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martes, 7 de marzo de 2023
TARDE DE MARTES
Sigo adelante con las lecturas y ya tengo otros dos libros para repasar.
En primer lugar, el Vol.2 de Monster, del maestro Naoki Urasawa, ahora sí con un tramo de la saga que no había leído nunca, porque cuando lo publicó LARP yo ya había decidido no comprarle nunca más un manga a esa funesta (y hoy justamente olvidada) editorial. Al final del Vol.1, tal y como estaba armada la trama, faltaba que el Dr. Tenma se entrenara para convertirse en un asesino implacable, gambeteara a la policía hasta quedar cara a cara con Johan y lo hiciera boleta. Todo eso se podría haber contado sin acelerar bruscamente el ritmo del relato en estas 400 páginas, y Monster podría haber terminado en este Vol.2. Pero claro, esta es una obra de Naoki Urasawa, especialista en estirar los conflictos hasta el infinito, en tensar la cuerda dramática que sostiene a sus mangas hasta que el lector sienta que ya no puede más. Por eso en estas 400 páginas apenas si vemos a Tenma escapar de la policía... mientras surgen, se desarrollan y se resuelven otros conflictos que poco tienen que ver con la cacería de Johan.
Hay una idea muy interesante, que es que un grupo neonazi ve en Johan a un posible segundo Adolf Hitler. Interesante porque le agrega a la saga una arista política y villanos mucho más hijos de puta que la policía. Pero todo el tema de "vamos a quemar el barrio turco" aporta muy poco a la trama, apenas un poco de suspenso, de presión para que en algún momento cobre peso la acción. Urasawa introduce nuevos personajes y les da muchísima carnadura, muchísimo desarrollo. Incluso en dos momentos de este tomo la acción se frena para dedicarle extensos segmentos a dos personajes que ya nos había presentado en el Vol.1, Eva y Anna/Nina. Cada una de ellas ya tiene, además de un pasado que hemos explorado a fondo, sus propios personajes secundarios. El inspector Runge también ocupa el centro de la escena a lo largo de muchas páginas que indagan un poco más en sus motivaciones, sin dudas la secuencia más aburrida e innecesaria del tomo.
Como en 20th Century Boys, acá es muy importante el pasado, desandar los senderos de lo transcurrido a través sobre todo de la memoria. Las pistas que encuentra Tenma son básicamente recuerdos de gente que en algún momento interactuó con Johan o con su familia... y encontrar y sobre todo "escuchar" a cada una de estas personas lleva tiempo. O sea, páginas. Y ampliar el elenco de secundarios también, requiere mucho espacio. Urasawa lo tiene, y además no tiene apuro. Por eso, con una idea que se podía contar en 12-16 páginas en una revista de antología de los ´70, el tipo te hace nueve tomos de 400 páginas. Y vos no lo puteás, no porque te resulte divertido ver cómo te llena infinitas páginas con peripecias que por ahí no le suman nada a la resolución del argumento troncal, sino porque el ritmo del relato es atrapante, y porque estamos frente a un autor que maneja el suspenso y la intriga de una manera absolutamente insuperable. Y eso sin hablar del dibujo, que jamás baja de los 10 puntos. Habrá más Urasawa pronto, acá en el blog.
Allá por 2010, cuando Vertigo estaba on fire con el tema de generar novelas gráficas 100% originales, que fueran propiedad de los autores, uno de los que entró en la rosca fue Peter Bagge. Así apareció Other Lives, un trabajo del creador de Hate que desde 2021 reedita Fantagraphics, y que en su momento no levantó demasiada polvareda, pese a estar bastante bien.
Other Lives es la novela gráfica en la que Bagge se mete con aquel fenómeno que fueron las plataformas de juegos virtuales en los que vos te creabas una segunda identidad, un avatar, que interactuaba en una especie de "mundo paralelo" en el que todo podía pasar. No me acuerdo ahora los nombres, pero creo que había uno llamado Second Life. El juego, ese segundo plano de "realidad" que ofrece el juego, tiene bastante peso en la trama, pero Bagge lo usa para pensar en el tema de la identidad ficticia, la identidad que uno se construye para sí mismo cuando la propia no le cierra y elige convertirse en un farsante. De los cuatro protagonistas, los dos que jamás entran en el juego virtual (Javier y Vlad) son los que más laburaron para asumir identidades que no les pertenecen. Se cambiaron el nombre, se inventaron profesiones falsas, se hicieron pasar por autores de textos que escribió el otro, no pararon un minuto de mentir. Ni de ser víctimas de las mentiras de otros. Other Lives trata de la irrupción de las verdades en una realidad donde lo normal es la falsedad, la máscara. Woodrow, el capo del juego virtual, el que parece que la tiene re clara, es otro maestro de la mentira y en un punto, Bagge lo va a llevar al extremo para que ocupe el rol del villano. Mientras que Ivy, la única que no guarda secretos nefastos (más allá de las cosas que hace su avatar en el mundo virtual del jueguito), es lo más cercano que tenemos a una heroína.
Las vidas de los cuatro protagonistas se van a ver entrelazadas de las maneras más extrañas (algunas demasiado inverosímiles) y la tensión dramática va a crecer hasta hacerse insostenible. Y sin spoilear, va a terminar todo bastante para el orto, con estallidos de violencia cuyas consecuencias se pagan a larguísimo plazo. Por ahí el dibujo gracioso y caricaturesco de Bagge no lo sugiere, pero Other Lives es una historieta dramática, pero dramática en serio. Hay algún que otro diálogo jocoso, pero el clima general de la obra es el que generan las mentiras, las traiciones y los secretos de cuatro neuróticos que ya están demasiado jugados como para aspirar a la felicidad y se conforman con no ser el que peor la pasa. Es una obra enroscada, compleja, madura, con el problema que si a vos lo que te gustaba de Bagge era la onda de Hate, corre el riesgo de no engancharte en lo más mínimo, más allá de lo alucinante del dibujo. Pero está muy bien, se puede recomendar sin miedo a cualquier fan de la historieta para adultos, sea o no fan de Peter Bagge.
Nada más, por hoy. Gracias y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas en este espacio tan antiguo como inclaudicable.
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Monster,
Naoki Urasawa,
Peter Bagge
martes, 3 de agosto de 2010
03/ 08: MONSTER Vol.1

Puta, que vale la pena estar vivo! Fuera de joda, ni yo puedo creer la calidad del material que me está tocando leer estos días…
Monster es una joya, incómoda e inquietante como compartir la cama con tres minitas y tu abuela. Sos un joven cirujano japonés que trabaja en un hospital alemán. Tu jefe es medio garca, pero te tiene allá arriba y hasta te entregó a su hija, que está buenísima. Un día, tenés que elegir entre salvar la vida del intendente de la ciudad y la de un pibito de 9 años. Elegís salvar al pibito y el intendente muere. Tu jefe, más preocupado por las runflas políticas que tenía con el intendente que por la vida de sus pacientes, te pasa factura: te desciende a un cargo de menos responsabilidad y su hija ya ni te saluda. Puta, pero vos hiciste lo correcto, ¿por qué de pronto te consideran menos que un sorete? Y también de pronto (ya parezco el Loco Barreiro), el jefe y los otros médicos jodidos para los que la medicina era un negocio y una forma de acumular poder, mueren misteriosamente. ¿Quién asciende a number one? Vos, papá, que sos MUY grosso. Pero ¿y la policía? ¿De quién te parece que va a sospechar? Pasan los años, el crimen no se resuelve y se empiezan a acumular asesinatos misteriosos. ¿Sabés quién los cometió? Sí, el mismo que pasó a valores a los garcas del hospital. El pendejito al que vos le salvaste la vida, que ahora es un asesino hijo de mil putas sin el menor reparo a la hora de boletear a nadie.
Este argumento, irónico y brillante, con final O´Henry y todo, podría contarse en 14 páginas. Me lo imagino dibujado por Jack Kamen, en una Shock Suspenstories, y me zumba la entrepierna. Pero no. Naoki Urasawa lo usó como punto de partida de Monster, un manga de 18 tomos, en el que el cirujano (el Dr. Kenzo Tenma) y el asesino (Johan Liebhart) se enfrentarán en un duelo mortal. El médico tratará de impedir que el monstruo al que le salvó la vida siga desparramando cadáveres por Alemania y Johan demostrará ser mucho más que un villano que hace turradas porque le parece divertido. No sé cómo seguirá la historia, ni si realmente la trama bancará las más de 3.500 páginas que hay que tragarse para llegar al desenlace, pero el primer tomo me resultó absolutamente devastador. La secuencia final, en la que Tenma ve a Johan después de nueve años y este liquida a sangre fría a uno de sus secuaces es de una fuerza dramática apabullante, casi te asfixia la tensión que crea Urasawa. Y después hay un montón de otros momentos majestuosos, como cuando vemos morir al avechuchesco Doctor Heinemann. Pocas veces fui tan feliz al ver la muerte de un personaje en un comic. Ahora quiero ver morir a la arrastrada de Eva…
Previo a Monster, el único manga de Urasawa que había leído era el glorioso Pineapple Army, donde Naoki laburaba sobre guiones de Kazuya Kudo, y no sé cuántos años pasaron entre ese manga y este, pero la verdad es que, además de sorprenderme con lo que mejoró como dibujante, me impactó cómo Urasawa peló chapa de guionista, pero de guionista de verdad. El dilema moral que atraviesa la serie vale por sí solo el costo del librito. Verlo a Tenma quebrarse, replantearse todo cuando se da cuenta de que salvarle la vida a Johan no sólo le costó la vida al intendente, sino a mucha gente más, es absolutamente impagable y Urasawa lo muestra con una emotividad y una crudeza impresionantes.
El dibujo de Urasawa tampoco se queda atrás. Si en Pineapple Army era una especie de Otomo menos dark y un toquecito más caricaturesco, ahora hace gala de un trazo más sintético, más fino y con menos manchas. Con mucho énfasis en los primeros planos y las expresiones faciales y niños con rostros que parecen de Miyazaki. Y por supuesto, maneja todos los recursos habidos y por haber para mantener a full la tensión: angulaciones, siluetas, cortes… todo contribuye a que la experiencia de leer Monster sea inolvidable.
Ahora falta que LARP se ponga las pilas y edite los tomos que faltan antes de que tengamos nietos…
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