el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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lunes, 23 de abril de 2012

23/ 04: AVENGERS, LA PELICULA

¿Te acordás qué hice yo el último lunes de Abril de 2011? Fui al pre-estreno de la peli de Thor. ¿Y hoy? Lo mismo, pero de los Avengers.
Como siempre, caí al cine sin tener demasiada idea de quiénes actuaban, quién dirgía, quién escribió el guión, sin ver los trailers... No hay forma de que estas películas me emocionen como para seguir la previa, el día a día, esa cuenta regresiva cuasi-eterna hacia el día del “sensacional estreno”. La experiencia dice que si llego con bajas expectativas me voy más contento del cine y esta vez se aplica la regla general.
Me reconfortó enterarme (no hoy, sino hace un mes, ponele) que el director era Joss Whedon. Nunca fui fan de Buffy, ni vi siquiera sus otras series, pero sé que los fans lo consideran un director muy afín al comic, y sus tomos de Astonishing X-Men me parecieron entre muy buenos y excelentes. Whedon metió muchísima mano en el guión (se nota todo el tiempo) y eso hace que los 142 minutos que hay que fumarse adentro del cine sean una inversión menos riesgosa que la de los productores que le metieron 220 palos verdes a este tanque. Experto en diálogos brillantes y momentos intimistas, Whedon se puso al frente de una película que redefine el concepto de “blockbuster”. Al lado de Avengers, cualquier otra peli de Hollywood supuestamente grandilocuente, repleta de machaca y efectos especiales, parece una de esas pelis argentinas de chicos que toman cerveza y hablan de minas sentados en el cordón de la vereda.
No quiero contar el argumento y no sé cómo hacerlo. Por ahí ya sabés que todo gira en torno a Loki, quien viene a Midgard a chorearse el cubo ese que tenía HYDRA en la peli del Capitán América. ¿Para qué lo quiere? Para abrir un portal interestelar y habilitarle una hermosa invasión a la Tierra a una raza de guerreros alienígenas (unos Predator del Nacional B) con cuyo líder Loki tiene una linda runfla. SHIELD (que hasta ahora viene usufructuando el cubo en su propio beneficio) lo quiere recuperar y con la excusa de que fue birlado por un tipo un toquecito poderoso, Nick Fury y los suyos se ponen las pilas para reunir a todos los muchachos pulentosos que aparecieron en las pelis anteriores. Por supuesto, al principio todos desconfían de todos, vuelan unas cuantas trompadas entre los buenos, y después se impone el concepto de equipo, que lleva a los Avengers a la victoria.
¿Qué no hay en la peli? Historia de amor, por suerte, ni media. Otros héroes, o pistas de que estén por aparecer otros héroes, tampoco. Son los del afiche: Iron Man, Thor, el Capi, Hulk, Black Widow, Hawkeye y Nick Fury (que casi no entra en combate). Sí tenemos una última secuencia en la que el líder de la invasión alienígena resulta ser un vasallo de un villano mucho más heavy, que –sospecho- hará de las suyas en una eventual secuela. No lo quiero nombrar: que alcance con decir que al lado de este pibe, Videla gana el Nobel de la Paz.
¿Y qué sobra? Primero, machaca. Nunca viste tanta acción en una peli de superhéroes. Ni tanta destrucción, tantas cosas que se rompen o explotan. Se podría haber contado lo mismo rompiendo menos cosas y revoleando menos trompadas (aunque algunas son memorables). Sobran los buenos diálogos (hay chistes para reirse a carcajadas). Y sobran los actores. Gwyneth Paltrow, exquisita los tres o cuatro minutos que aparece. Mark Ruffalo (a quien nunca había visto), me pareció un capo y su Bruce Banner me recontra-convenció. Tom Hiddleston (Loki) está mejor que en la peli de Thor. Samuel L. Jackson, glorioso. Y Robert Downey Jr. se sigue superando a sí mismo. El día que no quiera hacer más películas de Iron Man, hay que tirar la armadura a la basura, porque sin él abajo, se desploma.
Tarea pendiente para la secuela: que tenga un poquito más de peso Thor (el único que no protagoniza una secuencia definitiva, icónica, de esas que le dan infinita chapa a los personajes) y reforzar el plantel de héroes, porque van a luchar contra un hijo de puta que a Hawkeye y a la Widow se los morfa en 15 segundos, como si fueran bizcochitos Don Satur. Y asegurarse de que Whedon se quede. No lo suelten por nada del mundo. Este tipo entiende a los personajes, sabe adaptarlos a un universo más “real” y ya demostró que con tiempo y presupuesto puede detonar la pantalla grande en una hecatombe de acción, machaca y efectos que va a ser difícil de olvidar para los fans de los superhéroes.
Ah! Y nadie dice “Avengers Assemble!”.

lunes, 13 de febrero de 2012

13/ 02: ASTONISHING X-MEN Vol.4

Después de un par de libros muy tremendos o muy extraños, necesitaba un poquito de pochoclo, y la verdad es que esto es pochoclo de primerísima calidad. Hay machaca a rolete, genocidas a nivel planetario, más razas alienígenas y más navecitas copadas que en una peli de Star Wars y la tranquilidad esa que tiene el comic de superhéroes –por lo menos el más mainstream- de que pase lo que pase, siempre ganan los buenos.
El tema es –claro- a qué costo y ahí es donde Joss Whedon y John Cassaday sacan enormes ventajas. Ya sea que conozcas a estos personajes hace 30 años, o te hayas encariñado con ellos a lo largo de estos cuatro TPBs, los autores construyen un vínculo irrefutable entre lector y personajes. Y se aprovechan de eso para hacerte sufrir, para que se te frunza el orto veinte veces, cuando creés que tal es boleta, que tal pierde los poderes, que tal se pasa al bando de los malos, que tal se zarpa y masacra a sangre fría a los villanos que tiene enfrente... De pronto (no me preguntes cómo) Whedon logra que uno le crea que todas esas cosas terribles y extremas pueden llegar a pasar, que la victoria inevitable de los X-Men no va a ser gratis ni mucho menos, que el status quo puede ser alterado “para siempre”.
El argumento –para ser sinceros- daba para menos páginas. El tomo tiene 192 páginas y podría contarse exactamente lo mismo en 120, como mucho. Pero Whedon necesita espacio para convencernos de que esto que pasa es realmente grosso, que esto no es sólo grandilocuente, sino también monumental. Y además, ¿qué sería de Whedon sin las escenas tranqui? Esas escenas que en los ´80 duraban tres viñetas repletas de diálogos y ahora duran cuatro páginas, repletas de silencios tan elocuentes como el más inspirado Chris Claremont. Ahí, en esas secuencias, Whedon también marca la diferencia: hace que los personajes tiren frases mortales, o chistes brillantes, u observaciones tan atinadas que uno no puede creer cómo a ningún otro guionista (y por X-Men pasaron muchos) se le ocurrió ver de ese modo a ese personaje o esa situación.
La caracterización, entonces, es lo que hace realmente llevadero el exceso en la extensión de la saga y en las peripecias menores que los héroes deben sobrellevar para llegar a la resolución del conflicto. Y es, además, el punto más alto en toda la etapa de Whedon. El propio guionista se complica el laburo: arrancó el primer TPB con un grupito de cinco héroes y termina el cuarto con un elenco protagónico de nueve personajes, todos perfectamente laburados y con los momentos cruciales muy bien repartidos. Al final, serán Kitty Pryde y Colossus los que asuman los roles más destacados, pero todos los demás tienen su momento de gloria.
Hablando de gloria, es hora de babearnos una vez más con los dibujos de John “el Facha” Cassaday. Acá el ídolo afloja un poquito en las últimas páginas, las del Giant-Size donde termina la saga. Ese es el único tramo donde se le nota un poco el apuro, las ganas de sacarse este laburo de encima y agarrar otro que lo desafíe todavía más (Je Suis Legion, Planetary... proyectos no le faltaron nunca). En todo el resto del tomo, vemos al Facha en un gran nivel, magistral en los climas más tranquis y desbocado cuando estalla el bolonki. Buen timing en la entrada y salida de escena de todos esos personajes, gran laburo en los fondos, excelentes diseños para naves, armas, palacios, etc., y por supuesto, el color de Laura Martin que se acopla perfectamente con el dibujo y lo potencia muchísimo.
Impactos grossos, volantazos impredecibles y un final estremecedor para una saga un poco estirada pero realmente atrapante. Los X-Men de Whedon y Cassaday entraron, sin dudas, al panteón de las grandes etapas de esta serie, junto a la de Roy Thomas y Neal Adams, la de Claremont y John Byrne y la de Grant Morrison y sus seis o siete dibujantes. La verdad es que lo que viene después no me llama mucho la atención (por más que lo escriba Warren Ellis), así que hasta acá llego. Pero me voy feliz, con muchos libros de X-Men para recomendar tanto a los fans clásicos como a los que todavía no se engancharon en el vicio mutante.

sábado, 7 de mayo de 2011

07/ 05: ASTONISHING X-MEN Vol.3


Después de un segundo tomo algo dubitativo, Joss Whedon pegó un zarpazo impresionante y logró superar sus logros de aquel primer tomo que me convirtió en fiel (aunque tardío) fan de su etapa al frente de esta serie.
Como en el segundo tomo, esta vez la amenaza viene de adentro, de las entrañas mismas de la Mansión. Como en los dos tomos anteriores, avanza a ritmo lento pero seguro el sub-plot del Breakworld, que sin duda va a ser central en el cuarto (y último) tomo. Y mucho más que en los tomos anteriores, Whedon logra resultados increíbles cuando se mete adentro de la psiquis de los personajes, cuando los deconstruye desde adentro, desde la esencia misma de Wolverine, Cyclops, Kitty Pryde, Colossus, Beast o Emma Frost. El creador de Buffy demuestra conocer perfectamente a cada uno de ellos y para todos tiene toquecitos magistrales e impredecibles, de esos que los redefinen, o mejor todavía, que los explican coherente y exhaustivamente por primera vez en décadas. Una vez más, Cyclops y Kitty se llevan las mejores escenas, pero todos los personajes tienen grandes momentos en este retorcido mindgame que propone Whedon.
En su delicado equilibrio entre el estilo Chris Claremont y el estilo Grant Morrison, esta vez el guionista va para el lado de Morrison. No sólo porque retoma a una villana creada por el escocés, sino porque acá es muy relevante el tema de los poderes, de cómo estos pueden usarse de modo sorprendente (astonishing ;) y original, para hacer cosas que ningún superhéroe había hecho antes. En este sentido, Whedon pela unas vueltas de tuerca al poder de Kitty que te dejan boquiabierto. Y no una, varias veces. También ahonda en los poderes de un par de alumnos de la escuela, a los que construye como si fueran a ser los protagonistas de la siguiente saga, o de un nuevo título mutante, cosa que me parece que nunca sucedió. Pero el esfuerzo de Whedon está y se agradece.
El truquito de que mucho de lo que sucede es un combate mental, no físico, le permite al guionista contar la historia de un modo “raro”, con secuencias que no cierran, cosas que hacen ruido, y que obviamente te generan intriga, te hacen meterte a fondo en la lectura y no querer soltar el libro hasta no saber qué carajo está pasando y por qué. Por supuesto, todo tiene explicación y todo (menos lo del Breakworld) llega a un final más que satisfactorio, especialmente el plot de la dudosa lealtad de Emma Frost y las crecientes sospechas de Kitty. Pero lo que menos importa es la resolución, porque a lo largo de la saga pasan cosas tan zarpadas que el final podría ser un sueño fumado de Lockheed (el dragoncito de Kitty) y estaría todo bien igual. O no, pero se entiende a dónde voy, no?
Como siempre, Whedon tiene un compañero fiel, que lo acompaña en absolutamente todos los episodios de Astonishing y que deja todo en cada página. John “el Facha” Cassaday seguro quiere a estos personajes menos que a los de Planetary, pero no te vas a dar cuenta al leer las historietas, porque el tipo pone todo, siempre. Como en los tomos anteriores, la acción y la machaca escasean bastante y muchas de las secuencias más importantes consisten en gente que habla (o transa). Poco le importa a Cassaday. Cuando pinta la acción se luce, y cuando pinta la onda tranqui, también. Y además no se deja seducir por el impacto barato: el tomo tiene escenas de asesinatos brutales, tiros, garches, torturas y hasta canibalismo entre compañeros de equipo. Pero el Facha se las ingenia para mostrar todo con elegancia, para que nada de esto (que es bastante extremo) derrape hacia el grotesco o provoque revulsión.
Con desafíos muy jodidos para “los buenos”, replanteos y redefiniciones, con toques memorables a las personalidades y los poderes de cada uno, con buenas tramas, buenas sub-tramas, buen desarrollo de secundarios y diálogos de inmejorable calidad, a la etapa de Whedon sólo se le puede criticar que le falta un poquito más de machaca. Ahora, si (como yo) sos de los que no se ceban con la machaca sino con los buenos guiones, lo tenés que ovacionar de pie, porque la verdad que sale recontra-airoso de una parada complicada como era suceder a Morrison al frente de la principal serie mutante. Sumale la infernal calidad del laburo de John Cassaday (y de la colorista Laura Martin) y tenemos un comic que –sin renegar ni diez segundos de su condición de mainstream- se supo ganar el aplauso de los que nos pasamos buena parte de los ´90 escapándole a los comics de X-Men como si transmitieran enfermedades venéreas. Ojalá el final esté al nivel de lo visto hasta ahora.

viernes, 31 de diciembre de 2010

31/ 12: ASTONISHING X-MEN Vol.2


Cumplo la promesa de revisitar la recordada etapa de Joss Whedon y John Cassaday en Astonishing X-Men y me encuentro con la típica historieta en la que se enfrentan Guión vs. Argumento en una lucha absolutamente desigual.
El Argumento propone lo siguiente: La Sala del Peligro (de aquí en más Peligro, a secas) resulta estar viva. Se le retoba a los X-Men, de quienes sabe absolutamente todo, y se propone boletear a su “padre”, al hombre que la diseñó y la programó: el mismísimo Profesor Xavier. Se enfrentan y obviamente gana el Profe, ayudado por sus X-Men. Fin.
Como planteo no está mal, pero no se sostiene ni en pedo seis episodios. Esto daba, como mucho, para una mini de cuatro capítulos con el Profe como protagonista, Peligro como villana y cameos para los X-Men. Pero veamos cómo un buen guionista hace magia con un argumento apenas competente.
Whedon (ya lo dijimos) la rompe con los diálogos. Acá hay unos cuantos realmente brillantes. Otro punto fuerte, sin duda la caracterización, con grandes momentos sobre todo para Cyclops, Kitty Pryde y el Profe. Otro hallazgo: el misterio, las dudas que se siguen sembrando acerca de la lealtad de Emma Frost. El subplot que avanza: si bien tiene cero peso en esta trama, sigue latente la amenaza del Breakworld. La machaca: si te divierten las peleas de los héroes (con villanos, con monstruos, entre ellos), Astonishing tiene muchas. Casi todas están al pedo (de hecho, la única lucha decisiva es la última contra Peligro), y se nota que Whedon las pone porque no puede omitirlas, pero tienen ritmo y entretienen. Y por último, lo más interesante: el dilema moral, que siempre le da sustancia y matices a los conflictos entre buenos y malos.
Whedon hace hincapié en la faceta más sombría del Profe X. Como tantas otras sagas de X-Men, esta sería imposible si el Profe no se hubiera mandado una flor de cagada en el pasado. Pero además Xavier SIEMPRE la va a pilotear para que todo parezca ser un dilema ético en el que él optó por el mal menor, o sea, hizo lo correcto. Y encima va a lograr que nadie lo cuestione, o que si lo cuestionás, te sientas mal por hacerlo. Posta, si yo fuera Cyclops, ya le habría quitado el saludo… o la cabeza de arriba de los hombros. De todos modos, es un placer ver al Profe en acción, en la machaca a todo o nada, y –como ya dije- Whedon le regala algunos diálogos realmente magníficos.
Tanto en los combates inconducentes como en las escenas tranqui que exploran aristas interesantísimas de los personajes, se luce el colosal dibujo de John Cassaday. Por suerte el Facha maneja de taquito los dos registros: el del relato chiquito, lento, ajustado, y el de la montaña rusa descontrolada, a toda grandilocuencia y espectacularidad. En ambos logra secuencias potentes, emotivas, que te meten en la historia, que te atrapan y te maravillan. La colorista Laura Martin, además, lo complementa a la perfección a la hora de los climas y de los efectos más jugados. Si te gusta el dibujo académico/realista, lo que hace Cassaday en esta serie es una cátedra absolutamente fundamental.
Este tomo de Astonishing X-Men no está ni cerca del nivel del primero pero, si no te aburren las peleas, seguro te va a enganchar. Y se complica que te aburran las peleas cuando están tan pero tan bien coreografiadas y dibujadas por un Cassaday prendido fuego. Con más oficio que ideas grossas, Whedon llevó a esta saga a buen puerto, o por lo menos a la instancia de que me juegue a leer los dos que faltan.
Gracias por estar ahí, y la seguimos el año que viene!

domingo, 19 de diciembre de 2010

19/ 12: ASTONISHING X-MEN Vol.1


El otro día hablabámos de lo grosso que fue el aporte de Grant Morrison a los X-Men, todo lo que abrió, lo que renovó, lo que replanteó. Pero también todo lo que cerró. Y la fuerza, la magnitud, la clase que le dio a cada cierre. Con lo cual el laburo de suceder a Morrison al frente de la serie era de altísimo perfil y a la vez de altísimo riesgo, algo así como dirigir a Boca cuando se fue Carlos Bianchi. Marvel hizo una piola: convirtió a New X-Men en otra cosa y lanzó una nueva serie, Astonishing X-Men, que va a ser secuela de lo de Morrison, pero al empezar de un nuevo número uno, no se va a notar tanto. Te das cuenta por el equipo de héroes, que excepto por el cambio de Kitty Pryde por Jean Grey, es exactamente el mismo que jugaba de titular en la Era Morrison. No está el Profe, okey, pero intuyo que va a volver pronto. Y cerca del final del tomo reaparece Colossus, al que habíamos visto morir tres o cuatro años antes y supuestamente no iba a resucitar jamás, o por lo menos no mientras Joe Quesada fuera el capo de la editorial.
La explicación de cómo carajo está vivo Colossus es patética, como si a nadie le importara, como si fuera un mero detalle burocrático para ir a lo realmente interesante, que es tenerlo al grandote ruso de nuevo en las filas de los X-Men. Hoy es así. ¿Hacemos mierda cualquier interés dramático (o incluso cualquier valor especulativo) que pudiera tener la saguita en la que murió Colossus? No calienta. Lo grosso es lo que está por pasar, no lo que pasó hace años (y es obra de otro equipo creativo). Tenés una serie pensada para ser mega-hot, tenés la responsabilidad de continuar (de alguna manera) lo que hizo Morrison, y bueno, se te perdona escaparte para adelante…
Astonishing X-Men –me lo estaba guardando- tiene como guionista a Joss Whedon, el creador de Buffy The Vampire Hunter, serie de TV icónica de fines de los ´90, famosa por su alto contenido comiquero. De hecho, cuando la serie bajó del aire continuó en comics escritos por el propio Whedon. Yo jamás habia visto Buffy (ni Angel, ni ninguno de los spin-offs) ni había leído otros comics de Whedon. Pero me convenció. El tipo obviamente hizo los deberes. Se nota que leyó mucho (y bien) la Era Chris Claremont, la más gloriosa en la historia de los mutantes, que conoce de memoria a los personajes y que además tiene unos diálogos magistrales. Whedon conserva cierto sabor morrisoneano en el planteo de la serie, y a la vez se esfuerza por recuperar cierta impronta claremonteana sin que huela a retro, ni a refrito, ni a naftalina, lo cual es grosso.
Por supuesto, esto está escrito en el Siglo XXI, o sea que en comparación con la etapa de Claremont, acá pasa poco. En los ´80, todo este tomo podría haber sido tranquilamente una novela gráfica de –como mucho- 64 páginas. Pero Whedon la rema con clase, con muy buen desarrollo de personajes y –ya lo dije- con diálogos excelentes. Hay muchas escenas brillantes, pero me quedo con la de Nick Fury y Cyclops en el helicarrier de SHIELD, una cátedra de mala leche, cinismo y erudición geek.
Y por el lado del dibujo, tenemos al “Facha” John Cassaday prendido fuego, sin ratearse ningún número, mezquinando un poquito los fondos, es cierto, pero con muchísimas pilas en todo lo demás. A Cassaday le sienta muy bien la narrativa descomprimida, tranqui, pausada, que propone el guión de Whedon, pero cuando estalla la machaca, sabe poner cuarta y salir a matar con secuencias llenas de vértigo, acción y grandilocuencia. La temporada de Cassaday en Astonishing X-Men nos salió carísima a los fans de Planetary, porque la serie se fue virtualmente al limbo durante años, mientras el Facha le ponía todo a los mutantes y a Je Suis Legion, su imprescindible saga para el mercado francés. Pero todo bien. En su momento lo puteamos más que a Macri y ahora, con Astonishing, Je Suis Legion y el tomo final de Planetary en la biblioteca, es hora de hacer las paces y de ovacionarlo por la gran calidad que nos brindó en cada uno de estos trabajos.
Astonishing X-Men arrancó linda, atractiva, bien planteada y muy bien dibujada. Antes de fin de año, prometo entrarle al Vol.2.