el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 10 de julio de 2025

JULIO ATR

Vengo leyendo a un ritmo más que aceptable y espero poder bancarlo unas cuantas semanas más, por lo menos hasta mediados de Agosto, cuando me toca volver a la ruta para asistir (como todos los años) a la Crack Bang Boom en Rosario. No salgo de Buenos Aires desde Diciembre, y eso es todo un record. Como buen fan termo de Igort, me tiré encima de Sinatra, una novela gráfica del ídolo italiano, que salió simultáneamente en Italia y Francia en 2001 y que no conocía. La conseguí en francés, medio hecha mierda y muy barata. La historia tarda en arrancar: el libro se prodiga en carátulas y páginas de relleno que no aportan nada a la lectura. Pero enseguida se pone buena. Igort nos lleva a los barrios bajos de New York, en el año 1977, para una historia muy real, de un costumbrismo muy logrado, que en un punto se empieza a precipitar hacia un abismo de sordidez y corrupción. El protagonista, al que apodan "Sinatra", es un tipo solitario que por puro aburrimiento se va a ver envuelto en un problema mayúsculo. De la charla tranqui con compañeros de laburo, del pete rutinario que le paga a una prostituta, nos vamos a un misterioso encuentro con un indígena en un Seven-Eleven, y de ahí al extremo: el garito clandestino, las deudas de juego, la posibilidad de escaparles a cambio de trabajar como sicario y boletear a un tipo random... Sinatra camina por la cuerda floja con resignación y al final nos vamos a enterar si se la banca o no. Igort propone un contraste muy atractivo entre un argumento muy verosímil, con diálogos que suenan muy reales, y un dibujo etéreo, donde los climas tienen mucho más peso que la representación. El uso del pincel, de las manchas, la incorporación de los grises con acuarelas y de esas dos o tres tonalidades de azul y turquesa le dan al álbum una impronta medio onírica, como si fuera algo que está fluyendo por fuera del control de los personajes, del autor e incluso de los lectores. Hay viñetas en las que Igort ofrece un trazo más firme, con más detalles, con bastante influencia de José Muñoz. En los momentos más sueltos, donde el trazo está menos definido, hay reminiscencias a trabajos de Lorenzo Mattotti y Oscar Zárate. Y en la página más loca, más fumada del libro, tenemos una imagen que nos remite enseguida a Carlos Nine. Este es un Igort raro, que mezcla técnicas y estilos con resultados asombrosos, y que consigue que este despliegue entre gráfico y plástico no empañe la narración. Nunca te perdés, nunca te quedás a gamba, ni siquiera cuando Igort va para adelante y para atrás con los hechos que cuenta, que no están presentados en una temporalidad lineal. Sinatra no es un libro para cualquier tipo de lector, y creo que incluso gente que disfrutó con obras posteriores de Igort se debe haber visto desconcertada no por la trama ni por el ritmo, pero sí por las decisiones estéticas que toma el autor. Esta New York setentosa y medio fantasmagórica puede resultar un toque inasible, y hay viñetas en las que la búsqueda expresiva del autor, y las técnicas que emplea, lo ponen al filo del mamarracho. Pero yo la banco. Es una historia fuerte, profunda, con tintes existencialistas, con silencios tan potentes como los diálogos, con una dosis muy satisfactoria de violencia y mala leche, y un final poético, muy hermoso. No sé si alguna vez se publicó en castellano, pero si sigue inédita, va siendo hora de que alguien se avive y la traduzca.
DC Silent Tales es una antología de seis relatos mudos, realizados para DC Comics por el maestro brasileño Gustavo Duarte en 2023. Al año siguiente, el librito tuvo edición brazuca a través de Panini y es la que le pude comprar a Gustavo cuando me lo encontré en Diciembre en la CCXP de San Pablo. Acá no hace falta ningún traductor. Son seis historias básicamente en joda, contadas sin palabras, con Harley Quinn, Cyborg, Superman, Zatanna, Joker y Lobo. Sin dudas, el principal atractivo es el dibujo extraordinario, fluido, generoso en detalles, inusualmente angelado, de esta bestia llamada Gustavo Duarte, a quien me animo a calificar como "el Uderzo de Sudamérica". Pocos combinaron aventura con humor mejor que el dibujante de Astérix, y Duarte está claramente en esa senda. No me gusta cómo dibuja a Cyborg, ni a Lobo. Y aún así, la pasé muy bien con el librito (que, aclaremos, se lee muy rápido porque son 48 páginas de historia sin texto). Ninguna de las historias se aleja demasiado de la esencia del comic de superhéroes. Los buenos combaten alguna amenaza, los malos cometen alguna fechoría, y Lobo mata "gente" por guita. Pero Duarte encuentra otra veta, otra forma de encarar estas historias, y les saca un jugo riquísimo. Para mi gusto, la mejor es la del Joker, que está armada con un largo build-up hacia un remate totalmente inesperado, impactante y genial. La de Harley Quinn, por el contrario, avanza todo el tiempo hacia un final totalmente obvio, pero el manejo del timing y la comedia está tan logrado, que disfrutás un montón todo el trayecto. La de Superman y la de Lobo son muy graciosas, la de Zatanna es una bizarreada muy extrema narrada de un modo muy sutil, y la de Cyborg es la que menos me gustó, pero no está mal. El libro (por lo menos en la edición brazuca) se prodiga en carátulas, portadas alternativas, bocetos y demás contenidos sumamente prescindibles, como para que no quede algo tan finito y tan breve. Dejate de joder, master. Ya optaste por la difícil, que es publicar historieta muda, ahora no me la trates de caretear agregándole boludeces al tomito para que no me lo pueda leer en cinco minutos, de dorapa en la batea de la comiquería o la librería. Yo siempre digo que, si fuera editor, no publicaría ni en pedo historietas mudas, para evitar que me las lean gratarola en los puestos de venta. Pero estas historietas de Duarte, las re publicaría en antologías, mezcladas con otras historietas cortas y autoconclusivas que sí tengan textos. Duarte es un dibujante de un virtuosismo descomunal, un narrador consumado, un verdadero maestro del relato secuencial, y quiero leer todo lo que haga. Nunca conseguí el comic de Bizarro que le publicó DC hace unos años. Lo deseo y si alguien lo tiene en inglés o portugués y no lo quiere conservar, acepto donaciones. Y hasta acá llegamos, por hoy. Gracias totales, y no dejen de pasar por https://comiqueandoshop.blogspot.com/ a descargar la Comiqueando Digital, que le pusimos TODO.

sábado, 3 de septiembre de 2016

DOS RESEÑAS MAS

Hora de entrarle al segundo tomo de Suburban Nightmares, con más material de los maestros canadienses Larry Hancock y Michael Cherkas, pero ahora ya todo realizado en los ´90. Esta vez la estética de las historias es más homogénea, pero porque también son sólo tres historias. La primera (la más corta) no se diferencia mucho de los trabajos más conocidos de Cherkas (The Silent Invasion). La segunda, en cambio, se acerca peligrosamente a lo que en esa misma época hacía David Mazzucchelli en Rubber Blanket, con pinceladas más sueltas y manchas más brutales. Y la tercera (la más larga) incorpora un trabajo alucinante en los fondos, que aparecen magnífcamente “ensuciados” con unas texturitas logradas con un plumín casi quirúrgico, casi en sintonía con el tratamiento que (también en esta misma época) le daba Eddie Campbell a los fondos de From Hell. Entre una cosa y otra, Cherkas parece despegarse del típico look de “linea clara posmoderna” o “estilo atómico” y buscar otra identidad gráfica, lo cual me parece perfecto, porque está bueno que los dibujantes con talento no se queden quietos.
En cuanto a los guiones, el primero es casi una fórmula, se ve venir todo el tiempo. El segundo, muy jugado a la revelación del final, es excelente. Y el tercero se me hizo un poquito largo, pero recontra-garpó, porque Hancock nos pega sobre el final un par de mazazos demoledores, que en parte pegan así de fuerte porque los conflictos se tensaron al máximo a lo largo de tooodas esas páginas previas. Esto es material raro, que creo que nunca se publicó en castellano, pero con un nivel altísimo en la narrativa, en la construcción de las tramas y en la disección (con bastante mala leche) de esa época pseudo-idílica que es la década del ´50 en la clase media suburbana de los EEUU. Muy recomendado.
Por suerte pasa lo contrario con Monstruos & Otras Historias: esta obra maestra tiene edición argentina y es fácil de conseguir. Este librazo también incluye tres historias autoconclusivas, todas a cargo del genio, el ídolo, el devastador Gustavo Duarte, seguramente el mejor historietista surgido en Brasil en lo que va de este milenio. Duarte es una bestia, en cuyo estilo conviven lo mejor de Walt Kelly y Albert Uderzo, pero totalmente aggiornados. No me quiero colgar hablando de los guiones, pero la hacemos corta: el tercero y más extenso (Monstruos, el relato que da título al libro) es majestuoso, y los otros dos, rarísimos pero tremendamente satisfactorios.
Lo que realmente me detonó el cerebro, más allá de la extraordinaria calidad de guiones y dibujos, es cómo Duarte se las ingenia para narrarnos todo esto sin palabras. Las tres historias son mudas, y la cantidad de recursos gráficos y narrativos que pone en juego el autor para suplir la falta de textos es algo realmente increíble, difícil de igualar. Cada encuadre está milimétricamente pensado para que esa imagen contribuya a hacer avanzar la historia, e incluso para decirnos cosas acerca de los personajes. El ritmo, la composición de cada viñeta, el armado de cada página, cada detalle en los fondos, la incorporación en los momentos justos de las masas de negro y los toques de azul, los momentos en los que los personajes traspasan los bordes de las viñetas, o estos últimos desaparecen por completo… TODO está controlado a nivel molecular por este maestro de la comedia, la sorpresa y el impacto. Que además tira esa magia (digna de André Franquin), con la que –si bien tiene todo fríamente calculado- te hace sentir que no, que estás presenciando un kilombo infernal, un torbellino de acciones y emociones sin control. Lo que vemos es, en realidad, un caos perfectamente planificado, en el que siempre lo más importante es la claridad del relato. Por encima de cualquier despliegue de virtuosismo y por encima del impacto que generan las imágenes (y creeme, el impacto es zarpadísimo), Duarte siempre prioriza la fluidez del relato, la claridad, la posibilidad de que ese silencio se vuelva elocuente y te narre de forma contundente estas historias grandilocuentes, oníricas o demenciales, según los casos. Ya publicado en Francia y en Brasil, no tengo dudas de que Monstruos se va a convertir en un clásico indiscutido del comic, un libro del que vamos a seguir hablando durante décadas, porque siempre que lo leamos nos va a atrapar y nos va a enseñar bocha de cosas acerca de la narrativa gráfica, de la gramática misma de la historieta. Te juro que pocos autores la tienen tan clara como Gustavo Duarte.
Nos reencontramos pronto con más reseñas y ¡Feliz Día de la Historieta para todos!