La bestia cuadrúpeda contraataca! Parece mentira! Dos libros de este sello editor, dos errores groseros en las biografías de los autores que alguien (que no se identifica) manda en las solapas del libro. Esta vez, en la biografía de Alcatena se desliza un “Hankworld” (en vez de Hawkworld), que es horrible, pero no descalificador. Un par de renglones después, te enterás que Quique co-creó con Eduardo Mazzitelli la saga “Acido Líquido” y ahí sí, te la querés cortar. ¿Cómo se puede ser tan animal de confundir a Acero Líquido con “Acido Líquido”? Este libro es parte de la colección Skorpio Presenta y Acero Líquido salió en unos 20 números consecutivos de Skorpio, siempre anunciada con letras enormes en las portadas. ¿Nunca los leyeron? Digo, sin contar que desde que se recopiló en libro en 2010 se convirtió en un boom de ventas, con cifras poco frecuentes para la historieta clásica argentina... Parece mentira, viejo... Nadie sabe, nadie corrige, la vez pasada le adjudicaron Borderline al Loco Barreiro, ahora “Acido Líquido”... ¿y les tenemos que creer que son una editorial comprometida con la historieta argentina? Dejémonos de joder y demostremos seriedad, una vez en la vida...
Vamos a lo que importa: Travesía por el Laberinto es uno de esos clásicos definitivos, que no se entiende como hasta hace unos meses no estaba reeditado en libro. Tal vez la única obra de la dupla Mazzitelli-Alcatena que le puede hacer el aguante a “Acido Líquido”, por lo menos a nivel guión. Y además Travesía por el Laberinto es una historieta sobre literatura, como The Unwritten, pero casi 20 años anterior. Mazzitelli se las ingenia para crear un mosaico de historias prácticamente autoconclusivas, en las que se resuelve una trama principal y queda abierta una secundaria: cómo van a hacer el poeta Percival, Oberon (rey de las hadas) y el zorro Reynard para salir del laberinto, ese fascinante no-lugar, hogar del meta-relato, en el que conviven las historias de William Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra, Lewis Carroll, Herman Mellville... Pará ¿Dije Mellville? Sí, Mazzitelli también juega –como Mike Carey en The Unwritten- con Moby Dick y también lo mezcla con Leviatán, el mítico monstruo de los océanos. Le faltó conectarlo también con el texto político de Hobbes, nomás.
En un zig-zag alucinante (y por momentos escalofriante) entre Jorge Luis Borges y Grant Morrison (grandes cultores de la imaginación y la meta-narrativa), los personajes de Mazzitelli sufren, evolucionan, ganan, pierden y confrontan con sus propios demonios. Hay episodios en los que la psicología es casi tan importante como la literatura, porque la amenaza a enfrentar proviene del subconciente mismo de alguno de los personajes, en este vale-todo tan sofisticado como salvaje. Y así como Morrison homenajeó alguna vez a David Bowie (uno que no se copa mucho cuando le hablan de laberintos), Mazzitelli y Alcatena se mandan su tributo a Ian Anderson, líder de Jethro Tull, la banda favorita de la dupla. No está mal un poco de música para acompañar tanta poesía.
Por supuesto, cualquier contrapunto con The Unwritten queda instantáneamente desactivado cuando entra en la ecuación el dibujo. Frente a un laburante del tablero apenas correcto como Peter Gross, Travesía... te pone en juego el talento inhumano, descomunal, de un Quique Alcatena inspiradísimo, en su salsa como nunca (porque además de dibujante es profesor de Literatura), dispuesto a dejar la vida en cada viñeta. Su Capitán Ahab es pesadillesco y visceral, sus criaturas y ciudades fantásticas son de una belleza indescriptible, los personajes se mueven con plasticidad y su plumín se acomoda a los climas y situaciones que ofrece el guión para crear una vastísima gama de hermosos efectos visuales sin nada más que papel y tinta. Una vez más, sólo la magia puede intentar explicar lo que hace Alcatena en estas páginas en las que pega un salto cualitativo importante respecto de su producción de los ´80, que ya era imponente.
Con diálogos y bloques de texto magníficos, algún chiste bien puesto y una trama de road movie pensada para recorrer no lugares sino historias clave en la historia de la literatura, el laberinto te atrapa, te seduce y no querés que se termine nunca. Sumale la fascinación que producen los dibujos y vas a llegar a la conclusión de que estamos frente a una historieta de una calidad superlativa, memorable desde el día que se publicó por primera vez (en la Skorpio, allá por 1991) hasta el día en que el comic no exista más en ningún lugar del mundo. Papa finísima, a pesar de las burradas que hay que leer en las solapas.
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sábado, 26 de mayo de 2012
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