Este es uno de los tomos raros de Sandman, de esos que te hacen decir varias veces “what the fuck..?!”. Con la hinchada rendida a sus pies después de Season of Mists, Neil Gaiman emprende un arco argumental MUY atípico, muy personal… y aún así muy importante para la obra vista como algo global, como un tapiz armado con historias que, de algún modo, terminan por ensamblarse.
Acá ya no hay vínculos con el DCU. Aparecen Superman y Bizarro, pero son personajes de las historietas que lee una de las chicas, y se llaman Hyperman y Weirdzo. La historia transcurre en el plano real y en el plano de los sueños de Barbie, la verdadera protagonista de A Game of You, quien apareció en un rol muy chiquito en The Doll´s House. El resto del elenco del plano “real” está compuesto por mujeres: Wanda (es travesti y está a una operación de ser mujer), Thessaly (cuyo protagonismo crecerá más adelante y llegará a tener su propia miniserie, reseñada el 20/05/12) y la pareja integrada por Hazel y Foxglove, a quienes volveremos a ver en la segunda miniserie de Death (reseñada el 12/02/15).
¿De qué se trata la historia? De muchas cosas. De la búsqueda de la propia identidad, de lo que dejamos atrás cuando crecemos (los sueños, nada menos), de la solidaridad, del mundo femenino… Acá hay simbolismos, metáforas y paralelismos entre esa especie de “quest” en el mundo de los sueños y ciertas cosas que pasan en el mundo real. El rol de Morpheus es mínimo hasta casi el final de la saga, cuando toma cartas en el asunto y protagoniza una escena muy bien lograda.
Por enésima vez, lo vemos a Gaiman jugar con esa trinidad Bruja-Madre-Doncella, esas tres mujeres que no son siempre las mismas, pero que están presentes en los distintos tramos de Sandman, en roles que también van mutando. Y después de un arco repleto de dioses, ángeles y demonios, A Game of You vuelve a explorar las vidas de gente común, a contarnos la realidad tal como la veía Gaiman en 1992. Así es como se suma un elemento que hasta ahora prácticamente no había aparecido, que es la bajada de línea social. El inglés se da el lujo de opinar acerca de algunos aspectos urticantes de la sociedad yanki y la verdad que es una muy buena incorporación.
Otro hallazgo digno de ser subrayado: acá Gaiman y DC empiezan a darse cuenta de lo bien que funcionan los tomos recopilatorios de Sandman en las librerías y toman decisiones acertadas respecto de eso. Esta vez, los episodios unitarios que se publicaron entre Season of Mists y A Game of You se los guaradron para un tomo que sólo recopila historias cortas (lo veremos mañana) y el 100% de este TPB está compuesto por la saga principal.
Por el lado del dibujo también tenemos una grata novedad, que es el desembarco de Shawn McManus como dibujante titular de A Game of You. Esto nos permite hablar de un excelente diseño de personajes, de un trabajo impactante en los fondos, de una narrativa impecable, de una línea que va sin problemas de la comedia costumbrista a la fantasía épica, o de lo onírico a lo terrorífico. Excelente trabajo del siempre efectivo y versátil McManus, que reaparecerá en el Vol.6. El episodio que no dibuja el titular lo cubre Colleen Doran, mucho mejor que en la historia de Element Girl, más cerca del estilo con el que todos la identificamos y en el que tan bien se desempeña. Y después hay algunas secuencias en las que entra a apagar el incendio de las fechas de entrega el maestro británico Bryan Talbot, quien también dirá “presente” en el tomo que tengo para reseñar mañana.
Pensada en un nivel muy íntimo, desarrollada en su mayoría dentro de los sueños de un personaje a priori bastante menor, A Game of You tiene la suficiente cantidad de ideas, interacciones, diálogos e insinuaciones como para que quieras ser parte del juego y disfrutarlo a full. Me imagino que si sos mujer te debe emocionar mil veces más, pero incluso para los varones acá hay muchos momentos fuertes.
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viernes, 11 de diciembre de 2015
domingo, 20 de mayo de 2012
20/ 5: SANDMAN PRESENTS: THESSALY, WITCH FOR HIRE
Mirá si será vieja esta historieta que no sólo data del tiempo de las miniseries de cuatro episodios, sino que incluso se remonta a aquellas épocas pretéritas en las que Vertigo seguía ordeñando a la vaca sagrada de sus primeros años, la gloriosa Sandman. Pero con otros autores, claro. Acá el guionista es Bill Willingham (que ya había empezado con Fables) y el dibujante es -coherentemente- Shawn McManus, quien colaborara con Neil Gaiman en la saga en la que por primera vez cobra chapa Thessaly (que si no me equivoco es A Game of You).
A diferencia de la otra saga corta que reseñamos la vez pasada (la de Lady Constantine) a esta mini de Thessaly le sobran algunas páginas. Son 88 y podrían ser 64, ponele, como para meterla en un one-shot, o en un anual. No es tanta la estirada y además se banca porque Willingham rellena con algo poco visto en las historietas vinculadas a Sandman: la comedia. La sorpresa más grata de esta obra es cómo el guionista toma a un personaje dramático, bajonero, circunspecto y lo mete en una comedia de enredos, con algo de romance y bastante de machaca. Nada que ver con lo que haría Gaiman si algún día decidiera retomar a Thessaly, pero bueno, a Willingham esto le sale bien, como ya había demostrado en aquel especial de Mervyn Pumpkinhead. El responsable de enroscar a la bruja más linda y más amarga de Vertigo en esta amena comedia es Fetch, un fantasma, o en realidad una entidad post-viva compuesta de las memorias de toda la gente a la que Thessaly mató en los milenios que lleva viva. Fetch está perdidamente enamorado de la bruja que, por supuesto, no le da cabida (si no entregó con Morpheus... seguí participando, flaco), y engañado por unos viejos oligarcas, le encaja a Thessaly la maldición de tener que recorrer el mundo para eliminar a una infinidad de criaturas horrendas, casi siempre de origen místico. Una especie de Anita, la Hija del Verdugo, aunque con mucho menos énfasis en los combates, porque Thessaly es una hechicera tan power que soluciona todo bastante de taquito.
¿Todo? No. Hay una amenaza demasiado heavy hasta para ella y la segunda mitad de la saga se trata justamente de eso: de cómo parar a Tharmic Null, una entidad con el poder para borrar de la existencia a dimensiones enteras. Willingham se las ingenia para convencernos de la inmensa grossitud de esta amenaza sin renunciar al clima cuasi-festivo de la primera mitad del libro, y ese es otro hallazgo. El final era un desafío jodido, porque hay que encontrar una forma más o menos creíble de que Thessaly acabe con semejante criatura, y de nuevo, el creador de Fables sale bien parado. No quiero contar mucho más del argumento para no spoilear, pero está muy bien. Ah, y en una secuencia (sumamente prescindible, pero bienvenida por todo fan de Sandman) aparecer Mervyn, Lucien, y la biblioteca del Dreaming.
Shawn McManus hace un muy buen trabajo al frente de lápices y tintas, en un estilo más sintético, con menos rayitas y más masas negras que el que tenía en los ´80 y principios de los ´90. Esto se ajusta mucho mejor al tono de comedia y le permite ponerle más cara de boludo a Fetch, un aspecto más grotesco a los monstruos, demonios y cadáveres varios y hasta hacer más sexy a Thessaly, quien -aclaremos- jamás se ve como una bomba atómica calienta-pijas, sino más bien como una minita normal, tranqui, tirando a nerd. McManus es un profesional sumamente solvente, que no te va a pifiar en las expresiones faciales, ni en la anatomía (ni siquiera cuando pela angulaciones complicadas) ni en la narrativa. Y ni siquiera te va a mezquinar los fondos. O sea que esto se ve muy bien y se lee con muchísima fluidez, a pesar de que en algunos pasajes Willingham se zarpa un poco con la cantidad de texto que mete en cada viñeta.
No estamos ante una joya insuperable, ni ante una obra fundamental para todo fan de Vertigo, pero si te llama la atención un spin-off de Sandman que agarre para el lado de la joda y la diversión sin descuidar la caracterización ni la machaca mística, esto te va a satisfacer plenamente. Y si por culpa de Fables te hiciste fan a muerte de Bill Willingham, acá lo vas a encontrar en un muy buen nivel, bancándose con decoro unos cuantos desafíos que no son para cualquier guionista.
A diferencia de la otra saga corta que reseñamos la vez pasada (la de Lady Constantine) a esta mini de Thessaly le sobran algunas páginas. Son 88 y podrían ser 64, ponele, como para meterla en un one-shot, o en un anual. No es tanta la estirada y además se banca porque Willingham rellena con algo poco visto en las historietas vinculadas a Sandman: la comedia. La sorpresa más grata de esta obra es cómo el guionista toma a un personaje dramático, bajonero, circunspecto y lo mete en una comedia de enredos, con algo de romance y bastante de machaca. Nada que ver con lo que haría Gaiman si algún día decidiera retomar a Thessaly, pero bueno, a Willingham esto le sale bien, como ya había demostrado en aquel especial de Mervyn Pumpkinhead. El responsable de enroscar a la bruja más linda y más amarga de Vertigo en esta amena comedia es Fetch, un fantasma, o en realidad una entidad post-viva compuesta de las memorias de toda la gente a la que Thessaly mató en los milenios que lleva viva. Fetch está perdidamente enamorado de la bruja que, por supuesto, no le da cabida (si no entregó con Morpheus... seguí participando, flaco), y engañado por unos viejos oligarcas, le encaja a Thessaly la maldición de tener que recorrer el mundo para eliminar a una infinidad de criaturas horrendas, casi siempre de origen místico. Una especie de Anita, la Hija del Verdugo, aunque con mucho menos énfasis en los combates, porque Thessaly es una hechicera tan power que soluciona todo bastante de taquito.
¿Todo? No. Hay una amenaza demasiado heavy hasta para ella y la segunda mitad de la saga se trata justamente de eso: de cómo parar a Tharmic Null, una entidad con el poder para borrar de la existencia a dimensiones enteras. Willingham se las ingenia para convencernos de la inmensa grossitud de esta amenaza sin renunciar al clima cuasi-festivo de la primera mitad del libro, y ese es otro hallazgo. El final era un desafío jodido, porque hay que encontrar una forma más o menos creíble de que Thessaly acabe con semejante criatura, y de nuevo, el creador de Fables sale bien parado. No quiero contar mucho más del argumento para no spoilear, pero está muy bien. Ah, y en una secuencia (sumamente prescindible, pero bienvenida por todo fan de Sandman) aparecer Mervyn, Lucien, y la biblioteca del Dreaming.
Shawn McManus hace un muy buen trabajo al frente de lápices y tintas, en un estilo más sintético, con menos rayitas y más masas negras que el que tenía en los ´80 y principios de los ´90. Esto se ajusta mucho mejor al tono de comedia y le permite ponerle más cara de boludo a Fetch, un aspecto más grotesco a los monstruos, demonios y cadáveres varios y hasta hacer más sexy a Thessaly, quien -aclaremos- jamás se ve como una bomba atómica calienta-pijas, sino más bien como una minita normal, tranqui, tirando a nerd. McManus es un profesional sumamente solvente, que no te va a pifiar en las expresiones faciales, ni en la anatomía (ni siquiera cuando pela angulaciones complicadas) ni en la narrativa. Y ni siquiera te va a mezquinar los fondos. O sea que esto se ve muy bien y se lee con muchísima fluidez, a pesar de que en algunos pasajes Willingham se zarpa un poco con la cantidad de texto que mete en cada viñeta.
No estamos ante una joya insuperable, ni ante una obra fundamental para todo fan de Vertigo, pero si te llama la atención un spin-off de Sandman que agarre para el lado de la joda y la diversión sin descuidar la caracterización ni la machaca mística, esto te va a satisfacer plenamente. Y si por culpa de Fables te hiciste fan a muerte de Bill Willingham, acá lo vas a encontrar en un muy buen nivel, bancándose con decoro unos cuantos desafíos que no son para cualquier guionista.
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