el blog de reseñas de Andrés Accorsi
Mostrando entradas con la etiqueta Bárbara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bárbara. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2016

¡LLEGO EL SEGUNDO SEMESTRE!

Se viene una ola de magia, alegría y prosperidad, con lluvia de inversiones, dólares y medallas en los Juegos Olímpicos de Río. Para festejarlo, comparto estas tres reseñas, las últimas por un tiempito porque el miércoles me voy de viaje y no sé si voy a tener tiempo para escribir y subir material al blog. Por las dudas me llevo la tablet, pero no prometo nada.
Arranco con el Vol.3 de Bárbara, con el que completamos la mítica saga de Ricardo Barreiro y Juan Zanotto. Este es el tramo más aventurero, en el que Barreiro deja de lado la faceta más política y la trama se concentra en la aventura. La ambientación post-apocalíptica cede su lugar a la space opera, y todo pasa por las naves espaciales, los planetas y las criaturas con las que Bárbara y sus amigos se encontrarán una vez que se lancen al espacio exterior. Barreiro era muy fan de la ciencia-ficción y para cada cosa tenía una explicación compleja y sesuda, que a veces empantana un poco el ritmo de los relatos. Pero, aún con esa liviandad que antes no tenía, este tramo de Bárbara está muy bien. Una pena que se acabara sin antes desarrollar más a los nenes mutantes, una idea magnífica que termina por dejarnos un sabor a deus ex machina. El dibujo de Zanotto, magistral como siempre, con un laburo monumental en fondos, trajes, armas, naves, etc.. Si podés conseguirla, no dejes de darle una posibilidad a esta gran epopeya de la historieta argentina de aventuras.
Me voy a Bélgica, donde en 2012 se estrenó una película del Marsupilami con actores, escrita y dirigida por Alain Chabat. Con el mismo guión, Batem y Colman realizaron el comic, publicado como Vol.25 de las aventuras del Marsupilami. Sur la Piste du Marsupilami es un álbum más extenso que los normales, con 60 páginas de historieta. El argumento tiene varios puntos de contacto con el de Le Nid des Marsupilamis, el clásico álbum de Spirou y Fantasio (obra de André Franquin) lanzado en 1960. Pero al estar apuntado a un público más amplio (no sólo infanto-juvenil) el largometraje –y por ende el comic en cuestión- ofrecen una trama más compleja, con más personajes, más peripecias y obviamente sin Spirou ni sus amigos. Los autores exploran a fondo el aspecto sociopolítico de Palombia y satirizan duro a su dictador. También se llevan palos tremendos las grandes cadenas de televisión. Obviamente, al lado de los dibujos de Franquin, a los de Batem y Colman les falta muchísima onda, pero en general están bien, respetan la consigna de que los personajes humanos se parezcan a los actores sin que eso desentone con la estética icónica del Marsupilami. No creo que me siente nunca a ver la peli, así que para mí Sur la Piste du Marsupilami será siempre un comic bastante entretenido, un toque más ambicioso que el típico álbum infanto-juvenil franco-belga, con el que pasé un buen rato.
Cierro con Crypto Zoo el tercero (y último) de los libros en los que Rick Veitch convierte sus sueños en historietas. Claramente se trata de ese tipo de bizarreadas que uno sólo compra cuando las ve a un precio ridículo. Ni drogado pago los u$ 18 que vale esto según su precio de tapa. Los argumentos son… sueños que tuvo Veitch en los ´70. El maestro los anotó y casi 25 años después los convirtió en comics que siguen la lógica de los sueños. Me imagino que un psicólogo la pasará bomba descubriendo signos, elementos que deschavan ciertas facetas de la psiquis del autor, pulsiones primales, atávicas… Yo me limité a no tratar de entender ni interpretar nada. Me dejé llevar por el vértigo de los relatos y me encantaron los dibujos, llenos de homenajes al Rey Kirby. El principal acierto de Veitch fue optar por una grilla única, la más clásica, la más accesible, la de tres tiras de dos viñetas. Y no sólo para homenajear a Kirby, sino para no agregarle extrañeza ni complejidad a historias que son, ya desde su origen onírico, bastante incomprensibles. El libro termina con una breve historieta a todo color donde Veitch sube grosso la apuesta en el dibujo, la narrativa y la prosa que nos ofrece en los bloques de texto. Broche de oro para un libro rarísimo, que recomiendo si te interesa particularmente la temática de los sueños, o si sos hardcore fan de este hiper-capo del Noveno Arte, nunca valorado en toda su dimensión.
Gracias por el aguante y la seguimos pronto!

viernes, 17 de junio de 2016

LECTURAS DE ESTA SEMANA

¿Ya es viernes de nuevo? Cómo pasa el tiempo, ma-mita… Bueno, esta semana leí poco, tres libritos, nomás, que es más o menos la media de este último tiempo. A este ritmo, voy a terminar de bajar los pilones de material que tengo sin leer para el 2025, más o menos…
Arranco con el Vol.2 de Bárbara, que lo único choto que tiene es el prólogo ;). Este es el tramo de la saga en el que Ricardo Barreiro mete más bajada de línea política. Obviamente la aventura sigue al palo, hay explosiones, persecuciones, muertes truculentas de buenos y malos, una escena en la estación Plaza Italia del subte pensada como homenaje a El Eternauta, algún garchecito, sesudas explicaciones con más ciencia que ficción para algunos de los elementos de tinte más fantástico que Barreiro incorpora a las historias, y además queda espacio para jugar cartas fuertes a la hora de transmitir un mensaje político claramente revolucionario. ¿En 1980, plena dictadura militar? ¿Estaba loco ese tipo? Y, un poco sí. El apodo no se lo ganó gratis. Y además vivía en Europa, donde estaba mejor visto jugarla de Che Guevara desde una labor artística. Lo cierto es que las historias están buenísimas, la trama central avanza un montón, el desarrollo de Bárbara como personaje está muy logrado, e incluso el Loco se da el lujo de proponer juegos de narrativa bastante arriesgados para lo que era la historieta argentina de esa época. Los dibujos del maestro Juan Zanotto, bellísimos y potentes como nunca. Una auténtica maravilla.
Vamos con Crumple, una novela gráfica del ídolo Dave Cooper publicada por Fantagraphics allá por el 2000. Al igual que otros trabajos de Cooper, acá tenemos una historia salpicada de bizarreadas, inmundicias, groserías e incorrección política. De hecho (y mirá lo que te digo) no sé si hoy alguien se animaría a publicar una obra como esta, en la que lo más parecido a un villano es un grupo de minas feministas, a las que Cooper retrata como una patota de marimachos intolerantes. Por supuesto, el “héroe” tampoco es tal cosa: Knuckle es un perdedor nato, un pajero, mentiroso, cagón, insensible y con menos luces que la lancha del contrabandista. Y su amigo Zev es otra rata ventajera a la que sólo le interesa divertirse y ponerla. Con todo esto, Cooper arma una trama muy extraña y a la vez muy ganchera, que lleva inevitablemente a situaciones extremas, incómodas, en las que te cagás de risa incluso a pesar tuyo. Lo único que no me terminó de convencer es que Crumple se haya hecho en blanco y negro, porque (no hace falta que lo diga yo) el laburo de Cooper a color suele ser majestuoso. Igual en blanco y negro el dibujo se re-disfruta.
Y cierro con All-New Doop, esta extrañísima gema que nos regalara hace un par de años el maestro Peter Milligan, junto al español David Lafuente. Esto es rarísimo, de verdad. La historia sucede en paralelo con el intrincado crossover Battle of the Atom, que involucró a varios títulos de los X-Men allá por 2014. Milligan toma un motón de escenas de esa saga y nos las muestra desde otro lado, desde atrás, desde las márgenes, desde la óptica alienígena de Doop. Pero además se anima a indagar en Doop, y por fin sabemos quién es, de qué juega, de dónde viene y por qué hace lo que hace este personaje creado por el guionista inglés y Mike Allred en las páginas de X-Force. All-New Doop es poesía meta-comiquera pasada de rosca, con un montón de referencias cinéfilas (Ingmar Bergman, Humphrey Bogart, Alfred Hitchcock, etc.), con diálogos desopilantes y una libertad inverosímil que Milligan aprovecha a full. El dibujo de Lafuente está muy bien, obviamente no es Mike Allred, pero se banca con mucho decoro el contraste entre personajes más “realistas” (las versiones pasadas, presentes y futuras de los X-Men y sus enemigos) y personajes totalmente caricaturescos, como el propio Doop. Si te cebaste con X-Force y X-Statix, acá está el broche de oro a esa farsa inolvidable e insuperable pergeñada por Peter Milligan.
Hasta acá llegamos. Ni bien acumule algunas lecturas más, nos reencontramos por acá. Gracias y hasta la próxima!

viernes, 10 de junio de 2016

SEGUIMOS LEYENDO

Esta semana vengo leyendo a buen ritmo, así que ya tengo tres libros más para reseñar.
Empiezo con lo más antiguo, el Plastic Man Archives Vol.5. El Vol.3 lo reseñé el 19/07/13 y las diferencias básicas respecto de aquel tomo no son tantas: Plas no se disfraza tanto de mina, hay muchas más páginas de 6 viñetas que páginas de 8, hay algún que otro criminal con superpoderes (aunque ninguno luce trajes colorinches y estrambóticos) y no hay ninguna idea de esas que decís “ah, bueno, Jack Cole era un fuckin´genio”. Y sin embargo, las historias son invariablemente divertidas, redonditas, con algún giro impredecible, personajes atrapantes, chistes de humor verbal, mezclados con otros de humor físico y otros al filo del absurdo, todo dibujado con creciente soltura por un Cole inspiradísimo, más alguna aventura menor en la que lo reemplazan esbirros que copian milimétricamente su estilo. ¿Qué se le puede criticar a estas historias? Lo mismo que a todas las otras aventuras de superhéroes y/o justicieros enmascarados de los años ´40: casi no hay desarrollo de personajes y no existe la continuidad, no hay un orden obvio en el que es necesario leer estas 13 historietas, ni ninguna otra. Todo lo que sucede en una aventura es inmediatamente olvidado en la siguiente y cada punto final es un volver a empezar siempre desde el mismo lugar, como en Los Simpsons. Pero está todo bien, el Plastic Man de Cole es entretenido, estaba claramente adelantado a su época y eventualmente me compraré los tres Archives que me faltan para completar la colección.
¿Te acordás que un muy lejano 27/02/12 publiqué acá en el blog un prólogo que escribí para la edición española de Bárbara? Bueno, muchos años después me llegaron los tres tomos en los que 001 Ediciones recopiló la epopeya creada por Ricardo Barreiro y Juan Zanotto. Así que me bajé el Vol.1, del que me acordaba bastante, a pesar de haber leído este material por última vez hace más de 25 años. La edición española, si bien tiene un formato y unas portadas más lindas que las de Record, le resta un poco de lucimiento al dibujo de Zanotto, que se ve un tanto empastado. De todos modos, son páginas de 1979-80, cuando el maestro estaba atravesando una etapa mágica, en la que de su pluma brotaban una maravilla atrás de otra. Viñeta tras viñeta, te vas a hacer un festín con el trabajo de Zanotto en cuerpos, rostros, paisajes, naves, monstruos, escenas de acción, secuencias mudas, garches… todo está increíblemente bien dibujado. Y los guiones de Barreiro conservan buena parte de su filo, de su magia, y sobre todo la solidez con la que construye el mundo en el que se mueve Bárbara. Así que aún hoy esto puede ser recomendado e incluso venerado como se venera a los auténticos clásicos de la historieta argentina.
Y cierro con una verdadera joya: Isle of the 100,000 Graves, una obra de 2010 firmada por el genio noruego Jason, su habitual colorista Hubert, y una rareza: la presencia en este equipo de un guionista, nada menos que el inmenso Fabien Vehlmann. Es muy loco, porque si no te dicen que Jason trabajó sobre un guión de Vehlmann, no hay forma de darse cuenta. La historia tiene toda la onda, todo el clima, todo el ritmo, todo el capricho y todo el respeto por un género clásico de la aventura como cualquier otra obra “solista” del noruego, con lo cual uno se pregunta si Vehlmann demostró ser un genio adaptándose perfectamente al estilo de Jason, o si simplemente le tiró una idea recontra-básica y le dijo “desarrollá esto en tu estilo, como más te guste”. En cualquier caso, lo importante es que en Isle of the 100,000 Graves guión, dibujo y color se conjugan con maestría para una historia atractiva de punta a punta, con chistes boludos, sutiles toques de mala leche, personajes entrañables, peripecias extrañas y una trama que requiere de mucha acción, narrada con millones de trucos para desenfatizar la machaca. Una auténtica genialidad de estos dos ídolos europeos, que no pierde nada leída en la edición yanki de Fantagraphics. En España la editó Astiberri, pero acá en Argentina ese librito de 56 páginas vale una fortuna incalculable, por eso recomiendo la edición yanki, que sale mucho más barata.
Volveremos pronto con más reseñas. Gracias por el aguante.

lunes, 27 de febrero de 2012

27/ 02: BARBARA

Hoy no tengo tiempo para leer comics ni para escribir reseñas, porque estoy a full con un montón de cosas, entre ellas un número de Comiqueando que estamos preparando para Abril.
Para zafar, tengo un prólogo que escribí hace poquito para el Vol.2 de Bárbara, la clásica serie de Barreiro y Zanotto que está siendo reeditada en España, en lujosos tomos, por 001 Ediciones. Esto está inédito, todavía no se publicó en España. La portada que acompaña al texto es la del Vol.1. Mañana, otra reseña.

BARBARA, HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE
por Andrés Accorsi
Alguna vez Borges escribió que a él se le hacía cuento que empezó Buenos Aires, porque la juzgaba eterna. A Ricardo Barreiro le pasaba algo parecido: se le hacía cuento que Buenos Aires pudiera terminar. Por eso, tras la devastación y la inundación, en esta saga Buenos Aires está ahí –como decimos los porteños- haciendo el aguante.
Disfrazar a Buenos Aires de ciudad post-apocalíptica es uno más de los tantos recursos a los que echa mano Barreiro para hacer un poquito menos obvio el mensaje que quería transmitir. Gestada entre 1979 y 1983 (en plena dictadura militar), Bárbara hablaba con total claridad de los tiempos oscuros por los que atravesaba nuestro país. Y lo hacía de un modo frontal, casi sin disimulos. Increíblemente, los organismos censores de aquella época no detectaban pistas tan elocuentes como que un planeta se llamara Ara-Guevar, o que uno de los líderes de la rebelión se llamara Ernesto.
Bárbara es, además de una ambiciosa epopeya, un gigantesco canto a la rebelión y la resistencia contra los abusos del totalitarismo. A pesar de la durísima coyuntura, la serie albergó por un lado una ideología revolucionaria (que aparece en muchas de las obras de Barreiro), y por el otro un grado de erotismo infrecuente en la historieta argentina (y americana) de aquella época. El episodio titulado “Viajero Estelar” es bastante elocuente en ese sentido. Al habitual festival de las chicas esculturales con escasa vestimenta se suman una viñeta en la que Bárbara se aferra a una especie de pene gigante, y en la siguiente viñeta, cuando Zanotto cambia el plano, las chicas parecen estar sujetas a los pezones de tres senos que flotan en el aire. Las ventajas de trabajar en una publicación como Skorpio, que estaba claramente bajo el radar de los censores...
Para 1979, Juan Zanotto ya era un dibujante absolutamente consagrado en Argentina, y con muchos trabajos realizados para Europa. Barreiro ya no era un novato, pero todavía no había creado ninguna historieta realmente exitosa (su As de Pique obtuvo el merecido reconocimiento en Europa, no tanto en Argentina). En estas páginas, que marcan la primera de varias colaboraciones entre Barreiro y Zanotto, ambos lograron una inmensa conjunción de talento, que puso a Bárbara entre las mejores obras en la vasta trayectoria de ambos maestros.
Bárbara consta de más de 500 páginas, un desafío colosal si pensamos que durante todo el tiempo en que se realizó, los autores vivieron en distintos países. Hay tramos (en especial en el último tercio de la obra) en que los guiones de Barreiro no llegaban a la redacción de Record y Zanotto debía hacerse cargo también de escribir la saga, pero siempre fiel a los lineamientos que habían trazado en forma conjunta. Paradójicamente, las obras posteriores de la dupla serían realizadas con Ricardo ya establecido permanentemente en Buenos Aires, pero no alcanzarían el asombrosos nivel (ni el éxito) de Bárbara.
Los paralelismos con El Eternauta son muchos y bastante evidentes. Una vez más, vemos cómo una invasión alienígena a Buenos Aires puede convertir en héroe a una persona común y corriente y parte del atractivo de Bárbara reside en cómo Barreiro nos muestra el pasaje de la protagonista de nena vulnerable a aguerrida líder de una revuelta interestelar. La gran diferencia está en el final: en El Eternauta los heroicos esfuerzos de Juan Salvo fracasan, mientras que aquí los valores de la solidaridad, la compasión y la valentía ganan una lucha que, en el mundo real, estaba perdida. Lo cual hace que la victoria valga mucho más.