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lunes, 2 de marzo de 2026
MARZO CON NOVEDADES
Ahora que terminé de leer el material de historieta argentina editado en 2025, me propongo hacer dos cosas acá en el blog.
La primera es volver a reseñar historietas de otros países de Latinoamérica, a los que tengo medio abandonados. Y arranco en Brasil, con uno de los grandes clásicos del humor zarpado y políticamente incorrecto de ese país: nada menos que Rê Bordosa, del maestro Angeli.
Este mega-broli editado en 2012 reúne TODO el material de Rê Bordosa, desde las tiras de los ´80 hasta el material de los ´90. Y ya está, me tendría que callar la boca y no decir nada más, porque en un mundo más justo eso alcanzaría para que CUALQUIERA que lea esto y no tenga el libro, se mande directo a algún sitio donde lo pueda encargar. Sin embargo, esta obra maestra de la historieta humorística es ampliamente desconocida fuera de Brasil, y entonces es menester explicar que Rê Bordosa es una mina de unos treinta años, que se volcó desde muy piba al reviente más absoluto: pucho, droga, escabio, sexo con cualquiera, trasnoches infinitas que terminan en los lugares (y las camas) más insólitas. Rê Bordosa cuenta la deriva de un personaje, en la vorágine de rockanrol y arruine más intensa de la historia del comic. ¿Más que los personajes de la era más drogona de Gallardo y Mediavilla? Sí, porque esos personajes se presentaban como lúmpenes, como marginales, y Rê Bordosa no. Esta mina parece una más, una integrante casi normal de la sociedad de su época en una ciudad de San Pablo que le ofrece todas las opciones de vicios habidas y por haber. No la persigue la policía, no vive fuera de la ley. Vive en pedo, en orgías, drogada o enroscada con chongos y chongas de cualquier grupo y factor, y lo más importante: Angeli no incorpora estos elementos a una trama de aventuras, sino que estos elementos son los que definen la temática de una tira humorística, que cada tres o cuatro viñetas nos recuerda que la protagonista está en cualquiera.
Hay un arco breve más "aventurero" que narra, a lo largo de varias tiras, como el propio Angeli "mata" a Rê Bordosa y cómo esta se las ingenia para zafar y volver a su vida habitual de trasnoche y descontrol. Como en toda tira de largo aliento, pasan cosas "importantes" de las que más tarde el autor "se olvida": Rê Bordosa se casa, queda embarazada, aborta, hace tratamientos para desintoxicarse... Nada tiene consecuencias reales, y todo queda en nuevas excusas para generar situaciones humorísticas por parte de Angeli.
Además de una sobredosis de humor pasadísimo de rosca, el libro nos permite seguir paso a paso la tremenda evolución estilística de Angeli. Las primera tiras están dibujadas en un estilo prolijito, amistoso, una onda Emiliano Migliardo o Dani the O. Después empiezan a aparecer rasgos más jodidos, más grotescos, tal vez emparentados con Robert Crum o el ya mencionado Miguel Gallardo. Y en las páginas de los ´90, Angeli ya se transformó por completo en una bestia salvaje, en la línea más visceral y cruda de Philippe Vuillemin, Sergio Langer o Tronchet. Ahora que media Argentina veranea en Brasil, es un gran momento para que alguien se apiade de vos, te consiga el integral de Rê Bordosa y te lo traiga. Y si no, cualquier otro libro que recopile tiras de Angeli también es un regalo del mega-carajo.
La segunda cosa que quiero hacer este mes (y tal vez el próximo) en el blog, es darle MUCHA bola a obras hechas por autores argentinos para otros mercados, que no se conocen en el nuestro. Es algo casi inverosímil. Yo siempre me pregunto si acá somos todos fans de Juanungo, de Jorge González, de Enrique Breccia... o de las obras que los editores locales eligen para publicar en Argentina. Porque de las otras, de las que hacen en colaboración con guionistas europeos, acá NADIE se hace cargo. Nadie las traduce, nadie las publica, nadie las reseña. ¿Qué onda? ¿Tan seguros estamos de que las obras que... Lucas Varela hace con guionistas franceses son mucho peores que las que hace con guiones propios, al punto de ni siquiera intentar leerlas? Muchos de nuestros autores tienen obras que en Europa la rompieron y acá NADIE sabe que existen, y yo me quiero dedicar a echar un poco de luz sobre esa zona fantasma, esa "bibliografía de Schrödinger", que existe y no existe al mismo tiempo.
Empiezo con una obra MARAVILLOSA: el Vol.15 de Donjon: Monsters, ubicado en el nivel -24 de la alucinante serie creada por Lewis Trondheim y Joann Sfar. Ambos genios del comic francés colaboran en la elaboración del guion, que tiene como dibujante nada menos que a Juanungo. La aventura se titula "Les Poutpoutpapillonneurs", se dio a conocer en 2022, y es un hermoso rito de iniciación de un grupo de jóvenes que estudian para ser magos, entre ellos el hijo de Horus, el necromante más pulenta de este período de La Mazmorra. No quiero contar el argumento, pero es un relato vibrante, con mucho ritmo, con gran desarrollo de personajes, con un conflicto fuerte, excelentes chistes y momentos realmente dramáticos. Lo pongo sin ninguna duda entre los mejores álbumes de Donjon: Monsters, porque esperaba algo light, pasatista, y me regaló -además de un buen rato de diversión- un montón de emociones más potentes.
Además del exquisito dibujo de Juanungo (cuya versatilidad le permite adaptarse de manera infalible al típico ritmo narrativo que Trondheim y Sfar desarrollaron para Donjon), otro gran hallazgo de "Les Poutpoutpapillonneurs" son los guiños comiqueros. Cito el que más gracia me causó: en un combate, uno de los magos conjura un escudo místico, que aparece cuando pronuncia el hechizo "Acirema Niatpac!". Sí, son las mismas letras de Captain America puestas en distinto orden y sí, el escudo que dibuja Juanungo se parece mucho al del querido Steve Rogers.
Si seguís a La Mazmorra desde fines de los ´90, ya sabés que acá te esperan la fantasía, la magia, la machaca, el humor y la rosca, siempre con el sello de los maestros Sfar y Trondheim. En este álbum en particular, la presencia de Juanungo sube mucho el listón y (como pasó hace unos 20 años con el álbum que dibujó Carlos Nine) me da una ínfima esperanza de que alguien se anime a publicarlo en Argentina. O por lo menos en castellano. Por ahora, eso no estaría sucediendo y es una enorme injusticia.
Nada más, por hoy. No se pierdan este miércoles el estreno de Opiniones Meméticas, el nuevo programa que hacemos junto a Mariano Cholakian en los canales de YouTube de Comiqueando y La Batea.
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domingo, 1 de diciembre de 2019
LLEGO DICIEMBRE
Ya estamos ahí de fin de
año, del fin del peor gobierno de la historia de la democracia y del festejo de
los 10 años de este blog. Un mes colmado de expectativas en el que seguramente
clavaremos los 10 posteos que le faltan al blog para llegar a la meta de los
120 a lo largo de 2019.
Hoy aflojo un toque con la
historieta argentina y me embarco en un trip a Brasil, a fines de los´90,
cuando el maestro, el grosso, el referente de varias generaciones llamado
Angeli, empieza a producir esta tira magistral llamada Luke & Tantra, de la
cual este tomo (titulado Sangue Bom) es el primer recopilatorio. ¿Me animo a
afirmar que Luke & Tantra es lo mejor que leí de Angeli? Creo que sí. Me he
reído muchísimo con historietas mucho más guarras, en las que cada cinco
viñetas había garches, petes y eyaculaciones, pero esta tira (bastante más
tranqui en ese sentido) me pareció más original, mejor pensada, mejor
desarrollada y con más contenido.
También tiene que ver el
hecho de que Luke y Tantra son dos chicas adolescentes, menores de edad, una de
ellas todavía virgen, con lo cual no daba para irse muy a la mierda con las
escenas de sexo. Las chicas de Angeli están todavía en la etapa pre-garche, en
la que hablan de sexo y fantasean con tal o cual pibe, pero a la hora de la
verdad, su experiencia en ese sentido es exigua. Por eso Angeli agarra para
otro lado: la transgresión al palo va a venir desde la música. Luke y Tantra
van a formar una banda de rock bien kilombera, con letras revulsivas, y de la
nada las vamos a ver triunfar en el circuito alternativo de una gran ciudad
brasileña. Imaginate el jugo que le saca Angeli a la posibilidad de reirse de
los jóvenes rockeros, de la fama repentina y efímera, de los rebelditos que la
van de alternativos, de la eterna pica entre skinheads y punks, de la relación
intrínseca entre jóvenes, rock, escabio y falopa…
Y lo que no te vas a poder
imaginar, lo que hay que ver para creerlo, es el nivel del dibujo de Angeli.
Esto es sencillamente perfecto. Algunas de las tiras se publicaron
originalmente en blanco y negro, y fueron coloreadas para esta recopilación.
Detalle casi irrelevante, porque el libro ofrece (a modo de separadores) ocho
ilustraciones de Angeli a lápiz, sin entintar, con mínimos toques de color
también a lápiz… que a nivel gráfico son –lejos- lo mejor del tomo. O sea que
el ídolo no necesita ni color ni tinta para dejarte atónito, babeando como un
subnormal. Varias de esas ilustraciones a lápiz merecerían ser posters, sin
ninguna duda. El libro se publicó en Brasil en el 2000, así que no sé si será
fácil de conseguir. Yo se lo compré a un amigo que estaba haciendo limpieza de
biblioteca y te juro que sentí el impulso de devolvérselo, de decirle “boludo,
quedateló, esto es demasiado bueno como para venderlo, incluso a un amigo”.
Hora de sumergirme en el
idiosincrático mundo de Inio Asano, para leer el Vol.8 de Oyasumi Punpun, la
extraña y cautivante serie que empecé a leer hace exactamente un año
(01/12/18). En este tomo, Asano canta “quiero vale cuatro” y directamente hace
desaparecer a todos los personajes que venía desarrollando en las entregas
anteriores. Ahora todo se centra en la relación entre Punpun y Sachi Nanjo, una
chica varios años mayor que nuestro protagonista, a la que el autor le va a dar
una tridimensionalidad, una profundidad impresionante, que rivaliza con la que
acumuló a lo largo de siete tomos el propio Punpun. Miradas, silencios,
proyectos, fracasos, celos, discusiones con y sin sentido, fantasías y
complicidades van a ser las bases sobre las que se edifique un vínculo
demasiado verosímil, demasiado real como para leerlo en un manga. Ahora sí, no
extrañé en lo más mínimo al tío Yoichi, ni a ningún otro personaje de los tomos
anteriores. Asano me cebó a pleno con la química entre Sachi y Punpun y sólo me
interesa ver cómo evoluciona esa relación. El Vol.8 termina con un posible
regreso de Aiko, y veremos si es posta o un amague más del autor para sumarle
un conflicto al status quo de la serie, que llegó a un punto absolutamente
hipnótico.
Me encantó la transición
gráfica de Punpun, que arranca el tomo como un triangulito, después lo vemos
como una pirámide y en un punto pasa algo, el pibe “se abre” y el dibujo de
Asano lo acompaña y lo vuelve a mostrar en su forma de “pajarito-fantasma”. La
idea de modificar la forma en que vemos a Punpun según la evolución de sus
estados de ánimo es una de las tantas genialidades que nos ofrece Asano a la
hora de dibujar este manga. Las demás, creo que ya las mencioné en otras
reseñas, así que… ´nuff said. Banco a full esta serie, pero antes de entrarle a
los cinco tomos finales, voy a hacer un parate para leer otros mangas, así no
me aburro.
Nos seguimos leyendo muy
pronto, con nuevas reseñas acá en el blog.
martes, 12 de noviembre de 2013
12/ 11: SEXO E UNA COISA SUJA
Hacía bastante que no teníamos comic brazuca en el blog, y acá volvió, nada menos que con un libro del maestro Angeli, uno de los más grandes referentes de la historieta humorística a nivel mundial, hoy muy volcado a la producción de dibujos animados.
El libro se titula (en criollo) El Sexo es una Cosa Sucia y nos ofrece unas 70 páginas de chistes e historietas breves basados en la siempre fértil temática sexual. Sin tapujos y sin apelar a la guarangada más shockeante, Angeli recorre un montón de prácticas sexuales, desde la intimidad de la pareja típica hasta perversiones bastante heavies, por supuesto siempre en clave de humor. Hay sexo con prostitutas, con muñecas inflables, con dildos, con menores de edad, con animales, con ositos de peluche, con hortalizas, con viejas chotas y hasta con musulmanes.
La proporción entre historietas breves, tiras de pocas viñetas o chistes de un solo cuadro favorece a estos últimos, con lo cual la lectura se hace muy rápida. Estamos ante un libro que dura poco, aunque se disfruta a full. En las tiras y en las historietas breves, lo más notable es el timing para la comedia del maestro Angeli. Y en los chistes de un solo cuadro, obviamente se destaca más la calidad del dibujo. Acá me encontré con una novedad. Yo siempre había visto a Angeli en blanco y negro, o pintado con colores planos, de un modo bastante básico. En este libro, que es a todo color, me encuentro con trabajos coloreados digitalmente con mucha sutileza y mucho criterio, y sobre todo con muchos trabajos coloreados a mano por el propio dibujante, en los que se revela como un GROSSO de la acuarela. Es realmente asombrosa la dimensión, la fuerza, el vuelo que le agrega el color a los dibujos de Angeli. De pronto esa estética cabeza, chocante, bien virada hacia el grotesco de un Sergio Langer o un Philippe Vuillemin, adquiere a través del color una nueva impronta, más elaborada, más fina, más artística, si se quiere. Angeli convierte al color en un recurso expresivo más y lo utiliza al máximo para potenciar el impacto de sus dibujos.
No me quiero extender al pedo, porque no es mucho más lo que tengo para decir, y no da para que me ponga a contar los chistes. Simplemente dejo constancia de la enorme satisfacción que me produjo descubrir a Angeli como colorista de sus propios trabajos y la gracia que me causó su incursión en esta temática, a la que jamás esquivó en sus trabajos anteriores, pero a la que acá le encontró una veta muy especial y muy lograda. ¡Aguanten los chistes de pija y concha!
El libro se titula (en criollo) El Sexo es una Cosa Sucia y nos ofrece unas 70 páginas de chistes e historietas breves basados en la siempre fértil temática sexual. Sin tapujos y sin apelar a la guarangada más shockeante, Angeli recorre un montón de prácticas sexuales, desde la intimidad de la pareja típica hasta perversiones bastante heavies, por supuesto siempre en clave de humor. Hay sexo con prostitutas, con muñecas inflables, con dildos, con menores de edad, con animales, con ositos de peluche, con hortalizas, con viejas chotas y hasta con musulmanes.
La proporción entre historietas breves, tiras de pocas viñetas o chistes de un solo cuadro favorece a estos últimos, con lo cual la lectura se hace muy rápida. Estamos ante un libro que dura poco, aunque se disfruta a full. En las tiras y en las historietas breves, lo más notable es el timing para la comedia del maestro Angeli. Y en los chistes de un solo cuadro, obviamente se destaca más la calidad del dibujo. Acá me encontré con una novedad. Yo siempre había visto a Angeli en blanco y negro, o pintado con colores planos, de un modo bastante básico. En este libro, que es a todo color, me encuentro con trabajos coloreados digitalmente con mucha sutileza y mucho criterio, y sobre todo con muchos trabajos coloreados a mano por el propio dibujante, en los que se revela como un GROSSO de la acuarela. Es realmente asombrosa la dimensión, la fuerza, el vuelo que le agrega el color a los dibujos de Angeli. De pronto esa estética cabeza, chocante, bien virada hacia el grotesco de un Sergio Langer o un Philippe Vuillemin, adquiere a través del color una nueva impronta, más elaborada, más fina, más artística, si se quiere. Angeli convierte al color en un recurso expresivo más y lo utiliza al máximo para potenciar el impacto de sus dibujos.
No me quiero extender al pedo, porque no es mucho más lo que tengo para decir, y no da para que me ponga a contar los chistes. Simplemente dejo constancia de la enorme satisfacción que me produjo descubrir a Angeli como colorista de sus propios trabajos y la gracia que me causó su incursión en esta temática, a la que jamás esquivó en sus trabajos anteriores, pero a la que acá le encontró una veta muy especial y muy lograda. ¡Aguanten los chistes de pija y concha!
jueves, 3 de noviembre de 2011
03/ 11: SEIS MÂOS BOBAS

Una de las características de este blog es que se hace mucho cargo de la historieta latinoamericana contemporánea, por miles de motivos distintos. Hoy desplazamos un toque el foco para reseñar historietas brasileñas, pero clásicas, de la gloriosa etapa de fines de los ´80, cuando el under brasileño asciende a primera de la mano de la editorial Circo.
Seis Mâos Bobas reúne todas las colaboraciones entre los tres autores más prolíficos y más grossos de aquella editorial. Angeli, Glauco y Laerte producían cada uno sus propias historietas y chistes (en una cantidad llamativa, sobre todo si se la contrasta con la calidad del material), pero a veces, mitad por la presión de las entregas y mitad porque eran amigos y se cagaban de risa juntos, salían historietas mestizas, en las que metían mano dos de los tres autores, o incluso los tres. Originalmente publicadas entre 1986 y 1989 en las míticas revistas de Circo (Chiclete com Banana y Geraldâo), estas historietas rescatan para las nuevas generaciones algunas perlitas de tres tipos que hoy son venerados como maestros, pero que ya no ocupan el centro de la escena comiquera del coloso de Sudamérica. Glauco falleció en 2010 y Laerte y Angeli trabajan en diarios y en animación.
Angeli era el más salvaje de los tres, el que más mostraba la enorme influencia de Robert Crumb. Y el que más influyó a su vez en los dibujantes argentinos, los de la generación de Esteban Podetti, Diego Parés o Darío Adanti. Glauco era una especie de Johnny Hart, pero por supuesto más guarro y menos correcto que el creador de B.C. y The Wizard of Id. Y Laerte era el más versátil, el más dotado para narrar cualquier tipo de historieta, una mezcla entre Marcel Gotlib y Francisco Ibáñez. Los tres se habían curtido en un under que resistió a la dictadura militar que se terminó de ir en 1985 y llegaron a esta segunda mitad de los ´80 con un nivel increíble y –por primera vez- con la libertad y los medios para hablar de temas zarpados, por lo menos para aquella época.
En el libro hay un montón de historietas breves que tocan el tema del sexo, sin tapujos, bien a los bifes. Al lado de estas bestias, lo que acá publicaba SexHum® podría haber salido tranquilamente en la Anteojito. Pero también hablaban de la censura, de la violencia urbana, de la desigualdad social y de cómo la historia oficial difería de las vivencias populares. Esta última veta cobra un vuelo increíble cuando Laerte y Glauco empiezan a contar en joda la historia de su país, empezando por la colonización por parte del por entonces poderosísimo imperio portugués. Y otra historieta muy, muy notable es el homenaje a Henfil, otro grande de esa generación, fallecido en 1988. Ah, y un dibujo sin texto ni narrativa, que ocupa dos páginas y se titula Paulista Também Trepa, realizado a cuatro manos por Angeli y Laerte. Eso directamente es para ampliarlo, enmarcarlo, colgarlo en el living y contemplarlo todos los días, varias horas.
Seis Mâos Bobas podría haber sido caótico, críptico o demasiado pretensioso. Sucede con frecuencia cuando los autores se ponen a experimentar sin más intenciones que las de divertirse un rato entre colegas. Acá no. Acá hay alguna bizarreada, alguna cosita muy pasada de rosca, alguna situación un poquito anclada a la coyuntura del Brasil de los ´80 (que nosotros no tenemos forma de pescar), pero en general hay una solidez impresionante, no sólo en los dibujos, que son excelentes, sino también en los guiones, tan repletos de gags y boludeces como de buenas ideas bien desarrolladas.
Hoy que el comic brasileño goza de muy buena salud, no está mal recordar a quienes inventaron la movida de la historieta para adultos jugada, vanguardista y a la vez popular y accesible. Si pasás por el país vecino, o conocés a alguien que viaje, no dejes de tratar de conseguir este libro, que vale la pena, a full. Incluso leído en portugués, porque si esperás a que alguien lo publique en castellano, te morís de angustia...
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