el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 29 de agosto de 2015

29/ 08: LO PEOR DE MAITENA

Se puede discutir si este libro es bueno o malo, pero no que era imprescindible. Después de años y años en los que lo único que se reeditaba de Maitena eran sus chistes y páginas de humor (todo material claramente apuntado al público femenino), era casi urgente recuperar en este soporte sus otras obras, aquellas historietas más aventureras, más raras, o más viradas hacia el erotismo y el humor subido de tono.
El libro tiene varios problemas, que conviene enumerar de entrada: el precio ($ 350, un delirio), la cantidad de páginas que no son historietas sino bocetos (deben andar cerca de las 40), y el tramo dedicado a Coramina, donde hay una historieta con las páginas publicadas al revés (primero la segunda y después la primera) y dos historietas a las que les faltan páginas. ¡En serio! En un libro de $ 350, editado a todo culo por una editorial como Sudamericana, hay dos historietas incompletas y nadie se dio cuenta.
¿Podrá la calidad de las historietas revertir este catastrófico 0-3 en el primer tiempo? Y, con los guiones va a ser difícil. Coramina ofrece breves historias de una mina que tiene fantasías pajeriles en las que se la garchan tipos facheros. Casi siempre las fantasías se le hacen realidad, pero son historias muy simples, donde todo queda en lo anecdótico. De la serie Historias por Metro sólo hay tres episodios, con ideas un poquito más jugadas como para que la cosa no quede sólo en los garches, pero con pocas páginas para desarrollarse y una narrativa por momentos demasiado ambiciosa, que puede terminar por confundirte, o por cebarte tanto con el dibujo que le dejás de prestar atención a la trama.
La Fiera es un chiste gracioso, pero muy repetido. Los 28 episodios que ofrece el libro reiteran siempre la misma fórmula, y el hecho de que los textos estén escritos en una especie de rima tampoco suma, sino más bien resta. El Langa también tiene una idea que se va a repetir en todos los episodios, pero el desarrollo tiene muchas más variantes y, al ser historias más largas, hay más espacio para que las situaciones se desenvuelvan de modos distintos, e incluso más espacio para los diálogos, que son un punto muy fuerte en esta serie.
Las historias cortas son tan cortas que ni se pueden analizar, y después nos queda Barrio Chino, donde Juan Martini mete mano en los guiones. Barrio Chino es un thriller de 45 páginas, ambientado en el bajo mundo de una gran ciudad, con persecuciones, peleas, tiros, roscas entre malvivientes y algunos garches muy hot. Y está bien. Para la cantidad de páginas que tiene pasan pocas cosas, pero es a propósito: la búsqueda narrativa va para ese lado, para el de un ritmo intencionalmente descomprimido.
¿Con qué salvamos las papas? Claramente con los dibujos. Excepto en La Fiera (donde aparece el estilo más minimalista de Maitena, que ya vimos hasta el cansancio en sus primeras páginas para Para Ti), el resto del libro te vuela la peluca con el dibujo. El que toda la vida leyó los chistes de una sola viñeta de La Nación no tiene forma de imaginarse que Maitena puede dibujar como lo hace en Barrio Chino, en Historias por Metro o en casi todas las historias cortas. O que puede construuir secuencias como las que ofrece en Coramina.
Ella misma dice que copiaba a Hugo Pratt, José Muñoz, Guido Crépax, Moebius (no se nota para nada), Milo Manara y Loustal. Yo sumo a Daniel Torres, que me parece que también, algo aportó a esta mezcla rara y cautivante, de blancos y negros extremos, fondos laburadísimos, rostros recontra-expresivos y detalles de esos a los que las autoras mujeres les prestan más atención que los autores varones. Como mencioné más arriba, a veces tantos detalles, tanto laburo en los fondos, tanto riesgo en la elección de los ángulos, tanto lucimiento del dibujo (sobre todo en las escenas mudas de Barrio Chino) pueden hacer que te cuelgues en la contemplación y te desenganches de las historias. Cuando los dibujos son tanto mejores que los guiones, la verdad que no calienta.
Si, como yo, recortabas las historietas de Maitena de la SexHum® antes de tirar la revista a la mierda, este libro te va a permitir abollar y descartar esas hojas amarillentas de una buena vez. Y si sos joven y en los ´80 no leías historietas para adultos, te va a servir para descubrir a una artista increíble, volcada a una experimentación interesantísima, llena de ideas visuales y con varios grafismos distintos, uno más ganchero que el otro. Ojalá el día que Maitena decida volver a dibujar lo haga con una novela gráfica en el estilo de Barrio Chino o Historias por Metro…

lunes, 8 de septiembre de 2014

08/09: LO MEJOR DE MAITENA

Y un día, Maitena dejó de dedicarse a las aventuras urbanas con cierto filo erótico y se dedicó a continuar el glorioso legado de Calé. Munida de un agudísimo sentido de la observación, comenzó a mostrar en sus viñetas las vidas, las obsesiones, las manías, las inseguridades y las fantasías de las minas de clase media, nada menos que en la revista Para Ti. Maitena se convirtió rápidamente en una implacable crítica de la cotidianeidad de la mujer argentina, de un modo en un punto similar a lo que vimos el otro día en los “ensayos ilustrados” de Grondona White, aunque con mucho menos texto, como Calé. Por si faltara algo, ese humor un poco guarro que Maitena desplegaba en sus historietas para SexHum® se refinó, se “domesticó”, sin perder para nada el filo. A Maitena se la ve contenida, agazapada, esperando el momento para pegar zarpazos letales con sus comentarios ácidos, con reflexiones y situaciones realmente tragicómicas.
El resultado es genial. Primero en esas páginas de muchas viñetas “comentadas”, que exploran cada una distintas aristas de un tema general. Y después en esos chistes en los que Maitena plantea y remata todo en una sóla viñeta con unos diálogos perfectos, de brillante mala leche. En general, cuando un autor (o autora) deja la historieta de corte más narrativo para hacer este tipo de experimentos (porque aunque Maitena la re-pegó y se hizo rica y famosa con estas páginas, en su momento fueron un experimento bastante arriesgado), uno medio que putea y extraña lo otro, la historieta más tradicional. Pero a veces la movida sale demasiado bien (enseguida me viene a la mente ¡Para Ti, Que Eres Joven!, de Monteys y Fontdevila) y los historietistas se reinventan como satiristas de las costumbres y rodean a sus dibujos de unos textos que bien podrían reciclarse para monólogos de stand-up comedy. De alguna manera, la verdadera Maitena era esta, no la de Barrio Chino, Historias por Metro o La Fiera.
El dibujo cambia mucho en los siete u ocho años que recorre este libro. Empieza muy parecido a lo que hacía Maitena en Flo, su tira diaria, muy anterior a Barrio Chino y demás historietas para la Fierro clásica. Era un estilo naïf, livianito, con línea clara, cierta influencia de Quino (en los ojos de los nenes, sobre todo) y de otros humoristas gráficos, muy prolijo pero con poco filo. Y después empieza a mutar. Maitena empieza a dibujar más grande la figura humana, a jugarse más a los primeros planos, y a engrosar la línea. Así pierde detalle (durante años abandona por completo los fondos) pero gana en expresividad, en peso específico y en originalidad. El trazo se hace más sintético y a la vez más denso, más categórico. En el medio, abandona gradualmente las acuarelas (que manejaba a la perfección desde el primer día) y se pasa al color digital, que también le queda bárbaro.
Este libro, además, nos da la oportunidad de apreciar muchos bocetos, muchos dibujos crudos, plantados a mano alzada. Y también hermosos dibujos perfectamente resueltos a lápiz y otros entintados, pero sin colorear. Gráficamente, lo único que no luce es la portada, que parece haber sido “sacada con fritas” por Maitena. El resto, es todo un deleite, sobre todo las páginas y los chistes más recientes, los de la línea gruesa, sintética y sin fondos.
Es cierto, Maitena publicó durante muchos años en la revista Para Ti, y casi toda su producción de 1993 hasta que se retiró se centra en el “universo femenino”. Pero me parece entre injusto y pelotudo encasillarla como autora “feminista”, o de “humor femenino”. Como en las historietas de la genial Claire Bretecher, acá el género está muy presente, pero los logros, los hallazgos, la trascendencia de Maitena como autora no pasan sólo por ahí. Cuando hay talento, el tema a tocar es secundario. Y el hecho de que Maitena haya sido la mina que se animó a cagarse de risa de las otras minas (en Para Ti, nada menos) es un dato menor comparado con la inmensa calidad de su dibujo y la arrolladora fuerza de su humor. Volvé pronto, ídola. La historieta y el humor gráfico te necesitan.