el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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domingo, 30 de noviembre de 2025

RESEÑAS DE DOMINGO

Acá estamos de nuevo, con un par de lecturas que quiero comentar antes que se termine este mes. Finalmente llegué al duodécimo y último tomo de Dead Dead Demons Dededede Destruction, esta maravilla del maestro Inio Asano y su equipo de asistentes. En el Vol.11 (lo reseñé el 12/11/25) asistimos a la destrucción del mundo tal como lo conocíamos, y casi a modo de epílogo, Asano ponía en marcha el plot de la reaparición de Nobuo Koyama, el papá de Kadode. Yo pedía más Nobuo para el Vol.12, y lo obtuve, con creces. Este señor taciturno que se dedicaba a supervisar mangas es, sin dudas, el protagonista excluyente de este final, y no solo lo vamos a ver intentando sobrevivir en este mundo post-apocalíptico, sino que además nos vamos a enterar cómo y por qué fue poseído por los alienígenas, y además va a poner en marcha un plan para "escapar" a una realidad alternativa donde el final de la historia va a ser otro. Los capítulos del medio, esos con batallas entre mechas y robots gigantes (que responden a las distintas potencias que intentan conquistar la hegemonía de lo que queda del planeta) son espectaculares, pero no tienen el impacto emocional ni del principio del tomo (cuando Nobuo interactúa con algunos sobrevivientes), ni del final, cuando el plan de Nobuo se concreta y la historia se desplaza a este otro plano de realidad. El final, con Kadode y Ouran ya adultas, es realmente brillante, y hasta las paginitas en joda del final, con la mini-historieta de Isobeyan, son una joya. Si bien en su conjunto Dead Dead Demons Dededede Destruction peca de estar un poquito estirada y de derrochar páginas en pavadas que no tienen el menor peso en la trama global de la obra, estos tomos finales son una bola de demolición. Una demostración de que cuando Asano se pone las pilas, es un autor más que capaz de llevar a buen puerto las ideas más locas, las premisas más arriesgadas, sin descuidar las emociones, ni la bajada de línea, ni el desarrollo de personajes. Ni hace falta reiterar conceptos acerca de la calidad del dibujo, que es sublime. Personas, máquinas, esa secuencia alucinante en la que Nobuo reconfigura la realidad... acá vamos a ver dibujado como los dioses todo lo que imaginamos e incluso lo que no imaginamos y solo un monstruo como Asano puede concebir en su mente deforme. Más allá de la magia y el impacto de los dibujos, Dead Dead Demons Dededede Destruction sorprende por la onda de los personajes, por la frescura de los diálogos (gran traducción de Pablo Farías Alves), por la complejidad de la trama (con ciencia ficción, política, derechos humanos, comedia, slice of life, post-apocalipsis, romance, etc.) y sobre todo por cómo encara Inio Asano esta recta final, en la que el manga se convierte en algo distinto, único y absolutamente memorable. Un placer haberlo acompañado hasta acá y ojalá Ivrea nos traiga pronto más obras de este genio del Noveno Arte.
Encontré otro libro de 2024 en mi pilón de historietas argentinas pendientes de lectura. Esta no es 100% argentina, porque el guion lo firma el prolífico Rodolfo Santullo, uruguayo nacido en México. Pero bueno, tiene tanta obra publicada de este lado del charco que ya es casi un argentino más. En este caso me tocó leer El Pasajero del U-977, una novela gráfica que ganó varios premios gracias a la formidable labor del rosarino Carlos Barocelli, tanto en la ilustración de la portada como en el dibujo de las páginas interiores. Si te gusta el dibujo clásico de aventuras, con una estética realista, acá vas a flashear fuerte. Barocelli tiene esa impronta clásica en el armado de las secuencias, en cómo escenifica cada viñeta, en la anatomía y la gestualidad de los personajes, en el uso riguroso de la documentación como para trasportarnos sin esfuerzo al 1945 en el que está ambientada la historia... Y a todo eso le suma un tratamiento del color totalmente personal, unas acuarelas preciosas con las que logra unos climas magníficos, complementadas con esfumados, cepillos, manchas... una fiesta de colores que te quita el aliento y que no opaca las virtudes del dibujo ni dificulta el fluir de la narrativa. Un trabajo absolutamente consagratorio para el maestro Barocelli, con páginas que no tienen nada que envidiarle a las grandes historietas de aventura bélica que se publican en los principales mercados de Europa. El guion de Santullo tiene un gran punto a favor, que es cómo construye el clima de suspenso y terror, cómo genera intriga y tensión en el lector hasta volverlo loco con tanta claustrofobia (la historia transcurre dentro de un submarino) y tanta sensación de que todos los personajes están en peligro. Y no mucho más. Salvo el "villano", los personajes no me resultaron demasiado atractivos... y lo más triste de todo: Santullo hace trampa. Crea una situación límite, la lleva a un punto hiper-jodido, la remata con una escena de una violencia inusitada (dibujada como los dioses por Barocelli)... pero no explica nada. Nunca sabemos de dónde salió esa especie de mujer-vampiro-licántropo que se morfa a los marineros, no sabemos por qué Kinsch la metió en el submarino, ni por qué está dispuesto a todo con tal de llevar a esta criatura hasta las costas de Argentina. ¿Qué pasó ahí? ¿Hay una secuela, una precuela, un spin-off, algo más que hay que leer para entender lo que no se entiende leyendo estas 82 páginas? Me parece que no, que El Pasajero del U-977 es esto que leí yo, y no hay nada más. Pero esto, así como está, me dejó con el culo lleno de preguntas... No creo que un guionista mega-profesional como Santullo no se haya puesto a pensar las respuestas a esas preguntas. Por eso me sorprende que las mismas no aparezcan en la historieta y queden en el terreno de la conjetura... Entre tantos enigmas que no se resuelven, El Pasajero del U-977 se salva gracias al glorioso dibujo de Barocelli, que ojalá vuelva a incursionar en esto de la novela gráfica. Y nada más, por hoy. Ya estamos ahí de las 100 reseñas en este 2025, y la idea es cruzar ese umbral durante Diciembre... en los escasos ratos libres que me están quedando a medida que se acerca la fecha de salida del nº12 de la Comiqueando Digital. Gracias por el aguante y nos reencontramos pronto por acá.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

DOS DE MIÉRCOLES

Liquido dos reseñas rapiditas, así vuelvo a sumergirme en la Comiqueando Digital. El Vol.11 de Dead Dead Demons Dededede Destruction es el momento en el que, por fin pasa todo lo que uno estaba esperando que pasara desde hacía muchos, muchos tomos. Ahora sí, Inio Asano encuentra el equilibrio perfecto, y sin dejar de lado las boludeces de las pibitas, pone el foco en el conflicto entre las fuerzas militares terrestres y los alienígenas que flotan hace años sobre Japón. Y no es un conflicto 100% bélico, sino que tiene toda una arista política, compleja y fascinante, que Asano explora a full y de donde salen los mejores momentos del tomo. La sátira despiadada al imbécil de Donald Trump, el verdugueo constante a los políticos japoneses, tibios y genuflexos... y después sí: la destrucción, el caos, la hecatombe. El fin del mundo, dibujado como los dioses por Asano y su equipo, y narrado en una secuencia monumental, tremenda, con un power imposible de asimilar y mucho menos de olvidar. Sobre el final, Asano tira una magia más: la serie está a milímetros de terminar, ya se resolvió (de la peor manera posible) el principal conflicto, y como quien no quiere la cosa, el ídolo empieza a desarrollar un nuevo personaje que sobre el final de este tomo cobra muchísimo relieve: Nobuo Koyama, el papá de Kadode, que trabaja como editor en una revista de manga. Personajón que abre un montón de posibilidades, y al que quiero volver a encontrar con el mismo grado de protagonismo en el Vol.12, al que seguramente no voy a esperar mucho para entrarle. Con tomos como este, le perdonás a Asano todas las vueltas que dio para llegar hasta acá, todas las páginas que derrochó en gansadas menores, en diálogos y situaciones pavotas e intrascendentes. Acá el tipo entendió la dimensión de lo que estaba en juego y salió a romper todo, con la jerarquía de los grandes. Y sin traicionar el espíritu de la serie, ni pegar volantazos bizarros. Muy grosso.
Y también quiero dedicarle unas líneas a una obra escrita por Pablo Stanisci y dibujada por Juan Pablo Alloa Casale, que se publicó en Argentina en 2004, en una editorial autogestiva de Neuquén. La historieta se titula "Desde el Abismo" y en poco menos de 60 páginas nos invita a conocer a fondo a Camila, una chica que pierde a su mamá cuando tenía apenas 10 años. ¿Qué te pasa en la cabeza cuando sufrís una tragedia semejante a esa edad? ¿Cómo lidiás con la pérdida, cómo convivís con el dolor? De eso se trata la historia, que astutamente no se ajusta a una lógica aventurera, no pretende reproducir la típica estructura del relato dramático de una historieta para adultos. A Stanisci le interesa más que conozcamos a fondo a la protagonista, que suframos con ella, que no sorprendamos con ella cuando -ocho años después de la muerte de su mamá- descubre la verdad sobre aquel suceso, cuando encuentra a quien fuera la mejor amiga de su mamá... Todo ese accidentado viaje hacia la sanación es mil veces más interesante que las pinceladas de terror y suspenso que el guionista introduce en un par de momentos de la trama. El resultado es una historieta triste, profundamente existencialista, en la que el alma de esta chica es puesta arriba de la mesa, para que el lector la pueda examinar en detalle, conmoverse, asustarse, quererla, entenderla... Hay que tener estómago para aguantar el bajón que provoca la lectura, y no hacer la boludez de leer el libro un domingo a la tarde/noche después de que perdió tu equipo, o con música de fondo de Pink Floyd. Pero está bueno hacer el esfuerzo de leer Desde el Abismo (está publicado también de manera digital en el e-zine de Loco Rabia) por la gran calidad de los textos de Stanisci. El dibujo de Alloa Casale, lamentablemente, no está al mismo nivel. La narrativa es eficiente, pero el dibujo en sí te marea al combinar en una misma viñeta tres o cuatro técnicas distintas. Claroscuro extremo, crosshatchings idos al hiper-carajo, referencias fotográficas retocadas, grises incorporados con aguadas... el dibujante no se priva de nada y el resultado es visualmente agobiante y confuso. Esto mismo, con un dibujo acotado a una o dos técnicas, se vería mucho mejor. Y bueno, también habría que ajustar un poco las expresiones faciales, que son muy importantes y evidencian algunas fallas aceptables en un fanzine, pero no en un libro. Nada más, por hoy. Como siempre, espero volver a postear pronto. Nos vemos.

lunes, 22 de septiembre de 2025

TRASNOCHE DE LUNES

Hoy tengo para reseñar dos libritos publicados en Argentina en 2025, los dos realizados por autores de los que soy muy fan, los dos parte de series largas, los dos basados en la combinación entre elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, naves espaciales, viajes temporales, agujeros dimensionales, armas mega-poderosas) y elementos de la comedia costumbrista. Por un lado, el magnífico Vol.10 de Dead Dead Demons Dededede Destruction, del increíble Inio Asano y su legión de simios amaestrados. Acá la serie recupera la magia: Asano se deja de hinchar las pelotas con el pasado de las chicas protagonistas, las pone en segundo plano, y se concentra en la línea argumental más interesante que tiene este manga: la runfla política y militar que gira en torno a la reacción de los gobiernos frente a la presencia de los invasores interestelares en Japón. Ya pasaron tantos años del primer avistaje de la nave nodriza, que la gente de Tokyo la tiene totalmente normalizada, pero los tiempos de la política se aceleran, la puja entre quienes quieren exterminar a los aliens y quienes tratan de entablar un diálogo con ellos se pone picante, y el sector más áspero del poder (presionado a su vez por garcas de China y EEUU) hacen su movida más arriesgada. Por fin hay rayos, tiros, masacres y hasta un garchecito en medio de la confusión. En un mismo tomo, Asano nos cuenta el slice of life de Kadode y sus amigas por un lado, y por el otro, una historia tensa, cruenta, en la que la ciencia ficción se funde con el apocalipsis gracias al accionar egoísta e imprudente de los políticos y demás dueños de la manija. Obviamente me atrapó mucho más lo segundo, que escala a lo largo del tomo a través de secuencias de gran impacto. Incluso en esos momentos, Asano desdramatiza un poco las situaciones, con diálogos irónicos, con personajes que reaccionan por fuera de la lógica épica o de máximo dramatismo que revisten los acontecimientos. Toda esta parte, en la que confluyen alienígenas, activistas, periodistas, funcionarios, milicos y demás, es realmente brillante... o a mí me cebó fuerte porque es lo que estaba esperando que pasara hace ya varios tomos, no lo sé. Lo importante es que la pasé muy bien. Los diálogos están traducidos al castellano rioplatense por un Pablo Farías Alves afiladísimo y los dibujos son una verdadera maravilla. Obviamente, al ser una serie de 12 tomos, tiene muchísimo relleno, y todo el tiempo Asano toma decisiones narrativas con las que uno no coincide. Se supone que estos trabajos más comerciales se publican bajo la supervisión de un editor que le aconseja/exige a los mangakas cambios en el armado de las tramas, en el orden en que se cuentan ciertos sucesos clave del argumento, en el ritmo al que se revelan los secretos o se desarrollan los vínculos entre los personajes... No me quiero imaginar lo que sería Dead Dead Demons Dededede Destruction sin esa supervisión, en estado salvaje... Si así es un kilombo, en el que nos fumamos chotocientas escenas sin pies ni cabeza, o puestas donde narrativamente tenían poco impacto, un "director´s cut" de Asano de este mismo manga probablemente resultaría un caos ilegible. O una genialidad, andá a saber... Me falta el Vol.11, que todavía no lo conseguí, y tengo el Vol.12 ya comprado, para terminar de leer esta serie antes de fin de año. Con todos los cartuchos que detonó Asano en este Vol.10, hay puntas zarpadas de sobra para explorar en los dos tomitos que faltan para el final, así que la fe está intacta.
Roque & Gervasio, Pioneros del Espacio, va por el Vol.9 y es una de las pocas series con las que estoy al día. "No hay luz en el lado oscuro" es una aventura repleta de momentos muy cómicos, en los que Federico Reggiani y Ángel Mosquito me hicieron reir en voz alta. El librito ofrece un verdadero festival de personajes y situaciones típicos de las sagas de viajes interplanetarios, combinados con un humor agudo, bien argento, y un ritmo narrativo de palo-y-palo en el que todo el tiempo pasan cosas impredecibles. Es un cóctel explosivo que no falla, y que se hace adictivo. La única contra es que "No hay luz en el lado oscuro" se ciñe un poco a la fórmula que ya desarrollaron con éxito los autores en los libritos anteriores, con lo cual es muy poco lo que puedo agregar que no haya mencionado ya en las reseñas que le vengo dedicando a esta serie desde que debutó en 2021. Me encanta el dibujo, no me molesta que todas las páginas estén divididas en cuatro viñetas iguales (y casi sin zanjas), me copa que todo el tiempo haya referencias a las aventuras previas (como en los comics de Marvel de los ´70 y ´80), se nota que Reggiani y Mosquito tienen un universo bien construido, planificado para adelante y para atrás. A diferencia de la comedia de Inio Asano, que se apoya en el hecho de que las protagonistas son pibas medio pavotas, o extremadamente kilomberas, el humor de Reggiani y Mosquito se nutre del cinismo, el sarcasmo y la mala leche de personajes que nos resultan infinitamente más reales que los de DDDemons, aunque los de Asano vivan en una ciudad "normal" del presente y Roque y Gervasio recorran los confines más remotos de la galaxia en un futuro lejano. La verdad que no le encuentro puntos flacos a una obra que crece entrega a entrega y que -quiero creer- va sumando lectores con el correr de los tomitos. A quienes todavía no se engancharon con las desopilantes aventuras de Roque & Gervasio, les vuelvo a recomendar que no las dejen pasar. Y nada más por hoy. Este miércoles estamos con nuevo episodio en vivo de Agenda Abierta, a partir de las 22:30 hs en el canal de YouTube de Comiqueando. Nos vemos por ahí y gracias por el aguante.

lunes, 4 de agosto de 2025

LUNES DE DIBUJANTAZOS

Las primeras reseñas de Agosto están dedicadas a dos libros que brillan sobre todo por la calidad de los dibujos. En primer lugar, Creepy Presents Bernie Wrightson, un libro muy cheto, editado por Dark Horse en tapa dura y (acertada decisión) en el mismo tamaño que los magazines de la editorial Warren donde apareció originalmente todo este material durante los años ´70 y principios de los ´80. La verdad es que no son tantas las historietas que dibujó Wrightson para Eerie y Creepy, y así como el libro, para acumular una cantidad razonable de páginas, tiene que clavarnos más de 30 páginas de ilustraciones y portadas (que por supuesto son muy hermosas, pero prescindibles) realizadas por el ídolo. Pero eso no sería nada, si además el tomo no incluyera TRES historietas en las que Wrightson solo se encargó de las tintas. Sí, de doce historias cortas, TRES lo tienen al co-creador de Swamp Thing como un mero entintador, un "fuckin´tracer", como decían en la gloriosa película Chasing Amy. Las tintas de Wrightson le agregan un montón de onda tanto a los lápices de Carmine Infantino como a los de Howard Chaykin, pero la narrativa que estamos viendo es la de estos otros autores. Y en el caso de la historieta dibujada por Chaykin, las tintas de Wrightson ni siquiera quedan bien. Así que , de todo este masacote, nos quedan para disfrutar a pleno solo nueve historietas. Y acá es donde realmente el nivel del material deslumbra a propios y ajenos. Wrightson adapta un cuento de Edgar Allan Poe y uno de Howard P. Lovecraft de manera magistral, y además nos ofrece una historieta hermosísima (la única a todo color) que se titula "The Muck Monster" y es una especie de "Lado B" del clásico relato de Frankenstein. También con guion propio, desarrolla la muy atractiva "The Pepper Lake Monster", con unos dibujos devastadores. Y después colabora con los tres guionistas que más trabajo tenían en las antologías de Warren: con Bill DuBay realiza la correcta "Nightfall", Nicola Cuti escribe la rarísima (y atrapante) "A Martian Saga", y nos quedan tres guiones de un íntimo amigo de Bernie (autor también del prólogo), el siempre picante Bruce Jones. Wrightson y Jones tenían una química especial, que acá logra que nos parezca bueno un guion medio choto como el de "The Laughing Man", que nos conmueva el vuelo poético de "Clarice", y bueno... la tercera historia de la dupla es "Jenifer", un clásico absoluto, incuestionable, insumergible, inolvidable. Una joya de 10 páginas en la que ambos autores alcanzan cotas de calidad que alcanzan y sobran para subirse para siempre al Olimpo de los genios del terror. De los guiones que Wrightson no dibuja (sino que solo entinta), destaco el de "Country Pie", también obra de Jones. Como ya mencioné, la narrativa es 100% Infantino, así que si sos fan del tano cabrón, acá lo vas a ver muy bien apuntalado por un guion muy dinámico (al que le alcanzan seis páginas para contar un montón de cosas) y por un trabajo de tintas y aguadas que le agrega Berni y le queda genial. En fin, la versión "sincera" de este libro debería ser bastante más finita (más barata, también), pero así como está queda muy lindo en la biblioteca al lado del de Richard Corben.
Hace no tanto tiempo, el 18/04/25, me tocó leer el Vol.8 de Dead Dead Demon´s Dededede Destruction, del inclasificable Inio Asano. Ahí me encontré con un extenso flashback al origen secreto de la amistad entre las dos protagonistas, Ouran y Kadode, y cerré con la frase "ojalá el flashback no abarque TODO el Vol.9, porque quiero saber cómo sigue el bolonki de los aliens en Japón y toda la trama política y de espionaje que armó Asano alrededor de eso, que me tiene muy enganchado". Bueno, este flashback no ocupa todo el tomo, sino que termina unas 30 páginas antes del final... para dar paso a otro flashback, esta vez al momento en que la nave de los aliens llegó a Tokyo. De nuevo me quedé sin lo que vine a buscar, pero eso no es lo peor. Lo peor es que, si Asano se toma para este otro flashback la misma cantidad de páginas que se tomó para el que vimos en los Vol.8 y 9, vamos a retomar el hilo de la narración en tiempo presente cuando falten menos de 100 páginas para el final de la serie, que llegará en el Vol.12. Acá por lo menos, entre tanta pavada, hay un poquito de subtexto: una reflexión acerca de la tensión entre el Bien y la Justicia, que roza la temática del inolvidable Death Note y de tantos comics de justicieros violentos que operan por afuera de la ley, con sus propios códigos. Pero nada es demasiado explícito, salvo el amor que se tienen estas dos pibitas, inquietas, kilomberas, explosivas. Y por supuesto el punto más alto de Dead Dead Demon´s Dededede Destruction es el dibujo de Asano y su equipo, que la rompen toda. Acá hay unas páginas donde la aplicación de grises está tan lograda, denota tanta inspiración, que hasta opaca el trabajo de la línea negra, que suele ser perfecto. Lo único que encuentro para criticar es la sobreabundancia de primeros planos, pero la verdad que al ser un guion tan basado en los diálogos y en los sentimientos, las expresiones faciales de los personajes merecen esa atención extra que les dan los primeros planos. Ya tengo comprados los tres tomitos que faltan para llegar al final, así que seguramente en los próximos meses me voy a enterar cómo termina este delirio de Inio Asano que arrancó tranqui, después levantó temperatura y ahora se enfrió a fuerza de flashbacks muy estirados, cuando una de las cosas más copadas que tenía la serie era que arrancaba con todo ya empezado, con un statu quo totalmente atípico, y a la vez totalmente normalizado por el ecosistema en el que se mueven los personajes. Nada más, por hoy. Sigo adelante con las lecturas, con la planificación de los viajes que se vienen y con el nº12 de Comiqueando Digital, previsto para fin de año. Gracias y hasta pronto.

viernes, 18 de abril de 2025

TRES GENIOS DEL DIBUJO

Creo que estas magias te pasan solo en Estados Unidos: entro a una tienda enorme de discos y DVDs usados buscando un CD de Joy Division y me encuentro con la adaptación al comic de Alien, en la excelente edición de Titan de 2012, un poquito baqueteada pero a un precio irrisorio. Nunca la había leído, así que adentro. Esta es una historieta de 1979, en la que los maestros Archie Goodwin y Walt Simonson adaptan la famosísima película de Ridley Scott para un álbum de 64 páginas que originalmente publica Heavy Metal. Y esta es la edición remasterizada, mucho más respetuosa del coloreado original, que está lleno de sutilezas que las imprentas de 1979 rara vez lograban reproducir. Dos cosas me sorprendieron: primero, la calidad del dibujo de Simonson, que todavía no está al nivel glorioso de su etapa en Thor, pero que acá hace algo mucho más complejo que en aquellos comic books de Marvel. Varias de estas páginas le exigen al ídolo meter 10 u 11 viñetas chiquitas, como si fuera un álbum europeo. Y el barba se arremanga y te mete 10 u 11 viñetas preciosas, en páginas de diseño clásico, pero muy eficaz, muy dinámico. Alien es todo clima, todo suspenso y tensión, y Goodwin y Simonson lo entienden a la perfección y arman las secuencias y eligen las viñetas a enfatizar dentro de la página con ese criterio: el de poner cada vez más nervioso al lector, para que sufra junto a los personajes. Y lo otro que me sorprendió es que la narración me atrapó por completo... incluso cuando uno sabe de memoria lo que va a pasar, en qué orden van a morir los tripulantes de la nave, cómo va a zafar Ripley en el final, etc.. Y eso pasa porque Goodwin y Simonson manejan con una precisión apabullante el ritmo del relato. Entre las falencias, también quiero subrayar dos. Primero, esa manía de que los personajes se nombren unos a otros viñetas por medio. Una pena, porque en general los diálogos están muy bien (hasta hay un par de "fuck" y "fuckin´"... en un comic de 1979). Y segundo y más importante: no me acuerdo si en la peli pasaba lo mismo, pero el comic termina con una última página de siete viñetas, en las que pasa DE TODO. El final definitivo del bicho que quiere boletear a Ripley se ve UN CUADRITO antes del final. No queda espacio para una pausita, un descansito, un alivio a toda la tensión que generó la trama. UN CUADRITO después de liquidar a la amenaza, la historieta se termina... lo cual me da la sensación de que los autores se quedaron cortos con el espacio y tuvieron que comprimir un poco (o mucho) las secuencias finales del film en muy pocas páginas, porque en la primera mitad -si bien hay muchas páginas de 10 viñetas- la narración no se nota apurada ni precipitada. Hechas esas salvedades, esta es una adaptación logradísima de una película brillante. En 1979 Archie Goodwin y Walt Simonson se conocían de memoria y esa complicidad se ve en cada página. Como también se ve que la película les pareció zarpada e inspiradora. Dentro de un subgénero tan bastardeado como es la adaptación al comic de blockbusters de Hollywood, esta versión de Alien tiene un vuelo y una potencia artística muy poco frecuente, y probablemente eso sea lo que le confiere ese status de clásico del que goza tantos años después. Hoy que Marvel está generando una vez más comics protagonizados por los xenomorfos, acá hay una clase magistral a la que conviene apuntarse y prestarle mucha atención.
Todavía no terminé de leer las historietas argentinas publicadas en 2024, pero hoy me tiré de cabeza sobre una de este año: El Libro de las Almas Perdidas y El Faro de los Condenados, un tomo en el que Deux reúne dos obras cortas dibujadas por Enrique Breccia para Ediciones Record en los ´90 que -andá a saber por qué- nunca salieron en la Skorpio argentina y solo se conocían en Italia. La primera (El Libro...) tiene guiones de Eduardo Mazzitelli y se nota a varias leguas que fue pensada como una serie mucho más extensa, que quedó trunca tras el cuarto episodio. El planteo es muy atractivo, parece de una serie de Vertigo, el personaje central es interesante, los invitados (Drácula, Atila y el pirata Barbanegra) se revelan como figuras complejas, tridimensionales, los textos de Mazzitelli son una belleza... No sé qué será lo que no les cerró a los italianos como para no querer continuarla. La segunda (El Faro...) está escrita por Walter Slavich en un formato más de miniserie. Son cuatro episodios y parece estar pensada para esa duración. Esta es una aventura un poco más clásica, con la fórmula episódica típica de la Skorpio, pero con mucha imaginación, mucho vuelo y la dosis justa de mala leche por parte del guionista. Me acuerdo que cuando Walter trajo la idea a Record, me cebé tanto que terminé viajando a Uruguay a conocer Punta del Diablo, el pueblito que inspiró la historia y que le sirve de ambientación a la misma. En ambos trabajos, el dibujo de Breccia es descomunal. Incluso cuando uno tiene en claro que en sus historietas para Record el maestro nunca puso el 100% de su talento, estas páginas te quitan el aliento. Sobre todo las páginas en las que Enrique se logra deshacer de la grilla clásica de seis o siete cuadros y prueba con puestas distintas, menos pobladas de esos primeros planos que están buenísimos, pero que se repiten un poco. Me da la sensación de que "El Faro..." no está reproducida de los originales de Enrique (que era los que leía yo cuando él venía a entregar las páginas, de tan manija que estaba con la serie) sino de las publicaciones italianas. La comparación con "El Libro..." (que sí parece reproducido de los originales) la desfavorece mucho, porque el dibujo de esta segunda saga se ve empastado, con líneas que se entrecortan, como si hubiera sido escaneado sin demasiada pericia ni demasiado cuidado de revistas de hace más de 30 años, cuando las imprentas no eran ni en pedo lo que son hoy, ni siquiera en Europa. Un bajón, pero bueno... es Deux, que siempre alguna cagada se manda, y es Record, una editorial que cada vez que pudo vendió los originales de sus historietas a coleccionistas en vez de devolverlos a los autores. De todos modos, la magia de leer a los inolvidables Mazzitelli y Slavich dibujados con tanta categoría por una leyenda del lápiz como Enrique Breccia nos permite soslayar estas imperfecciones de la edición local.
Y cierro con una breve glosa del Vol.8 de Dead Dead Demon´s Dededede Destruction, el manga de Inio Asano cuyo último tomito publicó Ivrea la semana pasada. Esta vez, la trama principal no avanza poquito. No avanza NADA. Al limado de Asano se le ocurre una idea bastante ingeniosa para volver para atrás y narrarnos (en un flashback tan extenso que seguramente se extiende también al próximo tomo) un montón de cosas que pasaron ANTES del Vol.1 de la serie, principalmente el origen secreto de la amistad entre las dos protagonistas, Ouran y Kadode. Todo el tomo se centra en los primeros encuentros entre ellas y entre ellas y un alienígena, al que van a "adoptar". Es entretenido, obvio, y está dibujado como la hiper-concha de Dios, pero es algo que daba para 30 páginas, no para un tomo entero. Y entonces, Asano rellena con situaciones de comedia, slice of life pre-adolescente, travesuras de colegialas y demás pelotudeces... hasta el tramo final que, si bien tiene bastante de eso, incorpora esa secuencia en la que las protagonistas salen a volar por primera vez por la ciudad, que es pura magia, alegría y emoción. Nada, ojalá el flashback no abarque TODO el Vol.9, porque quiero saber cómo sigue el bolonki de los aliens en Japón y toda la trama política y de espionaje que armó Asano alrededor de eso, que me tiene muy enganchado. Nada más, por hoy. Como siempre, espero volver a postear pronto nuevas reseñas, pero para eso me tengo que poner a leer. Gracias por estar ahí.

martes, 8 de abril de 2025

OTRO TRIDENTE OFENSIVO

De nuevo se me juntaron tres libritos para comentar pero -una vez más- hay uno cuya reseña va a ser extremadamente breve. Imaginate que sos fan del comic franco-belga y de pronto encontrás en una mesa de saldos, a un mísero euro, una antología con historias completas firmadas por Moebius, Hermann, Jean-Claude Mézieres, André Franquin, Cosey, Michel Blanc-Dumont, Dany, Derib, Dupa y Jijé, con un prólogo de Morris, acompañado de un dibujo inédito de Lucky Luke. Primero te pellizcás para asegurarte de que no sea un sueño, después te fijás si no te enchastraste la ropa interior y después corrés a pagarlo antes de que te lo manotee algún otro avechucho. O por lo menos eso me pasó a mí cuando me cayó del cielo el Tintin Special Vol.5, una antología de 80 páginas toda enfocada en el género Western. Veamos con qué me encontré una vez adentro. Franquin aporta una sola página, genial, pero te deja con ganas de más. Moebius también, solo dos paginitas en las que relata un hecho real. Me parece que para cuando se editó esto (1979) el autor más exitoso del palo del western era Derib, y acá eso se nota por la cantidad de páginas (y hasta avisos) dedicados a Buddy Longway, su serie más popular. La historia corta "La part du chasseur" justifica ampliamente la chapa de Derib. Hermann también trae una historia corta de Comanche, que ya vimos por acá (mucho mejor coloreada) el 11/08/23. Dupa se despacha con una parodia de Buddy Longway protagonizada por Cubitus (creo que en Argentina se lo conoció como "Redondus"), Dany cuenta una gran historia en apenas dos páginas, Blanc-Dumont dibuja una historia ambientada en el Lejano Oeste, pero en el presente; la de Jijé son tres paginitas en joda bastante graciosas, la de Cosey (también ambientada en el presente) tiene un guion que no llega a desarrollarse en cuatro páginas, pero está dibujada a un nivel increíble; y la de Mézieres se hace medio ilegible por la cantidad de texto que mete en tres paginitas. Y después hay lindos complementos: tiras cómicas, juegos, algún cuentito ilustrado... y una historieta que me voló la cabeza: seis páginas en las que explota con fulgor incandescente el dibujo del belga Franz, un virtuoso que se hizo conocido por continuar con Jugurtha cuando la dejó Hermann, por dibujar el último álbum de Jerry Spring (el seminal western creado por Jijé), y sobre todo con la serie Le Décalogue. Impresionante trabajo, al nivel de los más grandes dibujantes que nos dio el western en el Siglo XX. No lo tenía a Franz entre los autores a rastrear y atesorar, pero claramente se subió a la (infinita) lista. Ahora me entero que falleció muy joven, a los 54 años. Un garrón. Tremenda antología, este especial de Tintin. Un auténtico All-Star Squadron de autores, personajes carismáticos, historias autoconclusivas, buen equilibrio entre aventuras y humor, y la enorme virtud de generar material apto para todo público sin faltarle el respeto al lector adulto. No te digo que me quiero poner a coleccionar todos los especiales de Tintin, porque debe ser un kilombo. Pero ganas no me faltan.
Muy breve mención para el Vol.7 de Dead Dead Demon´s Dededede Destruction, un tomo de transición, por no decir "un choreo para estirar innecesariamente la serie". Realmente, acá las tramas que plantea Inio Asano avanzan muy, muy poco. Hay mucho relleno, mucho slice of life pavote y apenas unas pocas secuencias en las que se tensa la relación entre Japón y Estados Unidos, en parte por la actitud bravucona y grotesca de una caricatura de ese anciano bravucón y grotesco llamado Donald Trump, que acá se llama "Padron". Me imagino que Asano habrá dibujado esto durante la primera presidencia de este personaje deplorable que hoy ocupa de nuevo el Salón Oval de la Casa Blanca. Como siempre, el dibujo es una maravilla y hay diálogos muy graciosos (notable traducción de Pablo Farías Alves). Lástima que, en el contexto de la historia mayor que narra la serie, este tomo aporte tan poco. Tengo un par más en la pila de los pendientes, así que prometo volver pronto a visitar a las pibitas de esta Tokyo que ya se acostumbró a convivir con una invasión alienígena.
Y terminamos en Argentina, año 2024, cuando se recopilan en un libro hermoso nueve historietas de temática sexual realizadas por Paula Boffo, la talentosa autora antes conocida como Sukermercado. Dos de estas historietas ya aparecieron en otras antologías reseñadas en el blog (31/05/18 y 14/07/19) y el resto provienen de revistas y de fanzines, de las cuales conocía algunas, pero otras no. Tener todo ese material junto en Satén Rosa Rosa es un golazo... aunque le sobra relleno. Un libro de 124 páginas para 105 páginas de hsitorieta es un poquito mucho. El nivel de las historietas es muy alto y muy parejo. Hay momentos en los que Boffo resuelve el color de una manera más simple, más básica, y otros en los que le pone efectos, texturas, juegos de iluminación alucinantes. Y el dibujo va en una espiral ascendente hasta llegar a la última historieta, la hasta ahora inédita Satén Rosa, que es -lejos- la mejor dibujada, con las secuencias mejor armadas y con más riesgo y más hallazgos en la puesta en página. Seguramente más que la apabullante calidad gráfica de Boffo, al lector promedio le llamará la atención la temática. Entre l@s autores actuales el porno no es un género muy difundido, y hasta pareciera que le escapan. Pero acá tenemos a una autora que, por el contrario, lo abraza, lo celebra, lo potencia. Las historias no son meras excusas para que los personajes garchen. Hay comedia, hay reflexión, hay vínculos y hasta hay momentos existencialistas. Pero en todas aparece, tarde o temprano, un protagonista excluyente que es el sexo. Con amor, sin amor, con forro, sin forro, con cinturonga, con calor, entre varones, entre mujeres, entre personas trans, en la cama, en el baño, en la calle, en un tren, de a dos, de a muchos... Satén Rosa Rosa aborda el garche desde muchos lugares distintos, y sorprende porque Boffo utiliza un dibujo muy amistoso, muy Cartoon Network, para narrar situaciones que por momentos se ponen espesas, turbias, y siempre -pero siempre- levantan la temperatura del lector. Al ser la más extensa, es lógico que Si Mojás Me Enciendo tenga el guion más elaborado y los personajes más tridimensionales. Pero todas las historietas tienen grandes momentos, tanto por su voltaje erótico como por los aciertos de Paula en el dibujo y la narrativa. Si te bancás historietas porno en serio, con primeros planos de genitales, eyaculaciones y penetraciones de todo tipo, te recomiendo enfáticamente que leas (con una sola mano) Satén Rosa Rosa. No tiene mucho que ver con la obra que consagró a Paula Boffo (Santa Sombra), pero es un libro realmente zarpado, donde la autora juega todo el tiempo al límite. Lo disfruté muchísimo y, si el objetivo era que me zumbara un rato la entrepierna, se cumplió con creces. Nada más, por hoy. Gracias totales y hasta pronto.

domingo, 18 de agosto de 2024

NOCHE FRÍA DE DOMINGO

Pasó la Crack Bang Boom (que para mí ya se convirtió definitivamente en un evento para ir jueves y viernes), pasó un sábado de alta joda nocturna acá en Buenos Aires y quedó un domingo frío pero sin sobresaltos, como para poder dedicarle un rato a reseñar los últimos libros que leí. Me tocó un tomazo de Dead Dead Demon´s Dededede Destruction, un Vol.6 que hasta ahora es el mejor de esta serie de Inio Asano. Tranquilo, a su ritmo, sin pegar volantazos bizarros, Asano sigue subiendo los niveles de tensión a una trama donde ya el conflicto tiene mucho más que ver con lo socio-político que con la ciencia ficción. El humor sigue presente, pero cobra cada vez más fuerza esa reflexión serie, por momentos melancólica, acerca de cómo esta gente normaliza el hecho de vivir con naves espaciales gigantes que les tapan el sol durante semanas, naves que luego caen sobre la ciudad y destruyen casas, y bloquean las calles por las que circulan los autos y las vías por las que circulan los trenes, lo cual genera todo tipo de inconvenientes. Pero los personajes de Asano siguen con sus vidas, como si nada. Y para esta altura de DDDDD ya asumen como normal incluso la matanza indiscriminada de los alienigenas que pisan la ciudad una vez que sus naves son derribadas. Invasores e invadidos, todos tienen motivos para que la escalada de violencia siga in crescendo, en una especie de metáfora bastante brutal de lo que sucede en Medio Oriente. Para este tomo cobra relevancia también la dinámica de las organizaciones no gubernamentales que toman posición respecto de los invasores y lo que el Estado japonés debe o no debe hacer con ellos. Detrás del idealismo de panfletos y pancartas hay (como en toda orga) intereses espurios y gente que juega con su propio reglamento y Asano elige al personaje de Futaba. El tomo termina con una secuencia extraña, muy fuerte, centrada en el pibe amigo de las protagonistas que dice ser un alienígena en cuerpo de humano. Desde distintas facciones del conflicto llega la premonición de que en un mes se viene un cataclismo tremendo, que va a cambiar todo para siempre, y eso hace que cada vez sea más absurdo, más incómodo incluso, ver cómo las chicas le dan para adelante con sus estudios, salidas, compras y romances, en un clima de "está todo bien" que es obviamente falso. No me quiero explayar mucho respecto del dibujo, porque ya lo hice en otras reseñas de DDDDD, pero sí subrayar lo loco que está Asano. Acá, además de los dos niveles de dibujo diamentralmente opuestos que usa para los fondos (basados en fotos) y para los personajes principales (con rasgos bien de historieta humorística), encontramos un tercer nivel, que es el de las aventuras 100% en joda de Isobeyan, que es todavía más humorístico, un tributo apenas disimulado a la obra de Fujiko F. Fujio. Pero hay un cuarto nivel: el de los personajes secundarios, para cuyo diseño Asano opta por distintos estilos, de modo que hasta parecen creados por distintos dibujantes. Cada uno de ellos tiene distinta forma de cabeza, rasgos muy marcados, mandíbulas o narices raras, parecen casi más aliens que los aliens. La líder del grupo en el que milita Futaba, por ejemplo, parece dibujada por Marc Hempel, no por Asano. Cada vez que la trama nos lleva a conocer a otros personajes (o a ver gente anónima que circula por las calles) el trazo de Asano cambia, para ofrecernos fisonomías y rasgos totalmente inesperados. Obviamente estoy enganchado con DDDDD como para seguirla varios tomos más, y creo que Ivrea ya tiene publicado el Vol.7, así que en mi próxima compra de mangas, es prioridad capturarlo. Por ahora, le meto pausa a esta serie, para avanzar con otras, y con tomos autoconclusivos, que también tengo unos cuantos en el aguante.
Cuando se les pregunta a los colegas brasileños acerca de lo mejor que se publicó en Brasil durante 2023, la mayoría coincide en señalar a Como Pedra, la novela gráfica de Luckas Iohanathan, un autor nacido en el norte del Coloso de Sudamérica, pero que hace varios años que vive en Rosario, provincia de Santa Fe. A lo largo de unas 190 páginas, Como Pedra narra (a un ritmo muy descomprimido) la desgarradora historia de una familia muy pobre, que vive con lo justo (o menos) en el Sertao, donde lucha contra la sequía, el hambre y una enfermedad neurológica muy compleja que afecta a Rosa, la hija menor del matrimonio protagónico. Iohanathan controla con mano maestra el tempo narrativo para poner nervioso al lector, para hacerle sentir en carne propia el agobio, el pesar, la desesperación que de alguna manera explican las decisiones horribles que toman Cristovao y su esposa. La ignorancia y el oscurantismo también tendrán un papel destacado en la segunda mitad de la obra, y sabemos que la suma de desesperación + ignorancia + oscurantismo suele dar resultados atroces. Como Pedra no será la excepción. Está planteada desde la primera página como una historia triste, de dolor y desolación, y así va a seguir hasta el final. Yo no soy muy fan de las historietas tan bajoneras, tan dramáticas, pero me engancharon por un lado la ambientación tan extrema (esa región de Brasil famosa por su escacez de lluvias y por lo dura que es la vida de sus habitantes) y por el otro los recursos gráficos que emplea Iohanathan. En ese rubro se ve un manejo alucinante de la referencia fotográfica, perfectamente integrada a la estética del autor, y un trazo para los personajes que me pareció una versión más pulida, más completa del Jason Lutes de Berlín. El agregado de las masas naranjas en los fondos le dan otro valor a los espacios blancos, y la idea de permitir que de a ratos desaparezca la línea negra y los contornos de los personajes queden definidos por el contraste entre el blanco y el naranja me parece genial. También me encontré con muchos aciertos en la elección de los ángulos, en el armado de las secuencias, en los momentos que elige iohanathan para suprimir los diálogos (que están muy logrados) y dejar que el silencio se apodere de las escenas. Como Pedra es un relato muy basado en los climas, en la manipulación del lector para atraparlo y ponerlo en la piel de los personajes protagónicos, para que sufra lo que sufren ellos. A mí, en general, no me copa la idea de sufrir. Tengo cubierta la cuota de sufrimiento por el hecho de ser hincha de Racing. Pero en casos como este, cuando además de sufrir descubrís a un autor que la tiene muy clara y -sin dudas- está destinado a hacer un carrerón y romperla toda a nivel global, se justifica leer 190 páginas de historieta con los huevos de moño y quedar angustiado y bajoneado por las vivencias que Iohanathan le inflige a sus personajes. Ya está confirmada la edición francesa de Como Pedra para este año, y con el autor viviendo en Argentina, debería ser cuestión de tiempo para que algún editr local descubra esta obra y decida apostar por ella en nuestro mercado. Mientras tanto, yo cierro acá esta entrada y prometo otra para muy pronto, ni bien tenga más libros leídos. Gracias y hasta entonces.

jueves, 25 de julio de 2024

LECTURAS EN CONTINUADO

Hoy tengo para reseñar dos publicaciones que pertenecen a sendas series con las que vengo avanzando duro y parejo. El Vol.14 de Nosotros Somos los Muertos es el anteúltimo de esta notable antología creada a fines de los ´90 por Pere Joan y Max, y una vez más me dejó estupefacto con el nivel de las ilustraciones que aparecen como complemento a las historietas: ahí encontré trabajos hermosos de Linhart, Keko, Dave Cooper, Jim Woodring, el propio Max y Luci Gutiérrez. No te digo que si las historietas fueran todas chotas, igual está todo pago gracias a las ilustraciones, pero casi. De todos modos, hay buenas historietas, también. La de Miguel B. Núñez, por ejemplo, que es inquietante y está muy bien narrada. También la de Chris Ware y la de Lorenzo Gómez me resultaron muy interesantes. También esa breve y muy hermosa adaptación de un texto de Fernando Pessoa que realiza Juan Berrio, con una técnica que probablemente sea lápiz sin entintar. Y hay dos gemas: por un lado, la de Kati Kovács, autora italiana realmente genial, cuya existencia desconocía hasta ayer; y por el otro, una nueva historia corta del austríaco Mahler, dibujada así nomás, pero con un guion perfecto, en el que los diálogos y los bloques de texto giran en torno a la relación entre el comic y las supuestas "artes mayores". Son cinco páginas, que deberían ser de lectura obligatoria para cualquiera que decida dedicarse a la historieta. Y después, como siempre, hay historietas que no me causaron demasiada gracia, o que me llamaron la atención desde la estética pero no me engancharon con las historias (o directamente no entendí qué me estaban tratando de contar). Esta vez van a ese montón los trabajos de Carlo Hart, Paco Alcázar, Kai Pfeiffer, Sonia Pulido, Max, Lola Lorente, Guillem Cifré y hasta el ídolo de ídolos, el inmortal Miguel Gallardo. Sobran las excusas: 1) hay que rematar las historias en pocas páginas, 2) no existen las colaboraciones entre dibujantes y guionistas (en este número, porque no está Santiago García), 3) se supone que es una publicación experimental, donde nadie se pone la gorra para controlar que los guiones tengan sentido... y son todas válidas. Pero, cuando visualmente es todo tan atractivo, uno se ceba mal y pretende que, además, le cuenten historias copadas. No siempre se puede. Veremos con qué me encuentro cuando me sumerja en el último NSLM.
Retomo también la lectura de Dead Dead Demon´s Dededede Destruction, esta extraña serie del maestro Inio Asano, que Ivrea está publicando de manera sumamente espaciada. Me encanta. Me cerró totalmente la forma en que Asano arranca para un lado y después clava la finta y sigue para el otro, desparramando rivales al mejor estilo Messi. En este tomo, el tema de los invasores ya no es un condimento medio bizarro para un slice of life de pibitas del secundario. Ahora es el tema excluyente de la serie: todo pasa por estos seres extraños, sus naves, la posibilidad de que emitan una radiación, la violencia con la que se los combate, los planes del gobierno japonés para eliminarlos, la reacción de la sociedad frente a estas políticas... De a poquito, casi de keruza, DDDDD se convirtió en un manga sociopolítico, donde es importante lo que le pasa a Kadode y Ontan, pero claramente el foco está puesto en otro lugar. Asano pone sobre la mesa temas recontra-picantes en el mundo actual, como el problema de la inmigración, la pandemia de post-verdad, la manipulación de la opinión pública por parte de los poderosos... y sobre todo nos invita a preguntarnos ¿qué hacemos con el distinto? ¿Coexistimos con él, o aprovechamos su otredad para justificar un nuevo genocidio? A esta altura de la serie, DDDDD se trata de eso. Tiene comedia, tiene momentos muy graciosos (potenciados por la excelente traducción de Manuel Mercado), y además tiene el raro equilibrio que le permite al autor combinar una trama muy densa, donde todo el tiempo vemos muertes escabrosas como si fuera algo normal, con un clima en el que los chistes pelotudos no desentonan en lo más mínimo. Ese contraste entre momentos cómicos y momentos trágicos se suma al otro contraste, el que nos propone Asano desde el dibujo, donde vemos fondos absolutamente realistas (claramente basados en fotografías) habitados por personajes muy caricaturescos, sin la menor pretensión de realismo. Esto ya es una marca registrada del autor, y en DDDDD cobra mucha fuerza, entre otras cosas porque está muy bien hecho. En general, todo el aspecto visual de este manga es fascinante, por su dinamismo, la gran variedad de ideas que despliega Asano para la puesta en página, la versatilidad en el trazo, la expresividad de los personajes, el riesgo a la hora de deformar algunas cosas y mantener muy verosímiles otras... Sin dudas la magia de Asano sigue intacta y su talento para ponerle onda y corazón a cualquier tipo de historias también. Tengo en el pilón de los pendientes el Vol.6, al que seguro le entraré el mes que viene. Nada más, por hoy. Gracias a tod@s l@s que ya se descargaron el nº9 de Comiqueando Digital en la tienda virtual y nos comentan cosas lindas sobre ese numerazo al que tanto huevo le pusimos. Ya estamos trabajando en el nº10.

jueves, 30 de mayo de 2024

NOCHE DE JUEVES

Bueno, ocho posteos en Mayo y 40 en cinco meses no está tan mal. Hoy empezamos con Black Panther: Panther´s Quest, el tomo que recopila el extenso serial que se publicó a fines de los ´80 a lo largo de 25 entregas de la revista Marvel Comics Presents. Cuando la leí en su momento, en fetas quincenales de (casi siempre) ocho páginas, me gustó mucho más. Hoy no llegó a parecerme una cagada, pero se nota demasiado que el guionista Don McGregor tenía una idea muy chiquita y se propuso estirarla hasta los límites más insospechados. El conflicto principal (T´Challa busca a su madre que fue raptada por un sudafricano blanco hace casi 30 años) está muy bueno, y la resolución también. Y el resto no está a la altura, ni ahí. Lo mejor que tiene Panther´s Quest es cómo se enchastra en un contexto muy picante a fines de los ´80, y que fue abordado por varios comics de superhéroes: el Apartheid. Y como la saga es muy larga, McGregor incluso tiene espacio para mostrarnos que no todos los negros eran víctimas, y que en Sudáfrica había hijos de puta, violentos y perversos de las dos razas. El guionista además tira mucha data acerca del Apartheid, no es solo un adorno, o una mención superficial para darle sustento a los kilombos en los que se mete T´Challa. Y lo otro muy copado es (como siempre) el nivel de la prosa de McGregor, abundante, por momentos agobiante, pero de muy alto vuelo, con momentos dignos de un Robin Wood, un Héctor Oesterheld o un Alan Moore. Los diálogos me gustaron menos. Y lo más lamentable es la sucesión absurda de peripecias por las que pasa T´Challa para ir del punto A al punto B: un laberinto del terror en el que mil veces lo cagan a piñas, le pegan tiros, lo prenden fuego, le clavan vidrios, alambres de púa, cuchillos, lo ahogan... y el tipo (que no tiene superpoderes, ni garras de vibranium, ni nada) se levanta una y mil veces, roto y ensangrentado, y sigue adelante en sus combates contra quien se le ponga adelante. Hay tres o cuatro pausas en el relato en los que el héroe puede descansar, curar sus heridas y recuperar sus fuerzas y su prodigioso estado físico. Pero es demasiado, son muchos golpes, tajos, fracturas... llega un punto (bastante temprano en la narración) en la que tantos "puntos de daño" hacen mierda el verosímil que intenta construir McGregor. Y el atractivo que no envejece, sino que -por el contrario- se disfruta cada vez más, es el dibujo del maestro Gene Colan, acá entintado por Tom Palmer, su clásico socio en gemas como Tomb of Dracula. Incluso con un color que oscila entre lo olvidable. lo repulsivo, la dupla Colan/ Palmer garantiza una calidad impresionante en la faz gráfica. En algunas páginas hay fondos que podrían estar y no están, pero en general el comic hace gala de un gran dinamismo, con puestas que enfatizan el fluir de la acción, rostros que acentúan el dramatismo de lo que sucede, mucha variedad en los enfoques... Solo faltaría que McGregor se llamara al silencio y dejara que Colan narre algunas secuencias sin texto, pero sabemos que eso es imposible porque si hay un guionista famoso por su verborragia, es este. Panther´s Quest no tiene mucho que ver con la versión de Black Panther que conoce y consume la mayoría de los fans actuales, y si no fuera por la importancia del Apartheid en la trama, es un comic que se podría haber creado tranquilamente a fines de los ´60, o en cualquier momento de los ´70. Pero está bueno porque -si bien está groseramente estirado- es intenso, jugado, áspero y relevante para la historia del personaje.
Cuarto tomito de DDDDD, y último de los que tenía comprados. Muy bueno. Inio Asano me terminó de cebar con esta entrega, en la que incorpora nuevos personajes muy atractivos, avanza los plots que involucran a las chicas que están desde el principio (que ahora en vez de a la secundaria van a la universidad) y hace crecer a límites zarpados la intriga y la tensión en torno a los invasores, a los que ahora vemos de cerca, y hasta escuchamos hablar. ¿Qué son esos seres que parecen niños humanos con escafandras bizarras? ¿De dónde vienen? ¿Cómo se adaptan a vivir en las ciudades terrestres cuando las fuerzas militares destruyen sus naves? Ahí hay material para contar muchísimas historias apasionantes, y ese es el camino que pareciera tomar DDDDD. En el medio hay diálogos delirantes y muy cómicos (los raptos de violencia y megalomanía de Ouran son espectaculares), más slice of life con la que Asano explora la vida de la gente en estas ciudades alteradas por la presencia de los alienígenas, referencias mangas y videojuegos, romance y hasta escenas tremendamente crudas en las que vemos a los militares hacer mierda a los invasores. Ah, y otra historieta cómica de Isobeyan para abrir y cerrar el tomo bien arriba. De alguna manera (que espero haber expresado de manera elocuente en estas cuatro reseñas), Asano logró convencerme de que Dead Dead Demon´s Dededede Destruction tiene lo que hay que tener para convertirse en un manga fundamental, que recontra vale la pena seguir hasta el final. Tiene mucho que ver la descomunal calidad del dibujo, obviamente, pero también el desarrollo de los personajes y la forma siempre extraña que tiene este autor de borrar las fronteras entre los géneros y nunca quedar encasillado en ninguno. En pocas páginas Asano puede pasar de lo pavote a lo profundo, del humor al drama, de lo cotidiano a lo bizarro, como para que el lector no sepa nunca qué esperar, ni por dónde va a venir el próximo golpe, o el próximo volantazo en la narración. Me pongo en campaña para conseguir más tomos (a ver si Ivrea hace lo mismo para devolverle algún tipo de periodicidad a la edición argentina) no con la certeza, pero sí con la ilusión, de estar frente a una nueva obra maestra de este monstruo llamado Inio Asano. Nada más, por ahora. Gracias por el aguante y vuelvo a sumergirme en el océano de la Comiqueando Digital, cuyo nº9 ya está cerca.

domingo, 26 de mayo de 2024

TARDE DE DOMINGO

El domingo pasado me hice el banana y mandé tres reseñas juntas, como si sobraran. ¿Qué pasó después? A lo largo de la semana prácticamente no tuve tiempo de leer comics. Y recién hoy, una semana después, puedo volver a redactar las reseñas de los dos libritos que logré terminar. Me devoré el Vol.3 de DDDDD, y mis expectativas subieron mucho, porque este tomo es bastante mejor que los dos primeros. De a poco, Inio Asano empieza a introducir dos elementos con los que se lleva muy, pero muy bien: un cierto tinte más reflexivo, más existencialista, y un cierto vuelo poético. Sin dejar de lado para nada lo más interesante que tenía hasta ahora DDDDD, que era el contraste entre el slice of life de las chicas de escuela secundaria y el extraño contexto de un Japón sobrevolado por naves espaciales contra las que las fuerzas militares de la islita no pueden hacer casi nada. El plot de los invasores gana protagonismo en esta entrega y ya no es algo de lo que Asano se acuerda de vez en cuando: ahora está muy presente, de punta a punta del tomo. Ya de entrada los combates entre militares japoneses y naves alienígenas se cobran la vida de uno de los personajes secundarios con más peso en los dos primeros tomos, y para el final el autor sube la apuesta en materia de sorpresas impactantes cuando -por primera vez- nos muestra cómo son los seres que tripulan estas naves. Entre todo esto, las escenas de las chicas tienen (de nuevo) algunos diálogos muy logrados, momentos cómicos, momentos delirantes y momentos realmente pavotes, que no aportan nada. Alrededor de las chicas anda Hiroshi el hermano de una de ellas, que me parece que va a ser el personaje secundario más interesante de la serie, por cómo lo viene desarrollando Asano. Y lo último para destacar es cómo el manga desenfatiza las escenas de acción bélica, los bombardeos y demás escaramuzas entre las fuerzas militares japonesas y las naves invasoras... mientras enfatiza todo lo contrario: la forma en que, con el correr de unos pocos años, la gente de las ciudades invadidas se acostumbraron a vivir bajo la sombra de las naves y hasta incorporaron a la cultura cotidiana elementos que reflejan la constante presencia de estos extraños artefactos por sobre sus cabezas. Ahí hay algo, probablemente una invitación a la reflexión desde la ironía, que me resulta interesante. Y por supuesto, una vez más me encuentro con unos dibujos deslumbrantes, con los que Asano y su equipo de asistentes te regalan viñeta a viñeta un festín para los ojos. Para esta altura yo ya noto tres niveles de realismo en los dibujos: los fondos hiperrealistas basados en fotos, las chicas (y algunos varones) dibujadas en un estilo semi-funny, que al toque remiten a comedias adolescentes estilo Archie, y un tercer nivel, de personajes incidentales, que no tienen desarrollo, que son gente que simplemente pasa por ahí, y que está representada con un trazo definitivamente humorístico, cercano al estilo que utiliza Asano en las breves historietas de Isobeyan con las que abre y cierra cada tomo. En fin, bizarreadas que se suman a una serie que ya de por sí es rarísima. Ah, un dato bizarro más: este Vol.3 salió en Mayo de 2023, y al día de hoy (un año después) solo aparecieron TRES tomos más. O sea que, a este ritmo, faltan otros dos años para que Ivrea llegue al Vol.12. Un disparate.
Por fin pude leer completo Dragontamer, el arco final de Slaine, escrito por el maestro Pat Mills y dibujado por nuestro compatriota Leonardo Manco. Esto se serializó entre 2019 y 2020 en la revista 2000 AD, y para la reedición en libro (de lujosas tapas duras, donde la saga central viene complementada por dos historias cortas en blanco y negro) Manco retocó varias páginas, para que en vez de ser magníficas sean perfectas. No hay manera de explicar lo que hace Manco a nivel visual en esta obra. Pocas veces me tocó ver a un artista pegar un salto cualitativo como el que dio Leo entre sus trabajos anteriores (pienso, por ejemplo, en la miniserie de Wacky Races en DC) y este. Yo creo que lo cautivó la temática, la ambientación, la posibilidad de crear una aventura 100% fantástica, en la que no hay límites para la cantidad de sangre, tripas y miembros amputados que vuelan por el aire. Manco sintoniza al toque la onda cabeza de "machaca, monstruos, hachazos y sangre" y le agrega un toque de elegancia, un preciosismo exquisito que hace que Slaine parezca más una obra de arte que un entretenimiento hiper-violento para varones adolescentes pasados de testosterona. Por ahí en algunas secuencias se nota un poco la escasez de fondos, pero está perfectamente compensado con el laburo descomunal en la figura humana, en las expresiones faciales, en el diseño de los dragones, de las armas y armaduras... Esto es una fiesta en la que bailan (y chapan) el descontrol típico de Simon Bisley y la sobriedad y la belleza de un Frank Frazetta. No recuerdo otras obras de Manco realizadas a color directo (en general entrega páginas en blanco y negro, para que alguien más las coloree), y tampoco recuerdo historietas de la 2000 AD en las que el color se vea mejor que en Dragontamer. Visualmente esto es una gloria, un trabajo más que consagratorio para un Leo Manco que no está ahí, expuesto todo el tiempo, pero que cuando aparece detona todo su talento y -en laburos como este- se da el lujo de pintarle la cara a colegas que quizás tienen más renombre y más fans. Muy atrás de la maravillosa propuesta pictórica de Manco queda el guion de Mills. ¿Esto es el final de la saga de Slaine? ¿Por qué me mienten, si queda más abierto que un 24 horas? Ni siquiera vemos la derrota final del principal villano, ¿a quién quieren engañar? Y la trama en sí es de una pobreza desoladora: excusas chotas para que Slaine derrote en un combate atrás del otro a las fuerzas del villano, y no mucho más. Lo único mínimamente distinto, o potencialmente interesante, es la dicotomía entre un déspota que odia a los mutantes/ híbridos/ mestizos y tiene un hijo que es mitad ser humano/ mitad dragón. Pero eso ocupa el centro de la acción a lo largo de... tres páginas, a lo sumo. Después hay que seguir con el festival de los cuerpos atravesados o seccionados por hachas, lanzas, espadas o flechas. Y otra cosa: en el mundo de Slaine hay muchísimos elementos fantásticos, que tienen su peso en la trama de Dragontamer pero que nadie explica, como si Mills diera por sentado que todos sus lectores conocen a la perfección todo el lore acumulado por la serie en las sagas previas. No me quiero ensañar con el maestro Mills, a quien admiro muchísimo, pero la verdad que acá lo salva el dibujo de Manco. Que es imponente, fastuoso, majestuoso. Y que alcanza y sobra para que cualquier fan de la historieta de aventura o del dibujo realista quiera tener este libro. Nada más, por hoy. Espero poder postear durante la semana. Nos vemos el miércoles a las 22:30 en una nueva emisión de Agenda Abierta, en el canal de YouTube de Comiqueando.

domingo, 19 de mayo de 2024

TRES LIBRITOS DE UN SAQUE

Durante el finde me liquidé tres libros de lectura rápida, que procedo a reseñar. Conseguí de casualidad y a muy buen precio uno de los libritos de chistes de Fontanarrosa que nunca había leído: Fontanarrosa y la Política. Y no, no es casualidad que Ediciones de la Flor haya recopilado estos chistes (procedentes de medios distintos, entre ellos Satiricón, Hum® y Clarín) en 1983, cuando -al calor de la recuperación democrática- la política ocupaba un rol central en la agenda de la inmensa mayoría de los argentinos y argentinas. Como de costumbre, el material no está presentado en orden cronológico y se ven saltos groseros en el estilo del ídolo: aparecen chistes de la primera mitad de los años ´70, al lado de otros que (muy anclados en la coyuntura del momento) se nota a las claras que son del propio 1983. Entonces, no sólo no llegamos nunca al momento en que -para mi gusto- mejor dibuja el Negro (segunda mitad de los ´80 y década del ´90) sino que visualmente tenemos un libro lleno de altibajos. No es que el Fontanarrosa "temprano" sea un queso, ni mucho menos... pero se nota mucho la diferencia con los dibujos posteriores. Los chistes combinan dos vertientes: la del humor "radial", totalmente basado en los textos, donde el dibujo podría omitirse sin que se pierda la gracia; y aquellos (sin duda los más interesantes) en donde la comicidad surge de la conjunción entre el texto y lo que se muestra en los dibujos. Hay algunos muy graciosos, otros un poco menos, pero estamos hablando del Negro Fontanarrosa, con lo cual uno da por sentado que el nivel va a ser más que satisfactorio. Y lo más terrible: la gran mayoría de los chistes se nutren de un contexto de brutal crisis económica, con condiciones aberrantes impuestas por el FMI, con gente que trabaja por salarios miserables, empresas que se van a la quiebra, laburantes que terminan despedidos, inquilinos que terminan desalojados, jubilados que se cagan de hambre, clase media que renuncia al asado, las vacaciones, etc.... Más allá de un puñado de chistes que tienen que ver con el regreso de los partidos políticos y la retirada de los militares del poder, el libro resulta de una actualidad alarmante. Hay decenas de chistes que podrían aparecer HOY en cualquier medio argentino, porque parece que Fontanarrosa está hablando del 2024, no del ´82 o el ´83. Lo cual nos invita a reflexionar acerca de lo poco que mejoramos como país en 40 años, lo fácil que es para los garcas agarrar la manija y usarla para que, cada vez que parece que avanzamos, volvamos a retroceder.
Ahora sí, pude ponerle pausa a mi atracón de historieta franco-belga, pero esta vez no me voy tan lejos, porque tengo para comentar un comic de autores holandeses. Conocí a Léon La Terreur como "León el Terrible" en las páginas de Cairo, y me deslumbró -lógicamente el dibujo del maestro Theo Van Den Boogaard, un clon más moderno de Hergé con un trazo demasiado perfecto para ser real. Y las historias... nada, eran un poco repetitivas, pero efectivas. Ahora me reencuentro con Léon gracias a un librito en formato pocket que conseguí por centavos en Francia, una edición de los ´80 en la que las historietas están remontadas para este tamaño de manera bastante criteriosa por Alain Korkos. Y me encuentro con que los guiones de la serie estaban a cargo de Wim T. Schippers, un tipo que hizo virtualmente DE TODO: dirigió cine y TV, condujo programas de tele y radio, hizo dibujos animados, fue doblajista, actor cómico, dramaturgo, artista visual... y sigue vivo, así que por ahí más adelante lo vemos debutar como cocinero, neurocirujano o arquero del Ajax. El librito trae varios chistes de dos viñetas (puestas una arriba de la otra), cortitos y al pie, en general con un humor surrealista y limado. Y además, historietas más extensas (las que salían en Cairo), más vertiginosas y -sobre todo- más violentas. Sin dudas es un gran hallazgo utilizar una línea tipo Hergé, tan prolija y relacionada con el orden, para contar historias tan caóticas, en las que los caprichos, los delirios de grandeza o la lisa y llana mala leche de Léon desencadenan escenas de kilombo y descontrol, a veces con consecuencias trágicas (que, como la historieta es 100% en joda, no se exploran). Y si bien el recurso es siempre el mismo (Léon le inyecta por las malas una dosis de caos a una ciudad europea tranquila y prolija que parece quedada en la década del ´50), los autores suben la apuesta varias veces y se zarpan con cosas cada vez más violentas, o más groseras. Los diálogos están llenos de puteadas que generan más impacto en estos atildados señores sesentones, y además hay muy lindas referencias a otros comics, principalmente a Liitle Nemo in Slumberland. Obviamente el tamaño del librito no es el ideal para disfrutar al máximo del virtuosismo gráfico de Van Den Boogaard, pero si no sos MUY fan del autor, se re banca tener la obra así, en un formato barato, livianito y que ocupa poco lugar.
Para terminar, me devoré en un viaje en subte el Vol.2 de DDDDD, la serie de Inio Asano que empezamos a recorrer en la entrada anterior. Este tomito va por los mismos carriles que el anterior: el 80% de las páginas están dedicadas al slice of life centrado en estas adolescentes medio freaks, medio pavotas, que van a la secundaria, salen de compras, estudian, juegan a los videogames, etc.. De nuevo, cada tanto aparece algún diálogo gracioso, pero nada que logre retener mi interés a lo largo de tantas páginas. Y el 20% restante tiene que ver con lo que sí me llama la atención, que es la trama vinculada a esta extraña invasión alienígena, la también extraña forma en que reaccionan los gobiernos (especialmente el japonés) a la presencia de estas naves que sobrevuelan las ciudades, y la forma en que esa presencia altera la vida cotidiana de los ponjas. De a poco, Asano introduce en la trama a personajes que -supongo yo- van a explorar un poco más las consecuencias de estos sucesos que van más para el lado de la ciencia ficción y la conspiranoia, más alguna secuencia de tono bélico muy desenfatizada por el autor. Ojalá estas puntas argumentales se desarrollen a buen ritmo y cobren más protagonismo en los próximos dos tomos, porque si no, me voy a tener que bajar de la serie. Si hay algo que me dice todo el tiempo "quedate, no te vayas, mirá lo que es esto..." es el dibujo de Asano y sus esbirros, que es realmente monumental. Desde esas caras ultra-expresivas de las nenas, hasta esas fotos pecho frío, apenas retocadas, todo se ve demasiado bien. Ah, y la secuencia en joda de Isobeyan, con la que abre y cierra el tomo (con más viñetas por página, color y un tono 100% humorístico), me pareció mil veces mejor que la del Vol.1. Veremos si más adelante eso también intersecta de alguna manera con el tronco de la narración que propone Asano... si es que tal cosa existe. Y nada más, por hoy. Me tengo que dejar de pelotudear y avanzar con la Comiqueando Digital nº9, así que en las próxima semanas debería leer (y reseñar) menos historietas. Pero no descarto volver a postear pronto acá en el blog. Gracias y hasta entonces.

viernes, 17 de mayo de 2024

VIERNES TRANQUI

En el 2008, en uno de sus infrecuentes regresos al mundo de la historieta, el maestro Serge Clerc se despachó con una novela gráfica de más de 220 páginas titulada "Le Journal" (la revista), en la que cuenta desde una óptica muy personal la historia de la revista Métal Hurlant. Le Journal es una obra rarísima. Primero porque es mezcla de documental y autobiografía: Clerc cuenta la historia de Métal Hurlant (centrada sobre todo en la figura de Jean-Pierre Dionnet, el director de la etapa original de la revista) pero a la vez cuenta su historia personal: su llegada a París desde su pueblo natal, su crecimiento, las cosas que descubrió (sexo, drogas, rockanroll, cine, comics, literatura, viajes, escabio...), su propia evolución como artista, los vínculos que entabló con editores, autores, comerciantes y fans... O sea que es la historia de Métal Hurlant, pero también la del propio autor. Y segundo por la forma de narrar que elige Clerc: No solo es raro verlo trabajar en blanco y negro. También es loquísima la forma en la que Clerc integra a las viñetas (a veces dentro de los globos de diálogo o de pensamiento, a veces simplemente en los fondos) todo tipo de piezas gráficas, que reproducen u homenajean a portadas de comics (yankis y franceses), portadas de revistas de otros tipos, de antologías con relatos pulp, de obras literarias, portadas de discos, afiches de recitales de bandas, afiches de películas, afiches publicitarios de cualquier cosa, folletos turísticos... Varias veces por página, Le Journal te bombardea con referencias visuales a otras cosas, muchas veces con una leve conexión con lo que le está sucediendo a los personajes en la trama, otras conectadas a lo que se estaba publicando en ese momento en la Métal Hurlant, y otras veces totalmente desconectadas, en una especie de representación metafórica de algo que no se termina de entender. El resultado es una obra que avanza a un ritmo vertiginoso, narrada de manera muy confusa. Todas estas recreaciones que hace Clerc de las portadas y demás piezas gráficas son alucinantes en términos de dibujo, pero terminan por marear al lector que trata de seguir la historia de Jean-Pierre, Serge y otros personajes destacados como Phil Manoeuvre y el mítico Yves Chaland. Seguramente el mejor tramo de la obra es el que indaga en la amistad entre Clerc y Chaland, un vínculo instantáneo y férreo, forjado en la pasión por los comics franco-belgas. Un homenaje conmovedor al genio que nos dejara en 1989 con sólo 33 años. En el aspecto más "documental" de la obra, Clerc nos muestra a Dionnet como un personaje abrumado por los kilombos, que en vez de confrontarlos escapa para adelante... donde genera nuevos kilombos. Por momentos parece ser retratado como "el héroe" de la novela, pero (aunque en el prólogo, que está a su cargo, se suba al carro de los héroes) las agachadas, los dobleces y los matices son tantos que nunca llega a ese nivel. La verdad que no sé si Le Journal es la mejor forma de enterarse cómo se desarrolló la historia de Les Humanoides Associés y su famosa revista. Sí la valoro (y mucho) como vehículo para disfrutar a pleno del infinito talento como dibujante de Serge Clerc, de su línea elegante, sus composiciones impactantes, su manejo del claroscuro, del lenguaje corporal de los personajes, y de la mímesis para adaptar a su estilo todo tipo de materiales gráficos de distintas épocas, distintos países y distintos géneros. Una pena (y a la vez, bastante entendible) que esto exista sólo en francés.
Tarde pero seguro, empecé a leer un manga del que tengo varios tomos comprados, ahí en la pila de los pendientes: Dead Dead Demon´s Dededede Destruction (de ahora en más, DDDDD), una obra de Inio Asano que combina slice of life de chicas de escuela secundaria con elementos de ciencia ficcion y cosas que tienen que ver (o no) con el absurdo, el nonsense. Casi nada en este primer tomo tiene mucho sentido: son casi 200 páginas donde no hay mucho más que una presentación (muy lograda) de los personajes y otra (bastante ambigua) de la situación peculiar en la que viven. ¿Qué hace ahí esa gigantesca nave interestelar? ¿Por qué sus ocupantes (en caso de tenerlos) no se comunican con los terrícolas cuyo espacio aéreo invadieron? ¿Posta viene de otro planeta, o hay una conspiración político-militar con una potencia extranjera? Obviamente a Asano no le interesa revelarnos estos misterios tan temprano, ya que tiene 11 tomos más por delante. Mucho me temo que para llegar al punto en que se aclare todo el tema de la nave (si es que tal cosa sucede alguna vez) habrá que fumarse infinitas páginas de las boludeces que hacen y dicen las protagonistas. Kadode, Ouran y sus amigas están en plena edad del pavo y Asano no lo oculta en lo más mínimo. Por ahí entre la sarta de idioteces que las vemos hacer y decir, alguna conecta con el misterio de la nave nodriza. O no, la verdad que leí un artículo muy bueno de Matías Mir al respecto, pero no me acuerdo cuánto de esto explicaba... y no lo quiero releer para que el manga me resulte más intrigante y las revelaciones me sorprendan. Eso, claro está, si me aguanto más tomos en los que la trama no avanza. Tengo comprados tres más, y la verdad que si el argumento no encuentra una dirección que me convenza para el Vol.4, difícilmente compre los ocho restantes. Por ahora (y acá no descubro la pólvora ni el dulce de leche) el principal atractivo de DDDDD es el descomunal trabajo de Asano y sus asistentes en la faz gráfica, donde se disocian más que en otras obras del ídolo los personajes (dibujados de modo sintético, caricaturesco, como si fuera un manga humorístico) y los fondos, donde hay un trabajo inverosímil, por supuesto hecho en base a fotografías. Hay buenos climas, algunos diálogos divertidos, un misterio bastante original, pero el dibujo lo eclipsa todo, como la nave que le tapa el sol a los habitantes de la ciudad. Tengo varias series de manga empezadas, con tomos en la pila de los pendientes, y varias obras autoconclusivas. Pero las voy a postergar un cachito para leer en las próximas semanas los tomos 2 al 4 de DDDDD y decidir si la sigo o la cuelgo. Ah, me olvidaba: excelente la traducción de Manuel Mercado. Ni bien tenga leídos un par de libros más, nos reencontramos con nuevas reseñas acá en el blog.

jueves, 22 de febrero de 2024

DOS ES MEJOR QUE NADA

Cuatro días sin postear y hacerlo con reseñas de sólo dos libros me deja gusto a poco, pero es lo que se pudo. Empiezo en Japón, año 2018, cuando se publica Short Stories, una antología de historias cortas de Inio Asano, que Ivrea nos trajo a nuestro mercado en una muy linda edición. Acá hay historias muy raras, casi siempre basadas en los vínculos entre las personas, aunque en general Asano se las ingenia para hablar de algo más, para tirar algún palito referido a la sociedad japonesa, su dinámica laboral, las profundas diferencias entre las grandes ciudades y los pueblos periféricos y demás. Algunas de las historias son más crípticas (está bien, parte de la gracia de las historias cortas es que sirven para que los autores experimenten), otras son totalmente irónicas y otras son excelentes relatos con principio, desarrollo y fin, que alcanzan una gran profundidad en una cantidad relativamente pequeña de páginas. Los experimentos más raros son los de la trilogía de El Hombre Gentil (una historieta a la que Asano le cambia dos veces los textos, no los dibujos, para convertirla en tres relatos distintos) y la última del tomo, Kinoko Takenoko, donde vemos al autor dejar de lado todas las técnicas de grisado que maneja a la perfección y bancársela de punta a punta solo con el trazo negro sobre el espacio blanco. Acá despuntan momentos inéditos en la bibliografía de Asano, viñetas donde su estilo parece cruzarse con los de mangakas de estética más sobrecargada, tipo Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Junji Ito, pero también hay chispazos de Nobuaki Minegishi, y hasta de Yoshiharu Tsuge. Posta, le sacás los grises a Asano y se convierte en un dibujante muy, muy extraño. Pero todo es gilada prescindible frente a las 54 páginas de Tempest, en las que Asano realmente sacude al lector, lo estremece, lo caga a cachetazos. Esto que aparece mezclado entre historias cortas de distinta calidad, podría ser tranquilamente una novela gráfica que se venda por sí sola, y que rompa todo por su contenido. No sólo el dibujo encuentra a Asano en un nivel formidable (con grises y con una variedad de recursos gráficos demoledora) sino que la temática que aborda es tremendamente incómoda y conmovedora a la vez: los ancianos. ¿Qué hacemos con estos miles y miles de ancianos y ancianas que ya no trabajan, casi no consumen y requieren una cantidad brutal de recursos por parte del Estado y/o de sus familias para seguir vivos cada vez por más tiempo? Esta es una problemática jodida en Japón, donde la gente cada vez tiene menos hijos y la vida de los ancianos se alarga cada vez más. Asano le entra al tema con los tapones de punta, con un toque de ciencia ficción tan cercano, tan probable y tan verosímil, que te pone los pelos de punta. El resultado es una obra maestra, que justifica por sí sola la compra del tomo. A todos nos copa leer al autor cuando escribe historias limadas, o boludeces de "jóvenes a la deriva" que charlan, se histeriquean o se deprimen porque sus vidas son una garcha... pero Tempest tiene el sabor de lo urgente, de lo realmente relevante, de un problema que sin dudas los japoneses tienen que poner sobre la mesa y resolver cuanto antes... en lo posible no del modo en que se resuelve en la historieta de Asano. No me imaginaba, de verdad, que me iba a encontrar con una historia tan potente, tan estremecedora. La lectura de Tempest me dejó muy mal, pero me hizo muy feliz.
Me voy a Francia, a leer el libro más esperado del 2023, porque Astérix no sólo llegaba a su 40º álbum, sino que además estrenaba guionista, nada menos que Fabcaro, un célebre escritor de literatura y comics, también muy conocido como músico. No tengo idea de por qué no continuó Jean-Yves Ferri al frente de los guiones, pero el debut de Fabcaro revela que (al igual que su antecesor) tiene muy estudiados los álbumes clásicos, los de René Goscinny. L´Iris Blanc tiene muchos elementos de El Adivino y algunos de La Cizaña, además de retomar una punta argumental de Los Laureles del César y otra que se venía desarrollando en los álbumes de Ferri, que tiene que ver con el matrimonio entre Abraracurcix y Bonemine. Es un álbum raro, por dos motivos: primero por el rol tan importante que tiene Bonemine (nunca antes se le había dado tanto espacio al personaje) y segundo porque rompe la regla fundamental de la serie: se supone que un álbum transcurre en la aldea y el siguiente narra un viaje de Astérix y Obélix fuera de la misma... Bueno, esta vez tocaba un álbum ambientado en la aldea, pero para la página 25 traiciona la tradición y nos lleva de viaje una vez más... no a países muy lejanos, pero fuera del ámbito donde los galos irreductibles juegan de local. ¿Está bueno? Sí, es entretenido, hay momentos graciosos, momentos satíricos con sana mala leche, hay una aventura no tan enfatizada, hay algo que altera la dinámica de la aldea gala (que es lo que a mí en general me resulta más atractivo) y hay desarrollo de personajes, que es algo poco frecuente en la serie. Obviamente está muy lejos de los mejores álbumes, tanto de Goscinny como de Ferri, pero como primer intento por parte de Fabcaro, lo banco. Al igual que Ferri, me parece que Fabcaro está para más, en el sentido de que se le ocurren ideas que, para ser aprovechadas en toda su dimensión, requieren más páginas que las 44 reglamentarias. Por ahí, entre tantos rubicones que vienen cruzando en los últimos años las aventuras de Astérix, también empieza a ser hora de descartar esa limitación tan estricta y permitirle a los autores desarrollar los argumentos en más páginas. Y además más páginas significaría más dibujos de Didier Conrad, que está prendido fuego. Como ya vimos en álbumes anteriores, el ex asistente de Uderzo está dedicido a desandar el camino de su maestro y llevar a los personajes a como se veían en la segunda mitad de los años ´60, es decir, revertir esa estilización que le metió Uderzo a su trazo alrededor de Astérix y los Normandos. L´Iris Blanc va para ese lado. Vicevertus y Julio César están dibujados en una onda más cercana al Uderzo de los ´90 y 2000, pero el resto de los personajes se acerca más al aspecto que tenían en la época de Astérix y Cleopatra, o El Combate de los Jefes. Esta vez Conrad tiene la posibilidad de dibujar varias viñetas grandes, que ocupan media página, pero cuando no la tiene también la rompe toda al acomodar en viñetas chiquitas una cantidad imposible de elementos sin saturar ni agobiar al lector. Esa magia que identificamos con George Pérez, pero en un registro gráfico totalmente distinto. Sospecho que la edición argentina de L´Iris Blanc saldrá en Abril para la Feria del Libro, y bueno, vale la pena darle una oportunidad. Yo tuve la suerte (por primera vez en más de 40 años de fanático de Astérix) de comprar el álbum en francés y el día que salió, porque justo estaba en Burdeos. Una emoción infinita, rayana en la demencia. Y ahora a esperar hasta Octubre de 2025 a ver con qué nos sorprenden Fabcaro y Conrad en el siguiente álbum. Nada más, por hoy. Trataremos de que haya nuevas reseñas lo antes posible, acá en el blog. Y el miércoles 28 a las 22:30, están tod@s invitad@s a sintonizar el canal de YouTube de Comiqueando y acompañarme en vivo en una nueva emisión de Agenda Abierta. Nos vemos.