el blog de reseñas de Andrés Accorsi
Mostrando entradas con la etiqueta El Volcán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Volcán. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de mayo de 2018

EL VOLCAN

Otra antología superpower, con casi 300 páginas y un montón de autores para descubrir o para seguir disfrutando. Y además un nuevo viaje a esa dimensión paralela en la que la historieta sólo se puede materializar a través de autores integrales, nunca a través de duplas integradas por guionista y dibujante. Esa dimensión en la que los autores no necesitan de la imaginación ni de la ficción, porque creen que a los lectores les interesan los “relatos” acerca de su infancia, sus viajes, sus anécdotas nimias, sus idas y vueltas con los pibes o minas de los que se enamoraron… Esa dimensión en la que la narrativa y el lenguaje propios de la historieta pierden preeminencia frente al talento para la ilustración, en la que muchas veces alcanza con “dibujar lindo”, o con desplegar una estética novedosa y rupturista, aunque la historia en sí no se entienda un choto, o se entienda, pero no vaya a ningún lado.
Por suerte, si algo demuestra este libro (compilado por José Sainz y Alejandro Bidegaray) es que el comic alternativo latinoamericano es muy amplio en sus propuestas, no hay una uniformidad de estilos, aunque podamos detectar algunas tendencias en las temáticas. Felizmente incluso dentro de este sector extraño (y siempre dinámico) como es el under, hay casi para todos los gustos. El Volcán ofrece material de autores que tienen décadas de trayectoria (Max Cachimba, Diego Parés, Frank Arbelo, Fabio Zimbres, David Galliquio), mezclados con chicos y chicas que andá a saber si tienen 100 páginas dibujadas en su vida, y con muchos de los de la camada que irrumpió con fuerza alrededor de 2005 e impulsó la expansión y la renovación de la historieta de nuestro continente.
¿Mejor historieta del tomo? Creo que me quedo con la de Frank Vega, uno de los que supo combinar realismo con delirio, con una ficción sólida, atrapante y dibujada como la hiper-concha de Dios. Arbelo, sin dudas, sube al podio. Y Parés también, la clava en el ángulo.
¿La sorpresa más grata? Voy con Martín López Lam, a quien no conocía y me encantó. Como muchas de estas historietas, la de este autor peruano termina en un punto… extraño, no llega a un remate potente. Pero igual está muy bien, cumple ampliamente su objetivo y deslumbra tanto en dibujo como en narrativa. El mexicano Pachiclón es el otro al que no tenía en el mapa y me gustó bastante.
¿Lo más bizarro? Las historietas de los autores brazucas no están traducidas del portugués. O sea si que las podés leer en portugués, joya. Y si no entendés ese idioma, cagaste.
¿Lo más choto? Los mismo que en DisTinta: los autores que no se tomaron el laburo de preparar algo inédito para la antología. Jesús Cossio y Jorge Pérez Ruibal, por ejemplo, son dos autores peruanos que me encantan, pero no quiero leer material que ya tengo en otras publicaciones. Entreguen algo nuevo o déjenle el espacio a otros colegas, no sean garcas. ¿O me vas a decir que sin una historieta de Pérez Ruibal el libro no se vende? No jodamos…
Después tenemos una extensa lista de nombres que entregaron trabajos interesantes desde lo visual pero flojos de papeles a nivel argumento, o carentes del mismo. Algunos aún así me resultaron copados (el de Maco, el de Marco Tóxico, el de Joni B., el de Amadeo Gonzáles, o el de Cachimba) y otros no. Me gustaron bastante los dibujos de Rodrigo La Hoz (obvio), Diego Gerlach, Eduardo Yaguas (una belleza, consíganle urgente un guionista), Jaca, Edwards Brends, Juan Vegetal, Maliki, Truchafrita… y también hay muchos artistas increíbles cuyos estilos no se ven muy compatibles con la intención narrativa que (para mi gusto) debería tener cualquier historieta, por más vanguardista que sea. Inés Estrada, Muriel Bellini, Amanda Baeza, La Watson, Mariana Gil Ríos, Mónica Naranjo Uribe, Pedro Franz… bestias de la plástica, la ilustración o el diseño, con técnicas asombrosas pero en otra sintonía, muy lejos de lo que a mí me engancha para leer un comic, que es la dinámica entre texto e imagen.
Ah, un parrafito para Jazmín Varela, cuya novela gráfica Guerra de Soda comenté hace poco (16/04/18) y me resultó totalmente alienígena: la historieta que aportó para El Volcán está mucho mejor. No me pareció genial, ni mucho menos, pero se ve una intención por trabajar mejor la narrativa, por armar mejor las secuencias e integrar mejor texto e ilustración. ¡Bien ahí!
Este libro es el resultado de 12 ó 15 años en los que la historieta latinoamericana de impronta autoral y autogestiva evolucionó muchísimo. Y en un sentido impredecible, sin quedarse en la búsqueda de la masividad a cualquier costo, ni en clonar a los referentes del comic alternativo de otras latitudes. El Volcán brinda un testimonio poderoso de esa evolución y eso lo hace merecedor de un lugar en cualquier biblioteca comiquera con criterio amplio, más allá de la calidad puntual de unas cuantas de las historietas que integran la selección.
Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.