Hoy otra vez muy cortito, por falta de tiempo.
Este tercer y último tomo de la saga creada por Rogr Langridge es realmente magnífico. Muy probablemente sea el mejor de los tres: el que tiene más ritmo, el que tiene los mejores chistes, el que mejor muestra la evolución de los personajes. Tiene un problema, nomás: una vez que leés el Vol.3, sentís que fue al pedo leer el Vol.2. Todo lo que Langridge abre en el Vol.1 se cierra acá, de modo prolijísimo, y al leer los tres tomos de corrido queda bastante claro que la historia se podía contar sin ningún problema en 8 episodios, ya que los cuatro del medio son básicamente relleno: peripecias divertidas, chistes graciosos, diálogos ingeniosos... pero que no hacen a la esencia de la trama de Snarked! El día que relea esta saga (el Día del Arquero suplente que patea penales con la zurda, a este ritmo) voy a hacer el experimento de no leer el Vol.2, a ver si realmente cierra todo con los cuatro capítulos del principio y los cuatro del final.
Por otro lado, esta vez Langridge juega menos a mostrarnos guiños a la obra de Lewis Carroll (de la que toma nada menos que a los protagonistas de Snarked!, la morsa y el carpintero), porque necesita espacio para rematar la historia. Lo que sí enfatiza esta vez son diálogos muy filosos, muy críticos para con el rol de los reyes, justo ahora que está de moda el tema a raíz de lo que pasó en España.
Y el dibujo, felizmente, no baja nunca de ese nivel extraordinario que le vimos al maestro neozelandés en las primeras viñetas del Vol.1. Snarked! es un verdadero deleite visual, con páginas inolvidables, que vibran al ritmo de una narrativa sólida y cristalina, a la que no le faltan trucos y experimentos. Pero claro, el que experimenta es un auténtico genio del Noveno Arte.
Se acabó Snarked!, amigo viñetófilo, y ahí se va Roger Langridge, con un Eisner abajo del brazo, a encarar nuevos desafíos. Si te pinta una aventura distinta, apta para todo público, repleta de chistes brillantes y dibujada como la hiper-concha de Dios, ahí están estos tres tomos, esperando ser descubiertos por los cultores de la buena historieta.
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martes, 10 de junio de 2014
sábado, 31 de mayo de 2014
31/ 05: SNARKED! Vol.2
Hoy de nuevo estoy con poco tiempo, así que me viene bien reseñar un libro que me da poco margen para explayarme, porque sigue a grandes rasgos los lineamientos que ya vimos la semana pasada, cuando me tocó reseñar el Vol.1.
Ni me caliento en hablar del dibujo, porque va por el mismo cauce que la vez pasada: Roger Langridge se aguanta las ganas de llenar todo con tramitas y texturitas, para darle espacio al colorista (Matthew Wilson), que lo complementa muy bien. El resto, la solvencia pasmosa de siempre, marca de fábrica del genio neozelandés.
El guión avanza hacia su resolución a paso firme y cada vez se ve más clara la posibilidad de que un personaje misérrimo y ventajero al mango como W.J. Walrus encuentre en el heroismo el camino hacia la redención. Una vez más, la aventura se puebla de chistes muy efectivos, y de apariciones en roles menores de otras criaturas tomadas libremente de los relatos de Lewis Carroll: el gato de Cheshire, el ciempiés, el sombrerero loco, Humpty Dumpty... un montón. El único personaje que no me termina de entusiasmar, que me parece que tiene que estar, pero que a la larga aporta muy poco, es Gryphon, el sicario enviado por los villanos para traer de vuelta al palacio a los hijitos del Rey. Gryphon fracasa en sus misiones de un modo patético, al estilo de los villanos de los dibujos animados, que intentan mil veces y mil veces pierden, y la verdad es que llega un punto en que no se justifica interrumpir la historia de la morsa, el carpintero y los herederos al trono para mostrarnos el enésimo plan de un antagonista que ya no mete miedo ni por error. Pero bueno, los tropiezos de Gryphon están plasmados por Langridge en un tono bastante cómico, y esta es una historieta pensada para enganchar también a los chicos, así que quizás no esté tan mal.
Banco a full a Snarked!, porque es una aventura entretenida, atrapante, delirante y muy graciosa. Me queda por leer el último tomo, seguramente para la semana que viene.
Ni me caliento en hablar del dibujo, porque va por el mismo cauce que la vez pasada: Roger Langridge se aguanta las ganas de llenar todo con tramitas y texturitas, para darle espacio al colorista (Matthew Wilson), que lo complementa muy bien. El resto, la solvencia pasmosa de siempre, marca de fábrica del genio neozelandés.
El guión avanza hacia su resolución a paso firme y cada vez se ve más clara la posibilidad de que un personaje misérrimo y ventajero al mango como W.J. Walrus encuentre en el heroismo el camino hacia la redención. Una vez más, la aventura se puebla de chistes muy efectivos, y de apariciones en roles menores de otras criaturas tomadas libremente de los relatos de Lewis Carroll: el gato de Cheshire, el ciempiés, el sombrerero loco, Humpty Dumpty... un montón. El único personaje que no me termina de entusiasmar, que me parece que tiene que estar, pero que a la larga aporta muy poco, es Gryphon, el sicario enviado por los villanos para traer de vuelta al palacio a los hijitos del Rey. Gryphon fracasa en sus misiones de un modo patético, al estilo de los villanos de los dibujos animados, que intentan mil veces y mil veces pierden, y la verdad es que llega un punto en que no se justifica interrumpir la historia de la morsa, el carpintero y los herederos al trono para mostrarnos el enésimo plan de un antagonista que ya no mete miedo ni por error. Pero bueno, los tropiezos de Gryphon están plasmados por Langridge en un tono bastante cómico, y esta es una historieta pensada para enganchar también a los chicos, así que quizás no esté tan mal.
Banco a full a Snarked!, porque es una aventura entretenida, atrapante, delirante y muy graciosa. Me queda por leer el último tomo, seguramente para la semana que viene.
viernes, 23 de mayo de 2014
23/ 05: SNARKED! Vol.1
Ayer los teníamos a Trillo y Breccia metiéndole mano a los cuentos de hadas clásicos, los que llegaron a nosotros a través de los libros de los Hermanos Grimm, o de las películas de Disney, y hoy tenemos algo más o menos en ese estilo. En Snarked!, el genio neozelandés Roger Langridge se apodera de dos personajes de Lewis Carroll, que aparecen en uno de los libros de Alicia, y en la película de Disney basada en Alice in Wonderland y su secuela, Through the Looking Glass. Se trata de la morsa y el carpintero, ahora convertidos por Langridge en el carismático e inescrupuloso Wilburforce J. Walrus y su inepto adláter, el carpintero Clyde McDunk.
El entorno que elige Langridge para las aventuras, sin embargo, no se aferra tanto al de los relatos de Carroll. En todo caso, mezcla ciertos elementos de surrealismo o de absurdo con un contexto más afín al de los cuentos de hadas más clásicos, aunque todavía no aparecieron las hadas. Sí tenemos, en este primer tomo, un rey en peligro, una princesa que debe rescatarlo y una conjura puertas adentro del palacio, liderada por avechuchescos personajes que quieren sacar provecho de la ausencia del monarca. En el medio hay unas criaturas extrañas, los snark, cuya sola mención aterroriza a los moradores de este reino. Seguramente pronto habrá un flashback que nos explique qué onda con estos pseudo-dragones que tanto pánico causan.
Si bien esto está repleto de chistes de todo tipo, el ritmo es claramente aventurero. Hay una epopeya en ciernes y Langridge apuesta a envolvernos en esta trama y a que alucinemos viendo cómo un personaje cínico y amoral (Walrus) termina por asumir un rol heroico y a jugarse el pellejo en una gesta peligrosa, pero no por eso poco disparatada. El equilibrio está logradísimo: aventuras, humor y desarrollo de personajes se amalgaman en las dosis justas. Y lo más interesante: al igual que los comics de los Muppets, esto es bien para todo público. Lo pueden leer los chicos, entender todo y cebarse a full, y lo pueden leer los grandes sin sentir que te están contando un cuentito para nenes de segundo grado o para subnormales incapaces de seguir tramas más complejas. Lo único que se me ocurre para criticarle al guión es que, si comprás sólo este primer tomo, te deja totalmente en pelotas. Snarked! es una saga narrada en tres libros y me da la sensación de que si no leés los tres, no se entiende nada. Lo cual, por otro lado, habla de la complejidad y la ambición de la historia que propone Langridge.
El dibujo del ídolo está al mismo nivel que vimos en los comics de los Muppets. Está claro que, cuando trabaja con un colorista (en este caso Rachelle Rosenberg), Langridge no pone toda la carne al asador, sino que trata de dejar un margen para que se luzca también su partenaire. Muchos de los efectos que el neozelandés suele resolver con texturas y tramas surgidas de su pincel mágico, acá están resueltos con la paleta digital de Rosenberg. De todos modos, hay páginas pletóricas de detalles microscópicos, en las que Langridge se zarpa tanto en la composición de las escenas como en el acabado del dibujo, y seguramente Rosenberg sufrió para colorear cada cosita mínima como sufre Tom Luth cada vez que tiene que colorear un comic de Groo. El diseño de los personajes es dinámico, amistoso, con una nena que parece exiliada de Peanuts y una mezcla rara entre personajes humanos y animales antropomórficos, algunos con ciertos rasgos similares a los que vimos en los comics de los Muppets. Como siempre, tenemos los excelentes fondos y las hermosas onomatopeyas que nunca faltan en los comics de esta bestia.
Tengo para leer pronto el Vol.2 y es probable que me lo liquide antes de fin de mes, porque este primer tomo de Snarked! me dejó muy cebado. Una vez más, garpó apostar por una obra de este verdadero genio del Noveno Arte nacido en Nueva Zelanda, radicado en Inglaterra y llamado Roger Langridge. Gracias BOOM! por editar esta papita tan fina.
El entorno que elige Langridge para las aventuras, sin embargo, no se aferra tanto al de los relatos de Carroll. En todo caso, mezcla ciertos elementos de surrealismo o de absurdo con un contexto más afín al de los cuentos de hadas más clásicos, aunque todavía no aparecieron las hadas. Sí tenemos, en este primer tomo, un rey en peligro, una princesa que debe rescatarlo y una conjura puertas adentro del palacio, liderada por avechuchescos personajes que quieren sacar provecho de la ausencia del monarca. En el medio hay unas criaturas extrañas, los snark, cuya sola mención aterroriza a los moradores de este reino. Seguramente pronto habrá un flashback que nos explique qué onda con estos pseudo-dragones que tanto pánico causan.
Si bien esto está repleto de chistes de todo tipo, el ritmo es claramente aventurero. Hay una epopeya en ciernes y Langridge apuesta a envolvernos en esta trama y a que alucinemos viendo cómo un personaje cínico y amoral (Walrus) termina por asumir un rol heroico y a jugarse el pellejo en una gesta peligrosa, pero no por eso poco disparatada. El equilibrio está logradísimo: aventuras, humor y desarrollo de personajes se amalgaman en las dosis justas. Y lo más interesante: al igual que los comics de los Muppets, esto es bien para todo público. Lo pueden leer los chicos, entender todo y cebarse a full, y lo pueden leer los grandes sin sentir que te están contando un cuentito para nenes de segundo grado o para subnormales incapaces de seguir tramas más complejas. Lo único que se me ocurre para criticarle al guión es que, si comprás sólo este primer tomo, te deja totalmente en pelotas. Snarked! es una saga narrada en tres libros y me da la sensación de que si no leés los tres, no se entiende nada. Lo cual, por otro lado, habla de la complejidad y la ambición de la historia que propone Langridge.
El dibujo del ídolo está al mismo nivel que vimos en los comics de los Muppets. Está claro que, cuando trabaja con un colorista (en este caso Rachelle Rosenberg), Langridge no pone toda la carne al asador, sino que trata de dejar un margen para que se luzca también su partenaire. Muchos de los efectos que el neozelandés suele resolver con texturas y tramas surgidas de su pincel mágico, acá están resueltos con la paleta digital de Rosenberg. De todos modos, hay páginas pletóricas de detalles microscópicos, en las que Langridge se zarpa tanto en la composición de las escenas como en el acabado del dibujo, y seguramente Rosenberg sufrió para colorear cada cosita mínima como sufre Tom Luth cada vez que tiene que colorear un comic de Groo. El diseño de los personajes es dinámico, amistoso, con una nena que parece exiliada de Peanuts y una mezcla rara entre personajes humanos y animales antropomórficos, algunos con ciertos rasgos similares a los que vimos en los comics de los Muppets. Como siempre, tenemos los excelentes fondos y las hermosas onomatopeyas que nunca faltan en los comics de esta bestia.
Tengo para leer pronto el Vol.2 y es probable que me lo liquide antes de fin de mes, porque este primer tomo de Snarked! me dejó muy cebado. Una vez más, garpó apostar por una obra de este verdadero genio del Noveno Arte nacido en Nueva Zelanda, radicado en Inglaterra y llamado Roger Langridge. Gracias BOOM! por editar esta papita tan fina.
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