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lunes, 9 de febrero de 2026
LUNES RETRO
Sigo con un buen ritmo de lectura, por suerte. Y ya me pongo a contarles qué fue lo último que leí.
Volví a los digest de Archie, con el Vol.15 de una colección llamada Archie Milestones. ¿Qué tiene de bueno esta colección? Dos cosas: 1) además de un montón de páginas de historietas antiguas, incluye una nueva, en este caso una bastante cómica escrita por el veterano Tom DeFalco, con dibujos de Rex Lindsey. 2) a diferencia de todas las colecciones anteriores dedicadas a republicar historietas viejas de Archie, esta incluye los nombres de TODOS los guionistas, dibujantes y letristas. O sea que esos datos no se omitían en las ediciones anteriores porque no estaban, sino por una decisión sumamente ortiva de la editorial, que en algún momento se revirtió. Gracias a estos Milestones, tenemos a nuestra disposición una información de un valor incalculable, que nos permite ponerle nombre a esos trazos, a esos remates, a esas ambientaciones... y por supuesto nos permite ir más allá en el conocimiento y el análisis de este hito en la historia del comic que es Archie y su universo de publicaciones. Lo único que no nos aclaran en los Milestones es dónde fue publicada originalmente cada historieta, pero bueno, en un tomo temático como este (titulado Best of the 1970s) ya tenemos un dato bastante relevante que es la época en que las historietas fueron realizadas. Y en el último tramo del libro, las últimas 78 páginas, hay una mezcla de material de los años ´40, ´50, ´60, ´80 y ´90 y lo que nos permite situar cada historia corta en su época son -casi siempre- los dibujantes. Es muy loco ver una historieta de Bill Vigoda (típico dibujante de principios de los ´40) al lado de una de Dan Parent (el más reconocible de los dibujantes de Archie de los ´90 y 2000), al lado de una de George Frese (ultra-clásico de los años ´50), al lado de una de Dan DeCarlo (el dibujante top de los ´70 y ´80). Pero me parece que la idea es esa: tirarte desde la gráfica el concepto de que cuando se publicó este libro (2022) Archie ya tenía a sus espaldas una tradición de más de 80 años de publicación ininterrumpida.
Acá encuentro el dato de que la colección Archie Milestones llegó a los 30 tomos, y la verdad que lamento no haberme comprado varios más la última vez que estuve en EEUU, porque vi unos cuantos a u$ 2,50, mientras que el precio de tapa era de u$ 9. No te digo que me fascina leer estas historietas, porque no: la sensación no se parece ni ahí a la que me transmitían a los 10 u 11 años, cuando (pese a las pésimas traducciones mexicanas) deliraba a full con Archie y sus amigos. Pero por lo menos en esta selección (y en la de la serie Archie Americana, a la que eventualmente volveremos porque conseguí el tomo centrado en los años ´40) hay un criterio bastante acertado para elegir material cuya calidad se sostiene más allá de las décadas transcurridas y se puede leer hoy sin sentir que te están faltando el respeto. No es algo que suceda con muchas historietas realizadas hace 50 años para los pibes de 10 u 11 años de aquel entonces...
Y sigo leyendo historieta de autores argentinos publicada en nuestro país durante 2025. Esta vez me toca otra recopilación de historias cortas del maestro Leopoldo Durañona, que no se parece en nada a la que vimos el 03/12/25. Para llenar estas 76 páginas, la editorial Deux eligió ocho historietas de los años ´80 (y quizás principios de los ´90, aunque acá también falta esa información tan necesaria de fecha y publicación donde el material apareció originalmente), cuando Durañona ya era un autor consagrado, con una trayectoria muy sólida a sus espaldas.
La Ejecución y Otras Historias promete en la portada explorar "el universo de Franz Kafka adaptado por Leo Durañona" y lo cumple a medias, porque incluye apenas 30 páginas de historietas basadas en cuentos del mítico escritor checo. Son cuatro adaptaciones, de las cuales la primera ("La Ejecución") sospecho que data de fines de los ´80, mientras que las otras tres son anteriores. Y mucho mejores, además. "Un Médico Rural" es la única en la que sobrevive esa fuerte impronta brecciana que veíamos en Durañona en los ´60 y los ´70, mientras que en "Ante la Ley" y "Un Mensaje Imperial" se ve una búsqueda estética totalmente distinta, una muy seductora cruza entre Sergio Toppi, Horacio Lalia y Moebius.
En materia de narrativa y puesta en página, las sorpresas más gratas están en una de las historietas escritas por el propio Leopoldo: "Tal Padre, tal Hijo", una de ciencia ficción donde el guion no es tan redondo, pero el dibujo y la planificación son impresionantes. El mejor guion le pertenece a la historieta más larga: "La vírgenes de Kumur", 15 páginas con acción, intriga y un final magnífico. Complementan una historia llamada "Alta Diplomacia", mezcla de policial y espionaje probablemente dibujada en los ´90, con un guion no muy inspirado y errores en los textos que nadie corrigió; y "La Brecha", una historia con un planteo atractivo, bastante original, que tranquilamente podría haber sido el episodio inicial de una serie, o de una novela gráfica. A nivel visual, "La Brecha" y "Las vírgenes..." rivalizan con las mejores páginas basadas en los relatos de Kafka, y si bien destilan excelencia por todos los poros, no llegan al nivel devastador, cuasi-mágico, de "Ante la Ley" y "Un Mensaje Imperial".
Fuera de la lamentable omisión de las fechas y revistas donde se publicaron originalmente las historietas, el libro no tiene problemas en su factura técnica y está pensado para el lucimiento de las historietas (y algunos bocetos) de Durañona, con un tamaño, un gramaje de papel y una encuadernación acorde a la chapa del maestro. No es habitual este nivel de cuidado en los libros de Deux, por eso este de alguna manera sobresale en la abultada producción de la editorial.
Y nada más, por hoy. Pronto habrá nuevas reseñas, y si necesitan más material de lectura, siempre está disponible la gloriosa Comiqueando Digital que se puede descargar por chaucha y palitos en https://comiqueandoshop.blogspot.com.
miércoles, 23 de julio de 2025
GEMAS DE ANTAÑO
Hoy tengo para reseñar dos libritos con historietas muy viejas: uno de los ´50 y otro de los ´70. Veamos con qué me encontré en estos trips al período precámbrico.
En un lejano 24/04/14, me tocó reseñar el libro de Archie Americana Series correspondiente a los años ´60. Hoy me voy más para atrás, a leer comics de Archie de los años ´50. Por supuesto lo primero que hay que hacer es putear en todos los idiomas a la editorial, por no incluir créditos. El prólogo de Victor Gorelick nombra a varios de los autores más relevantes que tuvo Archie en los ´50, pero falta la info de quién escribió y quién dibujó cada una de las 16 historietas seleccionadas para este libro.
Los dibujantes no son gran cosa. En general, cumplen sin descollar. Ninguno está ni cerca de Dan DeCarlo, y ni el propio DeCarlo mostraba en los ´50 el nivel que va a ostentar en las décadas siguientes. Pero son dibujo correctos, muy claros, muy expresivos, puestos 100% al servicio del relato. El dibujante que menos me gustó (ojalá pudiera saber el nombre) tiene un montón de rasgos que reaparecen en las obras de Beto Hernandez, obviamente modernizados, pasados por el tamiz de un autor que tiene también otras influencias, y puestos en función de otro tipo de historias.
Me sorprendió que la gran mayoría de los guiones son de buenos para arriba. Hay uno malísimo, que te hace dudar del criterio de la gente que eligió las historietas para armar un "Best of", que es ese en que Archie se pone a hinchar las pelotas con su ascendencia escocesa y hay un montón de chistes, uno más boludo que el otro, con una gaita. Y después los mejores son los que tienen que ver no con situaciones disparatadas que se dan como consecuencia de coincidencias medio bizarras, sino con planes que alguien elabora. Un plan de Archie para levantarse a Veronica, un plan de Betty para arruinarle la cita con Archie a Veronica o viceversa, un plan de Reggie para que Archie quede como un forro tanto con Betty como con Veronica, un plan de Archie y/o Reggie para franelearle la novia a Moose, un plan de los padres o de los profesores para sosegar a estos borregos que se llevan al mundo por delante, y hasta un plan de Archie y Reggie para cagarlo a Jughead. Obviamente, la mayoría de las veces los planes salen mal, y eso genera los momentos más cómicos de las historietas.
El Archie de los ´50 juega menos con la brecha generacional que el de los ´60, pero igual se nota cómo este cambio social que pone a los adolescentes en el centro de la escena, descoloca un toque a los guionistas. De pronto, los pibes que hasta un punto eran casi mascotas bípedas de sus padres, empiezan no solo a decidir por ellos mismos, sino a imponerle las reglas del juego a toda una sociedad. Las historietas de la pandilla de Riverdale son un testimonio riquísimo para quien quiera estudiar esos procesos... y para quien quiera ver de dónde tomaron los guionistas de The Simpsons esa forma tan extraña de hacer que pasen las décadas sin que los personajes acumulen pasado en sus biografías.
Nouvelles Histoires es un compilado de historias cortas de Régis Franc, de las que aparecían en las páginas de Pilote a mediados de los ´70, cuando la revista fundada por René Goscinny y sus amigos ya había pasado de semanal a mensual. En total son nueve historietas, de cuatro o cinco páginas cada una, realizadas por Franc entre 1976 y 1977 y -si no me equivoco- nunca traducidas al castellano.
Para la portada, eligieron una viñeta de la mejor historieta del tomo: la del manager garca que quiere dormir al boxeador medio tonto. Es una gema de cinco páginas, que se desarrolla y resuelve a través de diálogos, y que Franc no va a superar, por lo menos en este librito. En general, las historias de Franc están jugadas a los diálogos, o a un monólogo interno de un protagonista. Muchas veces parecen breves obras de teatro, porque hay un único escenario y poca acción. O a un film donde la cámara se queda quieta y nos muestra un mismo paisaje a la mañana, a la tarde, a la noche... para plasmar los distintos ritmos, los distintos flujos de personas, en distintas actividades. Incluso hay una muy buena (la primera del álbum) donde el decorado es siempre el mismo y la historia va saltando por distintos momentos en la vida de Marcel, el protagonista. En unas viñetas es adulto, en otras es niño, en otras ya no está... pero todo pasa por esa mesa y ese ventanal. Después perfecciona el truco en la historia del militar y su novia Alberte, pero el guion no es tan atractivo. Varios de estos relatos se sostienen no por lo que cuenta Franc, sino por los trucos narrativos que emplea, que estaban bastante a la vanguardia en el contexto de 1976-77.
A nivel visual, el recurso más notable que emplea Franc (además de dejar quieta "la cámara" durante páginas enteras) es el de dibujar a los humanos con rasgos de animales. Así tenemos historias profundas, casi existencialistas, con conflictos bien de adultos, pero protagonizados por conejos, gatos, chanchos y ratones. El trazo es limpito, diáfano, y en los años posteriores va a mejorar todavía más, cuando Franc alcance una síntesis aún mayor.
Las Nouvelles Histoires resultan engañosas, porque toman la estética de los Looney Tunes, Tom & Jerry y demás clásicos de la animación para contar historias sin acción, sin violencia, que terminan cuando uno menos lo espera y que a veces narran muy poco, apenas una situación aislada. El ritmo, en vez de frenético como en los cartoons, es parsimonioso, pecho frío. Y los personajes no son necesariamente queribles, ni mucho menos tiernos.
Con esto te quedará claro que las historietas de Régis Franc no son para cualquier tipo de lector, y también servirá para empezar a vislumbrar por qué son básicamente desconocidas fuera de Francia. Yo lo banco por los riesgos que asumía, más que por los resultados que conseguía. No me veo compelido a salir como loco a buscar más álbumes de Franc, pero me parece importante haber conseguido y leído este, porque tiene todas las características que hacen que el autor sea digno de atención y de estudio por parte de los que nos dedicamos a esto.
Nada más, por hoy. Ni bien tenga más material leído, reaparezco por acá con nuevas reseñas. Gracias y hasta entonces.
viernes, 28 de febrero de 2020
VIERNES CON HUMOR
Parecía que no, pero me
clavé nomás 10 entradas durante Febrero. Esta vez, con dos libritos que abordan
desde dos ópticas muy distintas la temática del humor, de la comedia basada en
la realidad cotidiana de gente común y corriente (o casi).
Arranco en 1998, cuando se
publica el Vol.70 de Betty and Veronica Double Digest, un librito de 196
páginas en un formato chiquito (16.5 x 12.5), parecido al de los tomitos de
manga pero a todo color y con papel no choto, pero tampoco de gran calidad. Me
encanta el formato, me parece genial para leer muchas páginas por poca guita de
cualquier historieta que no esté muy sobrecargada de texto ni tenga más de
siete u ocho viñetas por página. Los Double Digest de Archie Comics además eran
especialmente baratos, porque de las 196 páginas sólo SEIS eran material 100%
nuevo, generado para esta publicación. El resto son reediciones de muchísimas
historietas y chistes que van de media página a 11 páginas, con una amplia
mayoría de historias de cinco páginas. Lamentablemente, la única que incluye
créditos para los autores involucrados es "Party Anyone?", la historieta inédita
con la que abre el librito. En el resto del material, hay que jugar a “Adivine
quién Dibuja”.
En general, los dibujos
son muy buenos, muy competentes, con la información justa en cada viñeta,
personajes fácilmente reconocibles, muchísima atención a los detalles en
materia de peinados y vestimenta (se supone que el público mayoritario de Betty
y Veronica son chicas que se fijan mucho en eso) y sobre todo una narrativa
diáfana, cristalina, a prueba de idiotas. Varias cosas me llamaron la atención:
A) Si bien muchas de estas historias datan de fechas muy anteriores a 1998, no
se sienten especialmente anticuadas. O la moda de los jóvenes cambió poco, o
los comics de Betty y Veronica estuvieron varias décadas anclados en mismo
lugar en materia gráfica y de temas a tocar. B) Bajo el título englobador de
“Betty and Veronica” el tomito incluye un montón de historietas de Archie en
las que las chicas tienen roles secundarios, y también unas cuantas de Sabrina,
de Li´l Jinx y hasta de Josie & the Pussycats en las que la rubia y la
morocha ni aparecen. C) Pasadita
la mitad del tomo, aparece una historia corta (5 páginas) en la que –sin
ninguna explicación- Archie y sus amigos viven en la Prehistoria. Posta, no es
un sueño de Jughead, nadie se lo está imaginando, son cinco páginas en las que
esa es “la realidad”.
Y destaco dos historietas
que me gustaron mucho: “Meet the Gang”, en la que Pop nos cuenta uno por uno
quiénes son los integrantes del elenco de las series de Archie (esta habría que
incluirla en todos los tomitos a modo de introducción), y “Writer´s Cramp”, con
un par de vueltas de tuerca muy divertidas en apenas seis páginas. El resto,
nada, lo de siempre, todo muy light, muy para pibit@s de 11 años. No está mal,
pero no te leo más de 200 páginas de esto por año ni drogado.
Salto a Argentina, año
2019, cuando se publica Guapo, el nuevo trabajo de Ernán Cirianni, también muy
centrado en relaciones románticas, pero muy idas al carajo. Ya desde el dibujo
y la forma de rotular los diálogos queda claro que esto no es Betty y Veronica.
Ernán va a fondo con la temática sexual, mete escabio, drogas, escatología, no
le importa absolutamente nada. La gran mayoría de las historias son secuencias
que transcurren entre dos personas a puertas cerradas, muy basadas en los diálogos.
Casi obritas de teatro, similares a las de Copi pero más difíciles de
representar con actores porque en los relatos de Ernán el protagonista/autor casi
siempre pela un portentoso miembro viril que será manoseado, chupeteado o
introducido en algún orificio por las mujeres con las que interactúa.
Pero lo más interesante
(creo yo) no es el desparpajo estético de Ernán, ni la forma bestial de abordar
la temática del sexo. A mí lo que más me impactó cómo detrás de los excesos y
la salvajada, Ernán desliza un contenido filosófico riquísimo, de gran
profundidad. En los diálogos pre o post-garches, se habla del capitalismo, de
la utopía, de la alienación, de la violencia, de la marginación, de los deseos
y fantasías que reprimimos, de lo poco idónea que resulta la educación que nos
dan nuestros padres para salir a enfrentarnos a un mundo y una sociedad atroces
y despiadadas… Hay una bajada de línea muy pensada, muy bien insertada en un
contexto de risas y descontrol. Y eso hace que Guapo, además de hacerme soltar
estruendosas carcajadas me moviera a reflexionar acerca de temas espesos. Sin
duda, un plus alucinante.
Como siempre, la entrada a
la fiesta es un toque cara, porque te tenés que bancar todo tipo de
desprolijidades en el trazo y sobre todo en el rotulado. Pero es así, los fans
de Cirianni ya estamos acostumbrados, ya aprendimos a disfrutarlo así. Si eso
no te ahuyenta, con Guapo vas a ser muy feliz.
Nada más por este mes.
Gracias y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.
Etiquetas:
Archie,
Betty & Veronica,
Ernán Cirianni
jueves, 24 de abril de 2014
24/ 04: ARCHIE AMERICANA SERIES: BEST OF THE SIXTIES
Cuando yo tenía diez años , no me enganchaban los comics con estética realista. Me parecían aburridos. No leia superhéroes, ni Fantomas, ni Tarzan, ni nada de lo que editaba Columba. Mis ídolos eran Lucky Luke, Isidoro y Archie, casualmente tres personajes "al límite", en el sentido de que estaban dibujados con intención caricaturesca, pero partiendo de un agudo sentido de observación de la realidad. Es decir, nunca, en ningún momentos, dudabas de que Isidoro o Archie fueran personas reales y la forma en que se relacionaban con sus respectivos mundos se parecía demasiado a como la gente real se relaciona con el nuestro. Archie fue un comic imprescindible en mi formación como lector, pero sobre todo como persona: gracias a Archie aprendi que NUNCA hay que elegir entre la rubia y la morocha, sino que hay que seguirle el juego a las dos, hasta las últimas consecuencias. Archie me enseñó que la poligamia es mucho más divertida que la pareja seria y estable y por eso le estoy eternamente agradecido.
Este libro, de mediados de los '90, se propone recopilar las mejores historias del pecoso pelirrojo aparecidas originalmente en los '60, pero lo hace desde el Pecado Original, desde esa concepción estúpida y retrógrada en la que los autores son engranajes de una maquinaria, perfectamente reemplazables y descartables. Esta edición no se hace cargo de que las distintas historietas tienen distintos autores, y si bien uno -que es zorro viejo- puede identificar sin mayor inconveniente al maestro Dan DeCarlo y capaz que a alguno más, es profundamente injusto que los nombres de los creadores de las "mejores" historias de Archie (apenas 16, elegidas entre cientas) no aparezcan en el libro.
Lo más interesante de esta antología es cómo los guionistas de Archie se tratan de adaptar a ese cambio brutal en la cultura yanki que se dio en los '60: de pronto, los jóvenes tenían el poder. De pronto, los jóvenes eran la vanguardia, los que imponían la moda y los temas de los que iba a hablar toda la sociedad. Obviamente, todo magnificado por el hecho de que estos comics estaban apuntados precisamente a esos lectores: los chicos y chicas de 12 a 16, a los que -también de pronto- sus padres y maestros se veian obligados a entender y contener, en vez de ubicarlos de un sopapo, como en las décadas anteriores. Me imagino a los atildados (y anónimos) guionistas de Archie, cuarentones de camisa de manga corta, moñito y pipa, rompiéndose los sesos para armar historias en base al surf, el rock, la beatlemanía, los hippies, los drásticos cambios en la moda... todas cosas que seguramente estos probos señores no entendían ni sentían como propias. Por suerte, como tenían cinco o seis páginas para desarrollar cada historia, no hacía falta un conocimiento profundo de cada uno de estos temas: simplemente plantearlos (generalmente como una marcianada, un delirio más de estos borregos acelerados), encontrarles el lado gracioso (generalmente en el contraste con los adultos) y rematar con un gag más o menos efectivo.
Con esas limitaciones, algunas de estas historias están bien y se bancan ser leídas 50 años tarde. Las mejores son las que se escapan de la fórmula tradicional, la eternamente explotada consigna de "Betty y Veronica le quieren bajar la caña a Archie y él juega a dos puntas, aprovechando los beneficios que le ofrecen ambas, y a veces cosechando estrepitosas derrotas por pasarse de vivo". Y, como decía antes, lo más notable llega cuando los guionistas logran plasmar en términos de comedia la brecha generacional, la distancia abismal entre lo que les gusta y divierte a los pibes y lo difícil que es para los adultos adaptarse a este tsunami y comprenderlo.
Los distintos dibujantes se esfuerzan por mantener un estilo limpito, fresco, con mucha atención por las expresiones faciales y el lenguaje corporal, y por supuesto -como se trata de un comic para lectores que se están iniciando en la lectura- la narrativa es cristalina, diáfana, a prueba de idiotas. Y como no podía ser de otra manera, el que se destaca, el que dibuja más lindo, al que más le creés que estudió las revistas de moda para copiar la ropa de las chicas, es a Dan DeCarlo, quien se convertiría con sobrados méritos en el principal dibujante de Archie de los '70 .
Hay mucho más para hablar sobre las aventuras de Archie y sus amigos, sobre todo porque es la primera vez en 52 meses que me toca escribir sobre el tema. Pero hasta acá llegamos. Ojalá en algún momento las mejores historias de los '60 se reediten como corresponde, con la info completa acerca de los autores que le dieron vida (y onda) a esta barra kilombera que aún hoy sigue vigente y que está perfectamente integrada a la cultura popular y masiva de los EEUU.
Este libro, de mediados de los '90, se propone recopilar las mejores historias del pecoso pelirrojo aparecidas originalmente en los '60, pero lo hace desde el Pecado Original, desde esa concepción estúpida y retrógrada en la que los autores son engranajes de una maquinaria, perfectamente reemplazables y descartables. Esta edición no se hace cargo de que las distintas historietas tienen distintos autores, y si bien uno -que es zorro viejo- puede identificar sin mayor inconveniente al maestro Dan DeCarlo y capaz que a alguno más, es profundamente injusto que los nombres de los creadores de las "mejores" historias de Archie (apenas 16, elegidas entre cientas) no aparezcan en el libro.
Lo más interesante de esta antología es cómo los guionistas de Archie se tratan de adaptar a ese cambio brutal en la cultura yanki que se dio en los '60: de pronto, los jóvenes tenían el poder. De pronto, los jóvenes eran la vanguardia, los que imponían la moda y los temas de los que iba a hablar toda la sociedad. Obviamente, todo magnificado por el hecho de que estos comics estaban apuntados precisamente a esos lectores: los chicos y chicas de 12 a 16, a los que -también de pronto- sus padres y maestros se veian obligados a entender y contener, en vez de ubicarlos de un sopapo, como en las décadas anteriores. Me imagino a los atildados (y anónimos) guionistas de Archie, cuarentones de camisa de manga corta, moñito y pipa, rompiéndose los sesos para armar historias en base al surf, el rock, la beatlemanía, los hippies, los drásticos cambios en la moda... todas cosas que seguramente estos probos señores no entendían ni sentían como propias. Por suerte, como tenían cinco o seis páginas para desarrollar cada historia, no hacía falta un conocimiento profundo de cada uno de estos temas: simplemente plantearlos (generalmente como una marcianada, un delirio más de estos borregos acelerados), encontrarles el lado gracioso (generalmente en el contraste con los adultos) y rematar con un gag más o menos efectivo.
Con esas limitaciones, algunas de estas historias están bien y se bancan ser leídas 50 años tarde. Las mejores son las que se escapan de la fórmula tradicional, la eternamente explotada consigna de "Betty y Veronica le quieren bajar la caña a Archie y él juega a dos puntas, aprovechando los beneficios que le ofrecen ambas, y a veces cosechando estrepitosas derrotas por pasarse de vivo". Y, como decía antes, lo más notable llega cuando los guionistas logran plasmar en términos de comedia la brecha generacional, la distancia abismal entre lo que les gusta y divierte a los pibes y lo difícil que es para los adultos adaptarse a este tsunami y comprenderlo.
Los distintos dibujantes se esfuerzan por mantener un estilo limpito, fresco, con mucha atención por las expresiones faciales y el lenguaje corporal, y por supuesto -como se trata de un comic para lectores que se están iniciando en la lectura- la narrativa es cristalina, diáfana, a prueba de idiotas. Y como no podía ser de otra manera, el que se destaca, el que dibuja más lindo, al que más le creés que estudió las revistas de moda para copiar la ropa de las chicas, es a Dan DeCarlo, quien se convertiría con sobrados méritos en el principal dibujante de Archie de los '70 .
Hay mucho más para hablar sobre las aventuras de Archie y sus amigos, sobre todo porque es la primera vez en 52 meses que me toca escribir sobre el tema. Pero hasta acá llegamos. Ojalá en algún momento las mejores historias de los '60 se reediten como corresponde, con la info completa acerca de los autores que le dieron vida (y onda) a esta barra kilombera que aún hoy sigue vigente y que está perfectamente integrada a la cultura popular y masiva de los EEUU.
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