el blog de reseñas de Andrés Accorsi
Mostrando entradas con la etiqueta Green Lantern Corps. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Green Lantern Corps. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de enero de 2025

NOCHE DE JUEVES

Con una sonrisa gigante, muy vinculada a la goleada de Racing, me siento a escribir un par de reseñas. Empezamos con el tercer y último tomo de las aventuras de Jan Karta, escritas por Roberto Dal Prá y dibujadas por Rodolfo Torti. Una vez más, el libro ofrece dos relatos, en este caso ambientados en Berlín, entre 1936 y 1937. Sí, volvemos a donde empezamos, pero ahora Alemania es un lugar mucho más horrible que en el Vol.1, porque gobiernan los nazis y todas las libertades y los derechos están en peligro, sobre todo para las minorías (¿por qué me suena tanto esto?). En estas dos últimas aventuras, Jan Karta no va a funcionar tanto como un investigador privado, sino más bien como un agente encubierto que ayuda a los grupos que intentan resistirse al régimen autoritario de Adolf Hitler y sus partidarios. Una especie de "terrorista light", que realiza misiones de bajo perfil por debajo del radar de la policía nazi. Y claro, como siempre que se lucha contra un poder opresivo y sanguinario, las victorias son chiquitas, cuestan una fortuna y dejan un sabor amargo en la boca. Estas son las historias más amargas de Jan Karta, donde el protagonista peor la pasa, donde se conforma con los logros menos significativos. Si bien consigue ser una piedrita en el zapato del régimen, lo paga caro y está años luz de cambiar el curso de la historia, que avanza cuesta abajo rumbo al holocausto del pueblo judío y la Segunda Guerra Mundial. Una vez más, Dal Prá le saca un jugo sumamente atractivo a este oscuro período de la historia europea, que conoce a la perfección y que ofrece -mucho más que otros- un conflicto bien diáfano, donde nadie duda quiénes son los malos de la película. Estos dos episodios en la vida de Jan Karta están realizados por la dupla autoral en la década del ´90: uno es de 1992 y otro de 1997. Los años transcurridos desde el tomo anterior fueron muy, pero muy productivos para Rodolfo Torti, que definió y pulió mucho más su trazo y acomodó mucho mejor su puesta en página. En el dibujo ya no vemos ese cambalache de influencias de ocho o nueve autores distintos, sino que ahora Torti se definió por una línea muy clara, muy prolija y muy similar a la de Giancarlo Alessandrini. Hay primeros planos que directamente parecen de Alessandrini. En la primera historia vi muchas cosas de las que se veían en 1992 en los dibujantes "de segunda línea" de la revista Puertitas (Vitacca, Genlot, Da Col, Enio, Vispo, etc.) y en la segunda historia, dibujada cinco años después, Torti mete un volantazo más y a esa base cercana a Alessandrini. la complementa con momentos que me hicieron acordar a Sanyú, y con detalles que parecen venir del lado de Alfonso Font y Jordi Bernet. Un coctel visual muy sólido, muy idóneo para el tipo de tramas que urde Dal Prá y más que interesante para quien se tome un ratito para leer este material. En la última escena de la segunda aventura, Jan Karta se toma un tren con destino a España (otro país que en 1937 estaba gobernado por el fascismo), para iniciar una nueva etapa en su vida... que veremos recién en Septiembre de 2024. Sí, posta. Dal Prá y Torti tardaron 27 años en retomar esta serie, y recién hace poquitos meses se dio a conocer (en Francia) la aventura de Jan Karta ambientada en Barcelona. Obviamente no la tengo ni la leí, pero estoy atento, porque me hice fan.
Tengo para comentar otro especial de 80º Aniversario de DC Comics, en este caso el dedicado a Green Lantern, o en realidad a LOS Green Lanterns. Sin dudas esta antología se beneficia ampliamente del hecho de que cada historia tiene un protagonista distinto, y son todos personajes a los que se les puede agregar una vueltita de tuerca en ocho páginas. Y por supuesto también se beneficia de la participación de varios autores realmente solventes, que juegan de titulares en cualquier comic superheroico y son la figura del partido casi sin despeinarse. El encumbrado James Tynion IV abre el juego con una muy linda historia de Alan Scott, profunda y emotiva, dibujada como los dioses por Gary Frank. En cambio, la de Hal Jordan es casi un chiste largo. Una humorada de Geoff Johns, también dibujada a un nivel superlativo por el animal de Ivan Reis. La de Sinestro está bien, no desentona. Es un guion correcto de Cullen Bunn, potenciado por los maravillosos dibujos de Doug Mahnke. Después tenemos una de los Hard-Travelling Heroes (Hal y Green Arrow), escrita por Denny O´Neil en tono intimista, fuera del registro aventurero, y con un dibujo de Mike Grell que evidencia que para 2020 el maestro ya estaba muy lejos de su mejor nivel. Llega el turno de Kyle Rayner, en una historia a cargo de sus creadores, Ron Marz y Darryl Banks, que arranca bien y termina más o menos. Pero no es infumable, para nada. La de Guy Gardner y Kilowog también va medio para el lado de la comedia, bien escrita por Peter Tomasi y dibujada sin mucha onda por Fernando Pasarin. El querido John Stewart hace un team-up con Hawkgirl para vencer (demasiado fácil, para mi gusto) al Dr. Polaris, en una historia muy menor, escrita por Charlotte Fullerton (la viuda del maestro Dwayne McDuffie) y muy bien dibujada por ChrisCross. Sospecho -desde el desconocimiento- que para 2020 Guy Gardner estaba muerto, porque en la historia de Robert Venditti (con dibujos muy dinámicos de Rafa Sandoval) tres de sus compañeros (Kyle, Hal y John) le rinden un homenaje muy emotivo. Ya casi en el final, un dream-team: Mariko Tamaki y Mirka Andolfo unen fuerzas para una aventura (también muy menor) de Jessica Cruz. Esperaba un toque más de ambas ídolas. Simon Baz protagoniza la última historieta, con un guion competente de Sina Grace y dibujos medio cachivache de Ramón Villalobos, una especie de Frank Quitely de la B Metropolitana. Para el final, ocho paginitas de info muy escueta acerca de unos cuantos Green Lanterns, de los importantes y de los que conocemos solo los eruditos, o los fans muy hechos mierda. El balance general de la antología es muy favorable, porque al haber tantos personajes, seguro con alguno te vas a enganchar. Y participan unos cuantos autores buenos que en su mayoría no se tiran a chantas, como para que eso también resulte un anzuelo que da ganas de morder. Tengo más especiales de 80º Aniversario en el pilón de los pendientes, así que ya volveremos a festejar de manera tardía los cumpleaños de los personajes más icónicos de DC. Nada más, por hoy. Nos reencontramos pronto y vamos Racing, que no decaiga, que este año tenemos que ganar un par de títulos más.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

05/ 11: TALES OF THE GREEN LANTERN CORPS Vol.2

Y vamos con un clásico más, antes de empezar a ponerme al día con el material más reciente. Este es el segundo de dos libros que reúnen historias cortas de los Green Lantern Corps publicadas originalmente entre 1981 y 1986. El Vol.1 trae una miniserie de tres episodios (de cuando editar miniseries era revolucionario), que leí de chico y mucho no me gustó. Era esa contra Krona y Nekron, medio frutera, con lindos dibujos de Joe Staton. Y los primeros unitarios cortitos que aparecían como back-ups de la revista Green Lantern. Este tomo publica los unitarios que faltaban y el Annual 1, que consiste en una única historia más extensa (40 páginas). Veamos qué onda.
Arrancamos con las 14 páginas de “The Lysandra Saga”, con un dibujo de Jerome Moore apenas competente y un guión de Jack C. Harris que no está mal. En pocas páginas hay ciencia-ficción, conceptos jugados, acción, desarrollo de dos personajes. Muy digno. El famoso letrista Todd Klein hacía sus primeras armas como guionista en estas historias cortas. Debuta con un pibe inglés, Dave Gibbons, que deja la vida en un unitario llamado Deeter & Dragons, cuyo guión es bastante pobre. La dupla reincide en un segundo unitario de apenas 6 páginas (Scavenger), en la que Klein mejora y Gibbons sigue allá arriba. Y ya afianzados, el letrista y el prócer británico encaran una historia más larga (12 páginas) en las que presentan personajes y conflictos como para una serie regular, todo muy condensado, sin espacio para desarrollar a fondo cada idea. Zafa por los dibujos, que son magníficos.
El mítico dibujante de Watchmen (un abonado a estas historias cortas) narra con jerarquía de Número Uno las seis páginas mudas de Progress, “escritas” por Joey Cavalieri. Y lo dejamos descansar a Gibbons, porque aparece nada menos que Gil Kane, el primer dibujante de los Green Lantern Corps, que dibuja como los dioses un lindo guión de Len Wein, en el que casi no hay conflicto, pero hay nobleza y heroismo a pleno. Uno de los guiones más flojos es el protagonizado por Ch´p, en la que quizás sea su primera aparición. Excelentes dibujos del malogrado maestro Don Newton para un guión de Paul Kupperberg sobre el cual lo mejor es echar un manto de piedad.
Vuelve Joey Cavalieri con otro dibujante importado de Gran Bretaña: nada menos que Kevin O´Neill. Juntos le dan infinita chapa a Stel (luego muy utilizado por Geoff Johns) en una aventura muy emotiva. Y hay otra cortita de O´Neill, todavía mejor dibujada que la de Stel, protagonizada por Xax, muy enganchada con la saga de la Spider Guild (que se desarrollaba en las páginas de Omega Men) y –coherentemente- escrita por Todd Klein, que era el guionista de Omega Men en esta época. Un grande que hacía sus primeras armas, Kurt Busiek, cuenta una historia sobre la autodeterminación, sobre la libertad de elegir el camino equivocado. Los dibujos de Don Heck acompañan dignamente. Un ícono ochentoso, Mike Baron, propone un “chiste largo” apenas ingenioso, que trata de apoyarse en la magia gráfica de Marshall Rogers, pero se hace mierda contra el piso, porque Rogers se tira a chanta. Y me queda una última historia cortita, de seis páginas, en la que reaparece Dave Gibbons, en equipo nada menos que con Alan Moore. Acá está la famosa Mogo Doesn´t Socialize, muy efectista, muy jugada a la revelación del final, pero brillante casi 30 años después.
Vamos con el Annual, co-escrito por Kupperberg y Wein, y dibujado por Gil Kane. Está bien, es correcto, no desentona con el típico comic de superhéroes de esta época (1985, pre-Crisis). El argumento es interesante, no está ni estirado ni comprimido y por ahí lo que falta es darle más espesor al conflicto, a la caracterización de los héroes y sobre todo a la motivación del villano. El final (con la muerte de uno de los héroes) es bastante jugado y el dibujo de Kane combina dinamismo, polenta y elegancia como sólo él sabía hacerlo. El color, muy estridente para mi gusto, pero bueno, eran otros tiempos.
Resumiendo, más allá del obvio gancho de los nombres (y de la portada de Brian Bolland), este libro hace unos cuantos méritos para ganarse un lugarcito en la biblioteca de los fans de la DC pre-Crisis, o de los GLC. Entre ellos, que el patético Hal Jordan aparece sólo en la portada. Lástima que en el Vol.3 no metieron los otros dos Annuals (que eran antologías de historias cortas), sino los primeros números de la etapa de Steve Englehart y Staton. Si no, me lo re-compraba, porque en esas antologías había papa finísima.