El otro día amagamos tímidamente, con esa antología de historieta mexicana que se morfó un Cero Comments, y ahora la cosa va en serio: Se viene una nueva recorrida por la historieta latinoamericana actual y arrancamos en Brasil, con una novela gráfica de 2010 que (parece) se va a editar este año en nuestro país.
Bando de Dois es una historieta atípica para el mercado del Coloso de Sudamérica porque, fuera de los trabajos que realiza una creciente legión de dibujantes para las grandes editoriales de EEUU, casi no hay obras que se metan con la temática aventurera. Los autores brazucas que publican sólo en su país suelen ir mucho más para el lado del humor, la sátira, el slice of life, las adaptaciones de clásicos de la literatura o la fumanchereada under, pensada para ser decodificada por el autor y –a lo sumo- cuatro amigos suyos. Sin embargo, con muchísimo más talento que pretensiones, Danilo Beyruth se despachó con estas 92 páginas que reconcilian a la historieta brasilera con lo mejor del comic de aventuras, en una magnífica traslación de las convenciones del western (por ahí del spaghetti western) a la época de los cangaçeiros, aquellos temibles bandoleros que asolaron vastos territorios del noreste de Brasil entre los siglos XIX y XX.
La historia que propone Beyruth es simple, concisa, fácil de resumir. En todo caso, la complejidad, los pliegues, los matices, están en los personajes centrales. Los protagonistas de Bando de Dois, Tinhoso y Cavêra, no son héroes ni mucho menos. Son bandidos, asesinos, sin el menor resquemor a la hora de cometer delitos escabrosos. Y son, además, sobrevivientes. Toda su banda fue exterminada por la milicia a la órdenes del Teniente Honôrio y ahora su misión es evitar que este milico exhiba públicamente las cabezas cortadas de sus compañeros a modo de festejo, de constatación de su triunfo sobre los cangaçeiros. Los bandoleros, entonces, buscarán escupirle el asado al Teniente y preservar –de algún modo- la dignidad de sus camaradas muertos y decapitados. Son sólo dos contra toda una cuadrilla de hombres armados, pero como está en juego el honor de la banda, no les importa un carajo.
Con este elenco (integrado sólo por personajes masculinos) y este conflicto, que va in crescendo hasta resolverse en una encrucijada a todo o nada en el pueblito de Nova Nazaré, Beyruth nos sumerge en un territorio agreste y una historia... también, bastante agreste, enchastrada de violencia y grim ´n gritty. La narrativa está perfectamente pensada para manipular nuestras sensaciones y hacernos sentir el calor, el cansancio, todas y casa una de las cosas que les toca vivir (y hasta alucinar) a Tinhoso y Cavêra. Para eso, Beyruth pela desde splash pages dobles hasta páginas de 8 y 9 cuadros, secuencias mudas alucinantes, páginas enteras de “widescreen” (viñetas horizontales), una devastadora variedad de enfoques y unas angulaciones zarpadísimas.
El dibujo es impresionante: una mezcla perfecta entre Will Eisner y el Pasqual Ferry de la mejor época, de cuando hacía sus propias historias para el mercado español. Las escenas de acción van un poquito más para el lado de los dibujantes clásicos del mainstream yanki (alguna pizca de John Buscema, ponele) y el trabajo con las tramas mecánicas es soberbio, hay poquísimos dibujantes que pueden hacer lo que hace Beyruth con las tramas mecánicas. También hay que destacar la reconstrucción gráfica de estos de tiempos violentos y (no tan) remotos, plasmada en infinidad de detalles cuidadísimos en vestimentas, armas, arquitectura y vehículos. Acá hay tanto Siglo XIX, tanto desierto, tanto plomo y tanto protagonista jodido, que quiero ver YA una historieta de Jonah Hex dibujada por esta bestia.
Desde que este libro se editó en 2010, no paró de cosechar excelentes críticas y premios prestigiosos. O sea que no lo compré a ciegas, ni aguzando el olfato. Sabía –por comentarios de amigos y colegas- que se trataba de un material posta-posta. Lo que no me imaginaba es que fuera TAN bueno. Espero ansioso nuevas obras de Danilo Beyruth, y ojalá se concrete la edición argenta de Bando de Dois, así mucha más gente puede disfrutar de este canto (visceral y desafinado) a la dignidad de los forajidos, a la valentía de estas fieras indomables. A la hora de los corchazos, si el que lidera la banda es Beyruth, somos mucho más que dois.
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miércoles, 13 de marzo de 2013
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