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miércoles, 5 de febrero de 2020

BIRDS OF PREY + HARLEY QUINN

Nada, no les voy a dar el gusto de escribir todo ese título larguísimo y ridículo. El film que retoma a Harley Quinn justo donde la dejamos al final de Suicide Squad (aquel bodrio de 2016 reseñado el 17/08 de ese año) tiene un gran problema: dura 109 minutos, con un argumento que daba para… 35, ó 40, para ser generosos. Si era un episodio de una serie, estaba perfecto. Pero no alcanza para bancar un largometraje y la directora Cathy Yan se ve obligada a estirar, a llenar muchos minutos con poca trama. Y rellena básicamente con dos cosas: 1) peleas, muchas peleas, larguísimas peleas en las que vemos a Harley y el resto del elenco realizar todas las acrobacias habidas y por haber, un festival de piñas, patadas, tiros y piruetas que no se termina nunca; y 2) tres o cuatro escenas pensadas para que digamos “qué hijo de puta que es el villano” (por las dudas no lo nombro), que podrían haber funcionado si Ewan McGregor se hubiese tomado en serio al personaje que le tocó, si le hubiese encontrado el tono adecuado a esta interpretación. Eso no sucede nunca y esas escenas resultan sosas y aburridas.
¿Qué se puede rescatar de la película? Me gustó que se hicieran cargo de Suicide Squad, que no la barran abajo de la alfombra. De hecho, TODO lo que pasa en estos 109 minutos son consecuencia de algo que pasó en la peli del Squad. Me gustó también la apropiación de los recursos Deadpoolianos: el relato en primera persona, el permanente guiño cómplice de Harley para con el espectador, el uso y abuso de las puteadas… No hay chistes de pija y concha como en Deadpool, pero el nivel de guarangada es bastante similar. Me gustó que la película respete MILIMETRICAMENTE el origen de Helena Bertinelli, el que narraran en los comics (allá por 1989) Joey Cavalieri y Joe Staton. No me cerró la actriz que eligieron para interpretarla, ni se explica nunca cómo Huntress sabe SIEMPRE dónde están Harley o los otros personajes relevantes para la acción, cuya ubicación se supone que sólo conocemos los espectadores. Pero ver el origen de la Huntress post-Crisis en la pantalla estuvo bueno. Y me gustó también el mensaje de sororidad, de minas en principio enfrentadas, de mundos distintos, que terminan mancomunadas en la lucha, por supuesto contra villanos varones.
La música, horrenda. En un momento hasta masacran sin piedad a “Hit me with yor best shot”, un temazo de Pat Benatar. El tema de que los personajes prácticamente no usen máscaras ni trajes característicos, también, deleznable. La decisión de ponerle “Cassandra Cain” a un personaje que NO TIENE UN CHOTO QUE VER con la gloriosa Cassandra Cain de los comic tampoco tiene sentido. Pareciera que lo hacen sólo para irritarnos a los fans de Cassandra. La inclusión de Renée Montoya… ponele que está bien, porque es el otro personaje creado por Paul Dini y Bruce Timm (junto con Harley, obvio) que fue adoptado con éxito por el canon comiquero… El rol de Montoya en la trama está bueno, pero ¿Rosie Perez, te parece? Y encima sin la menor sugerencia de que puede llegar a ser gay, que era un rasgo muy interesante de la Montoya de los comics. Black Canary me pareció aceptable (dentro de esta tendencia absurda de sacar a los personajes de sus contextos originales), Victor Zsasz funciona decentemente (incluso como sidekick de otro villano) y bueno, Margot Robbie vuelve a deslumbrar con su carisma, su expresividad y su belleza. Ya cuesta imaginarse a otra actriz en el rol de Harleen Quinzel. También aparece un viejito idéntico al recordado Manuel García Ferré.
Y retomo algo que mencioné al pasar: la tendencia absurda de sacar a los personajes de sus contextos originales. Flaco, sos DC. ¿Tanto te cuesta hacer que los personajes actúen como personajes de DC? Para ver a Black Canary laburando en un cabarulo, prefiero leer Kryptonita o ver la serie Nafta Super, que era spin-off de la ya mítica novela de Leonardo Oyola. En la carrera por reimaginar a los personajes clásicos en contextos sórdidos, turbios y/o marginales a Oyola no le van a ganar. Entonces jueguen a potenciar lo que tienen: las Birds of Prey son heroínas cuyo accionar no se limita en lo más mínimo a Gotham, Black Canary es una de las justicieras más grossas del DCU expuesta a la luz desde muy chica porque su mamá también fue heroína, Huntress va más allá de vengar la muerte de su familia, Cassandra Cain es la segunda Batgirl y una de las mejores artistas marciales de todos los tiempos… ¿Tan chotos les parecen estos conceptos que los quieren esconder, o trastocar por completo? 
Bueno, nada más. Ojalá de esta película se desprendan dos: una nueva aventura de Harley (en lo posible con Poison Ivy) y una de las Birds of Prey sin Harley, en lo posible con Oracle. Y con un argumento más aventurero, más superheroico… si es que eso no les da pánico ni vergüenza a los drogadictos de mierda que escriben estas “Rápido y Furioso con superpoderes”.