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domingo, 19 de mayo de 2024
TRES LIBRITOS DE UN SAQUE
Durante el finde me liquidé tres libros de lectura rápida, que procedo a reseñar.
Conseguí de casualidad y a muy buen precio uno de los libritos de chistes de Fontanarrosa que nunca había leído: Fontanarrosa y la Política. Y no, no es casualidad que Ediciones de la Flor haya recopilado estos chistes (procedentes de medios distintos, entre ellos Satiricón, Hum® y Clarín) en 1983, cuando -al calor de la recuperación democrática- la política ocupaba un rol central en la agenda de la inmensa mayoría de los argentinos y argentinas. Como de costumbre, el material no está presentado en orden cronológico y se ven saltos groseros en el estilo del ídolo: aparecen chistes de la primera mitad de los años ´70, al lado de otros que (muy anclados en la coyuntura del momento) se nota a las claras que son del propio 1983. Entonces, no sólo no llegamos nunca al momento en que -para mi gusto- mejor dibuja el Negro (segunda mitad de los ´80 y década del ´90) sino que visualmente tenemos un libro lleno de altibajos. No es que el Fontanarrosa "temprano" sea un queso, ni mucho menos... pero se nota mucho la diferencia con los dibujos posteriores.
Los chistes combinan dos vertientes: la del humor "radial", totalmente basado en los textos, donde el dibujo podría omitirse sin que se pierda la gracia; y aquellos (sin duda los más interesantes) en donde la comicidad surge de la conjunción entre el texto y lo que se muestra en los dibujos. Hay algunos muy graciosos, otros un poco menos, pero estamos hablando del Negro Fontanarrosa, con lo cual uno da por sentado que el nivel va a ser más que satisfactorio.
Y lo más terrible: la gran mayoría de los chistes se nutren de un contexto de brutal crisis económica, con condiciones aberrantes impuestas por el FMI, con gente que trabaja por salarios miserables, empresas que se van a la quiebra, laburantes que terminan despedidos, inquilinos que terminan desalojados, jubilados que se cagan de hambre, clase media que renuncia al asado, las vacaciones, etc.... Más allá de un puñado de chistes que tienen que ver con el regreso de los partidos políticos y la retirada de los militares del poder, el libro resulta de una actualidad alarmante. Hay decenas de chistes que podrían aparecer HOY en cualquier medio argentino, porque parece que Fontanarrosa está hablando del 2024, no del ´82 o el ´83. Lo cual nos invita a reflexionar acerca de lo poco que mejoramos como país en 40 años, lo fácil que es para los garcas agarrar la manija y usarla para que, cada vez que parece que avanzamos, volvamos a retroceder.
Ahora sí, pude ponerle pausa a mi atracón de historieta franco-belga, pero esta vez no me voy tan lejos, porque tengo para comentar un comic de autores holandeses. Conocí a Léon La Terreur como "León el Terrible" en las páginas de Cairo, y me deslumbró -lógicamente el dibujo del maestro Theo Van Den Boogaard, un clon más moderno de Hergé con un trazo demasiado perfecto para ser real. Y las historias... nada, eran un poco repetitivas, pero efectivas.
Ahora me reencuentro con Léon gracias a un librito en formato pocket que conseguí por centavos en Francia, una edición de los ´80 en la que las historietas están remontadas para este tamaño de manera bastante criteriosa por Alain Korkos. Y me encuentro con que los guiones de la serie estaban a cargo de Wim T. Schippers, un tipo que hizo virtualmente DE TODO: dirigió cine y TV, condujo programas de tele y radio, hizo dibujos animados, fue doblajista, actor cómico, dramaturgo, artista visual... y sigue vivo, así que por ahí más adelante lo vemos debutar como cocinero, neurocirujano o arquero del Ajax. El librito trae varios chistes de dos viñetas (puestas una arriba de la otra), cortitos y al pie, en general con un humor surrealista y limado. Y además, historietas más extensas (las que salían en Cairo), más vertiginosas y -sobre todo- más violentas. Sin dudas es un gran hallazgo utilizar una línea tipo Hergé, tan prolija y relacionada con el orden, para contar historias tan caóticas, en las que los caprichos, los delirios de grandeza o la lisa y llana mala leche de Léon desencadenan escenas de kilombo y descontrol, a veces con consecuencias trágicas (que, como la historieta es 100% en joda, no se exploran).
Y si bien el recurso es siempre el mismo (Léon le inyecta por las malas una dosis de caos a una ciudad europea tranquila y prolija que parece quedada en la década del ´50), los autores suben la apuesta varias veces y se zarpan con cosas cada vez más violentas, o más groseras. Los diálogos están llenos de puteadas que generan más impacto en estos atildados señores sesentones, y además hay muy lindas referencias a otros comics, principalmente a Liitle Nemo in Slumberland. Obviamente el tamaño del librito no es el ideal para disfrutar al máximo del virtuosismo gráfico de Van Den Boogaard, pero si no sos MUY fan del autor, se re banca tener la obra así, en un formato barato, livianito y que ocupa poco lugar.
Para terminar, me devoré en un viaje en subte el Vol.2 de DDDDD, la serie de Inio Asano que empezamos a recorrer en la entrada anterior. Este tomito va por los mismos carriles que el anterior: el 80% de las páginas están dedicadas al slice of life centrado en estas adolescentes medio freaks, medio pavotas, que van a la secundaria, salen de compras, estudian, juegan a los videogames, etc.. De nuevo, cada tanto aparece algún diálogo gracioso, pero nada que logre retener mi interés a lo largo de tantas páginas. Y el 20% restante tiene que ver con lo que sí me llama la atención, que es la trama vinculada a esta extraña invasión alienígena, la también extraña forma en que reaccionan los gobiernos (especialmente el japonés) a la presencia de estas naves que sobrevuelan las ciudades, y la forma en que esa presencia altera la vida cotidiana de los ponjas. De a poco, Asano introduce en la trama a personajes que -supongo yo- van a explorar un poco más las consecuencias de estos sucesos que van más para el lado de la ciencia ficción y la conspiranoia, más alguna secuencia de tono bélico muy desenfatizada por el autor. Ojalá estas puntas argumentales se desarrollen a buen ritmo y cobren más protagonismo en los próximos dos tomos, porque si no, me voy a tener que bajar de la serie.
Si hay algo que me dice todo el tiempo "quedate, no te vayas, mirá lo que es esto..." es el dibujo de Asano y sus esbirros, que es realmente monumental. Desde esas caras ultra-expresivas de las nenas, hasta esas fotos pecho frío, apenas retocadas, todo se ve demasiado bien. Ah, y la secuencia en joda de Isobeyan, con la que abre y cierra el tomo (con más viñetas por página, color y un tono 100% humorístico), me pareció mil veces mejor que la del Vol.1. Veremos si más adelante eso también intersecta de alguna manera con el tronco de la narración que propone Asano... si es que tal cosa existe.
Y nada más, por hoy. Me tengo que dejar de pelotudear y avanzar con la Comiqueando Digital nº9, así que en las próxima semanas debería leer (y reseñar) menos historietas. Pero no descarto volver a postear pronto acá en el blog. Gracias y hasta entonces.
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jueves, 4 de enero de 2024
JUEVES DE GLORIA
Ah, bueno... Tengo para reseñar tres libros y los tres son gemas del infinito... Así vale la pena.
Empiezo por el más esperado: Inodoro Pereyra: Inéditos, un álbum en formato grande que rescata un montón de planchas del Renegáu que (andá a saber por qué) no se habían incluido en ninguno de los libritos recopilatorios que durante años republicaron (en un formato chotísimo) las historietas del glorioso Roberto Fontanarrosa.
Acá hay material de todas las épocas, desde planchas bien setentosas hasta entregas del año 2006, cuando la enfermedad que se llevó al Negro ya no le permitía dibujar ni rotular las historietas. No sé si están bien ordenadas, me parece que parte de las planchas que aparecen en el capítulo titulado "1980" en realidad son de los ´70... pero por ahí son justo de la bisagra, del año 1980 o 1981, previas a ese estadío en la evolución del dibujo del Negro que asociamos con los ´80. Obviamente es MUY bizarro que de las 184 páginas que ofrece el libro sólo 80 sean historietas. Pero me imagino que si en las páginas pares también se hubiesen puesto planchas de historieta, el libro quedaría como muy saturado, muy abigarrado... lo cual en general no me molesta. La verdad, no sé si prefiero esto (un libro grande con infinitas paginas en blanco) o la otra mierda, el librito cuadrado con las viñetas remontadas. Creo que esto es mejor, o menos malo. Algunas de las páginas que no tienen historietas recuperan frases que Fontanarrosa soltó en alguna entrevista, que no están mal. Y el prólogo de Rep es exquisito.
En cuanto a las historietas, ¿qué puedo decir sobre Inodoro Pereyra que ya no se haya dicho? Nada. Esto es una cima absoluta del comic humorístico, que no trascendió fuera de Argentina porque está escrito como hablaban los gauchos, porque acumula una infinidad de referencias a la coyuntura argenta de los años en los que se publicó y porque le pone mucho énfasis a los juegos de palabras que son imposibles de traducir a otros idiomas. El dibujo de Fontanarrosa cambia muchísimo entre las primeras planchas y las últimas y -para mi gusto- alcanza su punto más alto en la segunda mitad de los ´80, para empezar la cuesta abajo en los albores de este milenio. En un 2023 que tuvo mucho laburo en el rubro Rescate Editorial, la movida de Planeta, de recuperar TODO Inodoro Pereyra en tres álbumes, no puede ser menos que gloriosa. Ojalá hagan lo mismo con todas las obras del Negro, en este mismo formato pero con planchas de historieta en todas las páginas... o por lo menos en el 75% de las páginas.
Breve paso por Japón para comentar sensaciones que me dejó la lectura del Vol.5 de Innocent. Acá no sólo Shin´ichi Sakamoto nos propone un "time-skip", sino que durante casi todo el tomo el foco pasa a Marie-Joseph, la hermanita menor de Charles-Henri Sanson, protagonista de las dos secuencias más estremecedoras de este quinto tankoubon. Me pareció magistral la idea de Sakamoto de graficar con una muñeca de porcelana la escena (tremenda) en la que un adulto se coge a una nena de nueve años. Y hermosa la escena del garche entre Charles-Henri (que hasta ahora sólo se había sentido atraído por varones) y Marie-Jeanne.
El resto, lo de siempre: intriga palaciega, crueldad, atrocidades, injusticias que una elite perversa y decadente comete con total impunidad, y el talento desmedido de Sakamoto y sus asistentes para ponerle belleza y vuelo poético al horror y al dolor. Este es un manga áspero en la temática y en la forma de abordarla y absolutamente cautivante desde lo visual, aunque avance lento y tenga mucho más desarrollo de personajes que trama propiamente dicha.
Finalmente vuelvo a Argentina para recomendar enfáticamente un libro fundamental, que creo que está en los Top Five de 2023 de tod@s mis colegas: La Gran Estaca, la primera novela gráfica del imposible Tony Ganem, a quien ya habíamos visto en historias cortas incluidas en distintas antologías. Ahora este talentoso hincha de Racing va por la gloria y se despacha con casi 180 páginas de una aventura vibrante, intensa, ambientada en una Buenos Aires de los años ´50 alucinada y poblada por personajes antropomórficos de un carisma arrollador. La Gran Estaca es una historia de ciencia ficción con mechas a lo Evangelion, con combates graficados como si fueran dibujos animados de las Powerpuff Girls, con personajes que tienen cada uno su personalidad y su background (como en la película Sing, que aprovecho para recomendar, ya que estamos) y con unos diálogos magníficos en los que Ganem reproduce de manera muy acertada ciertos giros del habla de los porteños de los ´50.
Hay referencias a toda la cultura argenta de aquellos tiempos: el lunfardo, el tango, el futbol, el gobierno de Perón, el machismo que le negaba igualdad de oportunidades a las mujeres, cierta "normalización" de la joda nocturna en su versión extrema de falopa, escabio y descontrol... Y si bien uno no vivió esa época y la conoce más que nada por películas, novelas y relatos de padres o abuelos, se siente lo más real que puede sentirse un comic protagonizado por ovejas, gatos y chanchos. Creo que de todos los hallazgos que tiene La Gran Estaca, el más potente es la capacidad de Ganem para hacer queribles a los personajes. Me parece que ahí reside buena parte de la magia de esta historia zarpada en miles de aspectos.
El dibujo es indescriptible, repleto de riesgos en el diseño de los personajes (¡y los mechas!), en la puesta en página (acá hay logros maravillosos y asombrosos) y hasta en la elección de la paleta de colores, que prescinde por completo del azul. Acá se ve una integración muy notable de elementos dibujados a mano con imágenes logradas con la computadora, y el resultado es un combo devastador entre una ambientación claramente retro y una estética muy moderna, hasta adelantada a lo que hoy suele verse en las historietas.
Por ahí el hecho de que haya animalitos que combaten al mal adentro de robots te puede transmitir la idea de que se trata de una historieta para chicos. No te dejes engañar: no descarto para nada que un pendejito de 11 años lea La Gran Estaca y enloquezca de emoción, pero sin dudas se trata de una obra pensada para ser disfrutada plenamente por los adultos, que entienden los subtextos sociopolítcos de la trama y la línea que (con bastante sutileza) baja el autor. Obviamente cuento los días como un preso hasta que vea la luz el próximo trabajo de Tony Ganem, que con La Gran Estaca da la vuelta olímpica que nuestra querida Academia nos viene mezquinando desde 2019.
Nada más, por hoy. No te olvides de pasar por https://comiqueandoshop.blogspot.com/ y descargar la nueva Comiqueando Digital. Si nunca le diste una oportunidad, estoy seguro que este número te va a enganchar y vas a decir "¿esto era la Comiqueando Digital? Está buenísima, ¿cómo nunca la había leído antes?". Ahí te esperamos con 270 páginas de artículos inéditos, un episodio especial del podcast, dos videos exclusivos, mucha merca de gran nivel, de verdad. Mil gracias a l@s que ya la descargaron y nos reencontramos pronto, acá en el blog.
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viernes, 26 de septiembre de 2014
26/09: AL PRINCIPIO FUE LA RISA
Sigo completando (con ayuda de mis amigos) la mítica “colección azul” de Hyspamérica y hoy me toca leer y reseñar el tomo dedicado al glorioso Negro Fontanarrosa. Y también reparar una especie de injusticia histórica, porque desde que empezó este blog, hace casi cinco años, nunca había reseñado un libro del prócer rosarino.
Este libro funciona como una perfecta introducción al universo de Fontanarrosa. Tiene un montón de chistes de una sola viñeta (gag panels) de los que aparecían en Hortensia, Hum® o Clarín, de los ´70 y de los ´80, que son las décadas fundamentales en la trayectoria del maestro, los años en los que más se prodigó en más medios distintos y en los que alcanzó un volumen de producción realmente prodigioso. No todos los chistes son brillantes. De hecho, me acuerdo de haber leído DECENAS de chistes de Fontanarrosa mejores que los que están acá. Lo bueno es la diversidad temática (hay de futbol, de política, de espectáculos, de psicólogos, de curas, de parejas…) y la posibilidad de ver la evolución gráfica del Negro, que obviamente para la segunda mitad de los ´80 ya había producido notables mutaciones en su estilo. El Fontanarrosa es más limpito, la línea es como un alambre que se va retorciendo para formar los contornos. Y en la segunda mitad de los ´80, nada que ver: aparecen trazos de distinto grosor, manchas y pinceladas fuertes, pensadas para que el claroscuro reemplace defintivamente a todas las otras texturas que el Negro incorporaba (supongo) con el plumín. Ahí vemos un dibujo más sintético y a la vez más plástico, que sacrifica detalles pero no expresividad.
Intercaladas entre los chistes, aparecen además 17 historietas: seis de Inodoro Pereyra (entre ellas una de mis favoritas de todos los tiempos), seis de Boogie (también, entró la gloriosa ¿Por qué Beirut?), dos de Sperman (ambas muy buenas) y tres de las historietas sin personajes ni temáticas recurrentes, que creo que están en aquel libro llamado Continuará, editado tanto por De la Flor como por Planeta. Obviamente ya las había leído (casi seguro en la Fierro clásica) pero fue un placer inmenso redescubrirlas. No sólo porque son (para mi gusto) lo mejor del tomo, sino porque en la edición de Hyspamérica NO están remontadas. Lo mismo sucede con las dos historietas de Sperman, que aparecen tal como las vimos en la Fierro en los ´80, sin ese rearmado de viñetas muchas veces al borde del delito al que las sometieron las editoriales de libros para publicarlas en ese formato cuadrado, que no les hace la más mínima justicia.
Las historietas de Inodoro y Boogie, lamentablemente, no zafaron de la masacre. Hay que comprarse los mega-hardcovers para leerlas como se publicaron originalmente y evitar este remontaje grosero, con viñetas gigantes, viñetas chiquitas, espacios brutales entre una viñeta y otra… todas animaladas que conspiran contra el disfrute de un material excelente. Por suerte están esas cinco historietas sin remontar, donde además de la increíble calidad de Fontanarrosa como dibujante (de la que se habla muy poco, para mi gusto) se nota claramente su ingenio para planificar la narrativa gráfica. Una narrativa clara, resuelta con pocos planos, con la habilidad para meter poquísimos fondos sin desorientar al lector y muchísimo texto sin agobiarlo. Acá además vemos a Fontanarrosa hacer magia con los efectos de iluminación, cuidar minuciosamente los detalles de la ropa… todas cosas que no existen ni en los gag panels ni en las historietas de Inodoro Pereyra. En Boogie y Sperman, de vez en cuando.
Si ya tenés muchos libros de Fontanarrosa, quizás este no te aporte demasiado, más allá de lo que subrayaba antes, de tener esas historietas alucinantes sin remontajes criminales. Pero si querés tener un buen muestreo de lo que hacía el inolvidable Negro en sus mejores años, recontra vale la pena buscarlo y sumarlo a tu biblioteca.
Este libro funciona como una perfecta introducción al universo de Fontanarrosa. Tiene un montón de chistes de una sola viñeta (gag panels) de los que aparecían en Hortensia, Hum® o Clarín, de los ´70 y de los ´80, que son las décadas fundamentales en la trayectoria del maestro, los años en los que más se prodigó en más medios distintos y en los que alcanzó un volumen de producción realmente prodigioso. No todos los chistes son brillantes. De hecho, me acuerdo de haber leído DECENAS de chistes de Fontanarrosa mejores que los que están acá. Lo bueno es la diversidad temática (hay de futbol, de política, de espectáculos, de psicólogos, de curas, de parejas…) y la posibilidad de ver la evolución gráfica del Negro, que obviamente para la segunda mitad de los ´80 ya había producido notables mutaciones en su estilo. El Fontanarrosa es más limpito, la línea es como un alambre que se va retorciendo para formar los contornos. Y en la segunda mitad de los ´80, nada que ver: aparecen trazos de distinto grosor, manchas y pinceladas fuertes, pensadas para que el claroscuro reemplace defintivamente a todas las otras texturas que el Negro incorporaba (supongo) con el plumín. Ahí vemos un dibujo más sintético y a la vez más plástico, que sacrifica detalles pero no expresividad.
Intercaladas entre los chistes, aparecen además 17 historietas: seis de Inodoro Pereyra (entre ellas una de mis favoritas de todos los tiempos), seis de Boogie (también, entró la gloriosa ¿Por qué Beirut?), dos de Sperman (ambas muy buenas) y tres de las historietas sin personajes ni temáticas recurrentes, que creo que están en aquel libro llamado Continuará, editado tanto por De la Flor como por Planeta. Obviamente ya las había leído (casi seguro en la Fierro clásica) pero fue un placer inmenso redescubrirlas. No sólo porque son (para mi gusto) lo mejor del tomo, sino porque en la edición de Hyspamérica NO están remontadas. Lo mismo sucede con las dos historietas de Sperman, que aparecen tal como las vimos en la Fierro en los ´80, sin ese rearmado de viñetas muchas veces al borde del delito al que las sometieron las editoriales de libros para publicarlas en ese formato cuadrado, que no les hace la más mínima justicia.
Las historietas de Inodoro y Boogie, lamentablemente, no zafaron de la masacre. Hay que comprarse los mega-hardcovers para leerlas como se publicaron originalmente y evitar este remontaje grosero, con viñetas gigantes, viñetas chiquitas, espacios brutales entre una viñeta y otra… todas animaladas que conspiran contra el disfrute de un material excelente. Por suerte están esas cinco historietas sin remontar, donde además de la increíble calidad de Fontanarrosa como dibujante (de la que se habla muy poco, para mi gusto) se nota claramente su ingenio para planificar la narrativa gráfica. Una narrativa clara, resuelta con pocos planos, con la habilidad para meter poquísimos fondos sin desorientar al lector y muchísimo texto sin agobiarlo. Acá además vemos a Fontanarrosa hacer magia con los efectos de iluminación, cuidar minuciosamente los detalles de la ropa… todas cosas que no existen ni en los gag panels ni en las historietas de Inodoro Pereyra. En Boogie y Sperman, de vez en cuando.
Si ya tenés muchos libros de Fontanarrosa, quizás este no te aporte demasiado, más allá de lo que subrayaba antes, de tener esas historietas alucinantes sin remontajes criminales. Pero si querés tener un buen muestreo de lo que hacía el inolvidable Negro en sus mejores años, recontra vale la pena buscarlo y sumarlo a tu biblioteca.
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