sábado, 2 de mayo de 2026
POCO PERO BUENO
Otra semana en la que me costó juntar un par de libros para reseñar, un poco porque estoy bastante enganchado con otras lecturas, de cosas que no reseño acá en el blog. Pero lo que leí y tengo para comentar es de una calidad muy, muy notable.
En el sector Obras de Autores Argentinos que no se conocen en Argentina, encontré la antología llamada Terra Nostra: Los Derechos de la Tierra, editada por Ikusager (en España, en castellano, no hay que traducirla del euskera, ni del francés, ni del chino) en 1998. Ahí tenemos varias historietas de temática ecológica, cada una de ocho páginas, a cargo de un All-Star Squadron de autores. El glorioso Max la rompe toda. Will Eisner, que a fines de los ´90 no atravesaba su período más inspirado, también se luce en una fábula donde deja todo. Bill Sienkiewicz no cuenta una historia, sino que compila reflexiones sobre la vida en la Tierra, la naturaleza y el abuso de los recursos naturales por parte del hombre formuladas por grandes literatos, poetas y pensadores. Y las acompaña con unas ilustraciones maravillosas. Miguelanxo Prado nos regala la mejor historieta del libro, profunda, tremenda, desgarradora, poética y con unos dibujos de la hiper-concha de Dios. A Felipe Hernández Cava se le ocurre hablar de las especies animales ya extintas a través de la figura del dodo, pero se enreda un poco cuando mezcla, además, el universo ficticio creado por Lewis Carroll para Alice in Wonderland. Lo acompañan dos dibujantes increíbles como son Raúl y Federico Del Barrio, dos de sus más asiduos colaboradores.
Pero además hay dos historietas de autores argentinos, predecible e injustamente inéditas en nuestro país. Por un lado, el inolvidable Carlos Nine le pone imágenes a un texto de su esposa, Alicia Caseiras, que conecta el tema de la ecología con el de las brutales desigualdades sociales. Como guion de historieta no brilla, pero el mensaje es potente y las ilustraciones de Nine le confieren un vuelo y una belleza impresionantes. Y también tenemos ocho páginas a cargo de la imparable dupla integrada por Carlos Trillo y Eduardo Risso (a quien por error en el libro se nombra como "Carlos Risso"). La breve "Fiebre de Primavera" es una salvajada, repleta de imaginación de ironía, y con un ritmo arrollador. Si la mirás bien, podría suceder tranquilamente en el universo de Borderline, aunque el hecho de que Risso le ponga color a estas páginas (un color extraordinario) la despega de aquel trabajo, tan caracterizado por el uso extremo del claroscuro.
Más allá de que el tema de la ecología te interese mucho, poco o nada, este libro te bombardea con relatos, imágenes e ideas muy grossas, a cargo de unos nombres que te ponen los pelos de punta. El hecho de que incluya material de Nine, Trillo y Risso que nunca vimos en Argentina lo hace todavía más atractivo. Estamos hablando de una excelente antología, que complementa a las legendarias Los Derechos Humanos (ver reseña del 28/07/14), Los Derechos del Niño (lo vimos el 12/08/14), Los Derechos de la Mujer (lo vimos el 20/08/14) y Los Derechos de los Pueblos (lo vimos el 07/08/14).
Me vengo más cerquita en el tiempo, a 2022, cuando Dark Horse compila en TPB la miniserie Groo Meets Tarzan, que es consecuencia del éxito de Groo Meets Tarzan, una saga que no tengo, que busco hace siglos y que si alguien me la quiere donar, ascenderá al panteón eterno de mis ídolos.
Esta vez, Sergio Aragonés y Mark Evanier arman una historia muy entretenida, que transcurre en tres niveles distintos de realidad. Uno es el de la típica aventura de Tarzan, donde el dibujo es clásico, académicamente correcto, y obra del maestro (nunca ponderado en toda su magnitud) Thomas Yeates. El segundo es el de la típica aventura de Groo, con Aragonés on fire, siempre en la cúspide de lo que se puede hacer hacer en materia de historieta humorística. Y el tercero, también con dibujos de Aragonés, cuenta una historia protagonizada por el propio autor, con un rol secundario (pero muy gracioso) para Mark Evanier. Eventualmente, la historia de Tarzan se va a cruzar con la de Groo, de un modo medio traído de los pelos, pero divertido. El capo de la monada y el guerrero más inepto del multiverso van a forjar una alianza improbable para derrotar a sus enemigos, y Tarzan se va a asegurar de que -una vez vencidos los malos- esos dos planos de realidad no vuelvan a intersectar nunca más.
Los chistes más cómicos, las situaciones más atractivas, están en las secuencias que transcurren en "el mundo real", donde Sergio y Mark son autores de historietas que van a la San Diego Comic Con a interactuar con sus colegas y sus fans. El efecto de reiterar los chistes, de apilarlos unos sobre otros de manera recurrente, funciona a la perfección. Sergio y Mark se ríen de las charlas en las convenciones, de los cosplayers y de los momentos chotos que les toca vivir cuando algún fan los confunde con otros historietistas. Pero la "aventura" en sí tiene que ver con parque de atracciones donde hay animales sueltos, al estilo del famoso zoológico que Jorge Cutini tenía en General Rodríguez. Ese ámbito les habilita a los autores toda una serie de situaciones desopilantes, una más bizarra que la otra. Y lo peor es que, si conocés la vida de Aragonés, y leíste sus historietas autobiográficas, casi todo lo que sucede en ese parque de Chula Vista podría ser real.
El eterno y glorioso colorista Tom Luth trabaja cada plano de realidad con distintas tonalidades y el contraste entre Groo y Tarzan (en las páginas en las que comparten viñetas) está perfectamente enfatizado desde el color. Si hay que criticar algo, podríamos decir que para el fan de Tarzan, esto es la nada misma. Si seguís las aventuras de Lord Greytsoke pero no sabés nada de Groo, ni leíste nunca comics de Aragonés, esto te va a parecer una bizarreada sin pies ni cabeza. Por el contrario, si sos fan de Groo esto te va a detonar el bocho porque el contrapunto entre los universos está muy bien logrado, y toda la secuencia del "mundo real", con los autores de Groo en el centro de la escena, es una cátedra de humor que combina delirio, erudición comiquera y mala leche en dosis exquisitas. Aguante Groo, y ya me duele la panza pensando cómo lo vamos a extrañar al maestro Aragonés cuando no esté más. Posta, no quedan vivos muchos historietistas de ese nivel de talento. Y Sergio tiene casi 90 años.
Hasta acá llegamos, por hoy. Nos reencontramos por acá en la semana, o el lunes a las 19:30 en Libros del Pasaje, donde voy a estar conversando con Liniers sobre sus 30 años de trayectoria. Gracias y hasta pronto.
Etiquetas:
Groo,
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1 comentario:
Groo es un genialidad ,al igual que Usagi yojimbo que comentaste alguna vez que todavía no leíste ..ojalá haya pronto una entrada sobre ese cómic.
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