el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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viernes, 24 de noviembre de 2023

THE MARVELS

Película nº33 de ese mega-producto conocido como el Marvel Cinematic Universe, en este caso dirigida por Nia DaCosta y con la consigna de reunir a las tres heroínas vinculadas al nombre "Marvel". Por supuesto que esto es, desde el vamos, un guiño a los comiqueros, porque en su versión fílmica (o de Disney +) Monica Rambeau nunca fue llamada "Capitana Marvel". Los que la seguimos desde los ´80 sabemos que sí, que ese fue el primer nombre superheroico de la actual Photon. La película se hace corta. Dura 105 minutos que se pasan bastante rápido. Tiene mucho ritmo, un buen equilibrio entre acción, chistes y un par de momentos más dramáticos y -lo más importante- las tres protagonistas tienen mucho desarrollo. Ninguna de las tres llega al final como estaba al principio. La gran Kelly Sue DeConnick estuvo ahí, supervisando un poco el guion, para que la Carol Danvers de Brie Larson se parezca lo más posible a la que escribía ella en los comics, y eso está muy logrado. De alguna manera, la propia Larson pega un salto cualitativo y se la ve menos acartonada, más dúctil, y además más linda que en las películas anteriores. En algún momento tendrán que hacerse cargo de que esta versión de Carol ya debe andar por los 55 años, pero bueno... un personaje que viaja a la velocidad de la luz y manipula esos niveles de energía probablemente no sufra los efectos del envejecimiento que sufrimos los humanos. Dos cosas medio chotas: 1) la aparición de Nick Fury y el desarrollo del plot de los Skrulls está demasiado desconectado de lo que vimos en Secret Invasion. Ameritaba algún comentario, algo que integrara mejor a ambas piezas del rompecabezas. 2) tal como me pasó mientras miraba la infausta serie de Ms. Marvel, cada vez que aparecen en escena los padres de Kamala sentí un deseo irrefrenable de meter la chota en una picadora de carne. Acá están un poquito mejor integrados a la aventura, pero de nuevo en roles lamentables y totalmente prescindibles en el contexto de la trama. Algo que no está mal, pero que es medio una canchereada, es esa escena en la que se manifiesta el puente Bifrost, aparece Valkyrie y se lleva a un montón de skrulls a Asgard... pero nadie nombra ni a Bifrost, ni a Valkyrie, ni a Asgard. Onda "dale, boludo, te tenés que dar cuenta solo... ¿o no viste todas las películas anteriores donde aparecen?". No te digo que nos expliquen desde cero qué es Asgard y por qué Valkyria quedó al frente del reino otrora gobernado por Odin, pero por ahí daba para que la escena le resultara menos desconcertante a quien no viene siguiendo todas las películas previas del MCU. El resto, pulgar para arriba. Las guionistas pudieron armar una historia consistente, con buenos diálogos, le dieron un cierre más que digno al tema de los Kree y los Skrulls, y convirtieron a dos personajes medio tercerones (Monica y Kamala) en jugadoras listas para tomar roles preponderantes en futuras producciones de la factoría Marvel/ Disney. El conflicto central y la villana que lo lleva adelante no son ni una gilada atómica ni un delirio, sino que están bien planteados y justificados, al punto que (como todo buen villano) hay un instante en el que Dar-Benn (gran interpretación de Zawe Ashton) te convence de que lo que ella se propone hacer es lo correcto. Los efectos especiales están muy bien, hay imaginación y despliegue en trajes, armas, naves y paisajes, la música está buena... y en la escena post-créditos pasa algo que hacía muchos años que esperábamos con ansias y que realmente cambia el mapa del MCU a futuro. No la quiero inflar demasiado ni convencer a nadie de que estamos ante un largometraje brillante, glorioso o fundamental, pero si venís enganchado con la mitología del MCU, y te interesa su desarrollo y su armado a futuro, no tengo dudas de que The Marvels te va a atrapar. Y como es una peli divertida, dinámica y bastante poco ajustada a las fórmulas tradicionales de este tipo de productos, se me hizo muy disfrutable. Lo suficiente como para recomendarla, no al nivel de gemas como las pelis de los Guardians of the Galaxy, pero sí por encima de la peli solista de Captain Marvel o de la casi irredimible serie de Ms. Marvel. Ahora me falta ver la segunda temporada de Loki y ya estoy al día con todo. Qué cagada que el día tenga sólo 24 horas...

martes, 2 de abril de 2019

SHAZAM!

Salí del microcine donde vi este largometraje bastante contento. Yo nunca fui muy fan de los comics de Shazam! (o Capitán Marvel, si prefieren) y me pareció que el director David Sandberg y sus guionistas habían creado una versión del mito MUY traidora a la versión comiquera, pero que funcionaba bien a varios niveles. Después, charlando con gente más fanática del personaje, descubrí que casi todos los hallazgos de la película (por no decir todos) están tomados de las historietas de Geoff Johns y Gary Frank, que yo nunca había leído. Hoy antes de escribir esta reseña me leí todo lo que encontré de Shazam! escrito por mi clon perdido, y sí, me gustó mucho más que la película. Ya con que haya dibujos de Gary Frank la diferencia con cualquier imagen filmada es abismal.
Pero los 132 minutos del largometraje se me hicieron muy llevaderos, me divertí mucho. Me encontré un combo efectivo, bien filmado, con buen equilibrio entre machaca, humor y emoción, y encima todo lo que me parecía obscenamente irrespetuoso respecto del Shazam! de mi infancia, resultó estar tomado casi de modo textual de un comic que me gustó mucho. Se me hizo un poco larga la batalla final contra los villanos y el resto me atrapó con un buen ritmo, diálogos muy logrados y un twist ingenioso a situaciones que ya vimos chotocientas mil veces tanto en cine como en historietas.
El argumento, las sorpresas que ofrece la película a nivel argumental, son tan tributarios de los comics de 2012-13 que me siento habilitadísimo a dar detalles sin sentir que estoy spoileando. Cualquiera que haya leído el Shazam! de Johns y Frank YA SABE prácticamente todo lo que va a pasar. Básicamente la película deja afuera a Black Adam (supongo que para tener un villano pulenta en una hipotética secuela), elimina las menciones a Tawny y le da bastante bola (y un espesor dramático muy atractivo) a la mamá biológica de Billy Batson. Fuera de eso, sigue al pie de la letra los lineamientos del comic, hasta el detalle de no ambientar la historia en Fawcett City sino en Philadelphia. Por supuesto, que la trama se nutra de los mismos conflictos no significa que se resuelvan de la misma manera, ni en el mismo orden. Pero hay tantas similitudes, tantos pequeños detalles del comic que el film de Sandberg se lleva tal cual a la pantalla que casi podemos hablar más de una adaptación que de una versión.
En cuanto a las actuaciones, medalla de oro para Jack Dylan Grazer (un Freddy Freeman copadísimo y entrañable desde el primer fotograma hasta el último), medalla de plata para Asher Angel (un Billy Batson sumamente convincente) y medalla de bronce para Zachary Levi, quien fuera Fandral en las películas de Thor y acá logra componer un Capitán Marvel que combina ingenuidad, picardía, nobleza, estridencia, canchereada y sorpresa ante las proezas que él mismo va logrando. Los efectos especiales y la música, muy bien. El diseño de producción… bien, pero yo esperaba un poco más de la Rock of Eternity. De todos modos está todo bastante bien alineado con la visión de Johns y Frank, que aparentemente Sandberg y su equipo respetaron como si fuera la Biblia (y como si nunca hubiesen existido otras versiones de Shazam!).
Como siempre digo, cualquier película de Hollywood sin trama romántica suma automáticamente dos puntos extra, y en todo caso esta vez esa ausencia se compensa con un mensaje de “valores familiares” y “lo primero es la familia” que no llega a hacerse empalagoso, pero casi. En el comic, donde las últimas escenas coinciden con el festejo de la Navidad, resulta bastante peor. En la peli alguien tuvo la viveza de explotar a full el clima pre-Navidad sin caer en la obviedad de cerrar la historia con un brindis.
En síntesis, película muy competente, entretenida, dinámica, con pocas sorpresas para el que leyó el Shazam! de Johns y Frank, con (hasta ahora) cero integración a un supuesto “DC Cinematic Universe”, pensada (al igual que la historieta en la que se basa) para interesarle incluso al que jamás se cebó con las aventuras que acumuló Billy Batson en casi 80 años. La secuencia de los créditos finales es magnífica, la escenita extra que le sigue está muy bien (acá aparece mi villano de Shazam! favorito) y la que cierra la peli (después de la infinita sucesión de letritas microscópicas) es un chiste gracioso, no mucho más.

Ahora sí, a esperar Avengers: Endgame con la expectativa que semejante hito se merece. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

jueves, 7 de marzo de 2019

CAPTAIN MARVEL

No sabía bien qué esperar de esta película, y por las dudas fui al cine sin ver un mísero trailer, sin leer críticas, sin la menor idea de las internas del elenco… en bolas, bah. El veredicto es que me re-gustó. Ojo: es una película bien de factoría, bastante ajustada a una fórmula comercial ya probada muchas veces. No vamos a encontrar en estos 125 minutos muchas marcas de autor, no estamos ante una película más “idiosincrática”, como podrían ser Black Panther, Thor: Ragnarok, o las Guardians of the Galaxy. Esta vez, los directores (Anna Boden y Ryan Fleck) juegan para el lucimiento de la historia y sobre todo del personaje. Sin dudas, el principal logro del largometraje es presentarnos de cero a un personaje nuevo, injertarlo con la técnica del retcon en la ya abultada historia de este Universo Marvel y convencernos de que le sobra chapa para ponerse al hombro la revancha contra Thanos que se viene en un par de meses.
Pero paradójicamente, la peli no habla de eso. Se concentra más bien en la aventura y en el desarrollo de los personajes. Los guionistas se lucen sobre todo cuando le agregan sustancia a ese gigantesco bache que tenemos en la historia de este universo, entre la Segunda Guerra Mundial y la primera Iron Man. Toda la trama de Captain Marvel está ambientada en 1995, con un Nick Fury de unos 35 años como cuasi-sidekick de la heroína, y abundan los guiños y referencias a las películas que –en la línea de tiempo- sucederán después. Así es como, en unos cuantos aspectos, Captain Marvel funciona como precuela de la primera Avengers y además la resignifica. No contentos con eso, los guionistas también le pegan vueltas de tuerca impredecibles a sagas clásicas del Universo Marvel de los comics, principalmente la guerra entre los Kree y los Skrull, ahora reinterpretada en clave progre, anti-imperialista. También hay roles “poco ortodoxos” para Mar-Vell, la Doctora Minerva, Yon-Rogg, Talos the Tamer (aquel guerrero skrull creado por Peter David en las páginas de Hulk) y la querida Monica Rambeau. La cagada es que si leíste muchos comics, ya sabés quiénes son villanos encubiertos y quiénes no. Aún así, un par de giros argumentales me sorprendieron.
Quizás de donde más haya tomado esta peli es de las dos series de Captain Marvel escritas por Kelly Sue DeConnick (que además tiene su cameo en la escena de la estación de subte): no tanto por lo que sucede (bueno, sí, el plot del gatito está tomado tal cual) sino por la personalidad que le dan los guionistas a Carol. Si leíste la etapa de DeConnick, cada diálogo de la protagonista te va a resultar muy acertado, muy fiel al comic. Y en una de esas, para serle fiel a los comics de Kelly Sue, en la próxima peli de Avengers se empiece a armar el romance entre Carol y Jim Rhodes. Lo cierto es que en estos 125 minutos no hay trama romántica y eso (obviamente) es un golazo. 
Como siempre, tenemos un nivel altísimo en los efectos especiales (que resaltan todo el tiempo el grado de poder descomunal de la Capitana), una muy buena selección de canciones noventosas para la banda de sonido, un laburo fascinante a la hora de diseñar las locaciones fantásticas de los imperios extraterrestres y un buen gusto exquisito en la presentación de los títulos finales. Pero además, la peli abre con un homenaje a Stan Lee tremendamente emotivo (después habrá un cameo del viejito, auto-parodiando su aparición en la película Mallrats, también de 1995) y cierra con dos escenas post-créditos de las cuales una nos trae muy brevemente al presente, al cuartel donde están reunidos los pocos Avengers que sobrevivieron a Infinity War. ¿Por qué Carol aparece en 2019 sin verse un día más vieja que en 1995? Ojalá lo expliquen.
Y hablando de no envejecer, impresionante el laburo que hicieron los magos de los efectos visuales para que un Samuel L. Jackson sesentón se vea como un tipo de 35. Gran actuación de este monstruo sagrado, que le agrega varias capas de profundidad al personaje de Fury. Por suerte, en el resto del elenco no hay actuaciones flojas que desentonen con la de Jackson. Brie Larson (a quien jamás había visto ni oído nombrar) se re-banca el notable protagonismo de Carol en la trama y resulta creíble y copada, sobre todo cuando intercambia retruques irónicos con Jackson, Jude Law o Akira Akbar, la nenita que hace de… nah, te tenés que dar cuenta sin que nadie te lo diga. 

En fin, con más de 50 años de trayectoria en los comics y cuatro identidades heroicas a cuestas, Carol Danvers no era un personaje fácil de llevar al cine, menos cuando la hacen arrastrar a ella sola todo el plot de la Guerra Kree-Skrull, y menos todavía cuando –en uno de los saltos al vacío más bizarros del Universo Marvel fílmico- sitúan su origen 13 años antes de la primera Iron Man. Y a pesar de todo, salió una buena película, muy satisfactoria. No super-original, quizás un toque carente de identidad, pero con verdadero peso específico en la saga del MCU, mucha acción, momentos emotivos, chispazos de humor y muchos logros en materia de construcción de personajes y tramas, tanto para adelante como para atrás. ´Nuff said. 

sábado, 16 de octubre de 2010

16/ 10: BILLY BATSON AND THE MAGIC OF SHAZAM!


Otra sorpresa: Cuando me enteré que salía esta serie (o miniserie, no sé) en el sub-sello DC Kids, dije “Uh, qué copado, una nueva versión del Capitán Marvel, obviamente fuera de continuidad”, y por supuesto derramé hectolitros de baba al ver a los personajes dibujados por Mike Kunkel, el injustamente no muy conocido autor de la indispensable Herobear & the Kid. Como corresponde, ni bien vi el TPB a un precio razonable me lo compré y fijate con qué me encuentro: El Capitán Marvel de esta serie es EL MISMO que el que ya vimos hace varios meses en la saga de Jeff Smith, contra la Monster Society! Kunkel se hace cargo de absolutamente TODO lo narrado por Smith en esa historia, o sea que esta se imbrica (con perdón de la palabra) en la misma continuidad que la versión del creador de Bone. Lo cual no hace más que sumar puntos, porque –como ya comentamos en su momento- es una versión fascinante y que garpa por todos lados.
No sé si Jeff Smith se guardaba a Black Adam para una secuela que pensaba escribir él o qué, pero dejarlo afuera del arco de presentación de este nuevo Capi fue un acierto. Y ahora Kunkel lo capitaliza, porque sin esforzarse demasiado, tiene un villano pulenta para su saguita. Que por suerte no se queda en la machaca de Billy y Mary contra su némesis. Kunkel aporta además lindos toques de caracterización, se mete más con el triple rol de Billy de chico que va a la escuela + periodista de la tele + superhéroe, y hasta el propio Capitán Marvel tiene que jugar un rol extra y hacerse pasar por padre de Billy y Mary frente a las autoridades del colegio y a la propietaria del departamento donde viven. Todo esto da jugo para que Kunkel reproduzca ese balance alucinante entre comedia, acción y travesura infantil que nos volara el bocho en su otra obra importante.
Con chistes, situaciones limadas, momentos electrizantes llenos de acción y menos secuencias tranquis e introspectivas que en la saga de Jeff Smith, las 92 páginas de Kunkel te hipnotizan de punta a punta y no podés largar el libro hasta que no llegás a la última. Kunkel viene de la animación y tiene una forma de narrar muy atípica para el comic yanki. Para empezar, porque le gustan las páginas con muchas viñetas y en algunas llega a dibujar hasta 16. Son un montón de viñetas chiquititas, pero no a la George Perez, sino más cerca del storyboard. Porque además sus dibujos, si bien están magníficamente terminados, tienen la frescura y el dinamismo del boceto, del dibujo suelto, ágil y hecho a los santos pedos que caracteriza a los animadores. Eso le da a la historieta un ritmo increíble, refuerza muchísimo la sensación de que los personajes se están moviendo y le suma plasticidad a un diseño de héroes y villanos que ya era muy atractivo antes de verlos “moverse”. El Shazam de Kunkel se parece a Panoramix, su Mary Marvel a Dee-Dee (la hermana de Dexter) y su Capitán Marvel recupera por momentos el leguaje corporal de Johnny Bravo. Y el color. No me puedo olvidar de la técnica originalísima que usa Kunkel para colorear la historia. No sé cómo hace, pero por momentos parece coloreada con fibras por un chico de la escuela primaria. Muy, muy notable.
Para cumplir con las páginas necesarias para que esto parezca un libro, se incluyen dos episodios más, ya sin Mike Kunkel al frente. Acá se suman nuevos villanos (Mr. Atom y King Kull) y se retoma el plot de Sivana (también heredado de la saga de Jeff Smith). Ninguno de los está mal, ni traiciona el espíritu de Smith, ni de Kunkel, pero falta la magia. El de King Kull, incluso, está dibujado por Stephen DeStefano, que es un tipo de un talento inconmensurable, pero que acá elige un estilo más cercano al de la Golden Age (una especie versión más grotesca y oscura de C.C.Beck) y desentona muchísimo con el resto del libro.
Pero hay que tenerlo igual, por lo de Kunkel que, repito, va mucho más allá del intento por colgarse de las tetas de Jeff Smith, y hace un aporte enorme para que esta versión de Shazam! termine por convertirse en la definitiva, por lo menos para los lectores que lo descubran en este siglo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

24/ 02: SHAZAM!: THE MONSTER SOCIETY OF EVIL


Uno habitualmente se queja de cómo el comic yanki no se renueva, cómo todo gira siempre alrededor de los mismos íconos gastados a los que les vienen sacando la leche hace 70 años y el 99% de las veces, el planteo es más que válido. O sea, todo bien: es una industria, hay que facturar y no se puede matar a la gallina de los huevos de oro… pero ¡70 años! 70 años es una infinidad para un personaje, por exitoso o copado que sea. Sobre todo cuando son personajes que fueron creados por tipos que no tenían ni la más mínima idea de que esos conceptos pudieran perdurar por más de 70 años. Yo creo que jamás pensaron que iban a durar… ni 20 años, pero eso ya entra en el terreno de la ciencia-ficción, o del What If…?
Lo cierto es que, muy de vez en cuando, se da ese 1% restante: una nueva versión, una nueva visión, una nueva vuelta de tuerca que, sin traicionarlo, agarra a uno de esos íconos herrumbrosos, le pega un lindo lifting, lo adapta a los nuevos tiempos y lo relanza para que lo disfrute un nuevo público. Lo que hizo Jeff Smith (el consagradísimo autor de Bone) con el mítico Captain Marvel es exactamente eso. Este es un comic de superhéroes que atrapa al mismo público al que atrapaba el Capi en los ´40 (chicos y adolescentes), con una narrativa clásica y cristalina, y un guión bastante más complejo, como para estar al nivel de lo que exigen los fans de hoy. ¿Cómo le vendés a estos fans un tigre que habla? Tranqui, Smith lo logra. ¿Y una nenita de ocho años con superpoderes, no quedará medio idiota? Tranqui, Smith te la pilotea.
El capo de Ohio se da el lujo de combinar toda la mitología fantástica de Shazam! con una sutil denuncia social, y una clara bajada de línea acerca de la peligrosa paranoia (inflada por unos pocos para lucrar) generada por los atentados del 11 de Septiembre. Nada de esto es obvio, ni desvía demasiado nuestra atención de las piñas y de las emociones que llevan adelante la trama, pero todo suma. Incluso lo que no está: No sé si Smith se da cuenta de lo piola que estuvo al resistir la tentación de meter a Black Adam. Cualquier otro autor un poco más choto, lo habría metido de una. Pero Smith se dio cuenta de que con Mr. Mind y sus monstruosos esbirros y esta novedosa y brillante versión de Sivana, había amenazas suficientes como para que los chicos Marvel se arremangaran y repartieran sopapos durante 200 páginas.
Por si te estás preguntando dónde encaja esto en la continuidad (o algo así) de DC, nada, esto no tiene nada que ver con las versiones del Capi que hayas leído antes. Ni siquiera estoy seguro de que transcurra en el Universo DC. Esto es comic de autor con personajes de la editorial, o si preferís, una especie de All-Star Shazam!, totalmente autoconclusivo y coherente sólo consigo mismo.
Del dibujo de Smith no hay mucho para decir, a esta altura del partido. Por ahí destacar la solvencia con la que nos mete en un ambientación urbana contemporánea, después de años y años de dibujar un valle perdido, con cavernas, acantilados, castillos y pueblitos de estética medieval. Visualmente, este trabajo se parece poco a Bone, pero si leíste Bone (o sea, si existís) vas a notar una cierta cadencia en la narrativa que te va a resultar extrañamente familiar. El color de Steve Hamaker también está muy bien.
Este es el equivalente comiquero del Huracán de Angel Cappa: entretenido, efectivo y bello. Y si te dejás cebar por la ternura de Billy, la nobleza del Capi y la onda de los demás personajes, te vas a sorprender emocionándote como cuando leías comics de pendejito y todo te parecía hiper-flashero. Un tiki-tiki de personajes entrañables, diálogos precisos, situaciones novedosas, secuencias logradísimas y un final más que satisfactorio. Así da gusto que nos regurgiten a un personaje del año del pedo para reversionarlo por enésima vez.