Esta es la no muy promocionada secuela de Marvels, que supuestamente iba a salir para el décimo aniversario del clásico de Kurt Busiek y Alex Ross y al final terminó por salir muchísimo después.
Eye of the Camera retoma al personaje del fotógrafo Phil Sheldon y nos muestra qué fue de su vida desde aquel final de Marvels (que si mal no recuerdo terminaba con el trágico fin de Gwen Stacy) hasta su muerte, en 1987. El conflicto central tiene que ver con que Phil tiene cáncer de pulmón y le queda poco tiempo de vida. El veterano fotógrafo, sin embargo, se aferra a la idea de curarse y sobrevivir, porque quiere seguir disfrutando de sus hijas, de las proezas de los superhéroes (de los que hizo fan) y además tiene un excelente contrato para editar un segundo libro de fotografías, a raíz del impactante éxito de Marvels, su libro anterior. Al igual que en Marvels, todo lo que le sucede a Phil está hilvanado con sucesos importantes del Universo Marvel, de esos que salen en los diarios y los noticieros, siempre vistos desde la óptica del ciudadano “de a pie”. Felizmente, la emoción, el suspenso, la pequeña cuota de peligro que tiene Eye of the Camera no pasa por esos cachitos de epopeyas (algunas apenas insinuadas), sino por la vida del propio Phil, con cuyas emociones y sensaciones nos logramos compenetrar sin mayor inconveniente.
Esta vez Kurt Busiek no escribió solo, sino que (como ya había hecho en Avengers Forever) reclutó al maestro Roger Stern para que lo ayudara con la investigación y con la resolución de algunas escenas. Eye of the Camera repasa sucesos del Universo Marvel que van desde principios de los ´60 hasta Fall of the Mutants (1987) y hay un trabajo exhaustivo por parte de los guionistas para que cada escena de Phil y su familia pueda vincularse con mucha precisión a las fechas exactas en las que los lectores de larga data vimos desarrollarse cada una de las aventuras a las que el protagonista, o los secundarios, o los medios de comunicación, hacen mención en la obra. Esto en un punto se le va de las manos a Busiek y Stern, es como que abusan del recurso. Básicamente, la línea que quieren bajar es la de rescatar lo fascinante y maravilloso de vivir en un universo en el que existen los superhéroes. Y eso está bueno. Pero el exceso de erudición cansa un poco.
Diálogo típico de Eye of the Camera: -¿Y, Don Phil?, ¿Qué me cuenta? ¿Vio que ahora están de moda los monstruos, los vampiros, los hombres lobos y esos justicieros pesuttis que se hacen los poronga y matan gente? –Sí, ni me hable. A mí me gusta lo otro, a mí lo que me da fe y esperanza es saber que todavía hay héroes buenos y luminosos. Como Iron Man, que ayer estuvo en San Francisco combatiendo a Whiplash; o Thor, que justo ahora está en Asgard machacándose con unos dioses ancestrales de la mitología australiana; o el Capitán América, que hoy a la mañana impidió un atentado de unos terroristas extraterrestres; o los Cuatro Fantásticos, que ahora están en una dimensión paralela, intentando evitar una invasión de economistas mediáticos neoliberales…”. Y así, todo el tiempo. Para que sepas que estamos –ponele- en 1980, los diálogos mencionan un montón de situaciones que los héroes vivieron en los comics publicados en 1980, aunque eso no le aporte nada a la trama central. Si te bancás ese detalle, el guión es lindo, muy emotivo, muy humano, muy Astro City.
Al no poder contar de nuevo con Alex Ross, la búsqueda de otro dibujante foto-realista (algún día alguien me explicará de dónde viene la necesidad de generar comics de superhéroes con estilo foto-realista) derivó en Jay Anacleto, un muy buen dibujante, para nada clon de Ross. Anacleto entregó unos lápices muy, muy laburados, con gran atención por los detalles y un despliegue increíble en los fondos (basados en fotos, pero no afanados frente-march) y el colorista Brain Haberlin se encargó de agregarles volumen y texturas para lograr un combo visualmente muy prolijo y sin fisuras en la narrativa. Esto se ve menos “pictórico” que lo de Ross, pero a nivel relato gráfico no sé si no funciona mejor.
Como secuela de Marvels, Eye of the Camera no defrauda para nada. Leída por sí sola, por alguien que no esté familiarizado con Phil Sheldon o con el Universo Marvel, corre serios riesgos de aburrir o incluso de agobiar con tanta data y tantas referencias. Vos sabrás si meterte o no.
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domingo, 27 de julio de 2014
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