España en 2021, pero que data de 2005. O sea que es parte de ese período de mediados de los 2000, un período de enorme producción por parte de Taniguchi, años de una increíble fertilidad creativa en el que del tablero del mangaka no paraban de salir una obra maestra atrás de la otra.
En la tónica de Barrio Lejano, Cielos Radiantes es una historia dramática en la que tiene mucho peso un elemento fantástico. Hay un accidente de tránsito, terminan en coma tanto el señor cuarentón que manejaba una camioneta como el pibe de 17 que manejaba una moto, y por circunstancias que no tiene sentido explicar (de hecho, Taniguchi no lo hace), la conciencia del señor cuarentón despierta en el cuerpo del adolescente. Y empieza toda un gigantesca confusión, porque el pibe vuelve a vincularse con su familia, su noviecita, etc., pero en realidad no es el pibe... o sí, es el cuerpo del pibe, pero con la mente del señor... que ansía reencontrarse con su esposa y su hijita, no con los padres del chico de la moto.
En algún momento, a todos les cae la ficha de que la mente del pibe va a volver a tomar el control de ese cuerpo, y que la mente del señor (al igual que sucedió con su cuerpo) se va a ir al descenso. Pero mientras eso sucede, Taniguchi explora a fondo ese conflicto de "mente en un cuerpo ajeno", trabaja sobre el contraste entre la vida y los vínculos afectivos de los dos personajes, y ahonda en una arista más, hoy sumamente actual: Kazuhiro Kubota, el padre de familia que manejaba la camioneta, no era ni remotamente feliz, porque en la empresa donde trabajaba lo negreaban fuerte, le exigían cada vez más sacrificios y ya estaba tan quemado, que la situación en el laburo le impedía disfrutar de su esposa y su hija en el escasísimo tiempo libre que le dejaban sus obligaciones. A través de Kubota, el autor del manga pone arriba de la mesa el tema de la explotación laboral, los excesos que cometen las empresas con empleados que compraron ese modelo, y están mentalizados de esa manera: primero el laburo, exija cuanto exija, y después todo lo demás. El final va a traer una caricia al alma de la viuda y la hijita de Kubota, porque la empresa va a reconocer su rol en el desarrollo de un producto que le va a dar mucha guita, y algo de eso le va a tocar a la familia.
Dibujada a un nivel sublime, Cielos Radiantes tiene como único "pero" la extensión. Es un manga de 300 páginas, y por ahí con 60 u 80 páginas menos pegaría más fuerte. Pero sabemos lo bien que descomprime Taniguchi y es al pedo hablar de lo bien que dibuja y lo bien que narra, o sea que más páginas equivalen a más placer. No la pongo entre las obras absolutamente fundamentales del maestro, pero sin dudas la recomiendo a cualquiera que haya disfrutado de Barrio Lejano, y a cualquier fan del manga para adultos (o no pochoclero), en general.
Me meto en el infaltable libro de autores argentinos publicado en 2025, y esta vez es el turno de Tangos en Rojo, tercera antología al hilo que tiene una colaboración de Dolores Alcatena. Esta vez se trata de un libro breve, con pocas páginas de historieta, en el que Sergio Salgueiro imagina ocho historias cortitas de terror, y las entrecruza con una atmósfera tanguera, de modo que los guiones intersecten con letras de tangos, algunos clásicos indiscutidos y otros medio oscuros, que solo conocen los eruditos (imposible no imaginarme a mi abuelo Beto, el "tangólogo" más capo que conocí en mi vida, explicándome de qué época es cada tango, quién lo compuso y quién lo grabó).
Repito conceptos ya más viejos y gastados que zapatos de linyera: 1) es muy difícil que en una antología el nivel de las historias sea parejo, siempre hay mejores y peores, aciertos y pifias; y 2) qué difícil es plantear, desarrollar y rematar una historia en cuatro, cinco o seis páginas de historieta. Para hacer eso hay que estar MUY canchero, y Salgueiro -si no me equivoco- no tiene una trayectoria previa como guionista de historietas. Dicho eso, breve repaso por las ocho historias.
La primera, con unos dibujos hermosos de Hernán González, trabaja sobre una buena idea y se luciría mucho más con menos cuadros por página. La segunda, con dibujos de Ariel Pogonza, no se siente tan apretada, pero tampoco me pareció demasiado atractiva. La tercera, con unos dibujos maravillosos de Rodrigo Luján, parece el prólogo de una novela gráfica zarpada, o de una serie regular de Vertigo. Lástima que es solo eso: un planteo de algo muy impactante que no se llega a desarrollar. La cuarta, con dibujos de Dolores Alcatena, se queda en una anécdota bien narrada, pero muy chiquita.
La quinta tiene seis páginas, en las que pasan un montón de cosas. Se ve que a Pablo Burman se le fueron las ganas de dejar el alma en cada trazo cuando dedujo cuántas viñetas tenía que dibujar en cada página para que le entrara todo eso que pedía el guion, y así es como nos ofrece un trabajo por debajo de su nivel habitual. Nacho Lázaro, en cambio, pone el alma y más en la mejor historieta del libro, la más redondita, la que parece mejor pensada para seis páginas y la mejor ejecutada desde el guion por Salgueiro. La séptima también es una muy linda historia, fuerte, brava, con unos dibujos espléndidos de un Matías De Vincenzo tocado con la varita mágica. Sin dudas Matías es el dibujante que mejor aprovecha la incorporación del color rojo como complemento del blanco y negro. Y la octava y última historia se nutre como ninguna otra de la "leyenda negra" que rodea al tango que elige Salgueiro, un mito que tiene tanta fuerza dramática que prácticamente le "sirve" el guion ya resuelto. Los dibujos de Nicolás Brondo acompañan sin descollar.
Tangos en Rojo tiene unas cuantas ideas atractivas (ya de por sí la consigna de combinar el terror con el mundo del tango es MUY ganchera) y los guiones de Salgueiro, incluso con poquísimo espacio para desarrollarse, lograron inspirar a unos cuantos dibujantes para que aportaran algunas páginas de gran potencia y belleza visual. Esto mismo, con historietas más extensas y guiones más elaborados, podría ser un libro del recontra-carajo.
Nada más, por hoy. Disfruten a full el finde extra-large, aprovechen para leer muchas historietas, y si les pinta, bájense de https://comiqueandoshop.blogspot.com algún numerito de la Comiqueando Digital, que está prendida fuego. Ah, y ganó Racing. Gracias totales y será hasta pronto.
Etiquetas:
antología,
Jiro Taniguchi,
Sergio Salgueiro
miércoles, 11 de febrero de 2026
NOCHE DE MIÉRCOLES
Sigo a full, leyendo ATR, y no solo hoy hay reseñas sino que, si no pasa nada raro, mañana también.
Empiezo en Francia, año 2005, en pleno auge de la colección Poisson Pilote, donde daban cátedra todos los autores que fueron protagonistas del comic galo de las dos primeras décadas del siglo. En "Total souk pour Nic Oumouk", el grossísimo Manu Larcenet nos trae una nueva creación, que no se había serializado previamente en ningún lado. Nic Oumouk es un francés hijo de árabes, que vive en un suburbio bastante heavy, donde el crimen parece ser la principal salida laboral para los adolescentes, en su mayoría pertenecientes a minorías raciales. Y si bien se trata de una historieta humorística, con diálogos muy graciosos y varias situaciones realmente desopilantes, el núcleo de la obra pasa por el afecto y la contención que necesitan estos jóvenes de familias muy humildes, nacidos y criados con muchas desventajas respecto de los típicos pibes europeos de clase media. No es fácil hacer humor con el tema de los chicos a los que les toca crecer en un ambiente hostil, pero acá Larcenet lo logra, y pela una comedia muy efectiva, con gran ritmo y con espacio para momentos más profundos.
Antes de la mitad de la obra, Nic ya se convenció de que lo mejor para él va a ser convertirse en un delincuente, un integrante más de una pandilla de jóvenes gangsters tiene en vilo a todo el barrio, pero va a suceder algo imprevisto: la aparición de un justiciero enmascarado, Edukator, que va a confrontar con los pandilleros. Nic, que es pobre pero no boludo, va a deducir la identidad secreta del Edukator, y eso va a forjar un vínculo entre ambos que va a reformular la relación del petiso anteojudo con los jóvenes criminales. Pero hasta que eso suceda a Nic lo van a cagar a palos, lo van a humillar, le van a robar hasta su último centavo y va a quedar como un idiota frente a su familia y varios de sus amigos del cole. Hay una dosis importante de mala leche en el periplo que Larcenet traza para Nic, que tiene que ver por un lado con las decisiones erróneas que toma, y por el otro con lo que señalaba yo antes de las carencias afectivas que padecen todos estos chicos.
El dibujo de Larcenet acá está totalmente fuera de escala. Probablemente sea el mejor dibujado de todos los álbumes del ídolo que vimos en estos 16 años que lleva el blog. Larcenet trabaja en su estilo más caricaturesco, pero le agrega a todo una cantidad de detalles casi digna de Robert Crumb. Las sombras y las masas negras tienen una importancia poco frecuente en una comedia que pareciera apuntada a un público adolescente, los movimientos de cámara son continuos, no paran un segundo, y le dan mucha onda a páginas divididas en cuatro tiras en las que Larcenet nunca mete menos de 10 viñetas. Su hermano Patrice asiste a Manu en el coloreado de la historieta, con excelentes resultados. Tengo sin leer la adaptación que hizo Larcenet de La Carretera (ya llegaremos), donde podremos apreciar su otro estilo. Pero dentro del estilo "en joda", me cuesta pensar en un trabajo suyo mejor que Nic Oumouk.
Y como ya es costumbre, me toca hablar de una publicación de 2025 a cargo de autores argentinos, en este caso la antología Croma Cómics Especial Superterror. Si seguís a Croma en las redes, sabés que la mayoría de las historietas que publican tienen que ver con los superhéroes, pero como este especial salió para Halloween, la idea es que estas historias cortas jueguen también con elementos típicos de los relatos de terror. Veamos cómo les fue.
Quique Alcatena lleva al Dr. Talismán (el Dr. Fate del universo de Dr. Paradox) a los escenarios creados por Howard P. Lovecraft para Las Montañas de la Locura (ver reseñas del 26/12/24 y el 06/01/25), en una historia bastante emotiva y muy bien dibujada. En su aporte a la antología, Max Fiumara la rompe toda con el dibujo, le pinta la cara groseramente a todos sus colegas en una demostración de técnica, de puesta en página, de ritmo narrativo, de diseño de personajes, de color... todo al servicio de una historia con ínfimos vestigios de guion. Al ver trabajos como este, resulta especialmente frustrante que en Croma Cómics no haya guionistas...
Manu Loza trae de regreso a El Chtulo, con una linda historia ambientada en el mundo del catch, con buen ritmo, buenos dibujos, buenos textos y un color precioso a cargo de El Santa. En apenas seis páginas, Jules Mamone (antes conocida como Femimutancia) hace lo posible por presentarnos a dos personajes importantes y desarrollar una trama que los va a cambiar para siempre, pero resulta claro que en tan poco espacio no se puede ir tan lejos como se lo propuso la autora. El dibujo, exquisito.
Patricio Oliver y Dolores Alcatena ya estuvieron en la última antología que me tocó reseñar, y reinciden en esta. El aporte de Pato tiene un guion un toque confuso, con muchos personajes, pero unos dibujos y un color del hiper-carajo. En la de Dolores, por su parte, el guion parte de una consigna atractiva pero rápidamente se enrosca demasiado, mientras que el dibujo y el color están buenísimos. Dolores entiende posta los códigos del comic de terror y acá pone todo para inquietar al lector y hacerlo cagar en las patas.
Ignacio Minaverry y Luciano Vecchio ofrecen algunas de las páginas mejor dibujadas de todo el libro, pero las suyas no llegan a ser historias: son secuencias gancheras, atractivas, con mucho impacto visual, sin demasiada intención narrativa. Pedro Mancini casi se anima a prescindir del color, y la verdad que su historieta está tan buena que no lo necesita. El atractivo está claramente en el guion y en el inverosímil dibujo. Y me queda para el final la de Pablo Vigo, dibujada en un registro muy atractivo, con influencias de Gilbert Hernández, Basil Wolverton y Fletcher Hanks, pero con un guion confuso, que perdió mi interés en la segunda o tercera página. Otro artista de la San Puta al que le vendría bien trabajar en dupla con un guionista.
O sea que, como balance general, a nivel gráfico tenemos a diez bestias salvajes fagocitándose las unas a las otras, sin piedad. Los diez dejan la vida y demuestran a las claras por qué están entre los mejores dibujantes de nuestro país (y otros países). Y por el lado de los guiones, la cosa es mucho más despareja y nos encontramos con una mezcla entre hallazgos y tropiezos, algo bastante inevitable cuando los dibujantes se ponen la pilcha de artista integral y dejan afuera a los guionistas. La edición, a cargo de Black Cat y Meridiana, impecable. Ojalá este año haya otro especial de Croma Cómics en papel, con este mismo elenco de dibujantes y tres o cuatro guionistas de los que la tienen más o menos clara.
Y nada más, por hoy. Mañana, nuevas reseñas acá en el blog.
jueves, 5 de febrero de 2026
JUEVES NUBLADO
Acá estamos de nuevo, con un par de lecturas más.
Me puse las pilas y completé la (breve) colección de adaptaciones de las novelas de Richard Stark realizadas por el glorioso Darwyn Cooke. Me faltaban dos, una la reseño hoy, otra la guardo para dentro de un par de meses, para no reiterar conceptos. Parker: The Score tiene un problema bastante conspicuo, que no sé si lo genera Cooke o si lo hereda de la novela de Stark: casi no logra generar tensión. La sensación, crucial en todo thriller, de que en cualquier momento se va todo a la mierda y el protagonista va a terminar con el culo MUY roto, dura seis páginas y se desactiva 24 páginas antes del final. Durante todo el resto de las 130 páginas que tiene la novela gráfica, la tensión no está, o es mínima. Parker está tranquilo, sabe que le va a ir bien, que va a poder llevar adelante el ambicioso plan de Edgars para saquear en seis horas a un pueblito minero en las montañas de North Dakota. Y esa tranquilidad se transmite al lector, tanto a través del texto como de los dibujos de Cooke.
The Score parte de un gran argumento, tiene personajes cautivantes y diálogos magníficos. Sin hablar del dibujo, que es demasiado bueno para ser real (de todos modos, algo hablaremos del dibujo). Lo que le falta es más tensión, poner más nervioso al lector, hacerle sentir a los personajes el rigor de un peligro heavy metal, que los haga sudar fiero, que se caguen bien en las patas, y que ese cagazo le llegue con fuerza dramática al salame que está del otro lado de la página. El plan que trazan Parker y sus compañeros es tan eficaz y se desarrolla con tan pocos sobresaltos, que por momentos parece que están haciendo un trámite, no cometiendo un mega-delito. Por supuesto que, al ser tantos personajes, alguno va a mear fuera del tarro y se va a comer la puteada, el corchazo o algún tipo de muerte más escabroso. Pero está todo dentro de los riesgos lógicos de la osada movida que orquestan los protagonistas.
Lo mejor que tiene el guion es que te desorienta con dos personajes (casualmente las dos mujeres): te convence de que alguna de las dos se va a mandar una cagada grossa que va a terminar por arruinar los planes de Parker, y te sorprende cuando eso no sucede. El personaje de Mary, sobre todo, habla poco pero deja entrever una profundidad tremenda, al punto de que te dan ganas de que ella (y Alan Grofield) vuelvan a aparecer en otras historias de Parker.
El dibujo está resuelto con blanco y negro, en un claroscuro perfecto, complementado con un naranja no muy estridente. Darwyn Cooke nos acostumbró a un trazo prolijo, exquisito, y a personajes sumamente expresivos. Fondos elaborados, o fondos minimalistas, según lo que requiere la narración. Y efectos de iluminación tan logrados que parece increíble que solo estemos viendo dos colores. Ah, y la tipografía, preciosa. Visualmente, todo es placer y emoción en estas páginas en las que Cooke demuestra una vez más por qué se lo consideraba un maestro de la puesta en escena y la planificación de las secuencias.
Me queda sin leer la última novela/ historieta de Parker, pero no me puedo ir sin recomendar The Score, que me hizo pasar un muy buen rato, sumergido en el mundo del hampa de la mano de un autor con un talento a prueba de balas.
Allá por el 14/01/24 comentamos en este espacio la antología Match, coordinada por Leila Kovacs. Ahora es el turno de una nueva antología con Leila al frente (y muchos autores que aparecieron aquella vez), esta vez titulada Inconsciente Artificial. Son 22 historias MUY cortas (la más larga tiene cinco páginas)que giran en torno a la Inteligencia Artificial, con una mezcla muy ecléctica entre autores incipientes y autores consagrados. Veamos qué fue lo que más me gustó en la recorrida por estos trabajos.
La primera historieta tiene un guion de Juan Ramón Carvajal que me resultó interesante. El guion de la tercera, a cargo de Amie, también me llegó. "Bite" también tiene un buen guion, a cargo de la propia Leila Kovacs, dibujado nada menos que por el mítico maestro Lito Fernández.
Otras historietas que combinan buen dibujo y buen guion son la última (una joyita del incomparable Carlos Dearmas), la de Jorge Carrión y Enri Santana (una especie de spin-off de Agus, la chica fantasía, muy ingenioso y dibujado a un nivel tremendo), la de Luciano Spanto y Simi (una sátira descarnada a las entregas del Premio Oscar), la picante "El León" (escrita y dibujada por Amie, que se ve que no es muy fan de los freaks y los psicópatas que hoy gobiernan nuestro país) y "Grimorio", una especie de fábula creada por Patricio Oliver.
Quiero rescatar también a algunos dibujantes que hicieron un gran trabajo, pero a los que les tocó ilustrar guiones que no me generaron mucho interés: Ignacio Vega, Nahuel González, Martín Ochoa, Mari González Curia y la experimentada Majox, que dibujó un guion propio, de apenas dos páginas, en las que es muy difícil desarrollar hasta la más básica de las ideas. Y la otra autora integral que participa con una historieta escrita y dibujada por ella misma es Dolores Alcatena, para mi gusto mucho más inspirada a la hora de pensar la historia que a la hora de dibujarla.
El balance general es positivo, sobre todo en la comparación con Match, que no tenía tantos puntos salientes, por lo menos desde mi paladar comiquero. Me parece bastante evidente que Inconsciente Artificial se propuso subir la vara, y lo logró. Y eso sin dudas es una gran noticia, porque siempre está bueno recorrer las páginas de una antología y sorprenderse con trabajos de chicos y chicas que uno no tiene en el radar, o con trabajos breves de autores y autoras a los que generalmente asociamos con novelas gráficas u obras más extensas.
Nada más, por hoy. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas acá en el blog. Y como siempre, si quieren leer más, está la Comiqueando Digital disponible para descargar por muy poca guita en https://comiqueandoshop.blogspot.com.
lunes, 25 de agosto de 2025
LUNES ANTOLÓGICO
Venía bastante embalado con el comic brasileño, pero le voy a meter pausa unos días, para leer material de otros países de Latinoamérica que conseguí en estos últimos meses.
Empiezo en Colombia, año 2024, con una antología titulada Aguacero que reúne trabajos de autores y autoras jóvenes de Bogotá que participaban del Taller Distrital de Narrativa Gráfica de Idartes allá por 2022. De esta frase ya se desprenden tres problemas: 1) se trata de autores sin trayectoria, perfectos desconocidos de los cuales un buen porcentaje tal vez no llegue a trabajar nunca de manera profesional en el mundo del comic. 2) es un taller, por ende se estimula (como es lógico) la búsqueda y la experimentación, algo que en manos de autores no profesionales puede dar resultados catastróficos. Y 3) son muchos autores para un libro de apenas 70 páginas, o sea que cada uno tuvo pocas páginas para desarrollar sus historias, sus personajes, etc.
Con todo esto en contra, veamos qué se puede rescatar de Aguacero. El dibujo de Isabel Trujillo es realmente sólido. Cami San, autora de "Ser Playa" la tiene muy clara, maneja una línea muy idónea para trabajar en una onda poética, introspectiva, sutil. Diana Sarasti no es una virtuosa del dibujo, pero narra bien y lo que cuenta es divertido e interesante. Uno de los que más se destacan es Marco Pinto, que no solo dibuja bárbaro, sino que además desarrolla en tres páginas una buena idea. Otro excelente dibujante es Rick Renart, que maneja un claroscuro potente y lo complementa muy bien con grises y con un toque de naranjas que le quedan muy bien. Y otro gran dibujante, muy completo, con un trazo exquisito y a la vez sumamente idóneo para narrar aventuras, es Iván Saboya. Su historieta resume en apenas cuatro páginas una trama que daba para 10 ó 12, pero igual se disfruta muchísimo.
El resto, lo de siempre. Historias demasiado breves en las que apenas se logra esbozar una idea, o haikus que apenas logran tirar cuatro o cinco frases con una intención más poética que narrativa, o delirios fumancheros inentendibles, o historietas tan mal dibujadas que resulta casi imposible involucrarse en la lectura. Por suerte, hay una selecta minoría dentro de Aguacero que permite suponer que la nueva camada de autores y autoras de Colombia nos va a dar unas cuantas alegrías. No ahora, claro, sino cuando los dejen crecer, aprender las cositas que les falta aprender, y desarrollar su talento en más páginas, con menos restricciones.
En el año 2018 se empezó a publicar en Japón una antología llamada Tezucomi, de la que salieron 18 números, en formato magazine. La consigna era juntar a autores importantes, tanto de Japón como de otros países, para homenajear a Osamu Tezuka con nuevas historietas que de algún modo intersectaran con los grandes clásicos del maestro. A principios de 2021, la editorial francesa Delcourt tradujo todo este material, hizo una selección, y lanzó tres tomos de más de 400 páginas con lo que -suponían- más le iba a interesar a los lectores galos. En España, Planeta hizo lo propio, y la selección no coincide, ya que -lógicamente- la selección española prioriza los trabajos de autores de ese país. Pero no me quiero meter con la edición española, porque siempre que la vi estaba carísima y nunca la pude comprar. El Vol.1 de la francesa, en cambio, me sonrió desde una batea de ofertas y es el único que tengo en mis manos (si alguien me quiere donar los otros dos, yo feliz de la vida). Si digo en la misma frase "selección" y "francesa", enseguida pensamos en un subcampeonato, algo que estuvo cerca de ser glorioso, pero no llegó. Algo de eso hay. Veamos.
El Tezucomi Vol.1 de Delcourt arranca con un delito a mano armada: nos meten más de 60 páginas de una serie de tres tomos, que -si te copa- te tenés que comprar POR FUERA de esta antología. Se trata de una obra basada en Dororo y titulada "Search and Destroy", escrita y dibujada por Atsushi Kaneko, el mangaka que nos visitó hace muy poquito en la Crack Bang Boom. El dibujo de Kaneko es espectacular, MUY occidental en un montón de cosas, super dinámico, atrevido, con cosas de Paul Pope, de Luis Bustos y hasta de Massimo Rotundo. Una bestia total. Lástima que la historia apenas arranca... y que no tiene mucho que ver con Dororo, para ser sinceros.
Después nos hacen el mismo truco sucio (60 páginas de una serie de tres tomos) con "La niña de la noche", una especie de remake de Ayako a cargo de Kurin Kubu, artista mucho más limitado (o limitada, no lo sé) que Kaneko. Su versión de Ayako es más porno que la de Tezuka... y su dibujo va bastante para el lado del fan service pajeril. No tiene mucho más atractivo que eso.
Por suerte ahí se termina el curro de mostrarte la puntita de series que tenés que ir a leer a otros libros. Llega la versión de Prime Rose que nos ofrece Souichiro, muy jugada a la machaca, pero dentro de todo eficaz y correcta. Una obra corta y zarpada de Tezuka como fue Barbara, cae en manos de Atsuko Ishida, que no tiene la menor idea de qué hacer con ella. Ni siquiera están buenos los dibujos, la narrativa es confusa... una cagada atómica.
El que más parecido a Tezuka dibuja en todo el tomo es el maestro brasileño Mauricio De Souza, que homenajea a quien fuera su amigo con una historieta de Ribbon no Kishi un poquito ingenua, pero sólida y consistente con ambos mundos, el del Dios del Manga y el del Walt Disney de Brasil. Ahora es el turno de los autores franceses, y tenemos al amigo Jean-David Morvan en equipo con ScieTronc, un muchacho fuertemente influenciado por el shonen noventoso. Ambos cuentan una nueva historia de Midnight, también muy jugada a la acción y las peleas, con un nivel de violencia electrizante y una muy linda aparición de Black Jack.
El propio Black Jack protagoniza la siguiente historieta, con un guion logradísimo de Elsa Brants y dibujos realmente majestuosos de Bertrand Gatignol, mucho más jugado que en el trabajo que vimos el otro día (09/08/25). Son menos de 20 páginas, pero con un impacto alucinante. Otro francés, Reno Lemaire, propone una nueva versión de Kimba, también pasada de rosca en materia de violencia. El dibujo es bueno, no le cuesta para nada narrar en sistema oriental, pero el guion es un poco básico y se aleja mucho del espíritu de Tezuka. Y otra historia de autores franceses donde la machaca es protagonista está a cargo de Florence Torta y Philippe Cardona, quienes vuelven al universo de Dororo, de un modo bastante más fiel al original que el de Atsushi Kaneko. El dibujo es excelente, pero no hay mucha más sustancia que las luchas, el gore y la sangre.
Y me guardo para el final a dos de mis autores españoles favoritos. El enorme Víctor Santos aporta una historia perfectamente conectada con la que narrara Tezuka en la mítica MW. Es casi un "episodio perdido" del clásico seinen del Manga no Kamisama, dibujado de manera brillante por un Santos inspiradísimo. Y por último lo tenemos a Juan Díaz Canales, acá como guionista y dibujante de una historia que se conecta -también de manera notable- con la de Adolf, el clásico ochentoso de Tezuka. Acá, además del führer, tienen peso en la trama tres personas llamadas Richard, como un guiño a los tres Adolf de la obra original. La trama es intensa, atrapante, sin elementos fantásticos ni chistes, y con mucho peso del contexto histórico que es -lógicamente- la Segunda Guerra Mundial. Una cátedra del guionista de Blacksad y Corto Maltés, que además dibuja como los dioses en ese estilo fascinante, entre Will Eisner y Naoki Urasawa.
Espero conseguir algún día los tomos restantes, sobre todo para leer el material de los autores españoles, que son los que -me parece- mejor sintonizaron la onda de actualizar/ homenajear al historietista más importante de todos los tiempos que fue (obviamente a mi criterio) Osamu Tezuka.
Perdón por la extensión de la entrada de hoy, y nos vemos el miércoles a las 22:30 en el canal de YouTube de Comiqueando con una nueva emisión en vivo de Agenda Abierta.
jueves, 31 de julio de 2025
JUEVES EN CASA
Hoy no pisé la calle, estuve todo el día en casa. Un embole importante. Pero el lado positivo es que tengo un rato para escribir reseñas... y por ahí después junto ganas de salir a comer algo en algún lugar copado.
La bisagra entre las décadas del ´80 y ´90 fue un momento muy interesante en el comic británico, una etapa en la que floreció un comic alternativo muy vital, raro, experimental, rupturista. Una primavera cortita, porque en pocos años las revistas que apostaron por la vanguardia habían desaparecido, pero que nos dejó algunas obras muy notables. En el mejor año de su historia (1991) Dark Horse decidió publicar en EEUU algo de toda esa explosión alternativa británica (mezclada con cositas de un par de autores yankis) y así nació Deadline U.S.A., una antología en formato librito de 100 páginas en blanco y negro que tuvo apenas tres entregas, para luego pasar al formato comic book (con menos páginas), en el que salieron ocho entregas más. Esos ocho comic books los completé y leí hace no mucho, y DESPUÉS me enteré que antes había que leer los tres libritos, de los que (hasta ahora) conseguí solo el Vol.2.
Con una ingenuidad digna del boludo que creyó que si ganaba la ultraderecha iba a cobrar en dólares, yo suponía que el recurso de publicar historias largas en fetas se había utilizado solo en los comic books, no en los libritos. Bueno, en este Vol.2 me encuentro con un montón de historietas serializadas, de las que aparecen unas pocas páginas y terminan en continuará. Ya sé como siguen, porque (si bien no tengo el Vol.3), leí los episodios que aparecieron en los nºs 1 al 8 de la colección siguiente, pero igual es un pijazo. Entre estas serializaciones, hay material MUY grosso, como Thirteen O´Clock de Richard Sala o Wired World de Philip Bond, y cosas más raras, más crípticas (pero visualmente atractivas) como Silence, de Alec Stevens, o Doe (de Ho Che Anderson).
Entre las historietas autoconclusivas, hay entregas de una sola página de los gloriosos Milk & Cheese (a cargo del inmenso Evan Dorkin), una muy bizarra de Tank Girl (por Alan Martin y Jamie Hewlett), una de Hugo Tate (por Nick Abadzis), un gran episodio de Johnny Nemo (de Peter Milligan y Brett Ewins) y uno de Be-Bop and Lula, escrito y dibujado por el inolvidable Steve Dillon, en un estilo mucho más despojado, más cercano al de Moebius, sobre todo cuando dibuja paisajes futuristas. Y por supuesto, historias cortitas muy raras, muy experimentales, como las de Phil Hester (otra antología en la que aparece este monstruo), las de Shaky Kane, las de D´Israeli, o la de Rachel Ball. Obviamente no faltan un par de autores totalmente pasados de rosca, que aportan trabajos 100% inentendibles e inabordables, ya sea por la torpeza en la narrativa, por la impericia en el dibujo o por un rotulado abominable.
Pero bueno, soy fan del comic británico alternativo de esta época, y ni bien vea a buen precio el Vol.1 y el Vol.3 de esta primera etapa de Deadline U.S.A., los voy a capturar.
Me voy a Italia, año 2015, cuando sale el Vol.138 de la colección Ristampa Dago, en la que la editorial Aurea recopila (o recopilaba, no lo sé) los episodios de Dago que aparecían semanalmente en la antología LancioStory, en entregas de 12 páginas. Acá ya estamos en el último tramo de la carrera de Robin Wood, en la que el ídolo escribía la serie semanal, pero había delegado en otros guionistas las novelas gráficas mensuales.
"La Rosa del Mondo" ofrece 60 páginas de historieta (cinco episodios semanales) a todo color, escritas por Wood. Las primeras 48 páginas conforman el arco argumental que da título al tomito, y están dibujadas y coloreadas por el marplatense Marcelo Borstelmann (a quien ya vimos por acá un lejano 06/03/17). El tratamiento del color es rico en efectos de iluminación y en texturas, pero acentúa el principal (tal vez el único) defecto del dibujo de Borstelmann. Cuanto mejor logrado está el objetivo de que las imágenes parezcan fotos, más llama la atención lo estático del dibujo. O sea que el mayor grado de realismo se traduce en una mayor dureza en el movimiento y las expresiones de los personajes.
El guion es una larga batalla entre dos bandos, uno que ataca una ciudad y otro que la defiende, y el rol de Dago en el conflicto es francamente menor, si no fuera porque tiene intereses románticos en las dos mujeres con cierto protagonismo en la historia que -obviamente- luchan una para cada bando. Cuando uno se convence de que Dago va a hacer "la Gran Archie" (es decir, no decidirse nunca entre la rubia y la morocha y seguirle el juego a las dos), Wood nos sorprende en las páginas finales: allí el veneciano, una vez finalizado el sangriento combate, se va con una de las dos, a vivir unas vacaciones de paz, amor y besos.
Y en las 12 páginas restantes, arranca un nuevo arco argumental, esta vez dibujado (como los dioses) por el cordobés Carlos Gómez. La trama no está ni cerca de resolverse cuando el tomito llega a la última página, pero los caraduras de la Aurea le ponen a la última viñeta un cartelito que dice "FINE". Fine, las tarlipes. Menos mal que tengo el librito que le sigue, y pronto me voy a enterar cómo continúa la historia de Dago con Ercole Boldrini, un muchacho falsamente acusado de haber matado a una nena, al que el héroe salva de morir en la horca.
Como siempre digo, no soy muy fan de Dago, porque me la baja un poco leer una y mil aventuras del Guacho Pistola que le gana a todos en todas las disciplinas. Dago es tan capo como Batman, pero además le baja la caña a cuanta mina linda se le cruza. Y a mí me gusta que los héroes la remen más de atrás, que transpiren más la camiseta, que las victorias les cuesten un huevo. Si no, es un trámite, se pierde la épica. Pero bueno, cada tanto, hago el esfuerzo, porque me gustan los diálogos que escribía Robin y porque (por lo menos en la serie semanal) Dago suele tener muy buenos dibujantes. Acá, esas 12 paginitas de Gómez (coloreadas por Lautaro Rinaldi), prometen un Vol.139 repleto de magia. Y además está buenísimo ver al cordobés plantar páginas de no más de cinco viñetas, después de haber leído esos álbumes hechos para Francia en los que metía 11 ó 12 cuadros por página, algunos microscópicos.
Nada más, por hoy. Cerramos Julio con 13 entradas, una barbaridad. Veremos qué onda Agosto. Gracias y hasta pronto... Y quienes todavía no descargaron la Comiqueando Digital de https://comiqueandoshop.blogspot.com/, dale... media pila, que vale chauchas y es lo ÚNICO por lo que cobramos, de todo lo que brindamos todos los fuckin´días hace 8.500 fuckin´años.
Etiquetas:
antología,
Carlos Gómez,
Dago,
Marc Borstel,
Robin Wood
martes, 29 de julio de 2025
MARTES SOLEADO
Todavía no terminó Julio y ya clavé 12 entradas en el blog. ¿Qué me contursi? La verdad que entre películas y lecturas, salió un mes ultra-comiquero. Vamos con las reseñas de un par de libros más.
Por esas cosas de los japoneses y la extraña forma que tienen de vender las licencias de los mangas a las editoriales extranjeras, Ivrea metió en un mismo tomo dos obras de Junji Ito que no tienen un choto que ver una con la otra. El tomo argentino se titula "Frankenstein" y tiene más de 400 páginas. La primera mitad, está compuesta por historias de terror/ misterio/ suspenso/ bizarreadas varias, casi todas protagonizadas por Oshikiri, un pibe que vive solo en una extraña mansión en la que pasan cosas muy locas. Hay fantasmas, muertos en las paredes, un vórtice que da a otra dimensión... y algunas cosas son reales y otras son alucinaciones de Oshikiri. Lo que hace acá Ito es tirar una idea fuerte, desarrollarla hasta donde se le da la gana, y terminar la historia donde a él le parece, no necesariamente cuando el conflicto que plantea llega a una resolución. Algunas son buenas ideas, desperdiciadas en malas historias. Y otras ni eso. Son imágenes de alto impacto, enigmáticas, perturbadoras o simplemente asquerosas, alrededor de las cuales el autor trata de armar un argumento, con distintos niveles de éxito.
La verdad que si fuera por este primer tramo, ni se me ocurriría conservar este libro, porque ni siquiera el dibujo de Ito está en un nivel cercano a los de sus momentos más gloriosos. Las tramas son un poco rudimentarias, el capricho de que los protagonistas sean siempre chicos y chicas de escuela secundaria me seca los huevos sobremanera, y en todos los casos, lo que Ito cuenta en 30 ó 35 páginas se podía contar en 10 ó 12.
Felizmente, después de esta primera mitad medio "más de lo mismo", tenemos la adaptación de Frankenstein, sorprendentemente fiel a la versión original con la que la genial Mary Shelley inauguró eso que hoy llamamos "ciencia ficción" allá por 1818. Como cuando le tocó adaptar "Indigno de ser humano", acá Ito se pone la 10 y la cinta de capitán. Su Frankenstein, además de MUY respetuoso de la versión literaria, es un manga atrapante, narrado de manera magistral, sin abusar de los bloques de texto (vicio muy habitual en las adaptaciones), repleto de imágenes impactantes, aunque esta vez perfectamente integradas a un argumento sólido. Como en la novela de Shelley, acá no pasa todo por las tropelías que comete el monstruo sino más bien por las oscuras obsesiones que atormentan a Victor Frankenstein, su creador. El personaje central es Victor, y su criatura tiene un rol importante, pero no le roba el protagonismo.
Por supuesto que, con la adaptación en manos de Ito, el terror se va a hacer presente en la narración. Pero es un elemento más, al igual que el drama. También hay una trama romántica (una y media, podríamos decir) y momentos (el principio y el final) donde se impone una aventura en paisajes exóticos, todo maravillosamente dibujado por el astro japonés.
No hace falta que lo subraye, pero sin dudas estas casi 200 páginas (originalmente realizadas por Ito a mediados de los ´90) son las que hacen que valga la pena comprar y atesorar el libro, sobre todo si sos fan de Frankenstein o de los orígenes de la ciencia ficción.
Vamos a Estados Unidos, fines de 2018, cuando DC publica la antología Nuclear Winter Special, un librito con 10 historias cortas de ocho páginas cada una, hilvanadas por una secuencia medio en joda, en la que el protagonista es Rip Hunter. Lo que más me sorprendió es la calidad de los dibujantes: el italiano Giuseppe Camuncoli, Brad Walker, el rosarino Cristian Duce, Yasmine Putri, Dexter Soy, el prócer Jerry Ordway, el maestro Phil Hester, el chileno Amancay Nahuelpan y Scott Kolins. No hay uno flojo, de verdad. Visualmente, es una antología muy pareja, y con un nivel altísimo. Veamos qué onda los guiones.
La historia de Damian Wayne contra Ra´s al Ghul (a cargo de Colin Kelly y Jackson Lanzing) no está mal, es correcta y poco pretensiosa. La de Superman y Martian Manhunter ambientada en el futuro del One Million es excelente, sorprendente y emotiva. La de Flash (a cargo de Jeff Loveness) no me pareció gran cosa. La de Supergirl (de Tom Taylor) me intrigó porque está ambientada en un futuro en el que Kara es bastante mayor, y tiene una hijita. No sé si está conectada a una saga más extensa que nunca leí, o si es un invento fumanchero de Taylor, pero funciona. Mairghread Scott firma el unitario protagonizado por Aquaman, también muy poco ambicioso, bastante entretenido. La de Firestorm está a cargo del maestro Paul Dini, que se zarpa un poquito en la cantidad de texto y la cantidad de cuadros que le hace dibujar a Ordway, pero está muy bien, es una linda vuelta de tuerca a un concepto bastante ramplón como era el de la Nuclear Family (creada por Mike W. Barr como antagonistas de los Outsiders). El propio Hester escribe el guion de la historieta de Kamandi, que está muy buena y te deja con ganas de más. La más flojita tal vez sea la de Catwoman (escrita por Cecil Castelucci) y el librito cierra con una de Green Arrow, a cargo de un guionista al que nunca había oído nombrar: Dave Wielgosz. Una muy grata sorpresa, porque -si bien prácticamente no hay acción- nos presenta a un Oliver Queen crepuscular muy interesante, muy consistente con lo que fue toda la trayectoria de Green Arrow como superhéroe, y con una exploración de sus vínculos muy intensa y muy profunda, sobre todo si pensamos que está todo contado en apenas ocho páginas.
Como siempre, por sobre el frío del invierno y por sobre la desolación de los escenarios de futuros distópicos, en los que la Tierra está hecha mierda o los superhéroes están viejos o derrotados, se impone la luz, la esperanza. No importa cuándo, no importa cómo, los íconos de la justicia, la bondad y el altruismo van a aportar su granito de arena para que el universo, la ciudad, una familia, o un amigo, sean un poquito más felices. Casi todos los guionistas que colaboran en el Nuclear Winter Special captaron esa consigna y la convirtieron en historias cortas que tal vez no tengan tanta prensa ni tanta repercusión como las series mensuales o las miniseries de Black Label, pero que se disfrutan sin mayores inconvenientes y además inspiraron a los dibujantes para que se pongan las pilas y realicen trabajos muy, muy notables.
Hasta acá llegamos, por hoy. Capaz que hay una entrada más antes de fin de mes (lo dudo), pero lo que es seguro es que nos vemos mañana a las 22:30, en vivo en el canal de YouTube de Comiqueando, en una nueva emisión de Agenda Abierta. ¡Gracias y hasta entonces!
Etiquetas:
antología,
DC,
Frankenstein,
Junji Ito
martes, 22 de abril de 2025
THE BEST AMERICAN COMICS 2015
Aquell@s que siguen este blog hace mucho tiempo recordarán que hubo una época en la que una vez por año yo me compraba el The Best American Comics del año anterior y lo reseñaba en este espacio. El último reseñado en orden de salida fue el de 2013, allá por el 08/07/14, un par de años más tarde conseguí el de 2007 y lo reseñé el 28/04/16. El año pasado, encontré MUY barato el de 2015 y dije "bueno, dale, reincidamos". Craso error.
La verdad que la selección que presentan Jonathan Lethem y Bill Kartalopoulos por momentos es tan decepcionante, que hasta puede ser motivo de orgullo para los que quedaron afuera NO formar parte de la misma. Todo el tiempo flota la duda... "Si estos son los mejores, no me quiero imaginar lo que serán los peores". La selección de 2015 va más a fondo con dos de las características más polémicas de las ediciones anteriores: primero, centrarse en la producción marginal, mucho más cerca del underground que de las historietas que aparecen en los diarios y en las grandes editoriales de comic books. Y segundo, incluir un montón de extractos de novelas gráficas, fragmentos elegidos de manera dudosa de obras que uno ya tiene, o ya sabe que quiere tener... completas, no en una muestra "gratis" de 12 ó 14 páginas. A mí esto último esta vez me jugó a favor: gracias a los extractos que aparecen en este libro, decidí que NO me voy a comprar dos novelas gráficas que tenía en la mira, una de Jules Feiffer y una de Peter Bagge.
Como nunca antes en los libros de esta serie, me encontré con un montón de páginas ocupadas por material francamente horrible, trabajos de chicos y chicas que dibujan muy mal y narran peor. Y lo más loco: estos son trabajos de 2014, y en los 10 años posteriores nunca vi otros trabajos posteriores de estos mismos autores, ni mejores ni peores. Lo que me hace suponer que Lethem y Kartalopoulos metieron en el BAC a una camada de autores cuyo paso por la historieta fue efímero e intrascendente. Pero, como siempre que caigo en garras de una antología que me decepciona, encontré varias cosas para rescatar. Veamos.
Ben Duncan, dibujante de la San Puta, con ideas muy limadas.
Julia Gfrörer, con una muy buena historieta histórica protagonizada por Simón el Bautista. Gran manejo del tempo narrativo y un trazo en la línea del Eddie Campbell de From Hell.
Megan Kelso, que siempre dibuja bien, aunque acá no me interesó lo que tenía para contar.
Eleanor Davis, dibujante extraordinaria, con un manejo impactante del color y muchos logros en la puesta en página.
Henriette Valium, una autora con un dibujo DEMENCIAL, completamente incompatible con la función narrativa que debe tener el dibujo en la historieta, pero muy, muy atractivo.
Ron Regé Jr., otro que siempre cumple. Una pena que le hayan seleccionado solo tres paginitas.
Mat Brinkman, una bestia con un manejo alucinante del blanco y negro, con cosas de Hideshi Hino, Thomas Ott y Richard Corben. No entiendo cómo en los últimos 10 años no escuchamos hablar de él, al menos día por medio.
El recordado Ed Piskor, gran dibujante y gran narrador.
Peter Bagge, con un fragmento de una novela gráfica que no me generó mayor interés (Woman Rebel: The Margaret Sanger Story), pero que obviamente está muy bien dibujada.
Jim Woodring, cada día más zarpado. Un dibujante inexplicable, de una imaginación y un talento indescriptibles.
Jesse Jacobs, un autor interesantísimo, precursor de varias cosas que vimos más tarde en obras de Femimutancia y Sole Otero, por poner ejemplos que todos conocemos.
Y finalmente, las seis páginas de Crime Chime Noir, del ignoto (o ignota) A. Deger, una especie de vuelta de tuerca lisérgica al estilo de Massimo Mattioli, muy bien lograda.
Fuera de eso, muy poco para rescatar. Un extracto de la maravillosa The Wrenchies (de Farel Dalrymple), que vimos acá el 26/05/16... y el resto no está ni cerca de ese nivel. Huyendo del mainstream, Lethem y Kartalopoulos cayeron en las garras de un montón de autobiografías pedorras de chicos y chicas con menos calle que una pantufla, o dibujantes que quieren ser Simon Hanselmann y no les da la nafta.
Una pena cómo chocaron la Ferrari. Los BAC eran (hace muchos años) una cita no te digo impostergable, pero sí muy atractiva, donde solíamos encontrarnos con material muy variado y -casi siempre- muy bueno. Nunca vi ni de cerca el BAC 2014, pero no descarto comprarlo el día que lo encuentre a buen precio. Y posteriores a este de 2015, me parece que no, que no me compro ninguno más, por las dudas de comerme otro garrón como el de hoy.
Tengo por la mitad otro librito, así que calculo que en un par de días se me habrá juntado material como para volver a postear acá en el blog. Gracias y hasta pronto.
Etiquetas:
antología,
The Best American Comics
domingo, 24 de noviembre de 2024
DOMINGO CAMPEÓN
Con la Copa Sudamericana ya en manos de la gloriosa Academia, le robo un rato más a la Comiqueando Digital para redactar las reseñas de los últimos libros que leí.
Este tomo de 2002 arranca con una revelación que no me esperaba. Allá por 1997, cuando todavía funcionaba la Línea Laberinto de Planeta-DeAgostini, varios autores se pusieron a trabajar en historias cortas para una antología que se iba a llamar Laberinto Presenta, pero que finalmente nunca vio la luz. Años más tarde, en este libro titulado Lo Mejor de Cada Casa, se reúnen las historias que ya estaban entregadas y que habían quedado inéditas tras el cierre de la Línea Laberinto. O sea que este libro es el epílogo, o la coda, a aquella recordada (en una de esas, por pocos) patriada que buscaba darle un espacio a nuevas voces del comic español. 22 años más tarde, muchas de esas voces ya no son nuevas, sino que algunos se consagraron y otros se dedicaron a otra cosa. Veamos.
La primera historieta ofrece un guion más que correcto de César Galiano, con excelentes dibujos de Pedro Espinosa. Es una aventura exótica con una sana dosis de mala leche, que le hubiera encantado escribir a Enrique Sánchez Abulí para que la dibujara Jordi Bernet. La segunda historieta nos lleva al mundo de Subterráneos, la creación de Montecarlo que ya había aparecido en su propio comic book dentro de la Línea Laberinto, de nuevo con un nivel muy alto en el dibujo y un surrealismo medio lírico, medio críptico en el guion. Después aparece otro capo de Laberinto, Oriol Roca, con una historieta rarísima, en la que combina una grilla muy clásica (la de nueve viñetas) con un argumento muy extraño, ambientado en el mundo del boxeo. El dibujo se juega con todo a la línea clara y el claroscuro bien power, una especie de cruza entre Santiago Sequeiros y Miguel Ángel Martín.
Después tenemos un unitario dibujado con muchas pilas por Sergio Sandoval (a quien hoy vemos habitualmente en distintos títulos de DC Comics), con un guion también bastante raro de Gonzalo Torné de la Guardia, que conecta un relato de asesinos tipos Pulp Fiction con la mitología griega. Otro dibujante totalmente consagrado en el mercado de EEUU, Marcos Martín, tiene a su cargo los dibujos de la mejor historieta del libro, Grupo Salvaje, una maravillosa bizarreada escrita por Mario Tarradas Espuña. Y le sigue una aventura ambientada en el Japón feudal medio flojita, muy sobrecargada de texto, obra de Roke González y Carles Roman.
Ya cerca del final, tenemos dos historietas dibujadas por el gran Enric Rebollo. La primera es medio un chiste largo, con un trazo muy suelto, idóneo para una trama basada en el humor. Y en la segunda tenemos otro guion de Roke González lastrado de algunos lugares comunes y giros obvios, pero el dibujo de Rebollo está mucho más elaborado y por momentos es realmente espectacular. El anteúltimo turno le corresponde al gran Quim Bou, que trae una historia de Bruno, el implacable asesino al que tiempo después veremos protagonizar historietas en la línea Brut de La Cúpula, siempre con un dibujo notable, en el que se destaca la aplicación de los grises. Y cierra una historia muy interesante escrita por Valentín Menéndez, dibujada por otro crack del Siglo XXI: Pepo Pérez, en un estilo que se parece poco al que luce en al actualidad. Este era un relato que, por su complejidad, necesitaba más de nueve páginas. Por eso quedó como apretado, con páginas muy sobrecargadas de viñetas y de información, que se podría haber repartido mejor en 12 ó 13 páginas. Pero las ideas, los personajes, los diálogos y los dibujos están muy bien. Conseguí este libro en oferta y fue una muy grata sorpresa. Si en los ´90 fuiste fan de la Línea Laberinto, buscalo y atesoralo.
Había leído Ninguna Historia Feliz en digital hace unos meses, cuando el editor me invitó a conducir la presentación del libro que se hizo en la Biblioteca Nacional. Ahora lo leí de nuevo, y volví a deleitarme con los mágicos dibujos de Carlos Dearmas, autor integral de todas las historias cortas que recopila el libro, realizadas entre 2018 y 2023.
Para mi gusto, las mejores historietas son las últimas, porque son las más extensas y las que le permiten a Dearmas estructurar algo así como un conflicto. Las más cortitas no tienen conflictos, son como breves reflexiones, en general con alto vuelo poético. En todas las historietas (largas y cortas) abundan las metáforas y los simbolismos, y una prosa sofisticada, de tipo que leyó mucha literatura y mucho poesía, no solo historieta.
Así como el título de la antología te garantiza que no vas a encontrar finales felices, yo te garantizo que no vas a encontrar estructuras narrativas clásicas. A Dearmas no le interesa en lo más mínimo plantear tramas, desarrollarlas y llevarlas hacia una resolución. Lo suyo son más bien ideas, o puntitas de ideas, elevadas al nivel de arte por unos dibujos descomunales y acompañadas de una prosa que padece un poco el rotulado manual. El autor trabaja con una grilla clásica (seis viñetas rectangulares iguales) que funciona a modo de "segundo set de signos de puntuación" para estos enunciados de corte poético o filosófico, en páginas que a veces cambian el blanco y negro por sutiles irrupciones de amarillos, celestes, rosas o morados.
En todos los casos, el dibujo es maravilloso. El trazo de Carlos es estilizado, orgánico, sus angulaciones extremas y originales, y su técnica para entintar (que nos remite enseguida a la de Andreas, o a la de Gary Gianni, pero con onda) genera un impacto visual único. El libro reproduce las páginas en un formato pequeño (15,5 x 11,5)... ¡pero los originales son de ese mismo tamaño!
Ninguna Historia Feliz es el fascinante testimonio de lo que hace un autor inquieto y virtuoso cuando no está atrapado en las redes de un trabajo por encargo. Dearmas se generó a si mismo este espacio de libertad creativa, chiquito, efímero, marginal, y felizmente estos experimentos se convirtieron en un muy lindo libro publicado por Garza de Papel. Si ya sos fan de este talentoso historietista entrerriano, este librito te va a ser muy feliz. Y si no lo conocías, preparate para muchas sorpresas de las buenas.
Nada más, por hoy. Espero volver a postear pronto en el blog y nos vemos el miércoles a las 22:30 en el canal de YouTube de Comiqueando, donde vamos a estar con una nueva emisión en vivo de Agenda Abierta, gratis para toda el habla hispana. Gracias y hasta pronto.
martes, 19 de noviembre de 2024
POR FIN DE VUELTA
Me costó un montón encontrar un tiempo para leer y reseñar libros, pero acá estamos, siempre en offside, robándole horas a la Comiqueando Digital.
Hoy freno un cachito mi maratón de comic español, para irme a Noruega, a descubrir los primeros trabajos del incomparable Jason. Les Poches Pleines de Pluie (los bolsillos llenos de lluvia) es una antología de casi 150 páginas que reúne historietas realizadas por Jason entre 1992 y 1999, en la etapa embrionaria de una carrera que ya lleva más de 25 años de enorme (y merecido éxito). Hay ilustraciones, tiras cómicas, historietas de poquitas páginas y hasta una historieta larga, (la que da título al libro) de 48 páginas.
Lo más interesante es que en muy, muy pocas de estas páginas vemos el estilo gráfico que identificamos al toque con el nombre de Jason. La mayoría son o bien historietas en las que el noruego está en busca de ese estilo tan característico, o bien historietas en las que prueba con una estética totalmente distinta, al punto que si no te dijeran que son de Jason, jamás te darías cuenta. Gracias a este libro, podemos ver cómo en los ´90 Jason generaba material que llevaba un rumbo muy distinto al de las obras con las que se consagraría en el Siglo XXI. En la extensa Les Poches Pleines de Pluie, por ejemplo, Jason parece un autor del indie norteamericano. La puesta en página y el ritmo remiten enseguida a Adrian Tomine, mientras que el grafismo se parece al de David Lapham, Jason Lutes, Eric Shanower... por momentos algún chispazo más europeo, tipo Dominique Hé o Daniel Ceppi... Se nota en qué momento descubre a Teddy Kristansen, en qué momento a James Kochalka, en qué momento a Tony Millionaire... por momentos aparecen yeites típicos de Christophe Chabouté... todo esto en historias cortas, de modo que el salto de un estilo a otro no parezca un ataque de esquizofrenia, sino una búsqueda por parte del autor.
Los guiones de estas historias cortas dibujadas "a lo norteamericano" no me llamaron demasiado la atención, tal vez por el impacto que me produjo ver a Jason dibujar en estos estilos que no asociaba para nada con él. En cambio, en las historietas que son estéticamente más parecidas a las que ya conocía, me enganché mucho más con los relatos. Acá hay pequeñas variaciones del estilo habitual de Jason: un pincel más grueso y peludo en vez de la línea finita, siempre del mismo grosor; experimentos raros con el claroscuro; grises aplicados con tramas mecánicas; personajes más "orgánicos" y más expresivos, más "Disney", si se quiere... y una historieta gloriosa en la que Jason demuestra que puede reproducir todos los rasgos del estilo de Basil Wolverton, incluso la clásica fórmula del guion de aventuras de los años ´50. Mi historieta favorita del libro dura una sola página: está dibujada por Jason en su estilo más conocido y tiene unos homenajes gloriosos a Hugo Pratt y Moebius. Después hay algunas entretenidas, con diálogos punzantes, y hasta con referencias a Ernest Hemingway, una especialidad del noruego. Y otras muy crípticas, regidas por una lógica más cercana al sueño, o al capricho, que están bien dibujadas, pero nada más.
Para el fan de Jason, Les Poches Pleines de Pluie está muy bueno, porque es el "Year One", es la revelación de qué caminos recorrió el ídolo hasta llegar al estilo en el que se asentó y la rompió toda. Para el que no es fan de Jason, no creo que sea ni un buen punto de ingreso al maravilloso mundo del noruego, ni tampoco una lectura fundamental.
Me voy con otra antología, un nuevo especial de 100 páginas de los que publicó DC para conmemorar los 80 años de sus personajes más icónicos. Hace un par de años vimos el del Joker (07/09/22) y creo que ya conseguí todos los demás, pero hoy tengo para reseñar el de Aquaman. Siempre con la restricción de resolver las historietas en ocho páginas, pero con la libertad de poder ambientarlas en cualquier época de la rica historia del personaje (o incluso traer de vuelta a iteraciones que hoy no se consideran canónicas), diez equipos creativos se tiraron a la pileta, obviamente con resultados disímiles. En el primer turno, tenemos un guion cumplidor de Jeff Parker, muy bien dibujado por Evan "Doc Shaner", con un Aquaman que encaja con la versión actual, o por lo menos de 2021, que fue cuando salió este especial. Para la segunda regresa el equipo integrado por Geoff Johns y Paul Pelletier, para una excelente historia centrada en la relación entre Jackson Hyde (el Aqualad moderno) y Black Manta. En la tercera, Arthur y Garth (también en sus versiones actuales) confrontan con la Dama del Lago, aquella que le diera a Aquaman la mano de agua con poderes mágicos allá por 2003... pero ni el guion de Michael Moreci ni el dibujo de Pop Mhan me generaron ningún interés. A Stephanie Phillips se le ocurre la buena idea de hacer interactuar al Aquaman de los ´80 (el del traje inspirado en el del bailarín Mijail Barishnikov) con el inmortal Arion. Lástima que el ignoto dibujante (Hendry Prasetya) le pone cero onda al relato. Las versiones Silver Age de Arthur, Garth y Mera protagonizan un guion muy livianito de Shawn Aldridge (otro ilustre desconocido), bastante bien dibujado por el siempre sólido Tom Derenick.
Marguerite Bennett nos trae al Aquaman y la Mera del universo paralelo de las DC Bombshells, en una aventura rara pero interesante, con lindos dibujos de Trung Le Nguyen. Un tal Cavan Scott se reúne con Scott Eaton para una breve historia ambientada en alguna época de Aquaman que no logré identificar... y tampoco me calenté mucho, porque la historia cuenta algo tan chiquito que en vez de ocho páginas podrían haber sido cuatro. También con el Aquaman actual, hay una muy buena historia que gira en torno a su vínculo con Orm (Ocean Master) a cargo de más autores que no conocía: Dan Watters y Miguel Mendonça. El equipo creativo que estuvo a cargo de Aquaman allá por el 2000-2001, integrado por el mítico Dan Jurgens y el notable Steve Epting, se reúne para una historia que conecta con la saga principal de aquella etapa y que está bastante bien. Black Manta es el protagonista excluyente de una historia corta escrita por Chuck Brown y con hermosos dibujos de Valentine de Landro, que es medio un prólogo a una serie o miniserie que encabezaría el icónico villano (y que nunca leí). Y finalmente, otra historia con el Aquaman, el Aqualad y la Mera actuales, donde regresa el Scavenger, nos cuentan un poquito más sobre Andrina Curry (la hijita de la pareja) y no mucho más. Escribe el eficaz Brandon Thomas y los dibujos, realmente logradísimos, son del peruano Diego Olórtegui, una dupla que también lanzaría poco después una serie centrada en Arthur y Jackson.
No hay que ser un genio para deducir que, al tratarse de un personaje eternamente segundón (cuando no tercerón), DC le retaceó un poco la apuesta en materia de grandes nombres a este especial. Comparás la lista de autores con la que participó en el especial del Joker (o en otros que veremos a futuro) y esto es un equipo del Nacional B, con muchos pibes de las inferiores. Pero dentro de todo zafa, hay bastante material más que digno que entretiene más allá del pedigree de los autores involucrados. Si sos fan de Aquaman, timbeale los u$ 10 del precio de tapa, que no te vas a arrepentir. Y menos si (como yo) conseguís la portada que homenajea a los años ´70, dibujada como los dioses por el insuperable José Luis García López.
Perdón me fui al carajo con la extensión de los textos. Corto acá, que está por empezar el partido de Argentina. Nos reencontramos pronto (creo) y nos vemos el miércoles 27 a las 22:30 en un nuevo episodio en vivo de Agenda Abierta, en el canal de YouTube de Comiqueando.
jueves, 8 de agosto de 2024
TARDE DE JUEVES
Recién llego de dar una vuelta por la muy recomendable FED, ya provecho un ratito pre-siesta para redactar unas reseñas.
Cuando me enteré de que David B. había publicado otro libro de historietas hechas en base a sus sueños, además de aquel que vimos acá el 11/04/18, me dije a mí mismo "el día que lo vea barato, me lo compro". Y efectivamente ese día llegó, y me hice con un ejemplar de Le Cheval Blême, un libro de 1992 que compila 15 historietas cortas en las que David B. lleva sus sueños y pesadillas al papel.
Como ya estaba familiarizado con este tipo de relatos, por haber leído en su momento Los Complots Nocturnos, lo que más me sorprendió es la fecha: en 1992 la hoy legendaria carrera de David B. todavía estaba en pañales, pero el nivel artístico de sus trabajos ya era descomunal. Sobre todo el dibujo, la solidez de su trazo, el impecable equilibrio entre masas negras y espacios blancos, la infinita variedad de enfoques, el manejo magistral del claroscuro... cosas que no solemos ver en autores con poca obra a sus espaldas. Para 1992 David ya no era un pibito (tenía 33 años) pero estaba lejos de ser un consagrado. Era más bien uno de estos "raros autores nuevos" que empezaron a surgir después de que entrara en crisis el modelo de las revistas de antología, y que crecieron publicando en las márgenes de un mercado que se transformaba de modo tan rápido como incierto. También me gustó muchísimo cómo el autor trabaja algunos relatos en una grilla fija de cuatro cuadros iguales, lo cual lo obliga a sostener un ritmo muy marcado en la narración. Cuando trabaja sin grilla fija también logra resultados muy atractivos, sin salir de un esquema de puesta en página clásico.
Esta vez las imágenes que plasma David B. en las historias no son tan truculentas como las que vimos en Los Complots Nocturnos, pero hay momentos bravos, en el que el peligro, la muerte, la violencia y hasta las torturas son elementos importantes en estos sueños traducidos al comic. Las historietas son breves, van de las dos páginas a las nueve, y siguen la lógica onírica, en la que cualquier cosa puede suceder sin necesidad de ninguna explicación racional. O sea que a los "argumentos" no se les puede pedir demasiado. Sin embargo, hay varios muy logrados, sueños que (procesados por el talento de un dibujante exquisito) se pueden narrar como buenas historias cortas, limadas y caprichosas, pero de innegable fuerza dramática. Si sos fan de David B., Le Cheval Blême es un muy lindo trabajo para revisitar los primeros años en su carrera, y sus primeras incursiones en el extraño mundo de los sueños hechos historieta.
Me voy a Estados Unidos, año 2022, cuando DC publica una antología de historias cortas autoconclusivas titulada DC´s Saved by the Belle Reve. Se trata de ocho aventuras de 10 páginas que tienen como temática común la educación y los establecimientos dedicados al aprendizaje. Veamos con qué me encontré.
La primera historieta está ambientada en Gotham Academy, y me parece que tiene que ver con una serie que nunca leí. Los dibujos de Karl Kerschl me encantaron, y el guion de Becky Cloonan y Brenden Fletcher no me aportó absolutamente nada. En una de esas, había que conocer a los personajes para engancharse. La segunda es muy floja: Tim Seeley y Scott Kolins (dos profesionales de vasta trayectoria) rejuntan al Suicide Squad de la peli de James Gunn (Harley Quinn, Peacemaker, King Shark, Katana y the Weasel) para una aventura 100% en joda que no me movió un pelo. Ni siquiera me gustó el dibujo, y eso que soy muy fan de Kolins. La tercera levanta mucho la puntería: Peter Tomasi regresa a los Super Sons y (junto al muy buen dibujante Max Raynor) nos cuenta una historia breve pero intensa en la que Damian Wayne y Jonathan Kent se hacen amigos de un/a pibe/a no-binarie, que además explica qué significa ser no-binarie con una claridad asombrosa. En cuarto lugar aparece la historieta que más me sorprendió por su originalidad, por su agudeza y porque la escribe un guionista (Dave Wielgosz) del que jamás había oído hablar. Los protagonistas son Green Arrow y Speedy, la historia está ambientada en la época en la que Roy tenía 12 ó 13 años, el dibujo de Mike Norton es más que digno, y el resultado es una joyita sumamente recomendable si le tenés cariño a cualquiera de los dos arqueros.
La segunda mitad arranca con una historia bastante pavota de los Tiny Titans, a cargo de Art Baltazar y Franco, que -de nuevo- juega con la formación del Squad de la peli de James Gunn. Lindos dibujos, el resto olvidable. Lo mismo me pasó con la aventura sombría, crepuscular, protagonizada por Azrael: el dibujo del querido cordobés Juan Ferreyra me detonó el bocho, mientras que el trabajo del ignoto guionista Dan Watters me resultó predecible e intrascendente. El librito cierra con una comedia ágil y eficaz protagonizada por Dick Grayson y Barbara Gordon, con un guion cumplidor de Andrew Aydin y muy lindos dibujos del chileno Nelson Daniel. Y dejo para el final la historieta de Black Lightning, que tiene los dibujos más flojos de la antología (a cargo de Craig Cermak) pero el guion de Brandon Thomas responde, tarde pero seguro, a la pregunta que todos los fans de DC nos hacíamos allá por 2001... ¿cómo carajo un héroe como Jefferson Pierce aceptó ser parte del gabinete que armó Lex Luthor cuando llegó a la presidencia de los EEUU? Bueno, esperé más de 20 años para enterarme, pero la respuesta no solo me cerró, sino que en un punto me conmovió. Si sos muy fan de Black Lightning, estas 10 páginas te justifican por completo la compra del librito. Tengo en el pilón de los pendientes varios especiales más de 80 páginas en formato antología, de los que editó DC cuando varios de sus personajes más famosos cumplieron 80 años. Ya llegarán.
Nada más, por hoy. Gracias totales y nos vemos el jueves 15 y viernes 16 en la Crack Bang Boom, en Rosario. Antes de eso seguramente habrá algún posteo más acá en el blog, y -como siempre- algún video nuevo en el canal de YouTube de Comiqueando, que está on fire.
viernes, 14 de junio de 2024
AX Vol.1
Esta brutal antología de casi 400 páginas se publicó en 2010, se agotó rápido y se convirtió en una especie de Santo Grial muy buscado y muy escaso. Acá nos encontramos con 33 historietas cortas elegidas por Sean Michael Wilson entre la vasta oferta de material originalmente publicado por la revista japonesa AX, que fue la que en 1998 tomó la posta del manga experimental, transgresor o de vanguardia una vez que decayó la legendaria revista Garo. El libro sin dudas cumple con la consigna de mostrar un panorama amplio y diverso de lo que era el manga alternativo en Japón entre el '98 y el 2010, porque entre esas 33 historietas hay material realmente atípico, donde no se ve una corriente principal, ni se repiten las fórmulas. Podríamos definirlo como "manga para los que en los ´80 leían El Víbora". El problema es que en el mix entraron algunos autores decididamente chotos, que no solo nunca podrían haber publicado en El Víbora, sino que no hubiesen tenido cabida ni en el Óxido de Fierro ni en los fanzines mínimamente ambiciosos de aquella época. Acompáñenme a recorrer los contenidos.
La primera historieta, a cargo de Osamu Kanno, me dio vergüenza ajena. Dije "si este es el standard del libro, no llego ni en pedo a la página 390". Por suerte al toque aparece el mito, la leyenda, el ícono: Yoshihiro Tatsumi y una historieta con un twist muy bizarro, que le permite al ídolo rematar un relato obvio de una manera totalmente imprevisible. Y con unos dibujos gloriosos. Después viene Imiri Sakabashira, con una historia incomprensible, larga al pedo, con unos dibujos más raros que buenos. Takao Kawasaki sorprende con una estética atractiva, pero el impacto inicial la trama se disuelve en diálogos excesivos. Ayuko Akiyama, bastante limitada como dibujante, se las ingenia para ponerle tensión y poesía a un relato de realismo mágico que cierra por todos lados. La de Shigehiro Okada, en cambio, debió haberme gustado, porque tiene garches, vómitos y groserías varias de esas que a mí me suelen seducir, pero entre que el dibujo es choto, los diálogos son chotos, la tipografía es chota y la trama pierde el rumbo ni bien pasa la mitad, me terminó por parecer una cagada.
Katsuo Kawai te demuestra que podés ser muy queso dibujando, pero si tenés una buena idea y encontrás el tempo narrativo exacto para desarrollarla, podés lograr una excelente historieta. Nishioka Brosis, por el contrario, tiene un estilo hermoso y lo maneja a la perfección... estética, porque a nivel narrativo es un desastre y lo que cuenta no me pudo interesar menos. Una sorpresa poderosísima fue descubrir a Takato Yamamoto, otro autor que a nivel narrativo se enrosca al pedo, pero que tiene un nivel de dibujo devastador, un virtuoso al nivel de Suehiro Maruo, o incluso mejor. Perfección gráfica absoluta, para contar la nada misma. La siguiente historia está a cargo de Toranosuke Shimada, un demente con un estilo humorístico, que cuenta en clave de joda una historia real que incluye motos, futbol y nazis escondidos en Sudamérica. Una bizarreada bastante atractiva. Después vienen varias historias seguidas, una más fea que la otra: hay slice of life, perritos, transformaciones bizarras, porongas, pero todo muy mal dibujado y/o con argumentos insostenibles. A todos esos chicos y chicas El Víbora les queda muy, muy lejos... y no solo en términos geográficos.
Bien Mitsuhiko Yoshida con su recreación de la fábula de la tortuga y la liebre, a la que le pega un giro muy ingenioso. Kotobuki Shiriagari tiene un estilo gráfico que no me atrae para nada, pero no puedo decir que sea malo, o que no logra llevar adelante lo que tiene para narrar. Mientras que Shinbo Minami me cautivó con su trazo naïf, ideal para una tira de humor gráfico, pero lo que cuenta no me interesó en absoluto. Muy bueno tambien el trabajo de Shinya Komatsu, bien equilibrado, original, gráficamente precioso. Otro que se queda en el impacto visual de su dibujo pero no cuenta nada es Einosuke. Una pena, porque técnicamente es un monstruo. Paso por alto otras tres historietas muy flojitas, con poco o nada para rescatar, y me encuentro con un relato de Akino Kondo tranqui, sin pretensiones, pero muy logrado, un slice of life sumamente agradable. Después vienen otros dos bodrios infumables.
Shigeyuki Fukumitsu me llamó la atención con su trazo, muy en la línea del comic alternativo yanki, prolijo, claro, con muchos recursos gráficos... y un guion que se estira más de lo necesario hasta hacerse casi aburrido. Otro con una estética muy de indie norteamericano es Kataoka Toyo, muy cercano también a un Rodrigo Terranova, ponele. Los guiones no están mal, son comedias groseras y truculentas. Dejo de lado otra historia sin pies ni cabeza y -ya cerca del final- descubro a Keizo Miyanishi, una autora ya veterana que pela un virtuosismo gráfico alucinante, con un estilo muy original, muy impactante, para una historia de terror que funcionaría mejor con menos texto y una narrativa más tradicional. Me quedan los trabajo de Hiroji Tani (con una estética que no tiene nada que ver con el manga, 100% occidental) y una bestia desencadenada llamada Otoya Mitsuhashi. Este sí es un crack, un Juan Carlos Víbora, hermano estiístico del mejor Guillem Cifré, o del Montesol más ido al carajo. Encima el guion es muy gracioso. Y cierra otro prócer, Kazuichi Hanawa (autor de la famosa novela En la Prisión, reseñada el 03/05/18), con un dibujo extraordinario, puesto al servicio de una idea muy loca, un tanto perturbadora, que se nota que le costó comprimir en 26 páginas. Es la más larga del tomo, pero por la ambición de lo que plantea Hanawa, necesitaba unas 15 ó 20 páginas más, como para meter menos viñetas por página y que todo se viera mejor y más claro. Pero al lado de algunos de los sapos que me tuve que morfar, esto es la gloria máxima.
Y bueno, nada más, por hoy. Prometo más antologías con material alternativo y extraño para la próxima. Gracias y hasta entonces.
sábado, 5 de agosto de 2023
ERA UN SÁBADO A LA NOCHE
Acá estamos otra vez con algunas reseñas de material que leí estos últimos días.
Allá por el 01/06/17 le dediqué un parrafito a Un Fortín en Dancalia, un episodio de Los Escorpiones del Desierto que acababa de leer. Ahora esa misma historieta aparece con el título "Palas dancalí" en el Vol.2 de Los Escorpiones del Desierto publicado por el Fondo de Cultura Económica. Y con cambios muy conspicuos: primero, esta edición en vez de armar la mayoría de las páginas con 12 viñetas, las arma con seis. O sea que la misma historieta ocupa el doble de páginas y cada viñeta se ve mucho más grande. Eso está buenísimo, porque se ve mucho mejor el trabajo de Hugo Pratt, y hasta se nota más la diferencia de trazo en los personajes (dibujados por el Tano) y en los tanques, aviones y jeeps (dibujados por sus asistentes). El otro cambio muy notorio es que acá la traducción está hecha en México, no en España, y lamentablemente en la edición argentina no se les ocurrió reemplazar los modismos mexicanos que aparecen en los diálogos, ni con castellano neutro, ni con modismos de nuestro país. Leer al Teniente Koinsky y el resto de los personajes hablando como si fueran mexicanos es una experiencia bastante frustrante. También, al agrandar mucho las viñetas, cobra mucho peso visual la tipografía que se usó para los diálogos, que no es para nada de mi agrado.
Fuera de eso, "Palas dancalí" es una historieta excelente, fruto de un Pratt inspiradísimo. Me detonó el cerebro la aparición de Tenton, el militar que ya había aparecido en Ana de la Jungla (ver reseña del 22/02/23) y en un episodio de Corto Maltés. Creo que no hay otros personajes que atraviesen tres obras distintas de Pratt y esto le da a Tenton una enorme chapa dentro del universo del glorioso autor veneciano.
El tomo incluye también una segunda aventura más breve (40 páginas) titulada "El salón del martini seco", que es básicamente un epílogo largo a "Palas dancalí", en el que Pratt nos cuenta cómo sigue la historia de Koinsky y De la Motte, dos de los pocos personajes que llegan vivos al final del primer tramo. Esto tiene un único atractivo que es la entrada en escena de un personaje secundario muy copado, el Mayor Fanfulla (nada que ver con la obra de Pratt que reseñamos el 07/06/15). No mucho más, realmente. Es un argumento breve muy estirado, con muchas secuencias que no hacen avanzar la trama en lo más mínimo, a veces con algo de acción, a veces con larguísimos diálogos que no tienen mayor relevancia para la narración, pero que Pratt utiliza para delinear un como mejor a los personajes. Lo grosso de todo esto es que se editó en Argentina y en libro "Palas dancalí", uno de los momentos realmente potentes de Los Escorpiones del Desierto. El resto, todo sanata. Tengo también el Vol.3 (con las últimas aventuras de Los Escorpiones que llegó a escribir y dibujar Pratt) y prometo leerlo lo antes posible.
Me voy a la hermana República Oriental del Uruguay, donde el año pasado los autores agrupados en la AUCH (Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta) iniciaron su segundo arco de cuatro antologías: el primero fue el de las estaciones del año (creo que vimos los cuatro libros, acá en el blog) y ahora vamos con los elementos de la naturaleza, una tetralogía que se inicia con Fuego. Una vez más, convocaron a alguien "de afuera" para que eligiera los trabajos que se incluyen en el álbum, y esta vez la tarea recayó en la autora argentina Paula Andrade. Veamos qué historietas de autores charrúas decidió Paula que tenían que estar en Fuego.
La primera historieta, a cargo de Gabriel Cardozo, está bastante bien, excepto por una viñeta de la página 4 que es un calco literal de otra que ya vi en otra historieta que ahora no logro precisar (el problema de leer muchas). La segunda (una de El Viejo, a cargo de Alceo Thrasyvoulou y Richard Ortiz) es brillante, probablemente lo mejor de la antología. Ocho páginas concisas, punzantes, donde no sobra ni falta nada. La tercera, a cargo de Alejandro Rodríguez Juele, no está mal, pero no tiene mucho que ver con el tema del fuego, conecta apenas con la consigna de la antología.
Lo mismo pasa con la de Fernando Ramos. Es una muy buena historieta documental, con datos valiosos acerca de cómo el reinado de Pablo Escobar Gaviría sobre el narcotráfico colombiano transformó para siempre a ese país, pero no tiene un choto que ver con la temática del resto del libro. El dibujo, muy pendiente del realismo fotográfico, no me emocionó mucho, pero me doy cuenta que la elección de ese estilo refuerza el carácter documental de la historia que cuenta Ramos. En sus páginas, Fiorella Santana hace gala de su trazo elegante y sugestivo, pero la narrativa se me hizo un poquito confusa y el argumento no me llegó a atrapar.
A nivel dibujo, el impacto más fuerte me lo causó Martín Pouso, con su historieta "Lo Chiamano Fuoco", que tiene todo que ver con la consigna del libro. Acá vemos a un autor que maneja las masas negras de una manera increíble, muy original, sin descuidar el equilibrio de la página, a la que le mete también blanco y unos grises alucinantes. Lástima que le falta un poco de claridad en el relato, en el armado de las secuencias. El resto, muy grosso. Otro dibujante técnicamente zarpado pero al que le cuesta la parte de narrar con imágenes es Maan House, quien aparece con una historia escrita por Silvio Galizzi, bien oscura, fuerte, una fantasía dark bien pensada, pero que no se termina de disfrutar por esta falta de fluidez en el relato, que parece estar compuesto por fotos, más que por cuadritos de historieta. Y cierro con una nueva colaboración entre Rodolfo Santullo y Guillermo Hansz (ya vimos varias acá en el blog), quienes se proponen recontar en son de joda el mito de Prometeo, el hombre que le robó el fuego a los dioses del Olimpo. El dibujo de Hansz es siempre muy efectivo y varios chistes (no todos) me causaron gracia, así que está bien.
La edición es muy linda, la portada de Richard Ortiz es excelente, y en general es una antología disfrutable, un buen punto de entrada para el que no sabe un carajo de historieta uruguaya y quiere empezar a explorar qué es lo que se está produciendo hoy en la otra orilla del Río de la Plata.
Nada más, por hoy. Gracias por estar y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas.
Etiquetas:
antología,
Hugo Pratt,
Los Escorpiones del Desierto
miércoles, 2 de agosto de 2023
SHOWCASE PRESENTS GHOSTS Vol.1
Me devoré otro bruto masacote de más de 500 páginas, que recopila los primeros 18 números de Ghosts, una revista de terror y misterio que DC empezó a publicar allá por 1971 y que -no preguntes cómo- duró once años y 112 ediciones.
A diferencia de las antologías de misterio que coordinaba Joe Orlando, en esta (coordinada por Murray Boltinoff) no tenemos un personaje fijo que sirva de anfitrión, ni remates que van para el lado del humor negro, ni guiones mínimamente atractivos. Hay muchos guiones cuyos autores se desconocen y cuando se sabe quién es el autor, casi siempre aparece el nombre de Leo Dorfman, quien trabajara asiduamente en los títulos de Superman durante la etapa de Mort Weisinger. Las historias son poco originales y repiten bastante la fórmula del avechucho que se quiere quedar con algo que no es suyo, para sufrir un castigo de ultratumba a manos de sus víctimas; o el escéptico que no cree en lo sobrenatural y de pronto sucede algo que claramente va para ese lado, o cosas así. Lo mejor que se puede decir de los guiones es que hay una constante bajada contra el imperialismo: cada vez que un yanki o un europeo trata de pasarse de vivo para cagar o rebajar a un aborigen de cualquier tribu (de Centroamérica, Estados Unidos, África o Australia), termina muy mal. Incluso hay guiones muy críticos de la intervención colonial en la India, y hasta uno ambientado en plena guerra de Vietnam, que se estaba combatiendo en el momento en que se publicaban estas historietas. Y por supuesto, unas cuantas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial en las que los nazis son muy malos y les suele ir como el culo por pasarse de ambiciosos o de crueles.
En uno de estos relatos de la Segunda Guerra Mundial (publicado en el nº9 de Ghosts) aparece algo que hasta ahora no habíamos visto en estas antologías "de género": un soldado negro en las filas del ejército yanki. Por primera vez tenemos a un negro que no es parte de una tribu cuasi-salvaje de África, Oceanía o Centroamérica. Es un personaje sin nombre, que aparece en tres viñetas y no abre la boca. Pero por lo menos no es un aborigen, ni un hechicero vudú, ni un esclavo que rema en un galeón. Algo es algo.
Y ahora sí, vamos a lo interesante: los dibujantes. O por lo menos a los que participan con más frecuencia de esta antología.
John Calnan es una especie de Jim Aparo de segunda marca, al que yo solía leer en las revistas de Batman de la segunda mitad de los ´70. Acá todavía le faltaba bastante, estaba lejos del nivel de Aparo (que dibuja una historieta hermosa en el nº1 y después... chau, suerte).
Tony De Zuñiga dibuja poco, pero en general muy bien.
Sam Glanzman, como siempre, le pone onda al dibujo sobre todo en los relatos con ambientación bélica, pero siempre le faltan cinco pa´l peso, sobre todo en los primeros planos de las caras.
Jerry Grandenetti, otrora asistente de Will Eisner en The Spirit, acá dibuja raro: por un lado, opta por un estilo más caricaturesco, menos realista que el resto de los dibujantes. Y por el otro, parece entintar con un fibrón recontra-grueso, lo cual genera unos claroscuros atractivos, pero le complica un poco el equilibrio de la página. Tiene momentos más cercanos a un Jack Davis de la E.C., y otros donde se pasa de grotesco y parece un principiante entintando a los pedos, para sacarse el trabajo de encima.
Jack Sparling, un dibujante que en general no me gusta, acá mete dos historias poco destacables y una (Caravan of Doom) en la que me sorprendió lo bien dibujada que está.
Buddy Gernale es un dibujante al que nunca había oído nombrar y acá aporta unas cuantas páginas. Nada para destacar, realmente.
Néstor Redondo y E.R. Cruz están en poquitos números, pero cuando aparecen, la rompen toda. Qué monstruos, ma-mita...
Alfredo Alcalá también, colabora de manera espaciada, pero siempre con trabajos de gran nivel, con un trabajo notable de texturas.
Ernie Chan (o Chua) es un dibujante que para mediados de los ´70 va a ser una bestia fuera de control. Acá se nota que todavía estaba un poco verde, porque no se lo ve ni cerca del nivel que ostentará unos años más tarde.
Por el contrario, Gerry Talaoc va a transitar la segunda mitad de los ´70 con muchísima producción para DC, casi toda chata, aburrida, con un estilo para nada atractivo. Sin embargo, en esta antología lo vemos en muchos números y con historietas muy bien dibujadas, con un trazo elegante, angulaciones asombrosas, expresiones faciales muy logradas y un gran manejo del claroscuro. Andá a saber por qué en un momento se empezó a tirar a chanta.
También hay trabajos bastante competentes, pero muy aislados, de George Tuska, Bob Brown y otro filipino elegante, Rico Rival, que por momentos parece una cruza enloquecida entre Redondo y Alex Niño.
Los primeros cinco números de Ghosts eran revistas gorditas, de 52 páginas, donde además del material nuevo (y los avisos) solían verse algunas reediciones de historietas de misterio de los años ´50, también con guiones bastante intrascendentes, pero dibujadas por autores clásicos de aquella época, entre los que se destacan Curt Swan (un Swan más dark, muy interesante) y el siempre grossísimo Rubén Moreira.
Nada más para destacar. Tengo un numerito suelto de Ghosts, muy posterior a esta primera tanda, porque trae una historieta dibujada por el maestro Leopoldo Durañona. Pero no me da para coleccionarla toda, ni aunque salieran más tomos como este, con chotocientas mil páginas en magnífico blanco y negro.
Sigo adelante con las lecturas, así ni bien tengo liquidados un par de libritos, les dedico unas reseñas acá en el blog. Gracias y hasta entonces.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






















