Y bueno, es lo que hay… A veces me resulta cómodo dejar el tema de las reseñas para última hora y a veces la última hora son las dos de la matina del día siguiente. No es tan grave, total ustedes las pueden leer cuando se les cante (o no leerlas, incluso).
Hace mil años, el 17/05/10, le dediqué una reseña al Vol.1 de 24Seven, una antología de Image coordinada por Ivan Brandon, repleta de nombres grossos. Recomiendo revisitar dicho texto, ya que mucho de lo dicho en ese entonces se aplica hoy, a la reseña del Vol.2.
No sólo esta segunda entrega de 24Seven repite la fórmula del primer tomo. También repite un montón de autores… y los dos problemas principales del Vol.1 siguen ahí. Por un lado, algunos guiones demasiado simples, o con planteos ambiciosos y resoluciones simplistas, lo cual es peor. Como en todo compilado de historias cortas, muchas veces a los guionistas les cuesta rematar en espacios chicos y los relatos terminan en cualquier lado, o derrapan en el final. Puede suceder. Por otro lado, una vez más tenemos unas cuantas historias que desaprovechan la temática de la antología, que son los robots/ androides/ sintezoides y demás. Historias que tranquilamente podrían estar protagonizadas por gente normal, de carne y hueso, y que presentadas así, con robots como protagonistas, hacen un poco de ruido. Tampoco te ahuyentan, pero en algún momento decís “¿para qué?”…
Pero vamos a subrayar las gemas que están esparcidas entre estas 240 páginas. La primera historia tiene un guión flojo, pero el dibujo (un team-up entre Fiona Staples y Frazer Irving) es majestuoso. La que escribe Carla “Speed” McNeil saca un gran provecho de la temática de la vida artificial, y el dibujo de Bruno D´Angelo por ahí es medio limitado a la hora de la narrativa, pero se ve muy lindo. Podría haber salido tranquilamente en la Métal Hurlant de los ´80. El ídolo brazuca Fábio Moon narra una muy linda historia, emotiva y original, en 10 páginas que podrían haber sido 6 u 8, pero también se ven muy lindas. La del ignoto Seth Peck y el glorioso Rafael Albuquerque es una historia fuerte, jugada, casi polémica… que tendría más fuerza si los personajes fueran humanos en vez de robots. Igual es muy grossa. Jason Aaron colabora con otro artista brazuca, Miguel Alves, en una historia tranqui, reflexiva, de belleza atípica y con una estética fina, diseñosa, más cercana a la de la ilustración editorial. La que escribe Kelly Sue DeConnick es cortita y al pie, efectiva aunque quizás no tan original. Ben Templesmith aporta unos dibujos magníficos a un guión de John Ney Rieber que claramente no está a la altura. Otra historia rara pero que funciona es la de Alice Hunt y Meg Hunt.
Gabriel Bá (hermano gemelo de Fábio Moon) dibuja uno de los mejores guiones del libro, a cargo de Macon Blair, una historia hermosa que también funcionaría perfecto con seres humanos. Michael Avon Oeming te detona las retinas en siete páginas medio light a nivel guión, pero con unos dibujos y un color alucinantes, dignos de Enrique Breccia. Muy buena también la de Jonathan Davis y Antonio Fuso, tranqui, sin estridencias y con buenas ideas. El canadiense Niko Henrichon también deja la vida en sus ocho páginas, intensas y divertidas. Muy bien también Will Pfeiffer, que escribe una historia dibujada a cuatro manos por Andy McDonald Paul Azaceta. Andy Kuhn, Dave Johnson y José Luis Ágreda se lucen con sus dibujos en historias cuyos guiones me interesaron poco. Ya sobre el final, Macon Blair vuelve con otra historia muy atractiva, ya coqueteando un toque con el género del terror, y potenciada por unos dibujos fastuosos de Francesco Francavilla. Y otro monstruo brazuca, el maestro Mateus Santolouco, tira magia en una de cinco páginas que no es hiper-original, pero funciona perfecto. Buen promedio, en general, para este broli, que salió en 2007 y hace muchos años que se consigue en oferta.
Me queda poquito espacio para hablar de Topati, el último libro (hasta hoy) del prolífico Brian Janchez, que recopila un puñado tiras cómicas junto a algunas historietas cortas. Topati es un hombre-pato, que aspira a ser una criatura temible al estilo del hombre lobo, pero en vez causa gracia. Es la enésima historieta en la que el mecanismo del humor pasa por la lástima que genera el protagonista en los lectores, y si no te copa esa onda del personaje patético, constantemente humillado y denigrado, difícilmente te saque una sonrisa. A mí me gusta la forma en que Janchez explota ese recurso y en general me gusta cómo están dibujadas las historietas de Topati, aunque a veces la cantidad de texto que tiene cada viñeta conspira un poco contra el lucimiento del trazo de Brian. De todos modos, queda claro que el autor se esfuerza mucho más por ponerle onda a los diálogos que a los dibujos… y viéndolo así no está mal que las palabras tengan tanto peso dentro de las viñetas.
No te quiero vender la sanata de que Topati es lo mejor que hizo Janchez hasta ahora, porque no es así. Pero tiene onda, diálogos y situaciones ingeniosas y un dibujo correcto, sin ningún intento de virtuosismo, sino más pensado para ser funcional a los relatos.
Nos reencontramos pronto, cuando tenga leídos un par de libros más. ¡Gracias por el aguante!
Mostrando entradas con la etiqueta 24Seven. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 24Seven. Mostrar todas las entradas
martes, 4 de abril de 2017
lunes, 17 de mayo de 2010
17/ 05: 24SEVEN Vol.1

Caso extraño el de Image… No sé si alguna vez volverá a darse eso de que una editorial que en un momento surge de la nada y arrasa con todo, pase en poquísimos años de ser más hot que el calzoncillo de Johnny Storm a tener menos éxito que un Silver Solarium en Nigeria. Lo cierto es que esos cachetazos que se comió Image le sirvieron para hacerle aprender la lección que -con la humildad de los grandes- viene dando Dark Horse hace más de 20 años: Si querés que te vaya bien, dejale los superhéroes a Marvel y a DC y dedicate a otra cosa, buscá por otro lado”. Y sí, Image sigue adelante con varios comics superheroicos, y a alguno (Invincible) hasta le va bien. Pero si subsiste es porque supo “buscar por otro lado”, tanto con comics de autor (ya vimos Special Forces y Tasty Bullet) como con las antologías temáticas como Flight y la que hoy nos ocupa.
24Seven es un libro de muuuuchas páginas dentro del cual conviven (bajo una hermosa portada de Adam Hughes) nada menos que 35 historietas breves, algunas tan breves que tienen una sóla página. La consigna es que todas las historias están protagonizadas por androides o robots en una ambientación urbana. Y por supuesto, algunos autores exploran con buen tino el tópico de la vida artificial, mientras que otros cuentan historias de tipos y minas comunes, pero dibujados con cabezas de robots, para cumplir con la premisa del libro.
Al tratarse de historias cortas, es medio turro ponernos en estrechas y exigir guiones gloriosos. Ya sé que Eisner te partía el cráneo con siete páginas del Spirit y que Trillo y Altuna hacían maravillas en cuatro páginas de Las Puertitas del Sr. López. Pero igual se perdona que no todos los guiones tengan cosas grossas para aportarnos. Aún así, hay algunos realmente pulenta. El de Phil Hester es buenísimo y encima lo dibuja Mike Huddleston. El del ignoto Frank Beaton (dibujado por otro mostro, Ben Templesmith), también me encantó. El de Rick Remender tampoco está mal y el de Matt Fraction es excelente.
Fraction además se da el lujo de que su guión sea dibujado por el ídolo británico Frazer Irving, grosso entre los grossos. Que por supuesto no es el único prócer del dibujo que aparece en el libro. Por el contrario, 24Seven es un infalible catálogo de excelentes dibujantes. A Irving, Huddleston y Templesmith les tenemos que sumar a Alex Maleev, a Frank Teran (que firmó mucha historieta chota, pero acá se puso las re-pilas), al maestro Eduardo Risso (impecables dos paginitas), a Eric Canete con un laburo soberbio (lástima el “guión”), a Hilary Barta, a Tony Moore, al amigo Esad Ribic (con una secuencia muda fascinante, ilustrada como los dioses) a un monstruito al que descubrí gracias a este libro llamado Andy McDonald y a una bestia salvaje a la que descubrí gracias a mi amigo el Desgarreitor y del cual me hice fan: James Stokoe. Guarda con James Stokoe, de verdad. No todos los días aparece un autor así. Este pibe es una mezcla entre Vaughn Bodé, Taiyo Matsumoto y la época más lisérgica de los Humanoides Associés. Es un grosso de aquellos que hace que cada viñeta desborde de onda, originalidad y talento.
Y como si esto fuera poco, hay algunas historietas en las que tanto el guión como el dibujo la rompen. La de Hester-Huddleston y la de Fraction-Irving están ahí de justificar por sí solas la compra del tomo. Pero además hay un magnífico aporte de los mellizos brazucas Gabriel Bá y Fábio Moon, una historieta notable de John Ney Rieber y Chris Brunner, otra joyita del español José Luis Agreda (maestro) y una del glorioso croata Danijel Zezelj (seguiré insistiendo con él hasta que las masas se rindan a sus ilustres pies), donde nada importa si los protagonistas son humanos o androides, pero es fabulosa.
Las antologías son así (como la vanguardia): te comés algunos sapos, te encontrás con autores que se quedan en las buenas intenciones, y además podés ver a los consagrados probando cosas distintas, rumbeando para el lado de lo no obvio. Y por supuesto, lo más importante: descubrir a nuevos autores a los que vas a seguir forever, hasta encontrar su último unitario pedorro publicado en un fanzine croto de Hungría en 1982 y sólo traducido al turco por una editorial pirata que jamás pagó los derechos. 24Seven cumple sobradamente con todo eso, y es menester reconocer el mérito de Ivan Brandon, quien imaginó y coordinó este libro. Felicitaciones, máquina!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

